¿Batalla cultural o educativa?
Pretender incursionar en batallas culturales sin una base educativa que provea conocimientos esenciales para el posterior desarrollo personal, como comprender el significado básico de las palabras y frases, implica el riesgo de ser manipulados por políticas comunicacionales que intenten convencernos de que entendemos, cuando en realidad adherimos a quienes nos hacen creer que entendemos. Evitarlo parte de saber que lo cultural es un patrón conformado por valores, usos y costumbres de la sociedad, pasibles de debates, y en donde los libros de texto escolares masivamente comprensibles, son sustituidos por una diversidad de enfoques transmitidos a través de diversos medios de comunicación, lo que obliga a que mensajes y opiniones sean debidamente procesados. Confundir educación con cultura es una estrategia que cuando es planificada se asocia a la propaganda, y cuando es dispersa o unilateral, puede albergar necedades, aprietes o intereses sectoriales. Por lo tanto, con diccionario en mano, vale comenzar por diferenciar entre periodismo, medios de comunicación y periodistas.
El periodismo es una actividad profesional que consiste en la obtención, investigación, elaboración, difusión y análisis de diversas informaciones, por parte de periodistas que individualmente o en grupo cumplen tareas específicas, como conducir, describir, opinar o investigar. Lo elaborado se transmite a la sociedad a través diversos medios de comunicación, tales como prensa escrita, televisión, radio, o de modo más universal, a través de plataformas digitales. En nuestro país la actividad se desarrolla con mafias en los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales reconocidas por los propios políticos en sus discursos y cruces de acusaciones, lo que deriva en una manifiesta pobreza institucional. En este contexto se insertan los permanentes ataques entre el presidente, sus adláteres y periodistas a niveles tan peligrosos, que hace pensar que las polémicas plagadas de grandilocuencias, necedades, falacias, insultos, escándalos y denuncias, responden a un recurso político y empresarial distractivo, dado que política y espectáculo configuran una simbiosis cada vez más habitual. Para avanzar en esta hipótesis, se plantean los siguientes supuestos: 1) Como periodismo es un término abarcador y abstracto, cabe preguntarse: ¿existe en el país libertad de prensa y de opinión, tradicionalmente molesta para los gobiernos? La respuesta es afirmativa, porque no existe prohibición de voces y prensa opositoras. Pese a lo cual, se deberá estar atento a intentos legislativos para cercenar esta libertad, invocando habitualmente la “defensa de la democracia”. 2) La reconocida libertad genera una diversidad y competencia tanto en lo tradicional (gráfica, radio, televisión e Internet), como en lo evolutivo (redes sociales e inteligencia artificial), en donde conviven la verdad y la mentira, lo formativo y la falacia. Es así como entre otros medios, coexisten los tradicionales como La Nación, Clarín con diversificaciones empresariales, Página 12 conducida por un sindicalista, o C5N manejado por un empresario asociado a negocios con el Estado, simultaneidad saludable que obliga a comparar y analizar. Los intentos de prensa oficial propagandística nunca fueron buenos, por ser sesgados y mediocres. 3) En cuanto a individualidades, por su representación institucional se comienza por el presidente Milei. Sus improperios e histrionismos, injustificables en sí mismos, son conocidos desde mucho antes de que ganara la elección, lo que promueve un interrogante a develar: ¿es posible que quienes se oponen a cambios profundos lo disimulen afirmando que critican sus formas y no el fondo? ¿Es posible que muchos de quienes invocan “cuidar la institucionalidad”, desde hace décadas faciliten corrupciones y protegen a corruptos; digan defender a jubilados sin desactivar regímenes de privilegio, o permitan que impunemente saqueadores de recursos públicos realicen proclamas golpistas? Como aporte a estos interrogantes, se cita el espectáculo que en la Cámara de Diputados protagonizara la diputada Carignano, funcionaria del gobierno anterior, cuando a los gritos acusó al diputado Gerardo Milman de drogadicto y promotor de un magnicidio, y denunció que en el recinto había muchos “gatos”, identificando algunos. En aras de no discriminar al sexo femenino, si se observa el griterío y pobre nivel de los debates legislativos, es razonable pensar que también hay muchos “perros”.
La próxima reflexión continuará con las referencias individuales, profundizando el histrionismo de Milei desde el Estado, y mencionando a dos reconocidos periodistas del sector privado: Fernández Díaz y Jorge Fontevecchia.
Buenos Aires, 11 de mayo 2025
¿Existe la SIDE?
Reflexionar didácticamente acerca de hechos políticos, implica partir de postulados básicos, veraces y masivamente entendibles. Tres de ellos acapararon la atención mediática reciente: las empanadas de Darín, las condiciones actorales de la jueza Mackintosh, y la existencia de una directiva secreta de la SIDE para “monitorear a grupos sociales vulnerables”, denunciada por el periodista Alconada Mon el 28 de mayo en La Nación. Por ser un tema histórico recurrente y de importancia institucional, se analizará el caso de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que en el gobierno anterior se bautizara como Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Dado que las fuentes de información de un ciudadano común provienen de medios de comunicación, el primer paso para evitar la simplista afirmación de “lo creo o no lo creo”, es replicar la curiosidad infantil en la enseñanza básica que impulsa a preguntar, y ya más adulto, detectar omisiones o contradicciones.
Alconada Mon expresó que lo denunciado “consta en una copia de esa orden secreta firmada por Diego Kravetz que obtuvo La Nación, siendo circulada por al menos una decena de despachos oficiales, y cuya autenticidad se verificó con dos fuentes independientes entre sí”. La primera inconsistencia es que la circulación de la nota por múltiples despachos, profesionalmente le quitaría su condición de secreta. En cuanto a los intentos de hackeos sufridos por el periodista de los que da detalles, hace suponer que de ser aptos, la SIDE y otros organismos de inteligencia deberían ubicar a los responsables en el corto plazo. Y por último, resurge el clásico pedido legislativo de llamar al responsable de la SIDE, Sergio Neiffert, para que brinde explicaciones, lo que genera otra incongruencia: ¿no se debería llamar previamente a los doce legisladores que integran la Comisión Bicameral de Fiscalización de los organismos de inteligencia, presidida por el senador Lousteau, que tienen obligación de controlar y poseen facultades para investigar de oficio?
Mientras estas dudas se dilucidan, a fin de establecer un cuadro de situación primero y plantear una hipótesis luego, se citan antecedentes recientes del Organismo verificables por Internet, teniendo presente que el Sistema de Inteligencia de la Nación fue promulgado por ley 25520 en diciembre del 2001, y según su artículo 2°, inciso 1, tiene como misión detectar amenazas a la seguridad exterior e interior de la Nación. 1) Respecto a información y documentación interna, el personal deberá observar las clasificaciones de estrictamente secreto, secreto, confidencial, reservado y público. 2) En cuanto a la profesionalidad de las conducciones, vale comenzar por un hecho icónico producido en 2004, en el programa televisivo de Hora Clave conducido por Mariano Grondona, cuando el entonces ministro de Justicia Gustavo Béliz mostró la foto del agente de inteligencia Antonio Stiuso, describiéndolo como peligroso. Tal vulneración de reserva implicó que Béliz debiera trasladarse con su familia a Estados Unidos, mientras que Stiuso no solo continuó ejerciendo sus funciones, sino que fue permanentemente mencionado en crónicas periodísticas y acusaciones políticas asociándolo a actividades tenebrosas, y participando de reuniones sociales de políticos, fiscales y jueces. Lo que pareciera una rareza en agentes secretos, no es tal si se observa quienes condujeron al Organismo desde el 2015: el político Parrilli; el empresario Arribas; la fiscal Caamaño; el político Rossi; la política administrativa Alberdi; el abogado administrativo Silvestre Sívori y el político Neiffert. En posiciones relevantes, se destacaron los políticos Majdalani, Tailhade y Mena. Vale decir, en tan solo diez años la SIDE (o AFI) tuvo siete conducciones distintas, sin formación específica, y rotando por distintos cargos burocráticos. 3) Como no podía ser de otro modo, las incongruencias se extendieron al campo judicial, dado que las supuestas actividades “secretas” de los servicios de inteligencia criollos eran ventiladas ante distintos juzgados, entre ellos los de Servini de Cubría, de Giorgi, Ercolini, Ramos Padilla, Villena, Auge y Kreplak. La incompetencia la reflejó la conducción de la fiscal Caamaño, con dos hitos épicos: cuando a requerimiento del juzgado de Lomas de Zamora debió enviar información reservada con datos personales de unos cien espías, la misma se hizo pública, y dos de los espías situados en el extranjero debieron ser repatriados por riesgo de vida. Y cuando el fiscal Taiano solicitó a la AFI el listado de los 89 espías que registraron intercomunicaciones activas el día de la muerte del fiscal Nisman para citarlos a declarar, la interventora respondió que 64 de ellos ya no pertenecían a la AFI, y se desconocían sus paraderos. El juez Martínez de Giorgi por su parte, mantiene desde hace años cuatro causas de espionaje ilegal sin avances. Tales absurdos aconsejan aclarar que no corresponden a capítulos de la inolvidable serie televisiva americana Superagente 86, que en la década del 60 parodiaba a las películas de espías.
Con estos datos públicos y verificables, es momento de abandonar la figura literaria que califica a los servicios de inteligencia como “sótanos de la democracia”, para preguntarnos si los políticos formaron una inteligencia apta para proteger al país de amenazas exteriores ya instaladas, o solo una tipo casero para espionajes burdos, negociados y debates políticos oportunistas.
Buenos Aires, 04 de mayo 2025
Armados políticos hasta el 17 de agosto
La pasada elección porteña tuvo una escala adecuada para analizar de modo sencillo, racional y entendible, una actividad prioritaria de los políticos con vista a la elección nacional del 26 de octubre próximo, como son los armados de alianzas y listas de candidatos, tarea en la que se destacan dos fechas relevantes previas: de incidencia indirecta, la oficialización de listas en provincia de Buenos Aires el 19 de julio, y las nacionales el 17 de agosto. A partir de entonces, el foco se centrará en la propaganda política de campaña.
La elección porteña exhibió vicios que no podrán evitarse en este año, tales como calendarios electorales fluctuantes y absurdos, mensajes de campaña visuales y discursivos superficiales o falaces, abundancia de partidos que hacen dudar que la Justicia Federal electoral controle los requisitos establecidos por la ley para habilitarlos, y resultados finales que pusieron en crisis la viabilidad de las coaliciones para triunfar electoralmente primero, y gobernar después. La UCR y la Coalición Cívica, por ejemplo, ni siquiera alcanzaran el 3% de los votos necesarios para alcanzar una banca. Este contexto líquido aconseja no argumentar basados en anomias partidarias e ideologías meramente discursivas, sino partiendo de nombres que, vigentes hoy, marcaron el accionar político desde el 2003 a la fecha: Cristina Kirchner (incluye a su fallecido esposo y a Fernández), Mauricio Macri y Javier Milei. En cuanto a centralidades, tanto Cristina como Macri perdieron su condición de liderazgo, entendido como capacidad de imponer su voluntad sin mayor oposición, para transformarse en jefes de limitados sectores afines. Pese a lo cual, y ante la ausencia de líderes sustitutos, sus nombres intentan ser usados como mascarones de proa que permitan mantener privilegios de muchos de quienes paradójicamente, expresan no tener responsabilidad en las gestiones de ambos. En esta dualidad que algunos llaman grieta, irrumpió sorpresivamente Milei sin estructura partidaria, con un caudal de votos envidiable, y sustituyendo a las híbridas terceras vías electorales armadas por viejos políticos con escaso peso electoral propio a fin de subsistir, como se manifestó en la elección porteña con la presentación de diecisiete listas.
A partir de los nombres mencionados cabe desarrollar hipótesis y alternativas, sabiendo que hasta el cierre de listas los conflictos entre Kirchner-Kicillof y Milei-Macri, en cada caso con similitudes programáticas e ideológicas, se asentarán en cuotas de poder internos y sostenimientos personales. Finalizada esta instancia, surgirán dos opciones que en principio son claras, dado que muchos políticos son volubles: un oficialismo encabezado por Milei basado en la implementación de una matriz de transformación profunda, y una oposición a cargo de Cristina, Kicillof y Massa, quien siempre juega al entro-salgo, en busca de mantener políticas practicadas desde hace décadas. En cuanto al factor clave de la corrupción, hasta que no se demuestre lo contrario, se le adjudicará a la clase política, sindical y empresaria en general. Finalizado el proceso electoral, se debiera dar de baja el término “casta” como factor diferenciador, útil como eslogan, pero no para reconfigurar un añejo sistema de poder. Cuando analistas socarronamente señalan que el gobierno contiene a “castas” señala una verdad, pero omite la causa: desembarazarse de ellas en el mediano plazo sería replicar asonadas militares que disuelven legislaturas e intervienen provincias. Lo viable será entonces observar quienes integrarán las listas, y en especial a políticos que desean renovar o retornar bancas, como Cristina Kirchner, Massa, Carrió, Lousteau, Manes, Moreau, Recalde, Stolbizer, entre otros. Vistas las experiencias pasadas, es razonable que Milei proponga asociaciones que integren ideas y funcionarios aptos (de hecho ya sucede), y no coaliciones que compartan cuotas de poder. Sin olvidar que la renovación legislativa se producirá recién el 10 de diciembre, por lo que hasta entonces, habrá que analizar cómo actúan y votan los legisladores en ejercicio.
En esta tarea analítica, importa recordar el perfil de los políticos criollos que tan bien describiera el fallecido y prestigioso politólogo de izquierda pensante y no golpista José Nun: “En las zonas cálidas abundan los peces voladores, que para huir de sus atacantes marinos saltan casi un metro fuera del agua y planean unos 200 metros antes de volver a sumergirse. Tienen un aire de familia con el planteo de muchos de nuestros políticos, que lanzan ideas voladoras que tampoco llegan demasiado lejos, pero les sirven para salir a la superficie, esquivar a sus críticos y entretener a sus seguidores”.
Buenos Aires, 28 de mayo 2025
Residuos electorales porteños
Para utilizar un término acorde con una problemática municipal, se comentarán algunos residuos dejados por la elección porteña del pasado domingo, siempre partiendo de datos entendibles y fehacientes que permitan no solo jugar a ser un analista básico cercano a la realidad, sino interpretar el accionar político que se desarrollará hasta la elección legislativa nacional en octubre próximo. Para ello el análisis se dividirá en Resultado electoral, Estrategias de campaña y Proyecciones a futuro.
En cuanto al Resultado electoral, en la newsletter del pasado 30 de abril se realizó la simulación con porcentajes de un posible resultado, que se comparan con los oficializados destacados en negrita: Santoro 25% – real 27,35%; Adorni 24% – real 30,13%; Lospenatto 22% – real 15,93% ; Lucille Levy 5% – real 2,31%; Paula Olivetto 5% – real 2,50%; Rodríguez Larreta 4% – real 8,08%; Marra 4% – real 2,62% ; Vanina Biasi 4% – real 3,16%; Abal Medina 2% – real 0,51%; Otros (5%) – real 7,41%. Dicha comparación muestra una razonable aproximación entre lo supuesto y lo real, lo que hace menos comprensible los errores en los sondeos de la mayoría de las encuestadoras, ya sea en los porcentajes, o en ubicar a Santoro siempre en primer lugar. Por ello toda opinión debe partir de datos fehacientes, usualmente escasos u ocultados, que todo ciudadano entienda. De un análisis preliminar surge que los 6 puntos en menos que obtuvo Lospenatto respecto a lo estimado, coinciden con los seis puntos que incrementó Adorni respecto a dicha estimación, para llegar a su 30,13% final. Hay coincidencia en destacar la debacle del PRO, omitiendo que en el 2023 compitió como Juntos por el Cambio, que integraban Larreta, hoy exultante con su 8,08%, y la UCR y la Coalición Cívica, que ni siquiera alcanzaron el 3% necesario para obtener un legislador; dicho lo cual, se debe resaltar que los porcentajes de todos ellos sumados llegan al 28,82% de los votos, muy inferior al 44% logrado dos años atrás. Ello plantea un interrogante a develar para la elección de octubre: ¿sirven las coaliciones, fluctuantes y oportunistas, para presentarse como opción electoral?
Las Estrategias de campaña por su parte, ofrecieron una pobreza escénica y publicitaria que se reflejó en gráficas poco creativas y una impasibilidad discursiva, primando el principio de la propaganda política llamado “de transfusión”, usado tanto para potenciar o degradar, que opera a partir de un sustrato preexistente. Es así como se repitió hasta el hartazgo que Santoro no es Cristina; Adorni es Milei; Lospenatto es Macri; Levy es Lousteau, y Olivetto es Carrió. Transfusión que demuestra la ausencia de partidos coherentes, y que se transparentó en el rechazo de la “ficha limpia” por parte de los senadores misioneros Decut y Arce, cuando se supo que en realidad son Carlos Rovira. Lo peculiar de este esquema es que la transfusión no se agota en las cúpulas, sino se extiende a lo largo de las listas, con intereses particulares variados. Esto se deberá tener presente, considerando que Lousteau, Carrió y muchos otros tradicionales políticos, pretenderán permanecer o retornar cargos legislativos en octubre próximo. En lo discursivo se abundó en posturas actorales basadas en la impasibilidad gestual. El candidato Santoro, activo integrante del gobierno Fernández-Kirchner-Massa, sin inmutarse expresó que “el clima es de crueldad y abandono”. El ex precandidato presidencial Larreta señaló que en la ciudad “sentía olor a pis”. La candidata Levy, acompañada por Lousteau, Roy Cortina y Abrevaya, propuso ingeniosamente “dejar atrás la vieja política”. El oficialismo en tanto, se dedicó a la caza de diversos “mandriles”, que son primates provenientes de las costas occidentales de África que encontraron en nuestro país excelentes condiciones para reproducirse. Sorprendentemente, hay quienes aún no comprenden la causa por la que se alcanzara solo el 52,3% de asistencia de votantes.
Llegados a este punto, es recomendable evitar entretenerse con las comedias frívolas y ligeras basadas en intrigas y equívocos, que hablan de rendiciones y jubilaciones políticas, poner clavos en ataúdes partidarios, o ejercitar acrobacias para seguir gozando de privilegios legislativos, para ir desmenuzando un entramado de poder, que actualmente se centran en legislaciones electorales armadas para permanecer, que entre sus absurdos está que los legisladores porteños elegidos el domingo, asumirán recién en diciembre próximo, y muchos de ellos desempeñan actualmente representaciones legislativas. Por ello, en aras de mantener los principios de la enseñanza básica, en que por ejemplo, la palabra “oso” coincide con la imagen y desempeño de un oso, la próxima reflexión se dedicará a quienes configuran el soporte político institucional desde el 2023 a la fecha: Cristina Kirchner (incluye a su fallecido marido y al experimento Fernández), Mauricio Macri y Javier Milei. Para clarificar conceptos no hay mucho tiempo: el 07 de agosto es el cierre de alianzas, y el 17 del mismo mes el cierre de presentación de listas.
Buenos Aires, 21 de mayo 2025
Robó, huyó y lo pescaron
El título refiere a la primera película de Woody Allen de 1969, que en tono de comedia interpreta a un inútil que intenta convertirse en exitoso ladrón. Es adecuada para explicar alegóricamente el fracaso de la aprobación de la llamada “Ficha limpia” en la sesión del jueves pasado en el Senado de la Nación, que en la versión criolla se titularía “Engañaron, huyeron y no los pescaron”. El rol de Woody Allen lo desempeñaron los senadores misioneros Sonia Rojas Decut y Carlos Arce, actores desconocidos para el público, pero que tuvieron una actuación magistral: afirmaron adherir al proyecto, y al momento de votar engañaron, huyeron protegidos por una nube de declaraciones, y a la fecha no fueron pescados para que aclararan el engaño. El tono de comedia es adecuado para un análisis simple pero racional, porque las indignaciones políticas, en especial las sobreactuadas, suelen ocultar en lugar de clarificar, en especial cuando el hecho transparenta la existencia de mafias o castas políticas, ya sean consolidadas o en gestación. Como base de argumentación, se recuerdan tres postulados ya mencionados: 1) la responsabilidad de las decisiones nacionales recae solo en 355 políticos (presidente, vice, gobernadores, Jefe de la Ciudad y legisladores); 2) a falta de partidos coherentes y unívocos, el sistema político-electoral genera legisladores que no representan a los ciudadanos, sino responden a quienes los ubicaron en las listas; 3) en general, y en campañas electorales en especial, no se debe juzgar por lo que se declama, sino por cómo se ejecuta, y legislativamente, por cómo se vota, abstiene o ausenta.
Tras el engaño en la votación, cabe detenerse en la logística de la confusión para facilitar la fuga de los engañadores primero, y ocultar la verdad luego. El método clásico consiste en rápidas acusaciones cruzadas lanzadas al unísono por variados políticos, tales como “Milei selló un acuerdo político con el kirchnerismo”; “la operación la hizo Macri”; o “Cristina Kirchner se llamó a silencio”. Tras los rápidos oportunismos, se reparó en que las declaraciones debían encontrar indicios más concretos de culpabilidad. Surgió entonces el razonable planteo de que los engañadores venían apoyando con sus votos leyes claves del gobierno, lo que paradójicamente facilitó plantear una hipótesis viable: no es la primera vez que en los debates por leyes que afectan corrupciones y privilegios políticos, las adhesiones o rechazos anunciados suelen cambiar, emergiendo oportunos traidores que “se sacrifican” para impedir su aprobación. Y si los propios políticos reconocen la existencia de mafias, es obvio que necesitan coberturas legales que incluyen el sistema electoral para protegerse, y que aún condenados no sean “proscriptos”, siendo Cristina Kirchner una circunstancial excusa. Integran el Senado por ejemplo, ex gobernadores como Alicia Kirchner, Corpacci, Claudia Ledesma, Manzur y Uñac, quienes se autodesignaron para integrar la boleta que les permitió acceder a las bancas aun perdiendo. Y en pocas semanas, legisladores de la provincia de Buenos Aires de distintos partidos que hoy se acusan, facilitarán los votos para que se derogue o suspenda la ley que impide la reelección de legisladores e intendentes.
Con los engañadores aún asilados en Misiones, el tradicional periódico La Nación publicó el 09 de mayo un artículo del colaborador Martín Boerr, señalando que el diputado provincial Carlos Rovira dijo que Milei le había pedido el rechazo de la ley, versión que se plasmó al día siguiente en el mismo medio con el siguiente título de tapa: “Rovira admitió que le llegó un pedido de Milei para que se cayera ficha limpia”. Como en general los títulos de tapa de medios gráficos que tanto preocupan a los políticos, semejan a los contratos que resaltan beneficios pero contienen la llamada “letra chica” que nadie lee y los condicionan, el inicial “Milei le pidió a Rovira”, pasó al sutil “llegó un pedido de Milei a Rovira”, lo que sumaría el interrogante sobre si el supuesto acuerdo fue de persona a persona, o a través de un desconocido intermediario.
Como en los asesinatos por encargo en que se conocen a los asesinos pero no a sus ideólogos y sus razones, este caso ofrece una excelente oportunidad para que periodistas avezados tengan la primicia en un reportaje a los personajes Decut, Arce y Rovira, para que expliquen por sí mismos a la sociedad la génesis de la operación. Pero lo transitado no fue en vano para un aprendizaje, porque certifica fehacientemente que los legisladores integrantes de listas sábana responden a quienes los seleccionan para integrarlas, y no a los anónimos ciudadanos que los votan. A lo patético del presente caso, se agrega que ni siquiera decide el gobernador Hugo Passalacqua, sino el empresario-político Carlos Rovira, que desde hace 30 años es el “hombre fuerte” de Misiones.
Si Maquiavelo viviera, posiblemente escribiría su segundo libro fundacional, bajo el título “El político argentino”.
Buenos Aires, 14 de mayo 2025
El Papa, políticos e hipocresías
La muerte del Sumo Pontífice Bergoglio merece un breve comentario en cuanto a su relación con los actores políticos argentinos, asumiendo que, si bien lo espiritual y la fe es la esencia de las religiones, en cuanto a institución la relación de la Iglesia con la política es inevitable. De hecho, Jesucristo fue condenado a muerte por razones políticas. Asimismo, la diplomacia vaticana es quizás la más profesionalizada del mundo, y no exenta de profundos debates internos en cuanto a posturas seculares. Pero la presente reflexión se centrará en dos críticas: las audiencias públicas de Bergoglio con reconocidos políticos y sindicalistas corruptos, y no haber visitado a nuestro país durante su Papado.
En cuanto a las audiencias, Jesucristo tuvo permanente contacto con pecadores, pero exigiendo arrepentimiento, condición que no logró Francisco de sus visitantes oportunistas. Ante el hecho de no haber viajado a nuestro país, cabe recordar que durante el gobierno kirchnerista, en su rol de arzobispo se lo acusó de cómplice de la dictadura militar, pero elegido Papa, sus detractores concurrieran en tropel al Vaticano en busca de fotos, algunas usadas como afiches electorales como en el caso de Insaurralde. Oportunismo que se replica con Milei, que como candidato lo denominara “representante del Maligno en la tierra”, pero una vez presidente le pidiera personalmente perdón, que de ser real podría considerarse un atisbo de arrepentimiento. Hechos que transparentan como vicio recurrente a la hipocresía, entendida como “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen”, creando un contexto no precisamente favorable para la espiritualidad que exige la presencia de un Papa. Salvando las distancias, se recuerda que cuando Perón retornó al país en junio de 1973 tras casi 18 años de exilio, se produjo la matanza de Ezeiza, en un enfrentamiento ya no entre peronistas y “gorilas”, sino entre derechas e izquierdas peronistas en un intento de apropiarse de la figura de Perón. Cabe entonces pensar que ante la sospecha de que se repitiera ese intento de apropiación, Bergoglio decidiera no viajar a nuestro país.
La permanencia en escena de nuestros personajes políticos permite detectar más fácilmente sus hipocresías, paradójicamente a través del principal instrumento comunicacional empleado en una campaña electoral para convencer a los votantes: la propaganda política, sea gráfica o discursiva. La de la actual campaña porteña brinda didácticos ejemplos de omisiones, incongruencias y falacias, de tal envergadura que no podrán desactivarse antes de la elección nacional, pero al menos servirá para aprender a visualizarlas, a fin de desactivarlas a futuro. En la propaganda comercial rige el principio de que un mal producto puede impactar inicialmente en el mercado, pero no mantenerse en el tiempo si es malo. Pero no así en la política, pues para evitarlo existen recursos como la aprobación de leyes electorales capciosas, como ley de lemas, reelecciones indefinidas, candidaturas testimoniales, listas sábana, colectoras o espejo, entre otras. Aclarado lo cual, y como en toda enseñanza básica la imagen es esencial para que a partir de ella se expliciten conceptos y se formulen argumentaciones e hipótesis, se utilizará la foto publicada en tapa de los principales medios gráficos el pasado 30 de abril, con los diecisiete candidatos a legisladores alineados en un escenario para participar de un debate, para plantear tres aspectos a destacar, entre muchos otros que cada ciudadano puede seleccionar.
1.- Como cada candidato representaba a un partido político, ¿se controlan realmente los requisitos para su habilitación como tal, y seguimiento de su existencia luego, dado que la Constitución denomina a los partidos “esenciales en una democracia”?
2.- Rodríguez Larreta fue candidato a presidente por un partido hace tan solo 22 meses, y ahora se presenta como candidato a legislador por otro partido. ¿Se equivocó antes o ahora? ¿Podría justificarse su decisión en que con cargos electivos se obtienen prebendas que sostienen estructuras, como por ejemplo “asesores” que terminan trabajando en partidos, Fundaciones o consultoras, con cargo a los impuestos públicos?
3.- En el debate se priorizaron pecados ajenos, y no virtudes propias. Los escasos intentos de aportes concretos mostraron desconocer que las leyes salen por mayoría. La candidata del partido que encabeza Levy, prometió sacar el ABL para determinados inquilinos, y el candidato de izquierda Winokur propuso un salario mínimo de dos millones de pesos. Estos facilismos demagógicos no deben ignorarse, porque hoy son aplicados por legisladores autoproclamados racionales, que plantean propuestas grandilocuentes en base a porcentajes, sin explicar cómo reformulan las partidas presupuestarias. Propuestas que además, no aplicaron cuando ejercían el poder. Hipocresías.
Buenos Aires, 07 de mayo 2025
Prueba de analista básico
La elección del próximo 18 de mayo para renovar 30 integrantes de la legislatura de la ciudad de Buenos Aires, tiene una escala adecuada para encarar un ejercicio dentro del cursillo de analista básico, pues brinda información valiosa en cuanto nombres propios, armados de listas y tipo de campañas electorales, para ser aplicada en la elección de los legisladores nacionales el 26 de octubre, fecha de cierre del cursillo. En primer lugar, para las evaluaciones se mantendrán como referencia los nombres de las coaliciones predominantes que compitieron en la elección presidencial del 2023, lo que no es antojadizo, pues los contenedores (coaliciones), cambian sus nombres de fantasía pero mantienen los mismos contenidos (candidatos). Los porcentajes de votos y bancas obtenidas en ese año fueron: Juntos por el Cambio (JxC), el 44 % de los votos y 15 bancas; Unión por la Patria (UxP), el 32,3 % y 10 bancas; La Libertad Avanza (LLA), el 12,3 % y 4 bancas; la Izquierda el 4,6 % y una banca. Un aspecto clave es que en esta elección hubo PASO, y que de las diez agrupaciones políticas presentadas, seis no superaron el umbral del 1,5% de los votos, por lo que compitieron solo las cuatro mencionadas. Al no haber PASO en esta elección, competirán las diecisiete agrupaciones inscriptas, dato no menor en cuanto a distribución de bancas. Nueve de ellas no son coaliciones, pero restarían votos valiosos a las más competitivas, como las que encabezan Marra y Abal Medina. La izquierda, como es habitual, se presenta dividida en tres opciones. Con estos datos “duros” preliminares, se puede comenzar a mover fichas de candidaturas partiendo de hipótesis factibles, en lugar de encuestas fluctuantes o deseos personales.
En primer lugar es de suponer que en ejercicio del poder central, LLA incrementará sensiblemente su caudal electoral; que la otrora JxC sufrirá el desmembramiento que se expresa en las listas que encabezan Lospennato, Rodríguez Larreta, Paula Oliveto y Lucille Levy, cuyo caso es curioso: ungida por el tándem Jacobitti y Lousteau encabeza al espacio Evolución, nombre de la agrupación interna de Lousteau, mientras que la UCR, de la cual es presidente, aparece subsumida en un grupo de expresiones políticas menores. Por su parte UxP, encabezada por Leandro Santoro, mantiene la estructura peronista-kirchnerista del 2023, lo que hace pensar que mantendrá su porcentaje de votos. De este modo se puede intentar la siguiente simulación electoral: Santoro 25% + Adorni 24% + Lospenatto 22% + Lucille Levy 5% + Paula Olivetto 5% + Rodríguez Larreta 4% + Marra 4% + Vanina Biasi 4% + Abal Medina 2% + Otros 5% = 100%.
Tamaña dispersión asegura que como mínimo, los primeros cinco integrantes de las tres listas principales obtengan seis bancas, y el resto se distribuya entre representantes de las otras listas, en especial las que encabezan Levy, Olivetto, Rodríguez Larreta, Marra y Biasi. Lo que demuestra que el resultado final del 18 de mayo, más allá de las diferencias numéricas que surjan, es más simbólico que transformador, porque accederán a las bancas políticos vigentes de hace décadas, que el eslogan de Milei denominó “castas”. Pero como con eslogans no se gobierna, con vista a la elección nacional de octubre próximo se destacan aspectos relevantes para la evaluación ciudadana.
1.- La dispersión de ofertas electorales confirma que se priorizan intereses y/o conflictos personales, sean oficialistas u opositoras, en lugar de proyectos, y que la “grieta” no será ideológica o partidaria, sino entre quienes promueven transformaciones estructurales virtuosas, y quienes sostienen privilegios e impunidades. Por ello la verdadera campaña electoral se desarrollará en ámbitos legislativos, donde no rigen las promesas sino las leyes concretas.
2.- El armado de listas encabezadas o patrocinadas por figuras conocidas, indica que quienes las completan no representarán a la ciudadanía, sino responderán a quienes les permitió integrarlas en posiciones expectantes, como por ejemplo, la actual senadora Tagliaferri a Larreta, Levy a Lousteau y Olivetto a Carrió, entre los casos más conocidos. En el peronismo/kirchnerismo el tema es más complejo, por la confluencia de intereses multisectoriales con conducciones verticalistas, lo que explica los conflictos preelectorales. En cuanto al otrora llamado Juntos por el Cambio, los disensos tuvieron fácil salida: cada sector concurre a elecciones con su partidito.
3.- Un aspecto preocupante es la enorme cantidad de agrupaciones que se presentan como partidos nuevos o sirven para integrar alianzas en cada turno electoral, lo que merecería una aclaración pública o una investigación periodística, referido al rol de la Justicia Electoral y Cámara Nacional Electoral, en cuanto a verificar los requisitos para habilitar partidos, y asegurar su funcionamiento real posteriormente, atento a que la Constitución Nacional en su Artículo 38, dice que “los partidos políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático”. Y subsidiariamente, considerando la abundancia de interesados en mantener o acceder a cargos legislativos para defender los intereses del pueblo en un marco de ásperas negociaciones, cabe preguntarse que piden quienes encabezan estas agrupaciones menores para facilitar sus sellos a las diversas coaliciones. ¿Cargos en las legislaturas y en los ejecutivos quizás, lo que explica el sobredimensionamiento estatal?
Decía Maquiavelo: “Es más fácil conservar un Estado hereditario, acostumbrado a una dinastía, que uno nuevo, ya que basta con alterar el orden establecido por los príncipes anteriores, y contemporizar luego con los cambios que puedan producirse”
Buenos Aires, 30 de abril 2025
Mafias e institucionalidad
Los indicadores socio-económicos internacionales indican que desde hace décadas Argentina ha sufrido una degradación solo comparable en Latinoamérica con las dictaduras de Cuba y Venezuela. Ello exige incursionar en dos aspectos habitualmente no interrelacionados: las mafias políticas (acciones humanas), y la calidad institucional (organización burocrática). Para argumentar esta hipótesis no se utilizarán las acusaciones de ser mafiosos cruzadas entre políticos y sus asociados, porque podrían considerarse simples insultos grandilocuentes, y muchos de quienes hoy se acusan pueden compartir una lista electoral mañana. La referencia será la breve y concisa definición de mafias del politólogo italiano Gaetano Mosca: “estructura de poder paralela, que surge por incapacidad o complicidad del Estado”. Cabe reflexionar sobre el instrumento más utilizado en nuestro país: las denuncias tendenciosas que no tienen fines morales, penales o de recuperación de fondos públicos sustraídos, sino el de afectar, degradar y eliminar al adversario, para proteger intereses y privilegios.
Un caso paradigmático se remonta al juicio penal por supuestos sobornos de cinco millones de dólares acordados entre funcionarios de la Alianza entonces gobernante con senadores justicialistas, para la aprobación de una reforma laboral en abril del año 2000. Una vez aprobada, el sindicalista Hugo Moyano denunció que el Ministro de Trabajo había expresado que para convencer a legisladores “tenía la tarjeta Banelco”, y posteriormente circuló entre los legisladores un anónimo detallando los pagos. Sobre estos supuestos se produjo una enorme crisis política, primero con la renuncia del vicepresidente Carlos Alvarez, y luego con la crisis del 2001 que provocó la caída de De la Rúa. Asumida la presidencia por Néstor Kirchner en el 2003, el ex secretario parlamentario radical Mario Pontaquarto, tras una reunión previa con el Jefe de Gabinete Alberto Fernández, en diciembre de ese año se presentó en Tribunales como arrepentido y detalló cómo fueron los pagos. La ley laboral fue derogada en el 2004, y Alvarez premiado con cargos diplomáticos en el exterior. Transcurridos diez años de investigaciones, en el 2013 y tras un desfile de más de 300 testigos, el Tribunal Oral Federal N° 3 integrado por los jueces Miguel Pons, Guillermo Gordo y Fernando Ramírez, absolvió a todos los imputados por faltas de pruebas concretas, catalogó a Pontaquarto de embaucador debido a sus contradicciones, y solicitó se investigara al juez Rafecas por haber manipulado tendenciosamente el expediente, y al ex intendente de la ciudad de Buenos Aires Aníbal Ibarra por falso testimonio, lo que no se llevó a cabo. El fiscal de esa instancia, Javier de Luca, y los abogados de la Oficina Anticorrupción, acordaron no apelar el fallo ante la Corte Suprema, al considerar que los plazos procesales se agotaron. El fallo final no asegura que no hayan existido sobornos, sino ejemplifica que los objetivos de las denuncias mafiosas no persiguen fines morales sino políticos, a costa de una sana institucionalidad.
La estrategia tiene múltiples ejemplos. En el 2016 el presidente y directivos de la empresa constructora brasileña Odebrecht, como resultado de investigaciones judiciales, confesaron en calidad de arrepentidos haber pagado sobornos en doce países por 799 millones de dólares para obtener contratos de obras públicas, de los cuales un mínimo de 35 millones se destinaron a la Argentina, lo que motivó que en el año 2017 se iniciaran tres causas: 1) Soterramiento del tren Sarmiento, tramitada por el juez Martínez de Giorgi; 2) Ampliación de gasoductos, tramitada por el juez Rafecas; 3) Planta potabilizadoras de Aysa, tramitada por el juez Casanello. Mientras en distintos países se produjeron condenas de altos funcionarios incluidos ex presidentes (Panamá, Ecuador, Perú, Brasil), y acuerdos de resarcimientos económicos, en Argentina el juez de Giorgi fue intimado por la Cámara a no demorar la investigación, y los jueces Rafecas y Casanello elevaron sus causas a juicio oral, sin fechas de inicio.
En el campo estrictamente local, se destaca la conocida Causa Cuadernos, en la cual empresarios de obras públicas coimearon a funcionarios entre los años 2005 y 2015. Las investigaciones se iniciaron en el 2018 a cargo del fallecido juez Bonadío con decenas de arrepentidos, determinando montos pagados, circuitos del dinero y cómplices para su ocultamiento y lavado. La causa se elevó a juicio oral en septiembre del 2019, designándose para integrar el Tribunal oral N° 7 a los jueces Castelli, Méndez Signori y Canero, sin que a la fecha se haya iniciado el juicio.
Es momento entonces de que en paralelo al ordenamiento económico se encare un profundo reordenamiento de las estructuras institucionales, alejado de la frivolidad del eslogan “Estado grande o Estado chico”. Y preventivamente, desconfiar de quienes en medios de comunicación se autoproclaman honestos, o de corruptos que claman sufrir persecuciones políticas.
Buenos Aires, 23 de abril 2025