Espectáculos políticos
La permanencia de viejos actores políticos ejerciendo roles institucionales relevantes, confundidos aún por haber sido electoralmente derrotados por un personaje carente de estructura partidaria, brinda una inédita oportunidad para intentar aprendizajes políticos de alcance popular con la sencillez de la enseñanza básica, donde el sentido de las palabras se complementaba con imágenes y sucintas definiciones. “Gato” por ejemplo, se asociaba a la imagen de un gato, con la descripción de sus características y costumbres. En esta oportunidad, los “viejos actores políticos” ofician de los “gatos” de la metáfora, de quienes se conocen imágenes, características y costumbres. El inconveniente reside en que el rol de los libros de texto escolares de entonces, unificados en sus didácticas, políticamente lo cumplen los diversos medios de comunicación de alcance masivo, por lo que cabe señalar las diferencias entre información (basada en hechos y datos verificables), opinión (que es subjetiva), investigación (exige equipo, profesionalidad y documentación de apoyo), y propagación (el emisor solo transmite lo que otras personas le indican). Y como en toda actividad, en la que periodismo y periodistas no son sinónimos, existe pericia, convicciones, apretadores, y lo que Maquiavelo llamaba mercenarios.
A lo señalado se agrega que los avances tecnológicos permiten que cualquier ciudadano, más allá de sus cualidades profesionales o de criterios, puedan comunicar a gran escala, por lo que los esfuerzos analíticos deberán volcarse a detectar contradicciones y falacias de los emisores de mensajes políticos, y de ser posible, identificar aspectos que promuevan reformas institucionales virtuosas. Para ello se plantean algunas hipótesis: 1) el exitoso eslogan electoral “casta”, se reemplazará por el más real de “familias”, o sea, nepotismos relacionados con el usufructo de recursos estatales, sean políticas, judiciales, sindicales, gobernadores, intendentes, entre otros, que, si bien también tiene resonancias mafiosas, son fácilmente visibles. 2) Como en todo análisis o juego, hay que establecer reglas ordenadoras. La prensa escrita, por ejemplo, ordena los temas por secciones específicas, como política nacional e internacional, policiales, deportes, economía, cultura, espectáculos, que hoy no aparecen tan claramente identificados, producto de que se mezcla política con espectáculo, por lo que no casualmente figuras como Canosa, Rial y Doman, entre otros, se reinventaron como comentaristas políticos. Sería importante entonces incorporar una sección llamada “Farándula política”, que registre a quienes insultó Milei; que su hermana no invitó a Villarruel al tedeum del 25 de mayo, o que Cristina Kirchner y Kicillof aún no se hablan, evitando de este modo que algunos ciudadanos piensen que estos espectáculos y escándalos pueden promover políticas trascendentes para la sociedad. Por el contrario, existe tal nivel de necedad, que hace sospechar que favorecen a las mafias y presiones económicas, distrayendo a la sociedad en detrimento de debates que impulsen leyes que afecten prebendas político-administrativas, electorales, legislativas y judiciales, y se mantenga una estructura institucional plagada de agujeros, tipo queso “gruyere”. 3) En lo posible se deben buscar asociaciones entre casos de corrupción que se presentan como independientes, pero se interrelacionan con personajes políticos y sus asociados, tratamientos mediáticos y actuaciones judiciales.
Como para que los temas con amplia cobertura mediática sean más fácilmente entendibles, los análisis deben seguir una trama adecuada y reforzados con imágenes concretas. Se cita a tres de ellos ya comentados en anteriores reflexiones, por tener como elementos comunes ser casos de corrupción pública cuyos expedientes judiciales tienen inicio reciente y simultáneo; existir presiones de altos niveles políticos multipartidarios, en muchos casos mafiosos, y exhibir actuaciones judiciales que como nunca antes, son explícitamente dilatorias, por lo que será de gran utilidad didáctica seguir en paralelo y cronológicamente sus desarrollos. Ellos son: 1) supuesto enriquecimiento de Adorni, asociado a las denuncias de la periodista-legisladora Pagano; 2) operaciones de lavado de dinero en la Asociación del Fútbol Argentino; 3) trama judicial para demorar y/o diluir la causa por la mansión en Villa Rosa, Pilar, atribuida a Toviggino, con testaferros como dueños. En este último caso y como cierre, vale citar los nombres de las autoridades judiciales por cuyas manos paso el expediente de la causa mansión Villa Rosa en Pilar, abierto a inicios de diciembre de 2025, sin anexar opiniones y adjetivos: juez federal Rafecas; juez penal económico Biscayart; camarista Leopoldo Bruglia; juez penal económico Marcelo Aguinsky; fiscal Navas Rial; camarista Alberto Lugones, quien derivó el expediente al juez federal de Campana, González Charvay; fiscal Bringas; juez Walter Saetone y fiscal Camafreita de San Isidro (apriete al denunciante de la mansión); fiscal Cearras; camaristas de Casación Carlos Mahiques, Daniel Petrone y Javier Carbajo; fiscal Mario Villar; tras las renuncias de Mahiques y Petrone, los reemplazaron Angela Ledesma y Mariano Borinsky; y desde hace diez días, camaristas en lo penal económico Roberto Hornos y Carolina Robiglio, y fiscal de la Cámara Pérez Barberá, quien ya se expidió. A la fecha no se definió juzgado competente, y los supuestos testaferros no fueron llamados a declarar.
Buenos Aires, 03 de junio 2026

Alberto Landau
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