Periodistas extraviados (parte 2)
Centrar la abstracción “periodismo” en los periodistas, se debe a que son las caras visibles de las empresas de comunicación, que para subsistir deben tener ingresos acordes a sus estructuras, los que pueden provenir de publicidades privadas que miden cantidad de consumidores, suscripciones a sus productos gráficos y audiovisuales, aportes empresarios y sindicales que los sostengan, y pautas de los Estados nacional y provinciales. Los medios tradicionales segmentan la información en temas específicos, con tratamientos más o menos profesionales; veraces o falaces. Este ecosistema mediático clásico, al tener que competir con variadas plataformas digitales, muchas de ellas anónimas, genera una multiplicidad informativa que en lugar de convencer confunde. Agrava el cuadro que desde hace décadas la información y opinión no están separadas como otrora, en donde había un periodista de noticias imparcial, otro de opinión subjetiva, y un locutor que hacía propaganda de pasta de dientes, u otros productos. Sin olvidar que en todo el mundo existe un periodismo extorsionador, que bien describiera Umberto Eco en su libro “Número Cero”, en el que un empresario plantea estar creando un periódico, pero solo para dar miedo y extorsionar, pues para deslegitimar a un adversario no hace falta acusarlo, sino degradarlo bajo un sinfín de sospechas. La comunicación apela en muchos casos a reglas de la propaganda política, en donde priva la emoción persuasiva basada en argumentaciones que buscan títulos que impacten, circunstancias que se omiten, frases que se recortan, y un exceso de rumores, que es la forma de comunicación más vieja del mundo, citando supuestas altas fuentes políticas no identificadas (pero seguramente interesadas), en una hibridez argumentativa que paradójicamente, facilita detectar inconsistencias. Un problema no menor es el artilugio político de eludir el uso de la inteligencia artificial, destinada a procesar permanentemente información oficial actualizada y detallada de todos los organismos públicos centralizados y descentralizados al alcance de todos los ciudadanos, en lugar de que la obtengan denunciadores y operadores seriales mediante espionajes mafiosos, para propagarlos mezclando verdades, falsedades y supuestos. Lo expresado puede observarse en las lavadas páginas web institucionales, que no incluyen su estructura, presupuesto, personal, salarios y tareas en gestión, tema clave a considerar próximamente. Para cerrar el capítulo “periodistas”, cabe ejemplificar algunas posibles inconsistencias actuales, evitando contaminar la opinión con prejuicios y adjetivos.
1.- El director de Perfil Jorge Fontevecchia inició una causa judicial contra Milei por haberlo llamado “periodista ensobrado”, que consideró injuriante y ofensivo, afectando a su reputación. Sin embargo, una de las recurrentes tapas de la revista Noticias contra el gobierno, la tituló “Karina Milei, la cajera”.
2.- El periodista Alconada Mon realizó hace meses una detallada investigación sobre un matrimonio ruso residente en nuestro país para tareas de espionaje, que tras ser expulsados fue recibido con honores por Putin. Pero ante la revelación de un consorcio internacional de periodistas de investigación que detectó una campaña de desacreditación del gobierno de Milei financiada por los rusos, que incluía a periodistas, medios, analistas y economistas locales, con algunos nombres concretos, Alconada Mon no amplió su investigación original, inserta en el mundo de intervenciones extranjeras con colaboradores argentinos.
3.- Tras la emisión de imágenes no autorizadas del interior de la Casa Rosada en el programa televisivo que conduce, la periodista Luciana Geuna en su descargo, dijo que con anterioridad avisaron a funcionarios de prensa, sin identificarlos, pese a que no tienen la categoría de fuente reservada.
4.- Ante un comentario del periodista Pablo Rossi señalando que parte del periodismo se debía una autocrítica, su colega Marcelo Longobardi en una red social lo calificó de “chupamedias”, instalando la duda de si es más ofensivo “mandril” o “chupamedias”.
5.- La periodista Marcela Pagano, devenida en legisladora a través de La Libertad Avanza (no es una fake-news), realiza permanente operaciones contra el gobierno, apelando a contactos con el gobierno venezolano, la AFA de Tapia y Toviggino, e información reservada provenientes de espionajes.
6.- Por último, cabe resaltar al periodista Diego Cabot, responsable de una premiada investigación por las coimas en obras públicas (causa Cuadernos), que fue sometido a un desgastante interrogatorio de 11 horas por defensores de los acusados, soportado con eficacia y dignidad.
Como inicio de los ejercicios reflexivos, se puede ir pensando el tema a desarrollar en la próxima newsletter: ¿qué similitudes interrelacionan a los casos vigentes de Adorni y su justificación de bienes; los reales dueños de la mansión de Pilar; y lo actuado por jueces y fiscales en la causa AFA? .
Buenos Aires, 13 de mayo 2026

Alberto Landau
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