Tablero del juego político

Terminada la elección legislativa, prematuramente políticos, analistas y periodistas juegan a suponer candidaturas presidenciales para el 2027, lo que obliga a que desde ahora los ciudadanos comunes se formen en estrategias analíticas basadas en  datos y conceptos relevantes y verificables, que le permitan transitar el bombardeo de eslogans simplistas, opiniones vacías de contenido, o extremadamente sofisticadas. Para retomar las raíces de la enseñanza básica, tan esencial como popular, se apelará a un metafórico juego de mesa compuesto por fichas que se desplazan en un tablero, con reglas comprensibles. De este modo podrá ejercer uno de los instrumentos temidos por los políticos, que es el de una opinión pública formada. Para emplear el del voto, se deberá esperar dos años.

Las 329 fichas contendrá el nombre de cada uno de los legisladores responsables de aprobar leyes transformadoras y desactivadoras de privilegios. En cuanto al tablero, motivo de la presente reflexión, su diseño implica una organización estructural de circuitos interrelacionados para alcanzar el objetivo final del juego, que en este caso, es argumentar y arribar a conclusiones personales sustentables. El nombre del juego presenta dos opciones: Estado o Gobierno. Estado es una abstracción que indica una organización permanente con territorio, población y gobierno definidos, con responsabilidades genéricas, como leyes, orden, seguridad, bien común. Gobierno es una organización compuesta por personas e instituciones concretas, que ejercen el poder político y administrativo del Estado, y que en un sistema republicano se distribuye entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Por lo que el juego se centrará en actores del Gobierno, y transparenta la falacia conceptual de los eslogan estilo “odio al Estado”; “el Estado te cuida”, o “¿usted prefiere un Estado grande o chico?”, que intentan eludir centrar la atención en responsables políticos concretos, que además de los 329 legisladores, incluyen al presidente, vice y 24 gobernadores. Estas fichas se moverán en un tablero diseñado en función de la estructura burocrática-institucional existente, conformada por la Administración central, Agencias, Organismos, Institutos, Entes descentralizados y Sociedades del Estado, entre otras variantes. El primer desafío sería establecer una depuración de dicha estructura burocrática-institucional, detectando organismos y cargos superfluos, muchos de ellos falsamente denominados autosuficientes, creados solo para responder a compromisos políticos y gremiales. Vale como ejemplos, el Ministerio de las Mujeres creado en diciembre de 2019, o de rango constitucional como la Defensoría de la Tercera Edad, cuyas acciones son meramente declamatorias, sin poder de decisión para resolver las problemáticas de las mujeres o de los jubilados.

Definidas la utilidad social, ordenamientos internos, y coordinación transversal de la estructura orgánica del gobierno a través de mecanismos claros y públicamente reconocibles, recién se podrá hablar de “espacios de poder”, sin asimilarlos a triángulos, cuadrados, polígonos u otras formas geométricas, sino a conducciones preestablecidas, racionales, y prioritariamente horizontales. Como en toda estructura de poder político, “gran jefe” hay uno, jefes hay muchos; y recordando a Maquiavelo, cabría pensar que también hay muchos mercenarios y aduladores.  

La primera práctica debería centrarse en el recambio legislativo nacional el próximo 10 de diciembre, en donde habitualmente, tras enriquecedores diálogos multipartidarios sin grietas, las plantas de personal no se mantienen o disminuyen, sino se incrementan, producto de intercambios de favores. Por ello es importante que el Poder Legislativo detalle los equipos de trabajo de cada legislador, con sus nombres, formación e ingresos salariales, previa  y posteriormente a dicho recambio, extendiendo la información a toda la planta de personal, cumpliendo con lo que los discursos políticos grandilocuentes llaman transparencia. Esta información no es menor, dado que las reglas del juego, plasmada en leyes, normativas internas, aprobación o rechazo de decretos, entre otras atribuciones, las elaboran y aprueban los propios jugadores, o sea, los 329 legisladores.

Buenos Aires, 12 de noviembre 2025

Polarización o dispersión

La pasada elección legislativa debiera servir para plantear hipótesis centradas en aspectos medulares, que excedan el juego de opiniones marcadas por deseos y subjetivismos, y preguntarse si las criticadas polarizaciones no son políticamente más clarificadoras y didácticas para la ciudadanía en su conjunto, que las fluctuantes dispersiones y terceras vías de coyuntura. En especial, cuando desaparecieron la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista como referentes electorales unívocos, y analistas políticos no pueden diferenciar entre peronismo, justicialismo y kirchnerismo. La sorpresiva irrupción del ex “outsider” Milei, que pasados dos años de gestión debe asumir la plena condición de político, reconoce un extenso proceso previo de acuerdos electorales que respondían a meros oportunismos, como indican las fórmulas presidenciales De la Rúa-Alvarez; Cristina Kirchner-Cobos; Lavagna-Morales; Ricardo Alfonsín-González Fraga; Macri-Pichetto; Fernández-Cristina-Massa, hasta llegar al “objeto político no identificado” Milei, que trastocó el juego de “cambiar para que nada cambie”.

La elección transparentó el agotamiento del armado en cada turno electoral de coaliciones amorfas, que presentan como renovadores a quienes desde hace décadas ejercen representaciones políticas, sin promover transformaciones ni anular privilegios. Es así como Schiaretti perdió en Córdoba ante un políticamente desconocido; Randazzo, Stolbizer y Monzó no lograron bancas, y Lousteau la obtuvo a duras penas, pero no en representación de la UCR, de la cual aún es presidente. Por ello es oportuno  partir de las realidades numéricas concretas resultantes de la elección nacional, en la que La Libertad Avanza logró el 40,74%; el Frente Patria el 31,66%, y el resto de las variantes el 27,60%. Traducido en bancas, la nueva conformación es de 104 diputados de LLA y aliados; 103 del FP e izquierda; y 50 considerados no alineados. En cuanto a senadores, el FP alcanza 28 bancas, LLA 20, y 24 los no alineados. Tener como base dos opciones programáticas predominantes y sumar adhesiones luego, es más positivo para definir políticas y lograr acuerdos consolidados, que negociar entre tercios de similar peso. Por ello se deberá seguir el accionar de los 257 diputados y 72 senadores no por lo que declaran, sino por como votan, abstienen o ausentan. En este seguimiento colaboran medios de comunicación que en las votaciones trascendentes aportan información gráfica clara y comprensible, que identifica a cada votante, sus procedencias, bloques de pertenencia y eventuales cambios de posturas. En lo inmediato, se debería establecer una normativa interna que no reconozca fugas con armado de bloques personalistas que nadie votó, desvirtuando el carácter de representación que en cada caso otorga el voto popular.

De igual modo, una adecuada formación cívica exige el acceso a una información pública oficial de alcance masivo, de fácil elaboración mediante el uso de Inteligencia Artificial (IA) en su faz más básica, consistente en la capacidad de procesar millones de datos con actualización permanente, a la que cualquier ciudadano pueda acceder a través de la web. Tarea que la inteligencia natural, propensa al secretismo e informaciones parcializadas, históricamente ha negado a la sociedad, permitiendo que cualquier declarante sea por necedad o mala fe, opine o afirme sobre cualquier tema trascendental con datos de veracidad incomprobable.

De allí la importancia de una ordenada información oficial respecto a la estructura de los tres poderes del Estado, sus integrantes y presupuestos, que se supone todo presidente debería tener a su disposición. En el área legislativa esta información es prioritaria, atento al recambio que se producirá el 10 de diciembre próximo, pues es habitual que se produzcan “acuerdos políticos multipartidarios” que concluyen con el crecimiento de las plantas de personal, que ni siquiera denuncia la izquierda combativa. La información debe detallar nombres de legisladores con sus equipos de trabajo, formaciones educativas, eventuales parentescos y nómina de dietas y salarios, de igual modo que del resto de cargos parlamentarios, y personal total de planta, datos que no surgen de las páginas web. Omisiones que no cuadran con quienes claman por transparencia, juzgan calidades morales, integran comisiones investigadoras, y deciden aumentos presupuestarios. Lo señalado es extensible a todas las áreas centrales, descentralizadas y empresas estatales del Poder Ejecutivo.

Buenos Aires, 05 de noviembre 2025

Tres menús políticos en la mesa

El 26 de octubre se definieron los ingredientes de los tres menús políticos metafóricamente llamados “pasta” (oficialismo); “pollo” (oposición cerrada), y sopa (ni pasta ni pollo), en base a los cuales se reflexionará acerca del devenir institucional hasta las elecciones presidenciales del año 2027. La metáfora, lejos de ser una humorada, plantea opciones popularmente reconocibles, imposibles de lograr con etiquetas partidarias carentes de identidad que varían en cada turno electoral, al punto de que ni siquiera les es aplicable la elemental diferenciación entre izquierda-centro-derecha, y menos aún, asociarlos a nombres políticos acostumbrados a ser intercambiables en cada turno electoral. Sin embargo el resultado del domingo 26, no generó una opción “sopa” representativa para lanzarla al mercado, producto del fracaso de Provincias Unidas.

Según los porcentajes finales, la opción pasta (oficialismo LLA) obtuvo a nivel nacional el 40,74% de los votos; la opción pollo (oposición cerrada FP) el 31,66%, y la opción sopa (ni pasta ni pollo) de Provincias Unidas, el 6,99 % de los votos, pero integrada por seis gobernadores de diversos orígenes partidarios, que salvo el de Corrientes que triunfó por solo el 1,23% por sobre la opción pasta, perdieron en sus provincias, saliendo inclusive sus candidatos terceros en Chubut y Santa Cruz. Ni hablar en Córdoba, en donde un poco conocido candidato pasta de apellido Roca, triunfó por 14 puntos sobre Schiaretti. Y como efecto colateral, facilitaron el ingreso como diputado del ingrediente en sachet Lousteau con un exiguo 6,01% de los votos, representando a otro espacio pese a ser presidente de la diluida UCR. Debido a estas fallas de origen, se considerará a la opción sopa como resultante de la suma del resto de los partidos minoritarios, que incluye a los no confiables ingredientes que accedieron a la banca por un partido y armaron bloques propios, que en total alcanzan el 27,60% de los votos.

Una vez más, las encuestas no reflejaron realidades cuantitativas con razonables márgenes de error, pese a que rutinariamente se publican encuestas de validez incomprobable, con milimétricos indicadores relacionados a imágenes de políticos, prioridades ciudadanas y sus estados emocionales, entre otros temas. Por ello sería recomendable no utilizarlos para sustentar opiniones personales, tales como “el 52% de la gente dice que…”, porque sería un recurso que responde al principio propagandístico de unanimidad, destinado a convencer que se piensa “como toda la gente”. Un buen analista, debiera convencer mediante argumentaciones consistentes. En cuanto a la clara, ordenada y comprensible presentación gráfica que algunos medios hicieron de los números reales de la votación en todo el país, distribuidas por categorías, provincias y coaliciones, es ejemplo de que puede informarse cumpliendo con un fin cívico masivamente formativo, a partir del cual pueden elaborarse análisis e hipótesis. Un caso opuesto fueron las opiniones del gobernador Kicillof y el intendente Secco, entre otros, quienes plantearon que la lista única de papel provocó confusión en muchos votantes, desnudando el menosprecio que sienten por la gente común a la que dicen defender, y en realidad, añoran manejar.

Finalizada la campaña, se debe recordar la paupérrima propaganda política presentada, no por falta de “ideas” en plural, sino de identidad política en particular. Sus reglas básicas plenamente vigentes, aún dentro del mundo digital, nacen con los sistemas totalitarios de las primeras décadas del siglo XX, en la secuencia Lenin, Trosky, Mussolini, Hitler y Goebbels, basados en que el fin de la propaganda no es enseñar, sino convencer a las masas, por lo que los mensajes se diseñan para impactar en las mentes más sencillas, pero deben apoyarse en realidades tangibles y tener emisores creíbles, requisitos que, vistos los debates y polémicas faranduleras, y las habituales operaciones mafiosas, no se cumplieron, quizás porque las mentes sencillas se encuentran en las cúpulas políticas. El estado de situación no da para triunfalismos, sino para asumir que todo el sistema político se encuentra bajo escrutinio social. El pueblo también se equivoca, pero con las equivocaciones también aprende.

Bajo esta óptica, se continuará por la vía de la sencillez analítica, comenzando por plantear si en lugar de hablar de grietas y buscar terceras opciones tipo sopas en sachets, no es más importante explicitar que proponen en concreto el menú pasta (LLA) y pollo (FP), que suman el 72,40% de la oferta alimentaria, y ver que aportan los variados ingredientes de la sopa criolla.

Buenos Aires, 29 de octubre 2025

El pueblo votará, ¿los legisladores representarán?

Para cumplir con el mandato que señala que “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución”, en la presente elección legislativa se renovarán la mitad de los diputados y un tercio de senadores nacionales, quienes junto a los que permanecen en sus bancas, y quienes presiden los ejecutivos provinciales y el nacional, son los 355 políticos responsables de establecer el diseño y políticas del Estado. Este principio es vulnerado cuando los partidos políticos, intermediarios inexcusables para el acceso del pueblo al gobierno, y el sistema electoral, son permanentemente manipulados para minimizar el poder del voto ciudadano, y propender a extensas continuidades políticas.

La creación de un partido político implica  cumplir con una serie de requisitos ante el Juzgado Federal con competencia electoral en el distrito en el que se pretenda actuar, entre ellos verificar la legitimidad del padrón y certificar su actividad y existencia en el tiempo. La irrupción de un sinnúmero de partidos con creativas etiquetas, hace suponer que este control democrático es limitado. Al punto que las confusiones alcanzan a los medios de comunicación, describiendo, por ejemplo, a la novel creación Provincias Unidas, como armado, espacio, partido o frente simultáneamente.  En cuanto al sistema electoral, durante este año se modificaron calendario, requisitos de participación, y hasta candidatos. Asimismo, urge definir si las bancas deben pertenecer al partido o al legislador, dada la profusión de fugas y armados de bloques legislativos que nadie votó, burlando el principio de representatividad ciudadana. Un caso patético lo protagonizaron la legisladora operadora Marcela Pagana y su acompañante Lourdes Arrieta, que ingresadas por el oficialismo armaron un bloque opositor, y se abrazaban exultantes cuando con sus votos perjudicaban al gobierno. La saludable implementación de la boleta única electoral para cargos nacionales, presenta a 17 partidos en Caba, y 15 en provincia de Bs. As., que no elige senadores. Cantidades que no expresan diversidades programáticas, sino apetencias personalistas que generan confusión al elector. Estas distorsiones se reflejaron en una campaña electoral carente de ideas y calidad comunicacional, que priorizó el “ombliguismo” político, bajo el cual los candidatos se cruzaban mensajes acusatorios y superficiales, pasando los ciudadanos a ser meros espectadores. Por ello, para evaluar al resultado electoral y posterior desenvolvimiento político, se apelará al recurso didáctico de presentar metafóricamente a las tres principales ofertas electorales como menús: pasta (oficialismo); pollo (oposición cerrada), y sopa (ni uno ni otro).

La versión “pasta” (oficialista), novel en cuanto a “expertise” político y armado de listas, sumó a su debilidad numérica, legisladores que abandonaron el oficialismo para constituirse en creativos bloques independientes. Respecto al triste caso Espert, urgen normas electorales que exijan que los candidatos expliciten sus antecedentes educativos, laborales y judiciales, previamente a su oficialización.   

La opción” pollo” (oposición cerrada), es la que presenta mayor consistencia en su sabor, producto de haber gobernado durante 16 de los últimos 22 años, y mantener las mismas ideas, vicios y candidatos, con algunos aderezos nuevos, como el empresario Urtubey en Salta, y el gerenciador de necesitados Grabois en la provincia de Bs. As. Por tal razón, el que pida pollo, recibirá el pollo tradicional.

La opción “sopa” basa su marketing en no ser pasta o pollo. Dado que el nombre de esta opción se conocerá el 26 de octubre, se la ejemplificará con la reciente marca lanzada al mercado bajo el título Provincias Unidas,  pero con históricos ingredientes. Schiaretti encabeza la lista de diputados nacionales en Córdoba,  Randazzo, Stolbizer y Monzó en provincia de Bs. As., e incorporaron a Lousteau en CABA. Todos ellos con no menos de tres décadas de actuación política, lo que ofrece algunas curiosidades. Desde el retorno de la democracia, la diputada Stolbizer participó cronológicamente en la UCR (Alfonsín); Coalición Cívica (Carrió); Frente Amplio (Binner), Un País (Massa), Consenso Federal (Lavagna), Juntos por el Cambio (Macri), y ahora Provincias Unidas (Schiaretti). El caso Lousteau es inédito; presidente de la UCR, no se presenta como candidato por el partido que preside. Para esta pretendidamente innovadora experiencia líquida, cabe recordar a la otrora pasta Juntos por el Cambio, conformada por la coalición entre el PRO, UCR y Coalición Cívica, que se mantuvo incluso en su derrota ante el kirchnerismo en el 2019, y era firme candidata a retomar el poder en cabeza de Rodríguez Larreta. Se transformó en sopa con su interna. En la presente elección nacional parte de sus ingredientes se comercializan, entre Capital y Provincia, como sopas en sachets diferenciadas en ocho sabores: 1) Bullrich; 2) Lousteau y Ocaña; 3) Campagnoli, Reyes y López; 4) Lopez Murphy; 5) Stolbizer; 6) Manes; 7) Guelar; 8) Rodríguez Larreta y Taglaferri, que en diciembre ingresarán como legisladores en el gobierno de la Ciudad. Si consideramos que los citados, hasta que no se demuestre lo contrario son penalmente honestos y experimentados, es de suponer que lograr acuerdos trascendentales, transformadores y sostenibles en beneficio de la sociedad, no será nada fácil. Ya lo expresaba Maquiavelo: “Los males que nacen del Estado, cuando se los descubre a tiempo, lo que solo es dado al hombre sagaz, se los cura pronto; pero ya no tienen remedio cuando, por no haberlos advertido, se los deja crecer hasta el punto de que todo el mundo los ve”

Los políticos deberán asumir que sus desatinos y egoísmos de las últimas décadas, todo el mundo los ve.

Buenos Aires, 22 de octubre 2025

Milei, reactivo con efectos políticos

Adecuadamente evaluada, la etapa que concluirá con la elección del 26 de octubre próximo, brinda enriquecedoras enseñanzas por los vicios políticos exhibidos entre diciembre del 2023 a la fecha, con motivo del desconcierto generado por el acceso de Milei a la presidencia. Metafóricamente, cabe asimilar al presidente a un reactivo, como se llama a los que provocan reacciones químicas en ciertas sustancias (en este caso partidos y candidatos), rompiendo sus estructuras moleculares con cambios térmicos y efervescencias (denuncias, acusaciones e hipocresías), para transformarlas en otras distintas (candidatos que pasan de una coalición a otra). Como el poder, aún en dictaduras, nunca es propiedad de un individuo sino que pertenece a un grupo,  los éxitos y fracasos no deben adjudicarse solo a Alfonsín, Menem, De la Rúa, Néstor y Cristina Kirchner, Macri, Fernández y hoy Milei, sino a los 325 representantes elegidos por el pueblo: presidente, vice, gobernadores, jefe de la ciudad y legisladores, actuando los sectores sindicales, empresariales y financieros solo como sectores de presión. Dicho lo cual, la creciente liquidez ideológica-partidaria e inutilidad de muchos de dichos representantes, de no replantearse intereses y privilegios, provocará una crisis inédita de consecuencias destructivas para el país, convirtiendo al que “se vayan todos” del 2001, en una realidad concreta e inevitable.

Del proceso transcurrido, cabe detenerse en el accionar legislativo y la reconocida presencia de mafias estatales-privadas. En lo legislativo, el ya pobre sistema electoral sufrió permanentes manipulaciones, con calendarios fluctuantes, cambios de normas, sostenimiento de reelecciones, candidaturas testimoniales y avalando a partidos inexistentes. Quienes declamaban apoyar el equilibrio fiscal, aprobaban leyes que, sin afectar privilegios, lo destruía. Quienes aprobaron en diciembre del 2019 un cambio nefasto para las jubilaciones mínimas, hoy lagrimean por los pobres jubilados. Quienes aprobaron en el 2006 el régimen de DNU propuesto por la senadora Cristina Kirchner, hoy descubrieron que es muy malo. O que los ATN e impuestos a los combustibles, deben ser automáticamente distribuidos entre las provincias.

En cuanto a las mafias, expuestas definitivamente a la luz pública, intentaron repetir el clásico recurso de formular denuncias falsas o verdaderas en campaña con impacto electoral inmediato, que judicialmente se ralentizan tras las votaciones. Pero se omitió un principio propagandístico elemental, que dice que “la repetición acaba por fatigar y el abuso de las falsas noticias destruye su crédito” (La propaganda política – Jean Marie Domenach), y más aún, cuando los propagadores son los mismos desde hace décadas, cuyas consecuencias se explican con la metáfora del reactivo químico, en donde los viejos métodos provocaron una reacción en cadena descontrolada no prevista, según se detalla:

1.- Los políticos ratificaron que candidatos que integran listas pueden serlo en condición de procesados o con una condena, pero no así si son denunciados en campaña electoral. 2.- En el caso Spagnuolo, el conocimiento público de grabaciones guardadas desde hacía meses propagadas a través de periodistas adecuados, en las que el ex funcionario mencionaba coimas de laboratorios a otros funcionarios, derivó en que la investigación, como corresponde, se extendiera a otros laboratorios y organismos nacionales y provinciales adquirentes. 3.- En el triple crimen narco de Escobar, la primera reacción provincial fue la de informar que los responsables eran peruanos residentes en la capital. Pero con el avance de las investigaciones, al “pequeño J” se le sumaron un tal Alex, el Tarta o Loco David, El Duro, y otros personajes, generando la duda de si las autoridades nacionales y provinciales conocían a este grupo marginal, y ejercían su seguimiento para llegar a la cúpula .4.- El candidato oficialista Espert fue denunciado por el “intachable” candidato kirchnerista Grabois, por sus nexos con el narcotraficante Fred Machado. Sin embargo, lo reproducido en medios gráficos mostró que los antecedentes se remontaban al año 2019, cuando Espert presentó su candidatura a presidente de la Nación por el ignoto partido Unite, y que Machado estaba con prisión domiciliaria en Río Negro desde hace cuatro años. La secuencia continuó con la tartamudeante renuncia de Espert y pedido de reemplazo por Santilli, que el juez electoral Ramos Padilla rechazó al interpretar la ley a su paladar en lugar de aplicarla, afectando el proceso electoral. 5.- Ya con las reaccionesquímicas fuera de control, el candidato kirchnerista rionegrino Soria acusó al gobernador Weretilneck de tener nexos con Machado, a lo que éste replicó con fotos mediante, que era Soria quien tenía relación con la familia narco Montecino, residente en el Alto Valle provincial. En un efecto contagio, se multiplicaron los supuestos antecedentes delictivos de distintos candidatos en el país.

Ante tal desmadre, se sospecha que podría haber un acuerdo entre mafias para no seguir presentando denuncias hasta la elección.

Buenos Aires, 15 de octubre 2025

Políticos unidos: ¿quiénes y para qué?

En el actual proceso electoral afloran vicios legislativos, dialécticos, propagandísticos y delictivos vigentes desde hace décadas, producto de la conmoción que en las líquidas y anquilosadas estructuras partidarias produjo la aparición de un novato político llamado Milei, cuyo mérito no es encabezar un partido, sus condiciones de líder o sus discursos convocantes, sino haber representado el hartazgo ciudadano. Situación que debiera promover análisis creativos y comprensibles tendientes a transforman prácticas y estructuras decadentes, cuyos beneficiarios políticos intentarán mantener con independencia del resultado electoral del 26 de octubre, que solo establecerá porcentajes de los didáctica y metafóricamente llamados menús de líneas aéreas: pasta (oficialismo no consolidado); pollo (oposición perokirchnerista y aliados persistente), y sopa (tercera opción con ingredientes variados sin sabores definidos). Del proceso electoral en el que se elegirán 127 diputados y 24 senadores, cabe reflexionar sobre tres aspectos: 1) actores del sistema político; 2) existencia explícita de mafias estatales-privadas; 3) estructuras estatales diseñadas para facilitar la corrupción.

En cuanto a los actores políticos, es oportuno mencionar lo que Maquiavelo refería respecto a la autoridad del príncipe: “los hombres juzgan más por los ojos que con las manos, porque todos ven lo que pareces ser, más pocos pueden tocar y saber lo que eres”. En nuestro país, plagados de nepotismos y extensas continuidades políticas, esta observación tiene una vigencia sorprendente, quizás porque aún funcione el engaño de conocidos políticos reagrupándose cada dos años en distintos espacios simulando ser novedosos. Lo señalado se traduce en una pobre campaña propagandística, que se agota en eslogans como “acabar con el kirchnerismo” (opción pasta); “acabar con Milei” (opción pollo), y “no somos ni lo uno ni lo otro” (opción sopa). Ante lo cual, los abstractos y virtuosos reclamos de lograr diálogos, consensos y acuerdos pertenecientes al idealismo aristotélico, debieran dar lugar al realismo de Maquiavelo y preguntarse: ¿consensos entre quienes y para qué?, dado que los mismos abundan desde hace décadas, pero para mantener privilegios, promover corrupciones, lograr impunidades y realizar armados electorales de coyuntura. Es así como legisladores que dicen apoyar el equilibrio fiscal votan leyes que lo destruyen. O quienes mantienen inamovibles regímenes de privilegio que los benefician, lagrimean por los pobres jubilados. O que una vez asumidos, quienes en campaña se presentan como pasta, pollo o sopa, no respetan al votante y arman bloques personalistas que nadie votó.  

Estas hipocresías y continuidades ( y agreguemos financiamientos), configuran el caldo de cultivo que explica la instalación de mafias estatales-privadas que el politólogo italiano Gaetano Mosca definiera como “estructuras de poder paralelas que surgen por incapacidad o complicidad del Estado”, que cuando el botín son sus recursos, necesitan eslabones manejando sectores de los tres poderes republicanos. Llegados a este punto, el concepto corrupción excede a lo delictivo, y de acuerdo a su etimología, se vincula a la idea de descomposición, en este caso institucional. No sorprende entonces que abandonada toda simulación, funcionarios condenados o procesados por corrupción, que incluso tildan de corruptos a los jueces de la Corte, por sí o a través de adherentes, simulen indignarse por supuestas corrupciones de opositores, apelando a la estrategia de “todos somos corruptos”.

Combatir a las mafias políticas-privadas vigentes implica no entrar en el juego de “creo o no creo” (la duda es un importante insumo de las mafias), sino asumir que su instalación y sostenimiento es producto de la ineficaz estructura del Estado en lo ejecutivo, legislativo y judicial, que en épocas electorales se manifiesta más claramente porque los efectos de las denuncias requieren inmediatez. Pasado lo electoral, el sistema retoma la ralentización, porque los fines no son éticos-morales, sino de poder político y que nada cambie. Valen dos ejemplos recientes. En el triple crimen  de Florencio Varela, el gobierno provincial comunicó que el supuesto responsable peruano residía en la ciudad de Buenos Aires, y pertenecía a un grupo narco trasnacional, sin explicar porque entonces es imposible tener una política nacional contra mafias criminales y narcotráfico, interrelacionada, unívoca y profesional. En cuanto al ex candidato oficialista Espert, su candidatura a presidente en la elección del año 2019 por el partido Unite, y receptor de fondos de un narcotraficante a inicios del 2020, plantea anomalías administrativas de base, tales como que recién cuatro años más tarde la justicia electoral sancionara a Unite por no haber justificado  los fondos de campaña, y que ningún organismo controle el real cumplimiento de los requisitos que se necesitan para ser considerado partido político activo, suplido por mini emprendimientos que se ofrecen para sostener candidaturas oportunistas. En cuanto a hipocresías de imagen y discursivas, el Espert arrogante y avasallante para polemizar, mutó en tímido y contradictorio para explicar su situación. Maquiavelo no se equivocó en su diagnóstico.

Buenos Aires, 08 de octubre 2025

Política básica: Spagnuolo

El escándalo es un insumo imprescindible para captar el masivo interés público, sea en el mundo del espectáculo, que solo entretiene, como en el político, que genera severas repercusiones institucionales. Como en ambos casos abundan los rumores, las denuncias falsas y el “creo o no creo” simplemente emocional, los escándalos políticos exigen analizarlos de modo más racional. Un modo adecuado es a través de hipótesis (suposición de algo posible a ser comprobado), lo que se ve facilitado por ser protagonizados desde hace décadas por actores políticos y privados activos (promover y beneficiarse del escándalo), y pasivos (dejar hacer mediante el canje de beneficios o por miedo). Bajo esta óptica se considera el caso Spagnuolo, hasta hace poco director de la Agencia Nacional de Discapacidad, sospechada de recibir coimas de droguerías proveedoras. Ante el interrogante de si el escándalo es una operación planificada en campaña electoral, y si realmente existieron coimas a determinados funcionarios, la hipótesis a desarrollar interrelaciona a tres factores: 1) si la denuncia es una operación; 2) si existieron coimas; 3) si la estructura estatal favorece las coimas.

1.- Operación. En el PJ y sus asociados (no se dice peronismo porque Perón, muerto hace 50 años, no es responsable de quienes hoy se dicen peronistas), las operaciones son una vieja práctica contra opositores. En agosto del 2000 un anónimo denunciaba coimas a senadores peronistas para aprobar una reforma laboral. En el 2005, el funcionario del intendente Ibarra apellidado Bravo, denuncio que Enrique Olivera, candidato a legislador del ARI, tenía dos cuentas bancarias en el exterior no declaradas. Dos años más tarde, Bravo reconoció en sede judicial que sus datos eran falsos. En el 2009, funcionarios kirchneristas manifestaron posibles nexos con la efedrina del entonces candidato opositor De Narváez, que resultaron falsas. Dentro de esta práctica y en plena campaña electoral, periodistas relacionados con rumores y escándalos, como Jorge Rial entre otros, hacen pública parte de grabaciones telefónicas ilegales guardadas desde hace meses, en las que Spagnuolo habla de coimas. Con estos antecedentes, la hipótesis es que existe una operación, que deberá comprobar el fiscal Stornelli.

2.- Existencia de coimas. De los audios conocidos, se puede aceptar que la voz corresponde a Spagnuolo, pues en caso contrario los hubiera desmentido. De sus monólogos (no interactúa con otras voces), se desprende que, como sucede en las corrupciones, sus quejas y denuncias no tienen fines morales, sino por el contrario, reclama por haber sido dejado afuera del reparto de las supuestas coimas. Dados los antecedentes de Skanska, IBM-Banco Nación, obras públicas, Fútbol para Todos, Sueños Compartidos, el uso de Universidades para contratar sin licitaciones públicas, compras a droguerías por diversos organismos estatales y provinciales por precios mayores a los de mercado, entre muchos ejemplos, la hipótesis es que existieron coimas, las que deberán ser comprobadas por el juez Casanello y el fiscal Piccardi.

3.- Estructura estatal. En el debate se está obviando el aspecto más importante, que es la organización estatal elefantiásica desarrollada desde 1983 a la fecha, que permite que sea cada vez más fácil robar al Estado (la coima es un robo porque implica un sobrecosto en los servicios y prestaciones), que sea muy difícil de prevenir, controlar y sancionar, y que sea casi imposible recuperar los recursos sustraídos. Un caso testigo a seguir, es cuánto recuperará el Estado de la causa Vialidad Nacional, en la que los condenados fueron sancionados con un decomiso cercano a los 650.000 millones de pesos.

En 1983 la administración se estructuraba a través de Ministerios, secretarías, subsecretarías, direcciones generales, direcciones, y organismos a cargo de la recaudación y jubilaciones, con claras interrelaciones entre organigramas, sus misiones y funciones, y perfiles de los responsables jerárquicos. Por el contrario, hoy abundan Agencias, Registros, Consejos, Institutos, Fondos específicos, Oficinas, que no rinden cuentas, no se controlan en tiempo real, no se auditan, y son pretenciosamente calificados como autónomos, autárquicos y autosuficientes, pese a que el casi excluyente proveedor de recursos es el Estado. En cuanto a sus conducciones, lejos de cumplir con los requisitos de profesionalidad, suelen ser políticos todo terreno, cual médicos generalistas que pretenden ser cirujanos. Hoy se estima, por no haber información oficial al respecto, que los cargos políticos jerárquicos superan la cantidad de 2.000. Tampoco los organismos de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, brindan en sus páginas web información de sus misiones y funciones, personal empleado, situaciones de revista y escalas salariales. Lo expresado plantea el interrogante de si dicha información integral existe y no se hace pública, o de no existir, como hacen los legisladores para debatir y aprobar un presupuesto anual transformador y coherente. Posiblemente discutan solo porcentajes, aplicables por igual a las estructuras inútiles y a las virtuosas, mientras integran Comisiones Investigadoras.

Para esta mala praxis no hay excusas. Para realizar la tarea, la Inteligencia Artificial (IA) es aplicable desde hace años en su fase más elemental, consistente en clasificar, ordenar, estructurar y actualizar a través de algoritmos, una infinita base de datos.

Buenos Aires, 01 de octubre 2025

Menú político: pasta, pollo y sopa

Reflexionar sobre la coyuntura política en un año electoral de modo masivamente comprensible, aconseja retrotraernos a la igualadora enseñanza primaria, en donde para aprender a leer y escribir, las palabras se acompañaban de imagen y breve descripción, tales como OSO, CASA, y otras. Milei asoció la palabra CASTA a continuidad, privilegios, corrupción y decadencia social. Para reflexionar sobre el presente proceso electoral y sus derivaciones futuras manteniendo la simplicidad, evitando excesivas sofisticaciones intelectuales que aplicadas al pragmatismo político confunden o engañan, se apelará a la metáfora de un avión comercial de la línea País, con ciudadanos comunes en clase económica como pasajeros, a quienes a la hora del servicio de comidas, en rol de tripulantes, los políticos ofrecen pollo, pasta y sopa, que si bien no es aconsejable para un vuelo por ser inestable, representa adecuadamente la liquidez política argentina. Se citan características básicas de los menús citados, que se mantendrán en la elección nacional del 26 de octubre próximo.  

El menú “pasta” se adjudicará al gobierno de Milei, cara visible del país por ejercer el Poder Ejecutivo, lo que le exige un ingrediente imprescindible: credibilidad. Por ello, siendo aceptable que en sus inicios presidenciales aplicara la frase “es cosa sapientísima hacerse el loco durante algún tiempo”, del célebre historiador del imperio romano Tito Livio, esta etapa debería cerrarse. Lo relevante serán los hechos inéditos surgidos por su ascenso al gobierno, debido a su histórica debilidad de representación, pese a haber obtenido el 56% de los votos en el balotaje, lo que pone en crisis nuestro mentado “sistema político fuertemente presidencialista””, que ya presentara síntomas de fragilidad en los gobiernos de Alfonsín, De la Rúa e inclusive Duhalde, con la contrapartida de la aparición de los cínica y mafiosamente llamados “golpes blandos”. La realidad es que la responsabilidad de las políticas nacionales recae en tan solo 355 políticos, en los niveles que les competen: presidente, vice, 23 gobernadores, jefe de la ciudad y 329 legisladores entre diputados y senadores, quienes comparten culpas ante las recurrentes crisis de inflación, cambiarias y riesgo país, entre otras.

El menú “pollo” lo desempeña Fuerza Patria. Con independencia del cambio de marcas electorales, elabora el mismo producto y mantiene el mismo sabor en las últimas décadas, y en especial en los pasados 23 años, de los cuales gobernó en 17. Sus diferencias internas pasan por la conducción, como sucede con Cristina Kirchner, su hijo Máximo y el gobernador Kicillof, pero sin variar los ingredientes políticos, económicos y judiciales, por lo que mantiene clientela electoral de base, pero sin incrementarla. Esta diferencia con las otras opciones del menú hasta podría ser destacable, pues si el pasajero pide pollo, recibirá el mismo pollo que se le ofreció desde hace décadas.

Lo opuesto es la opción “sopa”. Si bien carece de sabor estable porque la combinación de ingredientes varía cada dos años, mantiene el mismo marketing, basado en las marcas “ancha avenida del medio”, “opción alejada de los extremos”, o “unidos”. Pero cuando se analizan los ingredientes, son las clásicas sopas de fideos dedalitos o cabellos de ángel. El rol “sopa” en la elección en provincia de Buenos Aires lo cumplió el espacio “Somos Bs. As.”, tercera con el 5,27% de los votos; a nivel nacional se clarificará en la elección legislativa de octubre próximo, cerrando el trípode de menús que se ofrecerán a los pasajeros clase económica hasta la elección presidencial del 2027, En lo inmediato solo cabe describir algunos de los ingredientes que compiten para integrar la principal “sopa”. Randazzo, Stolbizer y Monzó encabezan Provincias Unidas. Pero también se creó Ciudadanos Unidos, que integran Lousteau, aún presidente de la UCR, asociado a Ocaña. El que se desunió de Lousteau fue Manes, para encabezar su sachet fortalecedor del cerebro llamado Para Adelante. López Murphy se ilusiona con Potencia, mientras que Guelar, tras insultar a Macri, saltó del PRO a la UCeDe. Como nota de color, Ricardo Alfonsín se desunió del kirchnerismo para presentarse en Proyecto Sur, geográficamente limitado. Muchos de los citados integraron el otrora Juntos por el Cambio, que abandonaron enojados porque Macri no siguió sus sabios consejos. Para quien no lo tenga presente, el ingrediente Rodríguez Larreta accedió a un cargo de concejal en la ciudad por un espacio fundado por él. Schiaretti y Capitanich quieren volver, y Carrió amenazó, pero no se presentó como candidata.

Como cierre del servicio de comidas, cualquiera fuere el menú, las azafatas en lugar de ofrecer té o café, preguntan: ¿prefiere Estado grande o Estado chico?

Buenos Aires, 24 de septiembre 2025

Esquirlas electorales útiles

El resultado de la elección legislativa en provincia de Buenos Aires dio lugar a   interpretaciones valorables, porque se sustentan en una detallada información numérica oficialmente certificada y al alcance de toda la sociedad, situación que no se produce en un contexto político en el que predomina el secretismo en el manejo de los recursos públicos y discursos grandilocuentes carentes de fuentes veraces. Sabiendo que en este marco de liquidez ideológico-partidaria, quienes viven desde hace décadas de cargos políticos sin reconocerse responsables de la degradación social y económica del país se ofrecen como alternativa de gobierno para el 2027, o son explícitos golpistas que buscan acortar este plazo para mantener privilegios e impunidades judiciales, es necesario promover metodologías analíticas relevantes y masivamente comprensibles.

El primer soporte inmediato surge de la inteligencia artificial, que permite brindar información pública con datos integrales del actual andamiaje institucional conformado por organismos, funciones, personal y presupuestos de los tres poderes actualizado mensualmente, dado que su diseño actual convierte al Estado en un facilitador de malas praxis y actos de corrupción. Sobre esta base cierta y concreta se debiera elaborar y aprobar un presupuesto 2026 coherente e innovador que revierta una decadencia de décadas, evitando repetir los infantiles debates políticos basados en que “tal sector será el X % del PBI, y se actualizará según el índice de inflación”, pero manteniendo vigentes estructuras inútiles para la sociedad y útiles paras las componendas políticas. Con este objetivo de simular cambiar para que nada cambie, se recurre al discurso político que replica lo que lo que históricamente sucede en guerras o rebeliones civiles, que ubican en el frente de combate a las tropas y ciudadanos comunes (pobres jubilados, docentes al frente de un aula, policías de menor rango, médicos y enfermeras), pero sin afectar los enormes privilegios de los beneficiarios políticos responsables de las distorsiones estatales. El caso de los jubilados es emblemático, pues el sistema posee más de 200 regímenes especiales (jueces, senadores, diputados, diplomáticos, funcionarios), a los que se destina más del 50% del total de los recursos. Es así como mientras una ex presidenta cobra una jubilación bruta que incluye pensión de aproximadamente 20 millones de pesos, la mínima con bono incluido ascienda a 390 mil pesos, o sea, casi 51 veces menor. Lo que plantea un interrogante basado en un indicador internacional utilizado para definir la calidad de vida en un país: ¿la relación razonable entre el máximo y mínimo salario bruto estatal sería de 10, 20, 30 o más veces? Se adelanta un dato: cuanto más pobre es un país mayor es la diferencia. No en vano para ubicar hoy residencias de funcionarios, intendentes del conurbano u oficinas políticas, hay que ir a Puerto Madero o a barrios cerrados de lujo.

Pasando a lo estrictamente numérico, los guarismos de la elección provincial permiten proyectar algunas conclusiones a modo de hipótesis a verificar en sus evoluciones futuras. Entre Fuerza Patria (47,25%) y La Libertad Avanza (33,72%), sumaron el 80,97% de los votos. La tercera posición con el 5,27 % de los votos la obtuvo el conglomerado de viejas figuras desplazadas de las opciones mayoritarias, bautizado Somos Bs. As., que persiste en el recurso de presentarse como “alternativa de centro alejada de los extremos”. Tamaña movilidad política en lugar de social, aconseja que hasta las elecciones del año 2027 los análisis reserven la designación de peronista, radical u otra fuerza tradicional solo a los ciudadanos comunes, mientras que a las dirigencias y coyunturas partidarias se las identifiquen como Fuerza Patria, La Libertad Avanza, y la coalición que salga tercera el 26 de octubre, conformando un trípode electoralmente representativo, del que se intentará establecer características diferenciales en la próxima reflexión. Solo como referencia de los reiterados oportunismos políticos, sirve el caso del millonario empresario y ex gobernador salteño Urtubey, quien obviando invocaciones al federalismo y al “interior profundo”, se presenta como candidato a senador por Fuerza Patria con el aval de la ex presidenta Cristina Kirchner, con quien se fotografió en su domicilio de detención.

Lo señalado se agrava con un distorsivo y cambiante sistema electoral que entre otros vicios y en un flagrante incumplimiento constitucional del principio de representatividad, permite que quienes ingresaron integrando una determinada lista, una vez asumidas las bancas formen bloques que nadie votó, desbalanceando el resultado electoral, pues en campaña todo se centra en suponer cuántos legisladores obtendrá cada lista. El caso más reciente lo protagonizó la diputada de LLA Marcela Pagano, quien con dosis de humor denominó a su bloque “Coherencia”. Considerando que cada legislador es un voto, muchos usan este subterfugio para incrementar su cotización; perdón, su valoración.

Buenos Aires, 17 de septiembre 2025

Mafias en campaña

Para sustraer recursos públicos, las mafias estatales asociadas a privados necesitan armados políticos e institucionales que tengan continuidad en el tiempo. Un modo de lograrlo en democracia, es legislar sistemas electorales amañados y modificables según las coyunturas, entre otros, candidaturas testimoniales, elecciones indefinidas y ley de lemas. Paralelamente, se legisla que condenados puedan ser candidatos y funcionarios, y los legisladores se autoprotegen con inmunidades parlamentarias ante delitos no previstas en la Constitución. En este contexto, en campañas electorales que buscan manipular a los votantes en un clima de inmediatez, se recurre a las ya clásicas operaciones mafiosas de desprestigio basadas en tres elementos de manual: 1) se inician con anónimos o fuentes de dudosa legitimidad; 2) la propagan en un plazo de horas y en modo simultáneo fuentes comunicacionales preseleccionadas aptas para todo servicio; 3) continúan con un coro de corruptos, oportunistas o ingenuos proclamando honestidad e indignación, en donde se es culpable hasta que no se demuestre lo contrario. En esta metodología se inserta el caso conocido como los “audios de Spagnuolo” director de la Agencia de Discapacidad, que presenta la siguiente trazabilidad operativa:    

1) el martes 19 de agosto conocidos medios y periodistas kirchneristas hacen circular audios de origen desconocido guardados desde hacía meses, en los que Spagnuolo habla de coimas en la compra de medicamentos, involucrando a Karina Milei y “Lule” Menem; 2) el abogado Dalbón, que representó a Cristina Kirchner en causas de corrupción, más práctico y atendiendo a la inmediatez de daño que exigen estas operaciones, presentó una denuncia penal contra Javier Milei; 3) la periodista y legisladora Pagano, que armó un bloque aparte llamado irónicamente “Coherencia”, a los gritos en el recinto despotricó contra quienes rodean a Milei, a quien hipócritamente dijo defender. 4) en la misma semana, el periodista Jorge Fontevecchia ubicó en la tapa de su revista Noticias a Karina Milei con el título La Cajera, sin agregar signo de interrogación, o el condicional sería o podría. Esta acción recuerda a la novela de Umberto Eco llamada “Número Cero”, en la cual un empresario propone a un mediocre personaje ser redactor jefe del próximo diario Domani, que nunca saldrá a la luz, pues sirve solo para chantajear a altas esferas del poder, anticipándoles hechos perjudiciales en base a suposiciones y mucha imaginación., sin separar la verdad de la mentira. 5) el viernes 22 el juez federal Casanello y el fiscal Picardi, con encomiable velocidad, realizan allanamientos en los domicilios de Spagnuolo y los Kovalivker, dueños de la droguería Suizo Argentina, secuestrando teléfonos y dinero. En la misma semana, se desatan rumores, indignaciones sobreactuadas y opiniones que invocan fuentes reservadas, que recuerdan al filósofo griego Epitecto, cuando hace más de 2000 años dijera que “no vivimos en un mundo de cosas reales sino de opiniones y fantasía”.

Pero aceptada la permanencia de mafias estatales-privadas consolidadas, la existencia de coimas no se puede descartar, y menos aún pensar ingenuamente que milagrosas Fuerzas del Cielo hayan destruido una matriz de décadas, que involucran a los tres poderes republicanos. Para arribar a una hipótesis que no caiga en el emocional “lo creo o no lo creo”, cabe formular una argumentación basada en el caso emblemático de las supuestas coimas en el Senado en el año 2000, por la vigencia de muchos de sus actores, y las nefastas consecuencias sociales causadas, con la siguiente cronología: a) En abril del 2000, durante el gobierno de De la Rúa, se sanciona la ley de Reforma Laboral, con apoyo de senadores peronistas. b) Moyano denuncia que el Ministro de Trabajo Flamarique, afirmó que para convencerlos tenía la tarjeta Banelco. c) El empleado Daniel Bravo, “encontró” un anónimo que denunciaba coimas a varios diputados peronistas; d) Abonando las sospechas, en octubre renunció el vicepresidente Alvarez, generando una grave crisis institucional; e) En diciembre del 2001 cae el gobierno de De la Rúa, se confiscan ahorros privados y se llegan a cifras record de pobreza; f) En mayo del 2003 asume el presidente Néstor Kirchner, tras lo cual se presentó “arrepentido” ante el Jefe de Gabinete Alberto Fernández el ex secretario legislativo radical Pontaquarto, declarando que transportó 5 millones de dólares de la SIDE al domicilio del senador peronista Cantarero, para su posterior reparto entre los senadores involucrados; g) Interviene el juez federal Canicoba Corral, cuyo fallo es revocado por la Cámara Federal, pasando la causa al juez Rafecas, quien realiza varios procesamientos, incluido De la Rúa; h) En 2007 se inicia el proceso en el Tribunal Oral integrado por los jueces Pons, Gordo y Ramirez, quienes en el 2012 y tras interrogar a más de 340 testigos, no solo absolvieron a todos los imputados por entender que no se había probado ningún delito, sino se calificó a Pontaquarto de embaucador para armar la causa, y se solicitó investigar al ex Jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra por su mendacidad, y al juez Rafecas por manipular el expediente.

Lo relevante de este caso es que, hayan o no existido coimas, quedó demostrado que las denuncias mafiosas no persiguen objetivos morales, pues no se aportaron pruebas concretas, o bien generado el cimbronazo político, no hubo interés de presentarlas. El costo lo pagó la sociedad con la crisis socio-económica 2001-2002.

Buenos Aires, 03 de septiembre 2005

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