Novelas de espías criollos

Para no perder la dinámica de las reflexiones políticas, y dado que las vacaciones predisponen a la lectura, las novelas de espionaje de autores reconocidos como Graham Green, Ian Fleming y John Le Carré son adecuadas, porque cruzan intereses nacionales con contextos geopolíticos, y la diferenciación entre personajes patriotas, oportunistas y traidores suele ser difusa. Pero nuestros espías criollos son especiales: omiten tareas de inteligencia, no protegen contra amenazas exteriores e interiores, repiten el recurso del anónimo, escuchas o denuncias de personajes secundarios sin aporte de pruebas, y promueven la impunidad judicial. Además, son públicamente conocidos y torpes, por abundar en políticos, legisladores, jueces, fiscales, empresarios o delincuentes todo servicio, al punto que actualmente desfilan por siete juzgados federales: Servini de Cubría; Martínez de Giorgi; Ercolini; Capuchetti; Martín Bava (Dolores); Kreplak (La Plata) y Catania (penal-comercial). Parece una parodia que recuerda al éxito televisivo de Superagente 86 en la década del 60, pero no lo es.

La conocida causa de sobornos en el Senado estableció una matriz hoy vigente. Tras la reforma laboral que fuera aprobada en el año 2000 con apoyo parcial de senadores justicialistas, el sindicalista Moyano declaró a la prensa que el Ministro de Trabajo Flamarique afirmó que para convencer a los senadores tenía la Banelco. Días más tarde un funcionario secundario “todo terreno” llamado Daniel Bravo, encontró un anónimo en un cajón del Senado, generándose un caldo de cultivo que derivó en la renuncia del vicepresidente Alvarez y la crisis 2001-2002. A mediados del 2003, con Néstor Kirchner recientemente asumido, apareció como arrepentido el secretario parlamentario radical Pontacuarto, afirmando haber participado en el pago de los sobornos, y que previo a la denuncia se había reunido con el Jefe de Gabinete de entonces, Alberto Fernández. La causa atravesó los juzgados de Liporace, Oyarbide, Canicoba Corral, y finalmente Rafecas, quien dispuso varios procesamientos encabezados por De la Rúa. En el año 2013, el Tribunal Oral Federal 3 (jueces Pons, Gordo y Ramírez), en un fallo de 3000 páginas, no solo absolvió a todos los acusados por no haber aportado los testigos pruebas del supuesto delito, sino destacó las inconsistencias y contradicciones de Pontaquarto, “la mendacidad” del testigo Aníbal Ibarra, y las “imprecisiones y vaguedades” de Bravo al intentar aclarar el motivo de la reunión de Pontaquarto con Fernández. También se señaló la parcialidad investigativa del juez Rafecas. En diciembre de 2015, a 12 años de presentada la denuncia, la Cámara Federal de Casación confirmó el fallo absolutorio. Lo ilustrativo del caso es que la absolución no asegura que no hubo sobornos, sino que los denunciantes y más de cien testigos no aportaron pruebas. Pero como en los actos mafiosos el objetivo no es la verdad, sino la obtención de réditos políticos subalternos inmediatos, a costa de crisis sociales si es necesario, lo importante es destacar una matriz que se mantiene vigente: 1) un denunciante sin pruebas (Moyano); 2) el uso de un anónimo (Bravo); 3) un tardío arrepentido (Pontaquarto); 4) la acción de promotores políticos (Fernández e Ibarra). Comparemos similitudes con ejemplos de actualidad:

1.- Muerte del fiscal Nisman. La matriz presenta cuatro instancias concomitantes: 1) neutralización de costos políticos: desprestigio inmediato de la víctima por parte del gobierno; 2) encubrimiento: cuando el fiscal Taiano solicitó este año a la AFI el listado de los 89 espías que registraron intercomunicaciones activas el día de la muerte de Nisman para citarlos a declarar, la entonces interventora Caamaño informó que 64 de ellos, como si fueran vendedores puerta a puerta rotativos, ya no pertenecían al Organismo y se desconocían sus paraderos; 3) impericia investigativa judicial; 4) impunidad.

2.-  Operativo “puff” de la causa Cuadernos. En enero de 2019 se presentó ante el juez Alejo Ramos Padilla en el Juzgado Federal de Dolores el empresario Etchebest, denunciando que el abogado D`Alessio intentó extorsionarlo en nombre de Stornelli, fiscal actuante en la causa Cuadernos, bajo amenaza de incluirlo en la misma pese a ser ajeno a ella. Matriz: 1) denunciante “secundario” desconocido, que estaría residiendo en el exterior; 2) elección de Juzgado: Dolores. 3) inmediatez en el impacto político: el 13 de marzo el juez Ramos Padilla realizó una presentación pública inusual en una Comisión de la Cámara de Diputados presidida por el diputado Moreau, brindando información reservada de una supuesta red de espionaje paraestatal; 4) demorar la elevación de la causa a juicio oral, para que no declaren Etchebest y cantidad de testigos secundarios que pululan ya no por los “sótanos de la democracia”, sino por los despachos de funcionarios.

3.- Atentado contra la vicepresidenta, causa a cargo de la jueza federal María Capuchetti. A más de un mes del intento de homicidio, se presentó como denunciante “secundario” Jorge Abello, afirmando haber oído en un bar al diputado Milman de Cambiemos, expresar días antes del atentado: “Cuando la maten yo estoy camino a la costa”. Frase que no escuchó quien lo acompañaba en la mesa, y que una verificación judicial mostró la imposibilidad de hacerlo dada la distancia con la mesa ocupada por Milman, por lo que Abello sería acusado de falso testimonio. Lo relevante es la matriz: 1) Denunciante “secundario” relacionado con la política (asesor en la Cámara de Diputados); 2) Denuncia tardía a más de 30 días del atentado; 3) Inmediatez en la propagación coral para dar por veraz el hecho. La diputada Osuna, por ejemplo, le gritó a Milman en el recinto: asesino!!

Como se observa, los servicios criollos de espionaje sin inteligencia son únicos en el mundo.

Buenos Aires, 27 de diciembre 2022

Tras un breve tratamiento de control emocional para afrontar los discursos de campaña y operaciones de espionaje, la próxima newsletter será el miércoles 01 de febrero de 2023.

Nuevo ejercicio político

En la newsletter del 7 de diciembre pasado, considerando un listado de 100 apellidos de políticos, economistas, sindicalistas y empresarios de relevante incidencia directa y/o indirecta en los gobiernos de los últimos 25 años, y ante la realidad de que permanecerán a partir del 2024 con independencia del resultado electoral, el interrogante era que expectativas tenía el ciudadano respecto a lograr transformaciones estructurales necesarias para generar un sostenido desarrollo nacional. Entre los apellidos mencionados, que en muchos casos albergan familiares, se destacaban Kirchner, Macri, Alberto y Aníbal Fernández, Massa, Manzur, Zannini, Parrilli, Pichetto, Negri, Rodríguez Larreta, Insaurralde, Espinoza, Berni, Moreau, Mussi, Secco, Rodríguez Saa, Gioja; Capitanich, Zamora, Soria, Schiaretti, Ricardo Alfonsín, Solá, Scioli, Ritondo, Bullrich, Carrió; Morales, Insfrán, Santilli, Pérsico, Granados, Descalzo. A nivel economistas, Lavagna, Prat Gay, Loustau, Redrado, Melconian, Kicillof y Nielsen. En cuanto a sindicalistas, Genta, Daer, Barrionuevo, Cavalieri, Lingeri, Moyano, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Piumato, Santa María, Maturano, Baradel, Yaski y Biró. Entre los empresarios, De Mendiguren, Bulgheroni; Eurnekian; Weiss, Werthein, Sigman; Eskenazzi, Chernakoski, Caputo, Manzano, Vila, Cristóbal López, Gerardo Ferreyra, De Narváez, Roemmers, Belocopit, Figueiras, Acevedo, Pérez Companc, Midlin y Madanes.

El presente ejercicio incursiona en lo ideológico, y el interrogante consiste en adjudicar entre las categorías políticas de izquierda, centro y derecha, la que se considera corresponde a cada uno de los mencionados en la lista. Pero como el discurso político les quita contenido, adquiriendo la superficialidad de los eslógans, el participante deberá indicar al menos tres características excluyentes de dichas categorías. Caben algunas observaciones previas: 1) A nivel de partidos, se considera como unidad electoral representativa a las coaliciones, siendo el radicalismo, peronismo, socialismo u otras expresiones, versiones líquidas que circunstancialmente confluyen en coaliciones fluctuantes, en base a cargos antes que en programas compartidos. 2) En lo político, cabe tener presente que nadie dudaría en ubicar a Stalin como representativo de la izquierda, y a Hitler de la derecha. Sin embargo, ambos fueron sangrientos dictadores, con economías concentradas, expansionistas territoriales, racistas y amantes de las monumentalidades. 3) En lo económico, los extremos estarían representados por Karl Marx, expresión del materialismo histórico de izquierda planteado en “El capital”, y en Adam Smith como epítome de la derecha liberal capitalista, formulada en la “Riqueza de la Naciones”. Lo relevante es que, en sus divergencias y convergencias, ambos desarrollaron posturas inteligentes que tuvieron gran influencia en el desarrollo de la economía moderna, por lo que los preconceptos vacíos planteados tipo “grieta” son engañosos. De todos modos, para cumplir con el objetivo de un aprendizaje comprensible para todas las franjas socio-culturales, es suficiente saber que el término economía proviene del griego y significa “administración de una casa”, tarea que todos los habitantes deben afrontar, lo que les permite entender conceptos básicos como ingresos, gastos, ahorros, préstamos, deudas, inflación y pobreza, para formarse una opinión. Cumplida la anotación de tres condiciones excluyentes que se supone caracterizan a la izquierda, centro y derecha, comienzan los interrogantes, tales como:

1.- Cuál de las tres categorías adjudicaría a Cristina Kirchner, Macri, Alberto Fernández, Massa; Larreta, Zamora, Insfrán, Moreau y Morales?

2.- Los Moyano y Berni son de derecha o izquierda? Para evitar escapismos, en este caso no se acepta la opción centro.

Último momento. Ayer, 20 de diciembre, se produjo una ejemplo práctico e inédito por su magnitud, para comprender el término POPULAR: multitudinaria autoconvocatoria de diversas generaciones, niveles sociales y tendencias políticas, para honrar el triunfo de un grupo de deportistas profesionales aunados en el esfuerzo y mérito de años, debidamente organizados y conducidos, y orgullosos de ejercer una representación nacional. Todo ello con la ausencia de políticos, sindicalistas, patoteros todo servicio, colectivos contratados y gestores de organizaciones sociales tomando asistencia a los subsidiados.

Buenos Aires, 21 de diciembre 2022

Todo tiene que ver

Conocido el fallo y las penas que el Tribunal aplicara por el caso denominado obras de Vialidad con epicentro en Santa Cruz, y más allá de las futuras apelaciones, es oportuno reflexionar sobre aspectos que adecuadamente evaluados, pueden generar un verdadero saneamiento institucional. La presente etapa puede describirse bajo la metáfora de que para curar al enfermo es necesario identificar la patología, para lo cual colaboran las recientes expresiones en el recinto del senador Parrilli, al afirmar que los jueces de la Corte “son unos mafiosos”, de altos funcionarios de gobierno replicando el término “mafia” para desacreditar a jueces, fiscales y periodistas, y el .senador Mayans sugiriendo “cambiar impunidad por paz social”. Ante estas concordancias, la palabra “mafia” dejó de ser un insulto circunstancial, para pasar a describir la enfermedad que el país sufre desde hace décadas, y explica su degradación económico-social: existe un Estado mafioso.

Ante este reconocimiento oficial, cabe identificar los patrones de conducta de los virus “mafiosos” políticos, que a diferencia de los clanes que competían por negocios privados, en las mafias estatales son los funcionarios quienes las encabezan y organizan las tramas para saquear recursos públicos. En ambos casos la conformación y consolidación de las estructuras mafiosas exige tiempo, requisito que cumplen nuestras dirigencias políticas y corporativas actuantes desde hace al menos 25 años. También son similares, con la salvedad del crimen, los métodos para conseguir objetivos: transacciones espúreas (coimas, privilegios), y coacciones directas (espionajes, amenazas, armado de situaciones comprometedores). El léxico mantiene una grandilocuencia amenazante, que en política se manifiesta en los términos proscripción, persecución, fusilamiento, golpe de estado, y similares. A nivel declarativo jamás se confiesa culpabilidad, y menos aún se explican las escandalosas fortunas obtenidas. En cuanto a repercusiones sociales, siempre existen grupos que, sea a mafiosos de antaño o corruptos modernos, se los justifica apelando al “roba pero defiende a los pobres”. En un contexto en que política y corrupción se imbrican es importante desentrañar los mensajes, por lo que vale destacar una frase pronunciada en redes sociales por la vicepresidenta para explicar el atentado contra su vida: “Todo tiene que ver con todo”. La frase presenta una dualidad oportuna para confundir: sirve tanto para armar relatos en donde con partes inconexas se intenta conformar un todo homogéneo falaz y persuasivo, o para lograr una sólida interrelación de partes veraces y verificables que permitan argumentaciones que justifiquen la toma de decisiones virtuosas. Un ejemplo de esta duplicidad lo brindó el presidente Fernández cuando descendió al “sótano de la democracia” para denunciar por cadena nacional una reunión de funcionarios, jueces y empresarios en el sur, basado en una escucha telefónica ilegal. Pero como entre los recursos mafiosos está el de operar, degradar, amenazar, igualar, pero sin llegar al juicio oral y público pues la verdad nunca es un objetivo, no se debe caer en la trampa de tomar partido inmediato ante denuncias, sino exigir el esclarecimiento judicial para comprobar inocencias y culpabilidades. Entender los métodos mafiosos es trascendente para lo que se avecina, pues se está transitando una muy dura etapa en la que coexisten una crisis económico social inédita, mafias sectoriales perennes que luchan para subsistir, oportunismos dialécticos carentes de políticas, y una oposición que pareciera repetir el error del actual gobierno en el 2019, que es armar acuerdos solo para triunfar.

Es importante también sacar a Cristina Kirchner como foco judicial excluyente (lo que era aceptable en la causa Vialidad por congregar a funcionarios políticos, empresarios y presupuestos con obras concentradas en Santa Cruz), para ampliar el espectro a otros personajes principales y secundarios nefastos, tal el caso del demorado juicio oral de la llamada causa Cuadernos. De la causa Vialidad cabe destacar un concepto con sentido exculpatorio hacia la vicepresidenta vertido por muchos de sus defensores, que sintetizara el ministro Massa en un tuit: “el veredicto es insostenible porque corta la cadena de responsabilidades administrativas”. El planteo, debidamente profundizado y clarificado por interrelacionar sistema político (presidencialista), estructura burocrática, circuitos administrativos y normas legales, transparentará las omisiones y contradicciones que posibilitan conformar una matriz de corrupción estatal-privada. Paradójicamente (o no?), en un Estado sobredimensionado.

Buenos Aires, 14 de diciembre 2022

Aprendizajes políticos básicos

La función de la educación pública básica es la de actuar como un igualador social que provea niveles básicos de entendimiento y análisis que permitan a cualquier ciudadano alcanzar la inteligencia que Maquiavelo denominaba “entender al menos lo que otros disciernen”. Virtud de la que carece la propaganda política moderna, que nacida a comienzos del siglo XX, no busca educar sino influir y dirigir la opinión pública con mensajes masivos que priorizan lo emocional antes que lo racional. Cuando el mensaje se sectoriza, se ingresa a las tareas de campo, como convencer a empresarios en un congreso, o a pobres del conurbano con la acción de punteros. Por ello es interesante decodificar la propaganda que se dirige a la sociedad en su conjunto, para lo cual hay que formar creativamente a los sectores sociales más postergados a fin de posibilitarles que formulen sus propios interrogantes, y detecten el sentido oculto y las contradicciones de los mensajes políticos, rompiendo con el preconcepto de que la adhesión de los pobres al kirchnerismo/peronismo es producto de su irracionalidad y/o bajo nivel cultural, cuando similar adhesión tienen vastos sectores corporativos, que a diferencia de los pobres, son muy ricos. Así como la escuela primaria nos igualaba para aprender a leer y escribir, similar criterio se debe aplicar para diseñar pautas analíticas que, comprensibles para todas las franjas socio/culturales, a modo de un entretenido juego plantee interrogantes personales trascendentes para la sociedad.

La palabra clave del juego para evitar preconceptos que impidan una visión general es equidad. En consecuencia, la problemática del delito común se debe tratar junto con la de la corrupción política; la de los planes mal llamados sociales con la de los planes de cargos políticos, y así sucesivamente. Superar esta crisis es y será duro, pero será imposible lograrlo sin desarmar privilegios y evitar saqueos a los recursos públicos. Menos aún gobernando a la manera de Don Corleone, negociando favores individuales y/o sectoriales con empresarios (léase dar dólares), o con grupos de presión piquetera (léase dar subsidios intermediados), para que la “familia” política mantenga el poder.

El primer ejercicio analítico básico consta de un listado de 100 políticos, economistas, sindicalistas y empresarios, relacionados con recursos, negocios y/o beneficios estatales, que tuvieron incidencia política relevante directa y/o indirecta durante los últimos 25 años, y muchos de los cuales desempeñan simultáneamente los roles de políticos, empresarios o sindicalistas. Como el ejercicio parte de un mismo valor de fichas, o sea de apellidos, no se incluyen valoraciones personales morales, éticas o intelectuales. El listado (se pueden armar otros similares), está conformado por los siguientes apellidos reconocibles:

A nivel político, Duhalde; Cristina Kirchner y familia; Macri; Alberto Fernández, Massa y familia Galmarini; Manzur; Zannini, Parrilli, Pichetto; Negri; Sanz; Naidenoff; Rossi; Rodríguez Larreta; Quintela y familia;Insaurralde, Katopopdis, Espinoza, Berni, Aníbal Fernández, Moreau y familia, Mussi y familia, Secco, hermanos Rodríguez Saa, hermanos Gioja; hermanos Capitanich, hermanos Urtubey, Gerardo Zamora y esposa, Soria y familia; Schiaretti y esposa, Ricardo Alfonsín, Felipe Solá, Scioli, Ritondo, Patricia Bullrich, Carrió; Gerardo Morales, Insfrán, Santilli, Donda, Carlos Alvarez, Raimundi, Basteiro, Eduardo Valdés, Vaca Narvaja y familia, Pérsico y esposa, Granados y familia y Descalzo. Como economistas Lavagna, Prat Gay, Loustau, Redrado, Batakis, Melconian, Kicillof y Nielsen. En cuanto a sindicalistas, Genta, Daer, Barrionuevo, Cavalieri, Lingeri, Moyano y familia, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Piumato, Santa María, Maturano, Baradel, Yaski, Biró, Palazzo y “Cachorro” Godoy. En el campo empresario De Mendiguren, Bulgheroni; Elsztain; Funes de Rioja; Eurnekian; Weiss, Werthein, Filiberti, Depresbiteris, Hugo Sigman; Eskenazzi y familia; Chernakoski, Caputo, Manzano, Vila, Cristóbal López, Gerardo Ferreyra, Coto, De Narváez, Braun, Roemmers, Belocopit, Marcelo Figueiras, Elsztain, Acevedo, Rocca, Pérez Companc, Midlin y Madanes.

Todos ellos, con independencia del resultado electoral mantendrán su presencia y/o influencia a partir de diciembre del 2023, por lo que el primer interrogante a plantear es el siguiente: ante este listado, cómo imagina el ciudadano que se puede producir un cambio profundo que derive en un sostenido desarrollo nacional, sin privilegios ni corrupciones?

Buenos Aires, 07 de diciembre 2022

Amnesia política selectiva

El actual gobierno presenta un fenómeno inédito en la política argentina, consistente en que quienes ejercen el poder omiten gran parte de su gestión simulando amnesias selectivas, pero sin poder evitar sufrir sus patologías: confusión y desorientación de ideas, recordar hechos pasados pero no presentes, e imaginar falsas confabulaciones. Este recurso plantea al marketing político el desafío de relacionar estas simulaciones con un diseño comunicacional electoral creíble y persuasivo.  Esta dificultad se transparentó en el acto realizado en el estadio único de La Plata para recordar el 50° aniversario del regreso de Perón al país, con Cristina Kirchner como única oradora.

Marketing es un concepto comercial relacionado con la promoción de productos, que aplicado al campo político promociona personas y mensajes. La diferencia estriba en que comercialmente un mal producto no puede sostenerse en el tiempo, pero políticamente es posible lograrlo con dinero público y manipulando leyes electorales que limiten el poder del  ciudadano. En sentido, en la campaña electoral los asesores de imagen y creativos publicitarios tendrán el desafío de promocionar a dirigencias fracasadas que se mantienen desde hace más de 25 años en posiciones de privilegio, muchas de ellas carentes de identidad e ideología, como fieles menemistas ayer que son sus feroces críticos hoy, o radicales que colaboraron con la caída de De la Rúa en el 2001 y mutaron en “radicales k” en el 2003, mientras el rebelde peronista Chacho Alvarez fuera premiado con un cargo diplomático. Estos acuerdos basados en “adhesión por cargos”, se observarán en las próximas negociaciones preelectorales. Pero el fenómeno nuevo a analizar, es el de funcionarios que en ejercicio de gobierno y manteniendo sus cargos políticos y privilegios, pretenden ser simultáneamente oficialismo y oposición, dificultándoles realizar una campaña electoral coherente con el contexto político-social. El acto en el estadio único de La Plata mostró claramente esta dificultad.  

En primer lugar, la envergadura de la convocatoria con la vicepresidenta como única oradora, revela que mantiene un poder de decisión excluyente en el Frente gobernante, y que por esta misma razón no puede desligarse de las responsabilidades asumidas en su gobierno. Pero también que con independencia de que Cristina Kirchner sea o no candidata a presidenta, será la que tome las decisiones más trascendentes. El resto de los que la acompañan están para quejarse, amenazar, negociar o ser bendecidos, pero no para liderar. En cuanto a la estética escenográfica y discursiva, ambas revelan actitudes manifiestamente conservadoras que se referencian siempre en el pasado. La escala monumental del escenario ocupado por una oradora única con adherentes enfervorizados en primer plano, remiten a totalitarismos de mediados del siglo XX, que hoy ofrecen los regímenes hereditarios de Cuba y Corea del Norte. En lo simbológico, una vez más se reutiliza a Perón, muerto hace 48 años, convirtiéndolo en un recuerdo al que se echa mano en épocas electorales o crisis extremas, y que incluyen oportunistas ovaciones de quienes lo combatieron o despreciaron. Más entusiasmo generan personajes contemporáneos como Néstor Kirchner, Hugo Chaves, Evo Morales y Rafael Correa, entre otros. A tamaña emocionalidad se pretende darle cierta consistencia citando cifras falaces o engañosas, como suele ser habitual en los discursos políticos.  

Los eslogan por su parte, intentan mimetizar el conocido “Perón vuelve” con “Cristina presidenta”, pero las distorsiones causadas por los efectos amnésicos comienzan a surgir cuando los mensajes pretenden instalarse en la actualidad, al plantear “el cambio somos nosotros” y “sí, se puede!!”, vociferados por  Máximo Kirchner. Pero lo más destacable es una frase de la vicepresidenta que marca una directriz comunicacional a futuro: “hacer lo que se tenga que hacer para que el pueblo recupere la alegría” (léase, cuando yo gobernaba). Pero una contradicción no deseada surgió cuando una imagen televisiva mostró al millonario heredero Máximo Kirchner y a la intendenta de Quilmes Mayra Mendoza saltando alegremente en la tribuna. Esta imagen excede al hecho puntual, porque muestra que en las últimas décadas abundan las dirigencias políticas y corporativas que jamás perdieron la alegría al calor de los recursos públicos. Lo que se pretende es mantenerla.

El análisis se centra inicialmente en el gobierno, dado que su estrategia de “amnesia selectiva” lo obliga a adelantar la campaña electoral fundamentalmente ante sus seguidores. Pero muchas de las observaciones formuladas serán aplicables a las diversas oposiciones y corporaciones. 

Buenos Aires, 30 de noviembre 2022

La serpiente en movimiento

La última reflexión se refirió a la cantidad de organismos y cargos políticos nacionales que configuran una organización burocrática sobredimensionada, conservadora y elitista que se la asimiló al “huevo de la serpiente”, destinado desde hace décadas a crear estructuras para mantener poder y privilegios que oficialismos , oposiciones y dirigencias enriquecidas pretenden mantener. La condición de elitista se expresa en la permanente creación de beneficios laborales, jubilatorios y salariales, de los que carecen empleados y ciudadanos comunes.

Es razonable estudiar a la serpiente estatal en movimiento a partir de 1997, mediados del último mandato de Menem, porque 25 años define a una generación, y el período alberga a la mayoría de las dirigencias que prevalecen hoy. Un certero diagnóstico de la actualidad, paradójicamente lo formuló hace más de medio siglo Juan Perón, a cuya memoria recurren personajes oportunistas y enriquecidos para encubrir delitos y malas praxis. En su libro “La hora de los pueblos”, escrito en 1968, señalaba: “Se habla de una crisis argentina porque su economía está en bancarrota, pero no se habla de una crisis mayor representada por una falta total de ética y honestidad que habiendo sido el comienzo, amenaza con ser también un final trágico de nuestros males. La crisis moral es el peor azote de la situación actual, con el agravante que ha sido provocada desde el poder, que se empeña con una contumacia incomprensible de mantenerla, y su solución ha de ser previa a toda solución”. Su precisión y actualidad exime de mayor comentario. Cabe citar ejemplos recientes de la serpiente en movimiento.

1.- Pese a que las políticas sociales públicas están a cargo de áreas específicas de Nación, provincias y municipios, para manejar sus recursos se insertó en la estructura estatal a líderes piqueteros, bajo el principio mafioso de canjear “paz social por dinero”, quienes a su vez financian sus propias subestructuras con dinero público. Ante un negocio tan lucrativo, más organizaciones pretenden ser beneficiarias, por lo que los piquetes continúan. La voracidad de la serpiente burocrática impulsó la realización en 30 días de una tardía auditoría de planes sociales. Vencido el plazo, surgió un igualmente tardío informe de la AFIP que detectó innumerables irregularidades, que en lugar de ser considerado positivo, se lo sospechó de “carpetazo”. La ministra Tolosa Paz señaló que las irregularidades alcanzan a solo el 0,3% del total de beneficiarios, dando de baja solo a 2.243 planes, que a $ 27.225 por cada uno, implica hasta el momento 61 millones de pesos por mes, los que sin seguimientos administrativos profesionalizados son deglutidos por la serpiente, debido a que la militancia rentada no brinda servicios públicos, sino autoservicios.

2.- Pasando al sofisticado campo empresarial, el ministro Massa presentó un nuevo plan de regulación de precios denominado “Justos”, sin que ningún funcionario o empresario supieran explicar a la sociedad que los convertía en justos, y con la presencia de Coto y De Narváez entre otros supermercadistas. A días del anuncio, el acuerdo basado en “paz de precios por entrega de dólares” no se había firmado, pues la serpiente burocrática no contaba con datos consistentes para definir productos, puntos de venta, distribución, y las contraprestaciones en dólares a los empresarios.

3.- En el campo judicial descolló el juez federal Martínez de Giorgi, quien sobreseyó al ex subsecretario legal y técnico de la Presidencia durante el kirchnerismo Carlos Liuzzi, acusado de enriquecimiento ilícito. Había ingresado a la función pública con 286.000 pesos declarados, y se retiró con departamentos en Puerto Madero, cocheras, empresas, autos BMW y una mansión en Marbella, en la que vive con su esposa. El juez de Giorgi se justificó en que no pudo determinarse si existió un incremento apreciable e injustificado de su patrimonio, debido a que un perito oficial presentó tarde y mal sus conclusiones. Pese a no aclarar porqué el supuestamente inepto perito oficial no fue sustituido en tiempo y forma, el juez de Giorgi no fue acusado hasta el momento de aplicar el “lawfare” en su fallo.

Estos e innumerables otros casos similares, demuestran que gran parte del “gasto público” no es en beneficio de los pobres, sino de la intencionalmente deformada estructura política de cargos ejecutivos, legislativos y judiciales, responsables de malas praxis, afectación de los recursos públicos, corrupciones e impunidades. Por ello, a la serpiente burocrática se la mantiene viva y engordando.

Buenos Aires, 23 de noviembre de 2022

El huevo de la serpiente

El sistema de gobierno, la calidad de su estructura burocrática operativa (incluye a los poderes legislativo y judicial) y la profesionalidad de quienes deciden y conducen, definen el desarrollo de una sociedad. No se puede tener éxito con administraciones sobredimensionadas, jerárquicamente descoordinadas carentes de gestión, sin seguimiento de resultados en tiempo real, y con empleados capacitados obligados a convivir con mediocres acomodados políticos. Por ello las alternativas son dos: o se producen transformaciones dolorosas pero equitativas, o se continúa repitiendo ajustes igualmente dolorosos para mantener privilegios y prebendas, sin expectativas de futuro. Lamentablemente, el gobierno, la principal oposición y el Fondo Monetario Internacional coinciden en mantener indemne al huevo de la serpiente burocrática que alimenta continuidades políticas y corporativas causantes de las crisis argentinas.  

La referencia al FMI tiende a clarificar responsabilidades. El organismo no es un Banco privado, sino una institución financiera que con el aporte de países centrales (Estados Unidos, Japón, Francia, China), fue creado para socorrer a países que soliciten su apoyo para afrontar crisis económicas extremas, provocadas usualmente por malas praxis de los propios gobiernos. Para revertirlas, se acuerdan indicadores macro, como aumentar reservas, disminuir hasta extinguir déficits fiscales y normalizar la inflación, pero no incluyen modernizaciones estructurales, eliminación de privilegios para pocos elegidos  o cláusulas contra la corrupción. La única molestia que el FMI causa a los políticos respecto de otras fuentes crediticias internacionales es el control del organismo de las pautas acordadas, pese a que el acuerdo vigente no exige al actual gobierno desembolsos durante su gestión, le entrega aportes extras, y tiene una actitud condescendiente con los incumplimientos,. Queda claro entonces que las reformas institucionales estructurales imprescindibles para un desarrollo sostenible es responsabilidad exclusiva de los políticos argentinos oficialistas y opositores, beneficiarios directos de las malas praxis, sobredimensionamientos burocráticos y distorsiones jurídicas. 

Dados los antecedentes en cuanto a que las reformas estructurales se anuncian pero no se cumplen, un nuevo intento debe prever la resistencia de los beneficiarios del sistema, que será dura y hasta violenta, usando a conocidos gremialistas como fachada. Por ello es esencial comunicar a la sociedad una línea de acción clara que explicite que el objetivo prioritario no es el gasto público global, sino el político en particular, imprescindible para promover un Estado equitativo y eficaz, no sometido a estructuras y plantas políticas sobredimensionadas, ineptas y familiares. Respecto al personal estable, solo se verán afectados quienes no trabajen o cumplan con los requisitos legales para el cargo, siendo reemplazados por quienes sí los cumplan (principio de equidad).

Para no diluir el enfoque en anécdotas parcializadas, cabe comenzar actuando sobre la estructura administrativa nacional, cuyos excesos y deformaciones se replican en provincias y municipios. La etapa democrática se inició en 1983 con 8 ministerios, con roles trascendentes y definidos. En la actualidad existen 20, sin que lo justifiquen sus atribuciones y resultados.  Por ejemplo, Alemania tiene 14 y Estados Unidos 15. De estas puntas de iceberg, ante la ausencia de relevamientos oficiales completos, se estima que se desprenden 110 secretarías de Estado; 180 subsecretarías, 687 direcciones nacionales y generales; 122 institutos, 138 entes descentralizados, indefinidas subsecretarías “adjuntas” carentes de toda interrelación funcional, y 40 empresas estatales “patrióticas” pero a pérdida. Muchos de los organismos creados solo para lograr adhesiones políticas y sumar militantes, que en nada favorecen a los ciudadanos comunes, inmersos en el subdesarrollo, más de 40% de pobreza y 90% de inflación.

Cuando de los organigramas se pasa a los cargos políticos, muchas veces cubiertos por quienes carecen de formación específica, los estudiosos los estiman en más de 10.000 solo en el ámbito nacional. Resulta una obviedad que con estas estructuras públicas resulta imposible planificar un futuro con objetivos compartidos, y tener conducciones profesionalizadas, situación que como nunca desde 1983 transparenta el actual gobierno, que transitará su período completo de gestión al amparo del “vamos viendo”, pero sin cambiar. Por lo que urge que el gobierno y oposiciones expliciten una propuesta de reformulación profesional, eficaz y virtuosa de la estructura estatal, sea en lo inmediato, y/o con miras al 2023. Lograrlo implica un ajuste, pero político. O sea de los que más tienen, pero succionando recursos públicos sin brindar servicios de calidad o generar desarrollo.

Buenos Aires, 16 de noviembre 2022

Atrapado sin salida

La actual coyuntura política recuerda a la famosa película de 1975 “Atrapado sin salida”, interpretada por Jack Nicholson, que se desarrolla en un hospital psiquiátrico cuyos internados, sometidos a normas rigurosas, acabarán desencadenando una guerra entre pacientes y personal del hospital, rol que en nuestra versión criolla encarnan quienes ejercen roles políticos. Como metáfora, son nuestros ciudadanos comunes los pacientes que atrapados sin salida desde hace décadas, deberán rebelarse contra quienes los sojuzgan para forzar acciones nacionales transformadoras.

No es casual que los jactanciosamente llamados “debates políticos” sean en realidad toscos espectáculos, en los que Cristina Kirchner habla de supuestos y confusos logros pasados omitiendo el presente, el heredero Máximo critica a su propio gobierno, Morales y Macri discuten sobre Yirigoyen, y Patricia Bullrich amenaza con romperle la cara a un funcionario de la Ciudad, entre otras puestas en escena del “under” teatral político. Esta disociación con la realidad se visualiza en los actos de juras de funcionarios y políticos partidarios, en los que los convocantes se exhiben sonrientes y eufóricos en medio de la pobreza, detalle que asesores de imagen y publicistas parecieran no advertir. La única alternativa entonces, es que sean los sufridos ciudadanos quienes instalen y promuevan hasta las elecciones de 2023 temas relevantes para la sociedad, sin por ello obviar peleas y necedades discursivas mediáticas, pero solo como mero esparcimiento en el negocio del escándalo.

Las argumentaciones deberán emplear un léxico claro y entendible por todas las franjas sociales, eludiendo las manipulaciones o engaños del discurso político; y los análisis se referenciarán en acciones u opiniones de funcionarios relevantes con altas responsabilidades públicas, con veracidad certificada vía reportajes, audios y videos, omitiendo a bufones de palacio que solo aportan confusión y/o sumisión. Vale el reciente ejemplo del tratamiento de la ampliación de la Corte en el Senado, cuando el senador Parrilli hizo referencia a jueces mafiosos y Mayans propugnó cambiar impunidad por paz social, lo que de hecho oficializó la existencia de una estructura estatal mafiosa, lo que expone el uso de un recurso habitual de las mafias por parte de políticos y asociados, consistente en saturar a los juzgados con denuncias para coaccionar a determinados actores en busca de acordar impunidad, y en paralelo, resistirse a los juicios orales y públicos, que es la única instancia que define inocencias y culpabilidades.

La tarea exige un ordenamiento temático que establezca prioridades estructurales, y evite comenzar con parcializaciones prejuiciosas o “grietas” paralizantes. Por ello es oportuno comenzar por un aspecto que involucra por igual al oficialismo, oposición y Fondo Monetario Internacional: ninguno de ellos plantea como prioritaria y urgente la transformación concreta de la estructura burocrática y jurídica estatal, que plagada de ineficacia y privilegios es la causante del subdesarrollo del país. Quienes por el contrario, por acción u omisión protegen lo que Max Weber denominó patrimonialismo: enriquecidos funcionarios, empresarios, sindicalistas, cortesanos, gobernadores, favoritos y vendedores de gracias, con ciudadanos sumidos en la pobreza, a los que el Estado “cuida” con miserables dádivas. La ausencia de propuestas se reemplazan por peleas, oscuras gestiones y mutaciones partidarias basadas en intereses individuales de quienes pretenden desde posiciones de privilegio, seguir “cuidando” a la población con recursos del Estado a partir de diciembre de 2023. Estas actitudes recuerdan a la ironía y precisión con la que describía el fallecido politólogo José Nun a muchos de estos actores del espectáculo político: “En las zonas cálidas abundan los peces voladores, que saltan casi un metro fuera del agua y planean unos 200 metros antes de volver a sumergirse, para huir de sus atacantes marinos. Tienen un aire de familia con el planeo de muchos de nuestros políticos. Estos lanzan ideas voladoras, que tampoco llegan demasiado lejos, pero les sirven para salir a la superficie, esquivar a sus críticos y entretener a sus seguidores”.

Esta coincidencia entre oficialismo, oposiciones y FMI se analizará en la próxima reflexión.

Buenos Aires, 09 de noviembre 2022