Tres tristes tercios

Plantear el mantenimiento de tercios una vez definidos los dos candidatos a presidente que competirán el 19 de noviembre para definir quién conducirá el país a partir del 10 de diciembre parecería absurdo,  pero no lo es si se analiza el contexto político. Massa, Milei y Bullrich en ese orden, sumaron casi el 91 % de los votos positivos, con una concurrencia del 77,6 % de los electores habilitados, la más baja desde el año 2007. Lo relevante es la sorpresa que causó, dados los indicadores récord de pobreza, inflación, degradación de servicios públicos y endeudamiento externo e interno del país, que Massa obtuviera el primer lugar holgado con el 36,68 % de los votos, si bien significó la peor elección de la historia del peronismo unido.

Para explicarlo, en diversos ámbitos de opinión, sean periodísticos o privados, se apela a una hipótesis tan recurrente como superficial, que señala que los pobres no saben votar, y que el ciudadano en general es complaciente con la corrupción. Sin embargo, dado que las corrupciones institucionales permanentes nacen en los altos estamentos políticos, sería más lógico preguntarse a quien votaron los beneficiarios  públicos-privados del saqueo de recursos estatales. En cuanto a “ver la corrupción”, seguramente los vecinos de Lomas de Zamora y de otros municipios empobrecidos, ven el enriquecimiento de sus autoridades, por lo que el interrogante debiera ser cómo es posible que no lo vean los legisladores provinciales o consejos deliberantes que comparten espacios políticos desde hace décadas, y están integrados por quienes dicen representar a los ciudadanos. Cabe ahora una pregunta  más trascendente, por involucrar a quienes se dicen opositores: ¿ante un gobierno manifiestamente inepto y plagado de malas praxis, como fue posible que no triunfara la oposición, en especial la consolidada Juntos por el Cambio? Lograr respuestas consistentes en este punto, será importante para avizorar comportamientos a partir del 10 de diciembre próximo.  

En el proceso electoral, el oficialismo sostuvo su reconocida avidez de poder apelando a recursos tradicionales, como campañas de alto costo y maliciosas, demagogia, clientelismo explícito y amenazas, pero especialmente empleando estrategias discursivas y visuales acordes solo para las coyunturas económico-sociales presentes. Por eso la recurrente escenografía de izquierda progresista conformada por pañuelos blancos, intelectuales sesgados, artistas de ocasión y adherentes irrestrictos que acompañaban los monólogos de Cristina Kirchner, con Massa mutó en una de derecha, con presencia del sindicalismo más rancio, y apoyos de sectores empresarios y financieros beneficiarios, como Mendiguren, Rubinstein, Brito, Urtubey y el grupo Manzano, entre otros. Ante ello la izquierda, tras el arrebato de Grabois al decir que “a Massa no lo voto ni en pedo”, entendió los intereses personales convergentes, y lo apoyó para que alcanzara el 36,68 % de los votos. Una estrategia compartida con Cristina Kirchner fue la de presentarse ajeno a este gobierno, y que Massa jamás esbozara un plan del que sería “su gobierno”.  

En el campo opositor, Juntos por el Cambio a partir del resonante triunfo electoral del 2021, en lugar de consolidarlo y acrecentarlo lo dilapidó. Dirigentes como Macri, Larreta, Morales, Bullrich, Carrió, Juez, Vidal, Grindetti, los fluctuantes Lousteau y Jacobitti, los desaparecidos Manes y Stolbizer, Carolina Losada contra Pullaro en Santa Fe, entre otros, se dedicaron a intercambiar mohines o tuits para expresar desagrados o “límites” personales, haciendo  gala de un vicio imperdonable en política: la necedad, que llevó a sustraerle a muchos ciudadanos la posibilidad de votar un cambio confiable. Milei por su parte, ensoberbecido con el sorpresivo éxito electoral en las PASO que con escasos recursos económicos lo ubicó como el candidato más votado,  en lugar de avanzar con la planificación de una campaña más coherente entre propuesta y discurso, continuó con un histrionismo absurdo, sin contención  de quienes lo rodeaban. En ambos casos el resultado fue que personajes que se presumen inteligentes y experimentados, sucumbieron ante la rocosa maquinaria de poder responsable de la pobreza y degradación del país, que los desarmó con un cartelito casi infantil: “Si gana Bullrich o Milei el boleto de tren valdrá 1000 pesos”.

De Juntos por el Cambio es de esperar que se reconfigure en niveles de conducción y estratégicos racionales, porque en su carácter de oposición tendrá una ardua tarea. En cuanto al rocoso aparato electoral oficial, se encuentra abocado a activar el repetido recurso usado en situaciones de crisis: pescar algunos figurones opositores para dar una pátina de “gobierno de unidad nacional”, y compartir costos con las duras medidas que se avecinan.

Buenos Aires, 25 de octubre 2023 

Puntos en rebelión, a votar

Ante cada elección, vuelve a la memoria una escena icónica del clásico policial “El tercer hombre” del año 1949 con guion de Graham Green, porque sirve como metáfora para representar la distancia que existe en nuestro país entre dirigencias y ciudadanos. En la Viena de posguerra, Harry Lime, interpretado por Orson Wells, ofrece a su amigo de la infancia Martins, desocupado en Estados Unidos, que trabaje con él en Viena. A su arribo Martins es informado que Lime acababa de morir atropellado por un auto, y presuroso se dirige a su entierro. Policías presentes lo interrogan respecto a su relación con Lime, y le informan que traficaba en el mercado negro penicilina adulterada, causando centenares de muertes, en especial niños. Al descubrir que Lime había simulado su muerte para evitar ser detenido, consigue reunirse con él en el Prater, el parque de atracciones más viejo del mundo. Para hablar a solas, suben a una cabina de la famosa rueda giratoria Noria Grande, y estando a 70 metros de altura Martins le reprocha las víctimas de su negocio. Señalando a quienes circulaban por el parque, Lime le responde: Víctimas? Mira ahí abajo; de verdad sentirías pena si un punto de esos dejara de moverse para siempre? 

Desde las alturas de sus privilegios que llevan décadas, nuestros políticos podrían formular la misma respuesta, mientras observan a ciudadanos anónimos reproducirse en cantidad y pobreza sobre el terreno. En campaña electoral intentan acumular “puntos” (votantes), mediante dos formas: en democracias virtuosas a través de gestiones que propendan a un bienestar general con equidad democrática, y en autocracias de baja calidad institucional, acumulando “puntos” en bolsones divididos en franjas sociales, según se los capten mediante privilegios, prebendas, bonos, heladeras o colchones. Esta repetida estrategia recuerda al reflejo condicionado de Pavlov, consistente en que el sujeto reaccione de una misma manera ante un mismo estímulo, en este caso vía dinero, clientelismo o promesas. La limitación del método es que al repetirse los mismos estímulos en el tiempo, alcanzan un punto de saturación que diluye los efectos en el sujeto, lo que pareciera observarse en el caso argentino, tras haber mantenido las mismas prácticas por al menos 34 años, si se parte de la hiperinflación de 1989. Por tal razón la presente propaganda electoral solo desnudó hipocresías y falacias políticas, mientras los clásicos “puntos” ciudadanos, hartos del engaño, atraso, pobreza e inflación, se han rebelado. Llegados a esta instancia, surge un interrogante: ¿cómo canalizar de modo positivo esta saludable rebelión ciudadana, considerando que los privilegios políticos permanecerán en las alturas y los “puntos” ciudadanos se mantendrán en tierra, una vez terminada la puja electoral?

En lo inmediato, tratando que las hipocresías actorales, discursivas y propagandísticas no se repitan en la segunda vuelta que concluirá el 19 de noviembre. Destaquemos algunas de ellas: 1) No se presentaron propuestas de gobierno concretas e integrales, las que se reemplazaron por debates teóricos sobre dolarización y bimonetarismo, que obviaron mencionar el total de deuda pública en moneda nacional y extranjera, incluidas las previsiones por juicios en trámite o perdidos (caso YPF), que recibirá el próximo gobierno. 2) Mientras Massa lo aumentaba groseramente y Bregman lo ignoraba, Bullrich, Milei y Schiareti mencionaron bajar el déficit fiscal, sin clarificar dos acciones imprescindibles que deberán acompañar las dolorosas medidas económicas que se avecinan: la reformulación de la ineficaz estructura institucional-burocrática y el combate concreto contra la corrupción entroncada en dichas estructuras. Al respecto Milei mencionó tener ocho ministerios y Bullrich entre ocho y diez. 3) La frivolidad propagandística de campaña se plasmó en la organización de los debates, con un armado escenográfico digno de un show musical, en la que cinco actores (perdón, candidatos), discutían entre ellos sus prontuarios, y sin indicar el qué, el cuándo y el cómo de sus vagas promesas. Para evitar desbordes emocionales, los organizadores excluyeron de los temas “que pidió la gente” a la corrupción.

Como ejemplo del mantenimiento de viejas e hipócritas prácticas discursivas,  se destaca por su creatividad Massa, cuando planteó que los candidatos se sometan a un análisis psicológico, sutileza que omite que en el país se mantienen las leyes, o su capciosa interpretación, que permiten que procesados o condenados por corrupción pública puedan ser Presidente, Vice, ministros, legisladores y altos funcionarios en general. Solo resta exigir que partir del lunes 23 los candidatos elegidos abandonen sus “estímulos” discursivos adormecedores, y expliquen a la sociedad que decisiones adoptarán el 10 de diciembre próximo, y que proyectos de ley a presentarán en las sesiones legislativas extraordinarias, para lograr “tener un país normal”.

Buenos Aires, 18 de octubre 2023

Pasado, presente y futuro unificados

Quizás lo más notable de la presente campaña electoral sea la imposibilidad de diferenciar políticamente entre pasado, presente y futuro, fenómeno que se refleja en los actores políticos, la propaganda y estrategias discursivas, los encorsetados debates, las poco fiables encuestas, y la ausencia de programas de gobierno integrales y estructurados. Situación que se agrava porque tras definirse el 19 de noviembre quienes conducirán al país, las populares “castas” se mantendrán en pie, sean políticas (como fracasados gobernadores mutados en legisladores); sindicales (con gremialistas sumando años y patrimonios), judiciales (en una puja entre jueces y fiscales eficaces y deshonestos), y empresarias (con reconocidos lobistas y negociadores). Situación que hace pensar que será la sociedad civil a través de canales institucionales adecuados y orgánicos, la que deberá actuar para impulsar verdaderos cambios estructurales que otorguen cierta legitimidad social a las duras e inevitables medidas económicas que se adoptarán, que en crisis anteriores jamás afectaron privilegios y burocracias.   

Los hechos presentes, analizados por sus falacias antes que por sus virtudes, brindan un excelente aprendizaje para que la reacción social no se agote en la abstención, el hartazgo o en un iluminado que descubrió que existen castas corruptas. El fútbol, por su condición e influencias políticas siempre brindará ejemplos comprensibles para todos, en este caso en lo referido al discurso y sobreactuación para transformar fracasos en éxitos. Por cumplirse en el 2030 cien años de haberse realizado en el Uruguay el primer campeonato mundial, desde hace casi una década ese país y Argentina gestionan ser sedes del torneo en ese año. Pese a lo cual la FIFA designó a España, Portugal y Marruecos como sedes, otorgando a modo de consuelo a la Argentina, Uruguay y Paraguay tener cada uno un partido en la etapa de grupos. Tras cartón, Tapia, Lammens y Massa, conferencia mediante lo festejaron como un éxito. Es una estrategia muy habitual en economía usando datos más complejos, como en el reciente tuit del viceministro Rubinstein, que a través de un gráfico afirmó que la inflación está bajando.

La falta de creatividad e innovación en la propaganda política, se refleja en mantener los recursos electorales de “despegue” y “unión nacional”, que actuando en simultáneo, constituyen el huevo de la serpiente de las castas. Se los ejemplifica con el discurso de Massa por afrontar la dificultad de representar al oficialismo, pero la falacia es aplicable a toda la clase política. Cuando en un reportaje expresó que “este no es mi gobierno”, repitió el ardid empleado por figuras de esta administración afirmando que nunca habían sido menemistas neoliberales. Ello explica que el “despegue” de Massa no haya motivado réplicas de sus socios Fernández y Cristina Kirchner, pues el objetivo compartido es engañar. Existen otras similitudes pero más incómodas, como que Menem haya sido senador en condición de condenado, situación que se repite con Cristina Kirchner. El “despegue” tiene tal habitualidad, que se extendió a cargos políticos y electivos en el armado de listas. Vale citar el caso de Pablo Ansaloni, gremialista de Uatre, que ingresó como  legislador por el PRO en el 2015, una vez asumido se pasó al kirchnerismo, y en la actualidad está en la lista de Milei.

Estos oportunismos acuosos se complementan con la táctica discursiva del llamado a la “unión nacional”, invocada por quienes cumplen el rol de candidatos. En este caso, Massa expresó que si es presidente nombrará a un radical como ministro, cuando que a nivel de cúpulas (perdón, de castas), esta unión existe desde hace décadas, como demuestra que su gobierno tenga como férreos kirchneristas a dos ex candidatos radicales a presidente, como Moreau y Alfonsín, y a un gobernador feudal como Zamora, que triunfó representando al radicalismo. Por ello su promesa no es novedosa, dado que con cargos políticos privilegiados en mano, podrá lograr la adhesión de algunos radicales, macristas, socialistas e inclusive marxistas, por lo que se deberá prestar atención a los “acuerdos patrióticos” que no especifican sus bases.  

Merece un comentario la acumulación de hechos de corrupción política, destacando en primer lugar que sospechosamente esta patología haya sido excluida de los debates. Pero se pudo comprobar que vociferantes políticos que juzgan a la Corte, degradan a quienes juzgan honestamente, y se cruzan acusaciones mafiosas, llegado el momento de explicar corrupciones en situaciones que por acción u omisión los involucran, se transforman en domésticos “gatitos” que maúllan las excusas de “error” o “transgresión ética”. El término ética no es casual, pues transgredirla no tiene sanciones penales.

Buenos Aires, 11 de octubre 2023

Fábrica de chocolates

La campaña electoral, al concentrar en un corto período de tiempo gestión, propaganda, discurso, debate y realidad, si se los interrelaciona adecuadamente posibilita útiles aprendizajes. En este caso se observa que las propuestas son suplidas por el intercambio de acusaciones y personalismos disociados de la situación económico-social del país, y que la propaganda y el discurso son poco creativos porque no pueden asociarse a los antecedentes de las coaliciones y candidatos. Al punto que el eslogan “tenemos con quien ahora” no refiere al novedoso Milei sino al conocido Massa, integrante de un gobierno que alcanzó niveles de inflación y pobreza que retrotraen a la crisis 2001-2002, y ahora promete que a partir del 10 de diciembre todo será mejor. Señalaba el periodista Fernández Díaz, que “hay más creatividad en las calles y en las redes que en la dialéctica electoral; en la grey anónima que en el púlpito”. No sorprende entonces que las estrategias de costosos asesores de campaña extranjeros y argentinos, concluyan en las habituales prácticas clientelares de reparto de dinero, bonos, electrodomésticos y colchones.

Estas inconsistencias y mediocridades abren interesantes flancos analíticos, tras clarificar conceptos. Corrupción significa alterar, trastocar, deformar algo, por lo que no refiere solo al saqueo de recursos públicos, sino a diseñar leyes y normas que lo facilitan, y fomentar complicidades activas o pasivas, consistentes en “dejar hacer, dejar pasar”. Un acto corrupto se puede producir en un ámbito público o privado, pero la existencia de un estado de corrupción es una responsabilidad exclusiva del Gobierno, conformado por personas físicas concretas que integran los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pues el Estado es un intangible conceptual. Facilita entender esta problemática el reconocimiento explícito que todos los sectores políticos hacen de la existencia de mafias, que el sociólogo italiano Gaetano Mosca, como estructuras de poder paralelas surgidas por incapacidad o complicidad del Estado, y que en nuestro caso están instaladas dentro del Estado.

El caso de corrupción en la legislatura de la provincia de Buenos Aires protagonizado por el empleado apodado “Chocolate”, si bien es un personaje menor, cobra relevancia porque al involucrar a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, brinda la oportunidad de entender la matriz de la corrupción estatal a partir de su organización burocrática, utilizando a “Chocolate” solo como metáfora para preguntarse: ¿cuál es la fábrica de chocolates? Pues los hay de alto costo como en el caso del Banco Nación conducido por Batakis, o de super lujo como en el caso Insaurralde. El presente proceso electoral con sus escenográficas diatribas que omiten la corrupción ofrece pistas. Con listas sábanas mediante, nadie ocupa cargos políticos por casualidad, por lo que se configuran tramas que interrelacionan diversos sectores y compromisos, que se ramifican en empleos varios a los que no se ingresa por concurso para brindar igualdad de oportunidades a los ciudadanos, sino designando en niveles de conducción a familiares directos, ex esposos/as, novios/as y amigos sin formación adecuada, para que actúen bajo el principio de “gozar y dejar hacer”. Ascendiendo en la escala jerárquica estatal (o fabril en esta metáfora), surgen los intendentes, gobernadores, hasta llegar al presidente, máxima autoridad del directorio en un país que se dice fuertemente presidencialista, por lo que en su condición de tal designa a ministros, responsables de organismos de control, y conducciones de diversas áreas y empresas. Los aportantes de capital en esta gran fábrica de chocolates son los ciudadanos, que con sus impuestos deben afrontar las seguras pérdidas económicas, pues ante la monumental e ineficaz organización burocrática de la empresa/gobierno, sea por complicidad o incapacidad, circulan chocolates, chocolatines y huevos de Pascua carentes de todo control, o bien estos corren por carriles subterráneos.

Proteger y justificar estas tramas exige altas dosis de cinismo, que se expresa cuando ante el estallido de escándalos y llegado el tiempo de asumir responsabilidades, quienes conducen, administran, auditan y controlan el funcionamiento de la fábrica, y presionan, degradan y aún juzgan a jueces y fiscales honestos que intentan sancionar corrupciones, dicen “que investigue la justicia”. Aplíquese esta descripción a todos los casos de corrupción conocidos.

Buenos Aires, 04 de octubre 2023

Políticas fulleras

El tránsito hasta la elección que definirá quien gobernará en el período 2023-2027, ofrece elementos analíticos claves cuyos efectos nocivos, de no detectarse los engaños y falacias de campaña, no tendrán retorno. Esta instancia la explicitó Maquiavelo hace más de 500 años al señalar: “En las cosas del Estado los males que nacen de él cuando se los descubre a tiempo se los cura pronto; pero ya no tienen remedio cuando, por no haberlos advertido, se los deja crecer hasta el punto de que todo el mundo los ve”. El mayor mérito de este gobierno, dicho sin ironía, es haber transparentado los males de nuestro Estado, en la continuidad de sus malas praxis estratégicas, ideológicas y de gestión durante su mandato, lo que explica la desesperanza, hartazgo y desinterés electoral de la ciudadanía. Comenzaron con la inédita designación de Alberto Fernández como candidato único a presidente por parte de la autodesignada vicepresidente Cristina Kirchner, con posterior acople de Sergio Massa, y se cierra con la señora Kirchner ausente, Fernández resignando su investidura y obligaciones, y Massa desempeñando en simultáneo los roles de ministro de Economía y candidato presidencial.

La dualidad de Massa planteaba un interrogante: ¿priorizaría políticas que faciliten una transición viable a partir de diciembre, o empeoraría todos los indicadores económicos-sociales con el solo objetivo de alcanzar como sea el poder, sostenido por dirigencias corporativas que lucran con los recursos estatales? Las acciones adoptadas dan una respuesta. Sin embargo, eslógans como “casta política” o “terminar con el kirchnerismo” son engañosos, pues ocultan que las degradaciones estructurales e institucionales se produjeron y producen con la complicidad, inacción o incapacidad de vastos sectores políticos, gremiales y empresarios, por lo que la problemática no excluye a la novel Libertad Avanza (Milei), y a Juntos por el Cambio (Bullrich).

Si bien en los diagnósticos es usual referirse a lo sectorial en modo genérico, para esclarecer responsabilidades se debe apelar a identidades concretas. De igual modo no cabe distraerse con los cruces políticos farandulescos que revolean prontuarios y familiares, sino en exigir propuestas concretas en cuanto a medidas contra la inflación, estructura de ministerios y empresas públicas, cantidad de cargos políticos, reglas laborales que favorezcan salarios y no enriquezcan a sindicalistas, entre otros aspectos. Dejando en claro que las transformaciones no dejarán desguarnecidos a los más necesitados, menos aún en este contexto socio- económico, sino afectarán a los privilegios que disfrazados de derechos, usufructúan funcionarios, gremialistas y empresarios.

Dos hechos recientes exponen las dificultades que existirán para lograrlo, y desterrar las matrices del atraso: 1) A menos de tres meses de finalizar el mandato, el candidato/ministro Massa presentó un proyecto de reducción del impuesto a las Ganancias. Para lograr el quórum necesario en diputados, el oficialismo contó con el aporte de Milei, “federales” de Schiaretti, la izquierda, y cuatro diputados radicales “que responden” a Jacobitti y Lousteau. Con su estilo vociferante contra la “casta”, Milei justificó su apoyo en el compromiso de bajar impuestos; sin embargo ninguno de los bienintencionados explicó que medidas se adoptaban en paralelo para recortar los gastos públicos y políticos ociosos que eviten incrementar el déficit fiscal y en consecuencia mayor inflación que en pocos meses diluirá el beneficio de la medida, dado que se aprueban montos fijos y no un régimen de actualización permanente. 2) Esta omisión la explicaría el segundo suceso, también en un ámbito legislativo. Un empleado electricista de la legislatura de la provincia de Buenos Aires, apodado “Chocolate”, retenía las tarjetas de débito de decenas de “ñoquis” o personas que ignoraban que eran empleados públicos, para recaudar sus haberes. Detenido “in fraganti”, los jueces “legítimos” Benavídez y Villordo, como se autodenominan quienes protegen la impunidad en casos de corrupción, tras su detención ordenaron su liberación, invocando errores de procedimiento para hacer caer la causa. Dado que el hecho se produjo en el ámbito institucional en donde convergen todas las expresiones políticas, y ante el silencio de funcionarios y opositores, cabría sospechar que para fines lesivos a los recursos estatales los acuerdos y complicidades multipartidarias son posibles. Quizás el radicalismo tenga a “Frutilla”; el PRO a “Salmón”; los federales a “Yerba”, la izquierda a “Polenta”, y Milei esté buscando un producto comercial acorde para la tarea.

El eslogan “La Patria sos vos” en este caso sería adecuado, porque pareciera no incluir a quienes ejercen responsabilidades de representación pública.

Buenos Aires, 27 de septiembre 2023

Bosque de palabras

Si bien los resultados electorales indicarían que los ciudadanos ya no se someten pasivamente a viejas estrategias de campaña por parte de fracasadas dirigencias, esta reacción por sí sola no será suficiente para impedir que los beneficiarios privilegiados de los recursos del Estado intenten perdurar en el poder. Por ello, mientras los asesores de campaña instruyen a los candidatos como hablar y actuar, el ciudadano se deberá ejercitar para sumar un espíritu crítico a lo emocional para detectar omisiones y falacias en el bosque de palabras que mezclarán propuestas con propaganda para convencer con mensajes simples a todos los sectores socio-culturales por igual. Clases dirigentes fluctuantes y oportunistas responsables de la decadencia y vigentes desde hace décadas, hace irrelevante detenerse en analizar líquidas ideologías, pues si alguna condición las caracteriza, es la de ser conservadoras en el ejercicio del poder. En este contexto, la frase “no me interesa si el gato es blanco o negro; me interesa que cace ratones” pronunciada por el líder Deng Xiaoping, cuando en 1978 con sus reformas inició el gran crecimiento de China, describe nuestro desafío en la próxima elección.

Las frases simples, breves y contundentes del eslogan, que incluye aspectos psicológicos como recuerdos, semejanzas e identificaciones personales, son el instrumento propagandístico por excelencia. Pero su efectividad depende de dos condiciones de difícil cumplimiento por nuestras clases dirigentes: que se articule con el contexto social, y exista armonía entre el mensaje y sus emisores, lo que explica la poca credibilidad y creatividad de los mensajes de campaña. Su utilidad entonces estará en detectar omisiones y falacias antes que virtudes. Recientemente la preocupación del gobierno fue la de rechazar la palabra “saqueo” ante los ataques sufridos por diversos comercios, pues se asocia a los saqueos del 2001, y contradice el planteo amenazante de que el peronismo (o los disfrazados de tales), es el único que asegura estabilidad social. Pero en lo operativo, las declaraciones de la vocera presidencial y de los ministros de Seguridad de Nación y Provincia tras las convocatorias a los saqueos/robos/pillajes vía redes sociales, también revelaron la ausencia de toda inteligencia policial previa, lo que incorpora dos conceptos a considerar en una reforma estatal respecto a los funcionarios políticos: la inutilidad (no útil para la función), y los daños estructurales parasitarios (destruir organismos desde su interior).

Otro ejemplo que se asimila al eslogan es el nombre de las coaliciones. La oficialista Frente de Todos mutó en Unión por la Patria, pero con la misma conformación de origen con distinto orden; Fernández, Kirchner y Massa del 2019 se presentan ahora como Massa, Kirchner y Fernández. La conocida locuacidad y adaptabilidad política de Massa, será útil para ejercitar en lo inmediato un espíritu crítico en cuanto a lo discursivo. La estrategia del miedo cumple con el principio de que debe llegar a todos los niveles socio-económicos por igual. A los más vulnerables se les amenaza con la pérdida del “Estado presente” a través de subsidios, planes sociales o supuestos derechos. De igual modo a los empresarios prebendarios del Estado con la pérdida de sus privilegios asociados a funcionarios, y al sector financiero con un nuevo Plan Bonex a ser aplicado por los opositores, omitiendo que en su momento lo implementó el peronismo en perjuicio de sectores medios.

Una eficaz propaganda debe cumplir con la regla de “Orquestación”, consistente en la repetición constante de temas que interesan al emisor, y en perjuicio del opositor. Un claro ejemplo es la permanente referencia por parte del gobiernoa “la deuda de 45.000 millones de dólares que Macri tomó con el FMI”, asociando objeto (deuda), institución (FMI) e individualización del culpable (Macri). Pese a tal loable preocupación, no existe información oficial relativa a cuál es la deuda pública total que será trasladada al próximo gobierno en monedas extranjeras y nacional, que varias fuentes informativas especializadas no oficiales la ubican por todo concepto en más de 400.000 millones de dólares, y que se canceló con el FMI solo unos 1.000 millones de dólares. Debiera preocupar entonces que los equipos económicos de las oposiciones no brinden una detallada información al respecto durante la campaña, dado que marcará la viabilidad de muchas de las propuestas electorales. Hasta que no se ingrese a la etapa de explicitarlas de modo concreto y ordenado que permitan avizorar un futuro, solo resta continuar asistiendo a los superficiales mensajes públicos que se intercambian Milei, Bullrich y Massa, y jugar con adivinar por cuanto fallarán las encuestas.

Buenos Aires, 30 de agosto 2023

Próxima newsletter el miércoles 27 de septiembre 2023

Opiniones y rumores

A 62 días de la elección nacional presidencial en la que competirán las coaliciones encabezadas por Milei, Bullrich y Massa, políticos y analistas permanecen estancados en opiniones que basadas en supuestas fuentes confiables no superan el carácter de rumores, en hacer combinaciones numéricas para presuponer el próximo resultado electoral, en inefables encuestadores intentando lograr un acierto, en debates académicos acerca de la dolarización, y en indagar o anunciar nombres de posibles ministros. Esta saludable diversidad comunicacional omite, por responsabilidad esencialmente política, lo más importante para la sociedad, como es la presentación y debate de los programas de gobierno, que deben ser integrales y con acciones cronológicamente ordenadas en función de prioridades y factibilidades, para lo cual se necesitan dos datos inmediatos e imprescindibles: 1) cuál será la estructura burocrática nacional, que a partir de los Ministerios supera los 10.000 cargos políticos. 2) cuál es la deuda pública externa, interna y reservas del Banco Central al mes de agosto, actualizada mensualmente hasta noviembre.

Mientras las indefiniciones programáticas subsistan, será útil detectar señales y contradicciones producidas por diversos actores políticos, incluidos los sindicales y empresariales, partiendo de los principios de la propaganda política, que si bien se relaciona con los instintos y mitos populares, se expresa con distintos niveles de racionalidad. En la desarrollada por muchos de nuestros dirigentes predomina la hitleriana, que según describe Jean-Marie Domenach (1950), “se dispersa en gritos de guerra, imprecaciones, amenazas, profecías vagas, y si es necesario, hacer promesas tan descabelladas que no pueden ser admitidas por el ser humano, sino cuando la exaltación le hace responder sin reflexionar”. En este contexto, los matices emocionales que atraviesan a las coaliciones en pugna serían la DESESPERACIÓN en la oficialista para mantener el poder, que se expresa en Massa eludiendo hablar de economía y seguir mencionando a Macri; la SORPRESAen Milei, que intentará sostener su discurso en base a las castas y parásitos estatales, y la CONFUSIÓNen la principal oposición, que pone a Bullrich ante el desafío de plasmar un programa creíble que genere un cambio profundo pero de implementación sustentable.  Hasta que las propuestas se concreten, es útil detenerse en las falacias y contradicciones discursivas e ideológicas.

Respecto a las deudas totales del Estado, Massa transparentó la necesidad de conocerla con datos oficiales concretos, dado que en un reportaje televisivo el pasado miércoles mencionó la deuda contraída por Macri con el FMI, e insólitamente afirmó que no tuvo que ver con la renegociación del ex ministro Guzmán con el Organismo y aprobada legislativamente, como si su gobierno estuviera integrado por funcionarios independientes entre sí.

En lo ideológico, la vicepresidenta Kirchner expresó en un discurso que “es momento de la generación diezmada”, en referencia a las víctimas de la represión militar en la década del 70. Pero muchos de sus descendientes hoy en el gobierno, en lugar de hablar como entonces de “la patria contratista y financiera”, actúan codo a codo con empresarios para desarmar la causa por corrupción en la obra pública conocida como “Cuadernos”, y permite en silencio que el sector financiero haga fructíferos negocios prestando dinero al Estado a tasas privilegiadas, y logrando atractivas ganancias con los distintos tipos de dólares, bonos y dólar futuro.

En la configuración de la estructura burocrática nacional, Milei hizo un aporte parcial al anunciar que tendrá ocho Ministerios, indicando misiones y funciones. Pero simultáneamente planteó la desaparición de organismos como el Conicet y el Incaa, sin intentar un saneamiento que elimine sus deformaciones parasitarias, para que puedan concretar sus objetivos si son socialmente útiles. En cuanto al oficialismo, se presupone que mantendrá la sobredimensionada estructura vigente, y en Juntos por el Cambio no hay definiciones aún.  

Cuatro hechos de inseguridad producidos en la semana previa a la elección, ejemplificaron que entienden los funcionarios por “sangre en las calles” si pierden el gobierno. Una niña, un cirujano y un jubilado fueron asesinados por delincuentes comunes con motivo de robo en la provincia de Buenos Aires, y un activista de izquierda murió de un infarto al resistirse a la policía en una manifestación en el obelisco porteño. Por las tres víctimas inocentes no hubo declaraciones del gobierno, como si las hubo en el caso del activista, mencionando una brutal represión policial. La incipiente campaña se desactivó cuando se supo que el fallecido había sido un importante cuadro de la organización terrorista FARC.

Mientras no haya propuestas, cabe destinar un espacio breve  a las candilejas políticas. La doctora Carrió está enojada con Macri. El funcionario Larroque ingresó en el terreno del misticismo, anunciando que si el oficialismo pierde la elección “nos estaremos acercando al infierno”. Y se confirmó que Milei y Fátima Florez iniciaron un romance.

Buenos Aires, 23 de agosto 2023

Políticos sonámbulos

Definidos los candidatos a presidente competitivos (Milei 30,15%, Bullrich 28,26% y Massa 27,18%), el siguiente mojón electoral será el 22 de octubre. De haber segunda vuelta el 19 de noviembre, se presenta la curiosidad de haberse destinado 87 días para la campaña, y tan solo 20 días para que la coalición triunfadora organice la transición de autoridades y ajuste el programa que el presidente deberá explicitar el 10 de diciembre ante la asamblea legislativa. Vale decir que se dedica cuatro veces más tiempo al decir y prometer en campaña, que al organizar el inicio de un nuevo gobierno.

Para que los ciudadanos evalúen los desenvolvimientos políticos próximos, cabe destacar aspectos de la reciente elección, comenzando por una confesión en primera persona: jamás pensé que Milei podía superar en votos y extensión territorial a las estructuras nacionales de “JxC” y “UxP”. Lo sorprendente es que lo mismo sucedió con sus propios candidatos, asesores de campaña e imagen, encuestadores, y analistas políticos en general. Es por ello que vale reflexionar sobre posibles causales de modo comprensible para la sociedad en su conjunto, cuyo criterio parecería estar más desarrollado de lo que la vieja política supone. Para plantearlas vale utilizar los mismos principios de la propaganda política moderna, nacida a principios del siglo XX, cuando los viejos imperios como el zarista, alemán, austro-húngaro y otomano fueron barridos porque sus tradicionales monarcas, obviando la situación de sus pueblos, jugaron a ser estrategas bélicos pensando hasta horas antes del inicio de la Primera Guerra que ésta nunca llegaría, por lo que el historiador Christopher Clark los caracterizó de sonámbulos, situación que pareciera atravesar a nuestras dirigencias en general. Referencias a destacar:  

1.- El recordado clamor “que se vayan todos” de los años 2001-2002 fue entonces una imprevista reacción emocional. Veintiún años más tarde, con muchos de sus personajes en actividad, la reacción social tiene una encarnadura numérica y física con el 30,15% de Milei y el 4,73% de votos en blanco. 2.- Milei aplicó a la perfección el principio de que los eslogans deben ser breves, claros, ciertos y con amplio consenso social, al plantear “terminar con la casta política parasitaria”. Por el contrario, el oficialismo lanzó el híbrido “la Patria sos vos”, y la oposición que “para gobernar hace falta un 70% de consenso”, lo que sugiere un acuerdo de castas. 3.- Para mayor confusión, las invocaciones de unidad y consenso se pronunciaban mientras viejas dirigencias amigas en el pasado y enemigas hoy, malversaron los debates tirándose videos que certificaban sus múltiples realineamientos partidarios y opiniones contrapuestas vertidas a lo largo de sus carreras. 4.- Milei afectó el preconcepto facilista y prejuicioso de que el clientelismo y sus punteros manejan a los votantes del castigado conurbano profundo, mientras los líderes partidarios negocian con enriquecidos empresarios prebendarios del Estado. Se introdujo en las barriadas y tomó contacto directo con los supuestos “manejados” por tradicionales políticos a través de notebooks, colchones y bicicletas.

Si bien los primeros análisis de los resultados electorales ineludiblemente se basan en datos numéricos duros expresados en votos y porcentajes por jurisdicciones, esta etapa pareciera prolongarse. Tras aclarar sapientemente que “los votos son de la gente, no de los políticos”, políticos y analistas comienzan a suponer si Bullrich mantendrá los votos de Larreta, Massa los de Grabois, como capturar a quienes no votaron, y así sucesivamente. Sería más útil para la sociedad que en lugar de entusiasmarse con misticismos numéricos que suelen fracasar, analistas y periodistas dediquen espacios para debatir las propuestas de gobierno concretas de cada candidato.

Cabe alertar sobre la utilización por parte del oficialismo de una de las técnicas propagandísticas más clásicas para sumir a los ciudadanos en una falsa simplificación que evite explicar gestiones y propuestas, llamada “Del enemigo único”, que bien describe Jean-Marie Domenach: “Concentrar en una sola persona las esperanzas del sector al cual se pertenece o el odio que se siente por el sector adverso es la forma más elemental y beneficiosa. Las masas prefieren enfrentar a personas visibles más bien que a fuerzas oscuras. Si se las convence que su verdadero enemigo no es tal partido o tal nación, sino el jefe de ese partido o nación, se matan dos pájaros de un tiro”. Ello explica la reiteración de las menciones a Cristina Kirchner y Macri en sus supuestos roles de “jefes”, y no en sus Coaliciones. Y de igual modo, utilizar ideológicamente las categorizaciones de derecha e izquierda sin mayores explicaciones. Esta regla básica aplicada por fracasados políticos pareciera perder eficacia, según muestran los resultados electorales recientes.  

Buenos Aires, 16 de agosto 2023