¿Acuerdo o cohecho político?
En un reciente artículo publicado en La Nación, el versátil político Emilio Monzó afirmaba que el triunfo contundente del gobierno en la elección legislativa, se debió a que sus errores políticos y económicos generaron un “miedo emocional” en la sociedad, de tal modo que en lugar de castigarlose le otorgara el triunfo. Es interesante el uso del término “emocional”, pues asociado al espectáculo, es la esencia de la propaganda política, que puede alcanzar límites bufonescos, como los recientes juramentos de muchos legisladores, alguno de los cuales al momento de distribuirse privilegios mutan en positivistas, planteando “por mi voto, ¿qué me ofrecés?” Por ello, para elaborar argumentaciones racionales (pensar y optar), en lugar de emocionales (contagiarse y aceptar), los análisis se centrarán en los 355 nombres propios que integran el presidente, gobernadores y legisladores nacionales, responsables de cambiar la matriz de decadencia del país. Esta guía puede extenderse a las legislaturas provinciales y municipales de todo el país, que presentan una relación costo-beneficio social escandalosa.
Al respecto es útil detenerse en el hecho protagonizado por el gobernador y legisladores de la provincia de Buenos Aires, para avalar que el Ejecutivo se endeudara en 3.685 millones de dólares, de los cuales 1.446 son para afrontar vencimientos de deuda (razonable), y el saldo para incrementar el déficit fiscal, invocando “no afectar la salud, la educación y la seguridad” (al menos no se citó a los cargos políticos). Como se necesitaba el apoyo de los 2/3 de ambas Cámaras para lograr el objetivo, tras acordar ampliar el directorio del banco Provincia de ocho a catorce integrantes, y repartir otros cargos políticos, el endeudamiento se aprobó con apoyo de los bloques del PRO, UCR, Coalición Cívica, y ex libertarios que abandonaron el partido. La crítica en este caso no debe centrarse en el peronismo que encabeza Kicillof, sino en quienes se presentan como oposición declamando apoyar el equilibrio fiscal, y los más audaces, luchar contra los privilegios políticos.
Manteniendo la estrategia de que los análisis se sustenten en nombres concretos, y no por lo que se declama sino por lo que cada legislador vota o se ausenta, vale citar los nombres de los cinco supuestos opositores designados en el directorio ampliado, para envidia de muchos oficialistas. Por ser en general desconocidos a nivel público, junto a sus nombres se indicará partido al que dicen representar, y entre paréntesis, el político conocido al que responden internamente. Ellos son: 1) PRO: Adrían Urreli (Grindetti) y Matías Ranzini (Ritondo); 2) UCR: Fernando Pérez (Lousteau); 3) Fernando Rozas (ex libertario), 4) Marcelo Daletto (sector Monzó). Los datos lo aportan algunos medios gráficos, que brindan información clara, comprensible y didáctica de las votaciones trascendentales como la presente, que incluyen fotos de los votantes claves y/o beneficiarios de los acuerdos, sus procedencias partidarias, antecedentes transfuguistas, y políticos a los que responden.
Como lo descripto ratifica el conocido sendero de acuerdos malsanos y canje de privilegios a costa de incrementar la estructura burocrática ineficaz en desmedro de la salud, educación y seguridad, es válido formular interrogantes, inicialmente infantiles, para ser esclarecidos con el debido soporte jurídico.
1.- ¿Lo negociado es un acuerdo o un cohecho, como el Código Penal define al delito de un funcionario público que solicita, acepta o recibe un beneficio (dinero, regalos o favores), para realizar u omitir un acto relacionado con sus funciones? Por ejemplo, cuando para votar leyes se utiliza dinero que perjudique al erario público a través de sobrecostos injustificados emergentes de crear cargos públicos altamente rentados e innecesarios, ¿se lo puede considerar cohecho en términos jurídicos, o bien “inhabilidad moral” y/o “falta de ética”, que no son penalmente punibles, pero los políticos aplican según convenga? O para usar un término de moda, pagar favores con cargos innecesarios con salarios que superan los 13 millones de pesos mensuales, ¿sería una forma de coimear “en blanco”?
2.- El segundo interrogante tiene larga data: ¿la banca pertenece al partido que presenta una lista que oficializada vota el ciudadano, o al legislador una vez que asume, dando lugar a transfuguismos vergonzosos que rompen con compromisos electorales. Pregunta para Monzó: ¿esto no causaría miedo emocional en la sociedad?
3.- Tarea para la Cámara Nacional Electoral. ¿Qué requisitos debe presentar un partido, agrupación o espacio, según se prefiera, para certificar su real existencia y habilitarlos para presentarse en una elección? Vale decir, sede, autoridades, actividad cierta, balances, reglamentos, afiliados certificados y rendición de cuentas. Pues son las normas electorales las que posibilitan las extensas continuidades de reconocidos políticos, no el “miedo emocional” del votante.
Maquiavelo alertaba que “el príncipe que descansa en soldados mercenarios no estará nunca seguro ni tranquilo, porque son ambiciosos, desleales, no tienen temor de Dios ni buena fe con los hombres”
Buenos Aires,10 de diciembre 2025
Inclemencias políticas
Las 355 fichas que comprenden a los poderes ejecutivos y legislativos nacionales que asumirán la responsabilidad de establecer políticas virtuosas y consistentes para revertir la sostenida decadencia del país, atraviesan una concurrencia de hechos políticos, que, como sucede con los eclipses solares, se producen de tiempo en tiempo. Ellos son: 1) consecuencias de denuncias preelectorales; 2) la política mimetizada con el fútbol; 3) reacomodamientos de políticos temerosos de quedarse a la intemperie. Esta simultaneidad facilita un aprendizaje de política básica similar a la enseñanza primaria, en la que la palabra “perro” debía coincidir con la imagen de un perro y el accionar de un perro.
En la campaña electoral se repitió la estrategia de denuncias de corrupción, no con objetivos moralizadores, sino mafiosos para dañar a contrincantes. Es el caso de Grabois denunciando la relación de Espert con un narcotraficante con prisión domiciliaria en Río Negro, y periodistas propagando por el canal de streaming Carnaval audios realizados desde hacía meses, en la que el entonces presidente de la Agencia de Discapacidad, Spagnuolo, hablaba de coimas que llegaban a “KM”; en paralelo, la periodista y legisladora Marcela Pagano, otrora oficialista, usaba el caso para despotricar en el recinto contra altos funcionarios del gobierno, para “defender a Milei”. No se reparó en que, ante estas repetidas prácticas, la sociedad en lugar de optar entre falso o verdadero, evaluó que las denuncias eran mafiosas en lugar de morales, y que la corrupción denunciada era altamenteposible.La causa recayó en el juzgado del juez Casanello y fiscal Piccardi, a quienes se evaluará según la celeridad y profesionalidad con la que lleven la investigación. Resumiendo, el pretendido costo electoral no se produjo, pero expuso cadenas corruptas que involucran a viejos personajes asociados a negociados públicos, sin exclusiones partidarias o ideológicas.
Todo curso político no puede obviar al fútbol profesional, que congrega a políticos, gobernadores, intendentes, empresarios, gremialistas, financistas, jueces (tribunales de disciplina), y barras bravas. Al mandamás de la AFA Claudio Tapía, alias Chiqui o Comandante, se le ocurrió otorgar un título no previsto en el calendario a Rosario Central, en una muestra de autoridad que compartió con su paje Toviggino. Ante la crítica del presidente del club Estudiantes de La Plata, Sebastián Verón, club que debía afrontar un partido eliminatorio ante el club rosarino, se obligó a que los jugadores de Estudiantes le hicieran un pasillo de honor al “campeón”. Focalizar la crítica en Tapia es caer en la trampa del “Enemigo único”. Lo más revelador fue el silencio de la totalidad de los dirigentes, salvo Verón, en especial de los llamados clubes grandes, lo que recuerda al de los mafiosos de la década del 30, tras acordar la división de los negocios territoriales. Pero como sucediera en el caso Spagnuolo, el hecho desnudó una trama de corrupción latente que se encuentra en pleno desarrollo.
Los legisladores mientras tanto, tras las elecciones están en plena reconfiguración de bloques legislativos, ocupación de oficinas, integración de comisiones y privilegios emergentes, por lo que no es oportuno aún mover fichas, pero sí detectar incongruencias. Respecto a los que quedaron “sin techo”, como Randazzo, Stolbizer o Monzó, entre otros, honestos si no se prueba lo contrario, pero más inclinados a la dialéctica que a promover consensos estables para superar la decadencia del país, es habitual que para socorrerlos se creen organismos y cargos innecesarios, que es una de las causas de las estructuras burocráticas sobredimensionadas. En cuanto a autocríticas personales, vale citar una frase del artículo publicado por Monzó en La Nación el pasado 28 de noviembre, titulado “El crédito del miedo”, en el que señala que “el miedo alimentado por los errores políticos y económicos del gobierno nacional causaron un miedo emocional, y en lugar de castigarlo, terminó siendo el motor de su triunfo contundente del 26 de octubre”. Dado que Monzó actúa en política desde 1997, cuando fue concejal de Carlos Tejedor, ¿no se considera parcialmente responsable de ese miedo social, que, dados los antecedentes, no tiene nada de infantil?
Prestar atención al léxico político será importante para futuros análisis. Los políticos invocan representar al pueblo, mientras se autoadjudican privilegios. En el fútbol se proclama que los clubes son de los socios, que no participan de los negociados de dirigentes y afines. También se puede ser candidato con una condena penal, pero rechazar el acceso a una banca por “impedimentos morales”, y en el fútbol, los jueces del tribunal sancionar invocando “falta de ética”, que es opinable. En cuanto a quienes deciden, en ambos campos se pueden cambiar leyes, reglamentos, estructuras, cronogramas y decisiones según convenga, para lo cual se suelen lograr enriquecedores consensos.
Buenos Aires, 04 de diciembre 2025
Periodismo no es sinónimo de periodistas
Los medios de comunicación masivos serán las fuentes informativas al alcance de la ciudadanía en general, que se utilizarán para analizar de modo comprensible el devenir político hasta las elecciones del 2027, por lo que cabe diferenciar lo estructural (periodismo), de lo particular (periodistas). El periodismo define una actividad profesional que comprende obtener, investigar y procesar datos y hechos de interés público, siendo los periodistas las personas concretas para difundirlos. Este proceso, aún realizado con profesionalidad, no está exento de subjetivismos (opinión), argumentaciones fundadas (investigación), falacias o engaños, y en un marco usualmente concordante con posturas ideológicas o intereses de las conducciones de los diversos medios. Dado que los análisis políticos se focalizarán en los 329 legisladores nacionales, que por carácter transitivo involucran a los ejecutivos nacional y provinciales, de igual modo las referencias no serán al periodismo en general, sino a periodistas y medios en particular, replicando la técnica de enseñanza básica, en la que la explicación de la palabra “perro”, se acompaña de la imagen y accionar de un perro.
En una temática esencialmente política, cabe una referencia a la propaganda política moderna, cuyo fin es el de persuadir al mayor número de ciudadanos mediante campañas, opiniones, rumores o eslogans, dado que sus reglas y técnicas nacidas en las primeras décadas del siglo XX, continúan plenamente vigentes, y son didácticamente descriptas en el breve libro titulado “La propaganda política”, escrito en 1950 por el escritor y periodista Jean-Marie Domenach. Dichas reglas, que son las de Simplificación, Enemigo único, Exageración, Desfiguración, Orquestación; Transfusión; Unanimidad, Contagio y Contrapropaganda, no tuvieron cambios conceptuales en el tiempo sino tecnológicos, que generaron una extensión comunicacional planetaria y multiplicación exponencial de receptores, según la secuencia panfletos y megáfonos (Lenin, Trosky), radio y cine (Mussolini, Hitler, Goebbels), televisión incipiente (década del 50), comunicación satelital, Internet, redes sociales e Inteligencia Artificial. El verdadero cambio lo produjo la conversión de la histórica unidireccionalidad entre emisores de mensajes y masas receptoras, en una multidireccionalidad, en donde en un ida y vuelta, todos compiten en el ágora de la opinión pública. Tradicionales comunicadores como Fernández Díaz, Morales Solá o Longobardi, por ejemplo, deben poner en escena y competir con “influencers” activos en redes sociales, como el Gordo Dan y otros, cuyas existencias ignorarían sus tradicionales lectores.
Con Milei cobraron relevancia periodística los agravios, la vulgaridad y los modos, sin reparar que desde hace décadas los medios de comunicación muestran una mimetización entre los otrora escándalos faranduleros y los escándalos políticos, que incluyen llantos, gritos, insultos, profesías, y destacadas actuaciones de políticos, periodistas, actores y hasta sacerdotes, en una realidad creciente que responde a la regla propagandística llamada Contagio. Hecha la salvedad que la proliferación de insultos es resultado de la mediocridad pero también de marketing planificado (el escándalo vende), al menos se pueden desactivar hipocresías, y preguntarnos si “ensobrados” es un insulto, cuando recientemente periodistas desde un canal y una periodista legisladora, participaron de operaciones con grabaciones no certificadas judicialmente, con fines preelectorales. Si “econochantas” es un insulto, pero no así que altas autoridades políticas y sus abogados llamen “mafiosos” a los integrantes de la Corte. O que “mandriles” fuera más ofensivo que la tapa de la revista Noticias con el texto “Karina Milei, la cajera”.
Resumiendo, es irrenunciable una férrea defensa de una prensa libre, que en tal condición siempre molesta al poder, por lo que se debe prestar atención a los proyectos de leyes que intenten limitarla. Pero el concepto periodismo no debe confundirse con periodistas y medios, insertos en una diversidad en la que coexisten Clarín, La Nación, Página 12, C5N, Noticias, Majul, Feinman, Rial, Navarro, Sylvestre, entre muchos otros, quienes nos proveerán de procedimientos y datos que debidamente comparados, nos ejercitará en detectar verdades, falacias, omisiones, contradicciones y operaciones. Ya mencionados algunos periodistas veteranos, cabe cerrar con un ejemplo de modernos “influencers” en redes, que demuestra la vigencia de las clásicas técnicas propagandísticas. En su concurrencia a actos, jóvenes “Fuerzas del Cielo” se identifican con ropajes y estandartes renacentistas color terracota, con capas incluidas. En este caso aplica la regla de Unanimidad, que ya se observara con las camisas rojas de Lenin; negras de Mussolini; pardas de Hitler y descamisados de Perón.
Buenos Aires, 19 de noviembre 2025
Tablero del juego político
Terminada la elección legislativa, prematuramente políticos, analistas y periodistas juegan a suponer candidaturas presidenciales para el 2027, lo que obliga a que desde ahora los ciudadanos comunes se formen en estrategias analíticas basadas en datos y conceptos relevantes y verificables, que le permitan transitar el bombardeo de eslogans simplistas, opiniones vacías de contenido, o extremadamente sofisticadas. Para retomar las raíces de la enseñanza básica, tan esencial como popular, se apelará a un metafórico juego de mesa compuesto por fichas que se desplazan en un tablero, con reglas comprensibles. De este modo podrá ejercer uno de los instrumentos temidos por los políticos, que es el de una opinión pública formada. Para emplear el del voto, se deberá esperar dos años.
Las 329 fichas contendrá el nombre de cada uno de los legisladores responsables de aprobar leyes transformadoras y desactivadoras de privilegios. En cuanto al tablero, motivo de la presente reflexión, su diseño implica una organización estructural de circuitos interrelacionados para alcanzar el objetivo final del juego, que en este caso, es argumentar y arribar a conclusiones personales sustentables. El nombre del juego presenta dos opciones: Estado o Gobierno. Estado es una abstracción que indica una organización permanente con territorio, población y gobierno definidos, con responsabilidades genéricas, como leyes, orden, seguridad, bien común. Gobierno es una organización compuesta por personas e instituciones concretas, que ejercen el poder político y administrativo del Estado, y que en un sistema republicano se distribuye entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Por lo que el juego se centrará en actores del Gobierno, y transparenta la falacia conceptual de los eslogan estilo “odio al Estado”; “el Estado te cuida”, o “¿usted prefiere un Estado grande o chico?”, que intentan eludir centrar la atención en responsables políticos concretos, que además de los 329 legisladores, incluyen al presidente, vice y 24 gobernadores. Estas fichas se moverán en un tablero diseñado en función de la estructura burocrática-institucional existente, conformada por la Administración central, Agencias, Organismos, Institutos, Entes descentralizados y Sociedades del Estado, entre otras variantes. El primer desafío sería establecer una depuración de dicha estructura burocrática-institucional, detectando organismos y cargos superfluos, muchos de ellos falsamente denominados autosuficientes, creados solo para responder a compromisos políticos y gremiales. Vale como ejemplos, el Ministerio de las Mujeres creado en diciembre de 2019, o de rango constitucional como la Defensoría de la Tercera Edad, cuyas acciones son meramente declamatorias, sin poder de decisión para resolver las problemáticas de las mujeres o de los jubilados.
Definidas la utilidad social, ordenamientos internos, y coordinación transversal de la estructura orgánica del gobierno a través de mecanismos claros y públicamente reconocibles, recién se podrá hablar de “espacios de poder”, sin asimilarlos a triángulos, cuadrados, polígonos u otras formas geométricas, sino a conducciones preestablecidas, racionales, y prioritariamente horizontales. Como en toda estructura de poder político, “gran jefe” hay uno, jefes hay muchos; y recordando a Maquiavelo, cabría pensar que también hay muchos mercenarios y aduladores.
La primera práctica debería centrarse en el recambio legislativo nacional el próximo 10 de diciembre, en donde habitualmente, tras enriquecedores diálogos multipartidarios sin grietas, las plantas de personal no se mantienen o disminuyen, sino se incrementan, producto de intercambios de favores. Por ello es importante que el Poder Legislativo detalle los equipos de trabajo de cada legislador, con sus nombres, formación e ingresos salariales, previa y posteriormente a dicho recambio, extendiendo la información a toda la planta de personal, cumpliendo con lo que los discursos políticos grandilocuentes llaman transparencia. Esta información no es menor, dado que las reglas del juego, plasmada en leyes, normativas internas, aprobación o rechazo de decretos, entre otras atribuciones, las elaboran y aprueban los propios jugadores, o sea, los 329 legisladores.
Buenos Aires, 12 de noviembre 2025
Polarización o dispersión
La pasada elección legislativa debiera servir para plantear hipótesis centradas en aspectos medulares, que excedan el juego de opiniones marcadas por deseos y subjetivismos, y preguntarse si las criticadas polarizaciones no son políticamente más clarificadoras y didácticas para la ciudadanía en su conjunto, que las fluctuantes dispersiones y terceras vías de coyuntura. En especial, cuando desaparecieron la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista como referentes electorales unívocos, y analistas políticos no pueden diferenciar entre peronismo, justicialismo y kirchnerismo. La sorpresiva irrupción del ex “outsider” Milei, que pasados dos años de gestión debe asumir la plena condición de político, reconoce un extenso proceso previo de acuerdos electorales que respondían a meros oportunismos, como indican las fórmulas presidenciales De la Rúa-Alvarez; Cristina Kirchner-Cobos; Lavagna-Morales; Ricardo Alfonsín-González Fraga; Macri-Pichetto; Fernández-Cristina-Massa, hasta llegar al “objeto político no identificado” Milei, que trastocó el juego de “cambiar para que nada cambie”.
La elección transparentó el agotamiento del armado en cada turno electoral de coaliciones amorfas, que presentan como renovadores a quienes desde hace décadas ejercen representaciones políticas, sin promover transformaciones ni anular privilegios. Es así como Schiaretti perdió en Córdoba ante un políticamente desconocido; Randazzo, Stolbizer y Monzó no lograron bancas, y Lousteau la obtuvo a duras penas, pero no en representación de la UCR, de la cual aún es presidente. Por ello es oportuno partir de las realidades numéricas concretas resultantes de la elección nacional, en la que La Libertad Avanza logró el 40,74%; el Frente Patria el 31,66%, y el resto de las variantes el 27,60%. Traducido en bancas, la nueva conformación es de 104 diputados de LLA y aliados; 103 del FP e izquierda; y 50 considerados no alineados. En cuanto a senadores, el FP alcanza 28 bancas, LLA 20, y 24 los no alineados. Tener como base dos opciones programáticas predominantes y sumar adhesiones luego, es más positivo para definir políticas y lograr acuerdos consolidados, que negociar entre tercios de similar peso. Por ello se deberá seguir el accionar de los 257 diputados y 72 senadores no por lo que declaran, sino por como votan, abstienen o ausentan. En este seguimiento colaboran medios de comunicación que en las votaciones trascendentes aportan información gráfica clara y comprensible, que identifica a cada votante, sus procedencias, bloques de pertenencia y eventuales cambios de posturas. En lo inmediato, se debería establecer una normativa interna que no reconozca fugas con armado de bloques personalistas que nadie votó, desvirtuando el carácter de representación que en cada caso otorga el voto popular.
De igual modo, una adecuada formación cívica exige el acceso a una información pública oficial de alcance masivo, de fácil elaboración mediante el uso de Inteligencia Artificial (IA) en su faz más básica, consistente en la capacidad de procesar millones de datos con actualización permanente, a la que cualquier ciudadano pueda acceder a través de la web. Tarea que la inteligencia natural, propensa al secretismo e informaciones parcializadas, históricamente ha negado a la sociedad, permitiendo que cualquier declarante sea por necedad o mala fe, opine o afirme sobre cualquier tema trascendental con datos de veracidad incomprobable.
De allí la importancia de una ordenada información oficial respecto a la estructura de los tres poderes del Estado, sus integrantes y presupuestos, que se supone todo presidente debería tener a su disposición. En el área legislativa esta información es prioritaria, atento al recambio que se producirá el 10 de diciembre próximo, pues es habitual que se produzcan “acuerdos políticos multipartidarios” que concluyen con el crecimiento de las plantas de personal, que ni siquiera denuncia la izquierda combativa. La información debe detallar nombres de legisladores con sus equipos de trabajo, formaciones educativas, eventuales parentescos y nómina de dietas y salarios, de igual modo que del resto de cargos parlamentarios, y personal total de planta, datos que no surgen de las páginas web. Omisiones que no cuadran con quienes claman por transparencia, juzgan calidades morales, integran comisiones investigadoras, y deciden aumentos presupuestarios. Lo señalado es extensible a todas las áreas centrales, descentralizadas y empresas estatales del Poder Ejecutivo.
Buenos Aires, 05 de noviembre 2025
Tres menús políticos en la mesa
El 26 de octubre se definieron los ingredientes de los tres menús políticos metafóricamente llamados “pasta” (oficialismo); “pollo” (oposición cerrada), y sopa (ni pasta ni pollo), en base a los cuales se reflexionará acerca del devenir institucional hasta las elecciones presidenciales del año 2027. La metáfora, lejos de ser una humorada, plantea opciones popularmente reconocibles, imposibles de lograr con etiquetas partidarias carentes de identidad que varían en cada turno electoral, al punto de que ni siquiera les es aplicable la elemental diferenciación entre izquierda-centro-derecha, y menos aún, asociarlos a nombres políticos acostumbrados a ser intercambiables en cada turno electoral. Sin embargo el resultado del domingo 26, no generó una opción “sopa” representativa para lanzarla al mercado, producto del fracaso de Provincias Unidas.
Según los porcentajes finales, la opción pasta (oficialismo LLA) obtuvo a nivel nacional el 40,74% de los votos; la opción pollo (oposición cerrada FP) el 31,66%, y la opción sopa (ni pasta ni pollo) de Provincias Unidas, el 6,99 % de los votos, pero integrada por seis gobernadores de diversos orígenes partidarios, que salvo el de Corrientes que triunfó por solo el 1,23% por sobre la opción pasta, perdieron en sus provincias, saliendo inclusive sus candidatos terceros en Chubut y Santa Cruz. Ni hablar en Córdoba, en donde un poco conocido candidato pasta de apellido Roca, triunfó por 14 puntos sobre Schiaretti. Y como efecto colateral, facilitaron el ingreso como diputado del ingrediente en sachet Lousteau con un exiguo 6,01% de los votos, representando a otro espacio pese a ser presidente de la diluida UCR. Debido a estas fallas de origen, se considerará a la opción sopa como resultante de la suma del resto de los partidos minoritarios, que incluye a los no confiables ingredientes que accedieron a la banca por un partido y armaron bloques propios, que en total alcanzan el 27,60% de los votos.
Una vez más, las encuestas no reflejaron realidades cuantitativas con razonables márgenes de error, pese a que rutinariamente se publican encuestas de validez incomprobable, con milimétricos indicadores relacionados a imágenes de políticos, prioridades ciudadanas y sus estados emocionales, entre otros temas. Por ello sería recomendable no utilizarlos para sustentar opiniones personales, tales como “el 52% de la gente dice que…”, porque sería un recurso que responde al principio propagandístico de unanimidad, destinado a convencer que se piensa “como toda la gente”. Un buen analista, debiera convencer mediante argumentaciones consistentes. En cuanto a la clara, ordenada y comprensible presentación gráfica que algunos medios hicieron de los números reales de la votación en todo el país, distribuidas por categorías, provincias y coaliciones, es ejemplo de que puede informarse cumpliendo con un fin cívico masivamente formativo, a partir del cual pueden elaborarse análisis e hipótesis. Un caso opuesto fueron las opiniones del gobernador Kicillof y el intendente Secco, entre otros, quienes plantearon que la lista única de papel provocó confusión en muchos votantes, desnudando el menosprecio que sienten por la gente común a la que dicen defender, y en realidad, añoran manejar.
Finalizada la campaña, se debe recordar la paupérrima propaganda política presentada, no por falta de “ideas” en plural, sino de identidad política en particular. Sus reglas básicas plenamente vigentes, aún dentro del mundo digital, nacen con los sistemas totalitarios de las primeras décadas del siglo XX, en la secuencia Lenin, Trosky, Mussolini, Hitler y Goebbels, basados en que el fin de la propaganda no es enseñar, sino convencer a las masas, por lo que los mensajes se diseñan para impactar en las mentes más sencillas, pero deben apoyarse en realidades tangibles y tener emisores creíbles, requisitos que, vistos los debates y polémicas faranduleras, y las habituales operaciones mafiosas, no se cumplieron, quizás porque las mentes sencillas se encuentran en las cúpulas políticas. El estado de situación no da para triunfalismos, sino para asumir que todo el sistema político se encuentra bajo escrutinio social. El pueblo también se equivoca, pero con las equivocaciones también aprende.
Bajo esta óptica, se continuará por la vía de la sencillez analítica, comenzando por plantear si en lugar de hablar de grietas y buscar terceras opciones tipo sopas en sachets, no es más importante explicitar que proponen en concreto el menú pasta (LLA) y pollo (FP), que suman el 72,40% de la oferta alimentaria, y ver que aportan los variados ingredientes de la sopa criolla.
Buenos Aires, 29 de octubre 2025
El pueblo votará, ¿los legisladores representarán?
Para cumplir con el mandato que señala que “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución”, en la presente elección legislativa se renovarán la mitad de los diputados y un tercio de senadores nacionales, quienes junto a los que permanecen en sus bancas, y quienes presiden los ejecutivos provinciales y el nacional, son los 355 políticos responsables de establecer el diseño y políticas del Estado. Este principio es vulnerado cuando los partidos políticos, intermediarios inexcusables para el acceso del pueblo al gobierno, y el sistema electoral, son permanentemente manipulados para minimizar el poder del voto ciudadano, y propender a extensas continuidades políticas.
La creación de un partido político implica cumplir con una serie de requisitos ante el Juzgado Federal con competencia electoral en el distrito en el que se pretenda actuar, entre ellos verificar la legitimidad del padrón y certificar su actividad y existencia en el tiempo. La irrupción de un sinnúmero de partidos con creativas etiquetas, hace suponer que este control democrático es limitado. Al punto que las confusiones alcanzan a los medios de comunicación, describiendo, por ejemplo, a la novel creación Provincias Unidas, como armado, espacio, partido o frente simultáneamente. En cuanto al sistema electoral, durante este año se modificaron calendario, requisitos de participación, y hasta candidatos. Asimismo, urge definir si las bancas deben pertenecer al partido o al legislador, dada la profusión de fugas y armados de bloques legislativos que nadie votó, burlando el principio de representatividad ciudadana. Un caso patético lo protagonizaron la legisladora operadora Marcela Pagana y su acompañante Lourdes Arrieta, que ingresadas por el oficialismo armaron un bloque opositor, y se abrazaban exultantes cuando con sus votos perjudicaban al gobierno. La saludable implementación de la boleta única electoral para cargos nacionales, presenta a 17 partidos en Caba, y 15 en provincia de Bs. As., que no elige senadores. Cantidades que no expresan diversidades programáticas, sino apetencias personalistas que generan confusión al elector. Estas distorsiones se reflejaron en una campaña electoral carente de ideas y calidad comunicacional, que priorizó el “ombliguismo” político, bajo el cual los candidatos se cruzaban mensajes acusatorios y superficiales, pasando los ciudadanos a ser meros espectadores. Por ello, para evaluar al resultado electoral y posterior desenvolvimiento político, se apelará al recurso didáctico de presentar metafóricamente a las tres principales ofertas electorales como menús: pasta (oficialismo); pollo (oposición cerrada), y sopa (ni uno ni otro).
La versión “pasta” (oficialista), novel en cuanto a “expertise” político y armado de listas, sumó a su debilidad numérica, legisladores que abandonaron el oficialismo para constituirse en creativos bloques independientes. Respecto al triste caso Espert, urgen normas electorales que exijan que los candidatos expliciten sus antecedentes educativos, laborales y judiciales, previamente a su oficialización.
La opción” pollo” (oposición cerrada), es la que presenta mayor consistencia en su sabor, producto de haber gobernado durante 16 de los últimos 22 años, y mantener las mismas ideas, vicios y candidatos, con algunos aderezos nuevos, como el empresario Urtubey en Salta, y el gerenciador de necesitados Grabois en la provincia de Bs. As. Por tal razón, el que pida pollo, recibirá el pollo tradicional.
La opción “sopa” basa su marketing en no ser pasta o pollo. Dado que el nombre de esta opción se conocerá el 26 de octubre, se la ejemplificará con la reciente marca lanzada al mercado bajo el título Provincias Unidas, pero con históricos ingredientes. Schiaretti encabeza la lista de diputados nacionales en Córdoba, Randazzo, Stolbizer y Monzó en provincia de Bs. As., e incorporaron a Lousteau en CABA. Todos ellos con no menos de tres décadas de actuación política, lo que ofrece algunas curiosidades. Desde el retorno de la democracia, la diputada Stolbizer participó cronológicamente en la UCR (Alfonsín); Coalición Cívica (Carrió); Frente Amplio (Binner), Un País (Massa), Consenso Federal (Lavagna), Juntos por el Cambio (Macri), y ahora Provincias Unidas (Schiaretti). El caso Lousteau es inédito; presidente de la UCR, no se presenta como candidato por el partido que preside. Para esta pretendidamente innovadora experiencia líquida, cabe recordar a la otrora pasta Juntos por el Cambio, conformada por la coalición entre el PRO, UCR y Coalición Cívica, que se mantuvo incluso en su derrota ante el kirchnerismo en el 2019, y era firme candidata a retomar el poder en cabeza de Rodríguez Larreta. Se transformó en sopa con su interna. En la presente elección nacional parte de sus ingredientes se comercializan, entre Capital y Provincia, como sopas en sachets diferenciadas en ocho sabores: 1) Bullrich; 2) Lousteau y Ocaña; 3) Campagnoli, Reyes y López; 4) Lopez Murphy; 5) Stolbizer; 6) Manes; 7) Guelar; 8) Rodríguez Larreta y Taglaferri, que en diciembre ingresarán como legisladores en el gobierno de la Ciudad. Si consideramos que los citados, hasta que no se demuestre lo contrario son penalmente honestos y experimentados, es de suponer que lograr acuerdos trascendentales, transformadores y sostenibles en beneficio de la sociedad, no será nada fácil. Ya lo expresaba Maquiavelo: “Los males que nacen del Estado, cuando se los descubre a tiempo, lo que solo es dado al hombre sagaz, se los cura pronto; pero ya no tienen remedio cuando, por no haberlos advertido, se los deja crecer hasta el punto de que todo el mundo los ve”
Los políticos deberán asumir que sus desatinos y egoísmos de las últimas décadas, todo el mundo los ve.
Buenos Aires, 22 de octubre 2025
Milei, reactivo con efectos políticos
Adecuadamente evaluada, la etapa que concluirá con la elección del 26 de octubre próximo, brinda enriquecedoras enseñanzas por los vicios políticos exhibidos entre diciembre del 2023 a la fecha, con motivo del desconcierto generado por el acceso de Milei a la presidencia. Metafóricamente, cabe asimilar al presidente a un reactivo, como se llama a los que provocan reacciones químicas en ciertas sustancias (en este caso partidos y candidatos), rompiendo sus estructuras moleculares con cambios térmicos y efervescencias (denuncias, acusaciones e hipocresías), para transformarlas en otras distintas (candidatos que pasan de una coalición a otra). Como el poder, aún en dictaduras, nunca es propiedad de un individuo sino que pertenece a un grupo, los éxitos y fracasos no deben adjudicarse solo a Alfonsín, Menem, De la Rúa, Néstor y Cristina Kirchner, Macri, Fernández y hoy Milei, sino a los 325 representantes elegidos por el pueblo: presidente, vice, gobernadores, jefe de la ciudad y legisladores, actuando los sectores sindicales, empresariales y financieros solo como sectores de presión. Dicho lo cual, la creciente liquidez ideológica-partidaria e inutilidad de muchos de dichos representantes, de no replantearse intereses y privilegios, provocará una crisis inédita de consecuencias destructivas para el país, convirtiendo al que “se vayan todos” del 2001, en una realidad concreta e inevitable.
Del proceso transcurrido, cabe detenerse en el accionar legislativo y la reconocida presencia de mafias estatales-privadas. En lo legislativo, el ya pobre sistema electoral sufrió permanentes manipulaciones, con calendarios fluctuantes, cambios de normas, sostenimiento de reelecciones, candidaturas testimoniales y avalando a partidos inexistentes. Quienes declamaban apoyar el equilibrio fiscal, aprobaban leyes que, sin afectar privilegios, lo destruía. Quienes aprobaron en diciembre del 2019 un cambio nefasto para las jubilaciones mínimas, hoy lagrimean por los pobres jubilados. Quienes aprobaron en el 2006 el régimen de DNU propuesto por la senadora Cristina Kirchner, hoy descubrieron que es muy malo. O que los ATN e impuestos a los combustibles, deben ser automáticamente distribuidos entre las provincias.
En cuanto a las mafias, expuestas definitivamente a la luz pública, intentaron repetir el clásico recurso de formular denuncias falsas o verdaderas en campaña con impacto electoral inmediato, que judicialmente se ralentizan tras las votaciones. Pero se omitió un principio propagandístico elemental, que dice que “la repetición acaba por fatigar y el abuso de las falsas noticias destruye su crédito” (La propaganda política – Jean Marie Domenach), y más aún, cuando los propagadores son los mismos desde hace décadas, cuyas consecuencias se explican con la metáfora del reactivo químico, en donde los viejos métodos provocaron una reacción en cadena descontrolada no prevista, según se detalla:
1.- Los políticos ratificaron que candidatos que integran listas pueden serlo en condición de procesados o con una condena, pero no así si son denunciados en campaña electoral. 2.- En el caso Spagnuolo, el conocimiento público de grabaciones guardadas desde hacía meses propagadas a través de periodistas adecuados, en las que el ex funcionario mencionaba coimas de laboratorios a otros funcionarios, derivó en que la investigación, como corresponde, se extendiera a otros laboratorios y organismos nacionales y provinciales adquirentes. 3.- En el triple crimen narco de Escobar, la primera reacción provincial fue la de informar que los responsables eran peruanos residentes en la capital. Pero con el avance de las investigaciones, al “pequeño J” se le sumaron un tal Alex, el Tarta o Loco David, El Duro, y otros personajes, generando la duda de si las autoridades nacionales y provinciales conocían a este grupo marginal, y ejercían su seguimiento para llegar a la cúpula .4.- El candidato oficialista Espert fue denunciado por el “intachable” candidato kirchnerista Grabois, por sus nexos con el narcotraficante Fred Machado. Sin embargo, lo reproducido en medios gráficos mostró que los antecedentes se remontaban al año 2019, cuando Espert presentó su candidatura a presidente de la Nación por el ignoto partido Unite, y que Machado estaba con prisión domiciliaria en Río Negro desde hace cuatro años. La secuencia continuó con la tartamudeante renuncia de Espert y pedido de reemplazo por Santilli, que el juez electoral Ramos Padilla rechazó al interpretar la ley a su paladar en lugar de aplicarla, afectando el proceso electoral. 5.- Ya con las reaccionesquímicas fuera de control, el candidato kirchnerista rionegrino Soria acusó al gobernador Weretilneck de tener nexos con Machado, a lo que éste replicó con fotos mediante, que era Soria quien tenía relación con la familia narco Montecino, residente en el Alto Valle provincial. En un efecto contagio, se multiplicaron los supuestos antecedentes delictivos de distintos candidatos en el país.
Ante tal desmadre, se sospecha que podría haber un acuerdo entre mafias para no seguir presentando denuncias hasta la elección.
Buenos Aires, 15 de octubre 2025