Armados políticos hasta el 17 de agosto

La pasada elección porteña tuvo una escala adecuada para analizar de modo sencillo, racional y entendible, una actividad prioritaria de los políticos con vista a la elección nacional del 26 de octubre próximo, como son los armados de alianzas y listas de candidatos, tarea en la que se destacan dos fechas relevantes previas: de incidencia indirecta, la oficialización de listas en provincia de Buenos Aires el 19 de julio, y las nacionales el 17 de agosto. A partir de entonces, el foco se centrará en la propaganda política de campaña.  

La elección porteña exhibió vicios que no podrán evitarse en este año, tales como calendarios electorales fluctuantes y absurdos, mensajes de campaña visuales y discursivos superficiales o falaces, abundancia de partidos que hacen dudar que la Justicia Federal electoral controle los requisitos establecidos por la ley para habilitarlos, y resultados finales que pusieron en crisis la viabilidad de las coaliciones para triunfar electoralmente primero, y gobernar después. La UCR y la Coalición Cívica, por ejemplo, ni siquiera alcanzaran el 3% de los votos necesarios para alcanzar una banca. Este contexto líquido aconseja no argumentar basados en anomias partidarias e ideologías meramente discursivas, sino partiendo de nombres que, vigentes hoy, marcaron el accionar político desde el 2003 a la fecha: Cristina Kirchner (incluye a su fallecido esposo y a Fernández), Mauricio Macri y Javier Milei. En cuanto a centralidades, tanto Cristina como Macri perdieron su condición de liderazgo, entendido como capacidad de imponer su voluntad sin mayor oposición, para transformarse en jefes de limitados sectores afines. Pese a lo cual, y ante la ausencia de líderes sustitutos,  sus nombres intentan ser usados como mascarones de proa que permitan mantener privilegios de muchos de quienes paradójicamente, expresan no tener responsabilidad en las gestiones de ambos. En esta dualidad que algunos llaman grieta, irrumpió sorpresivamente Milei sin estructura partidaria, con un caudal de votos envidiable, y sustituyendo a las híbridas terceras vías electorales armadas por viejos políticos con escaso peso electoral propio a fin de subsistir, como se manifestó en la elección porteña con la presentación de diecisiete listas.

A partir de los nombres mencionados cabe desarrollar hipótesis y alternativas, sabiendo que hasta el cierre de listas los conflictos entre Kirchner-Kicillof y Milei-Macri, en cada caso con similitudes programáticas e ideológicas, se asentarán en cuotas de poder internos y sostenimientos personales. Finalizada esta instancia, surgirán dos opciones que en principio son claras, dado que muchos políticos son volubles: un oficialismo encabezado por Milei basado en la implementación de una matriz de transformación profunda, y una oposición a cargo de Cristina, Kicillof y Massa, quien siempre juega al entro-salgo, en busca de mantener políticas practicadas desde hace décadas. En cuanto al factor clave de la corrupción, hasta que no se demuestre lo contrario, se le adjudicará a la clase política, sindical y empresaria en general. Finalizado el proceso electoral, se debiera dar de baja el término “casta” como factor diferenciador, útil como eslogan, pero no para reconfigurar un añejo sistema de poder. Cuando analistas socarronamente señalan que el gobierno contiene a “castas” señala una verdad, pero omite la causa: desembarazarse de ellas en el mediano plazo sería replicar asonadas militares que disuelven legislaturas e intervienen provincias. Lo viable será entonces observar quienes integrarán las listas,  y en especial a políticos que desean renovar o retornar bancas, como Cristina Kirchner, Massa, Carrió, Lousteau, Manes, Moreau, Recalde, Stolbizer, entre otros. Vistas las experiencias pasadas, es razonable que Milei proponga asociaciones que integren ideas y funcionarios aptos (de hecho ya sucede), y no coaliciones que compartan cuotas de poder. Sin olvidar que la renovación legislativa se producirá recién el 10 de diciembre, por lo que hasta entonces, habrá que analizar cómo actúan y votan los legisladores en ejercicio.

En esta tarea analítica, importa recordar el perfil de los políticos criollos que tan bien describiera el fallecido y prestigioso politólogo de izquierda pensante y no golpista José Nun: “En las zonas cálidas abundan los peces voladores, que para huir de sus atacantes marinos saltan casi un metro fuera del agua y planean unos 200 metros antes de volver a sumergirse. Tienen un aire de familia con el planteo de muchos de nuestros políticos, que lanzan ideas voladoras que tampoco llegan demasiado lejos, pero les sirven para salir a la superficie, esquivar a sus críticos y entretener a sus seguidores”.

Buenos Aires, 28 de mayo 2025

Residuos electorales porteños

Para utilizar un término acorde con una problemática municipal, se comentarán algunos residuos dejados por la elección porteña del pasado domingo, siempre partiendo de datos entendibles y fehacientes que permitan no solo jugar a ser un analista básico cercano a la realidad, sino interpretar el accionar político que se desarrollará hasta la elección legislativa nacional en octubre próximo. Para ello el análisis se dividirá en Resultado electoral, Estrategias de campaña y Proyecciones a futuro.

En cuanto al Resultado electoral, en la newsletter del pasado 30 de abril se realizó la simulación con porcentajes de un posible resultado, que se comparan con los oficializados destacados en negrita: Santoro 25% – real 27,35%; Adorni 24% – real 30,13%; Lospenatto 22% – real 15,93% ; Lucille Levy 5% – real 2,31%; Paula Olivetto 5% – real 2,50%; Rodríguez Larreta 4% – real 8,08%; Marra 4% – real 2,62% ; Vanina Biasi 4% – real 3,16%; Abal Medina 2% – real 0,51%; Otros (5%) – real 7,41%. Dicha comparación muestra una razonable aproximación entre lo supuesto y lo real, lo que hace menos comprensible los errores en los sondeos de la mayoría de las encuestadoras, ya sea en los porcentajes, o en ubicar a Santoro siempre en primer lugar. Por ello toda opinión debe partir de datos fehacientes, usualmente escasos u ocultados, que todo ciudadano entienda. De un análisis preliminar surge que los 6 puntos en menos que obtuvo Lospenatto respecto a lo estimado, coinciden con los seis puntos que incrementó Adorni respecto a dicha estimación, para llegar a su 30,13% final. Hay coincidencia en destacar la debacle del PRO, omitiendo que en el 2023 compitió como Juntos por el Cambio, que integraban Larreta, hoy exultante con su 8,08%, y la UCR y la Coalición Cívica, que ni siquiera alcanzaron el 3% necesario para obtener un legislador; dicho lo cual, se debe resaltar que los porcentajes de todos ellos sumados llegan al 28,82% de los votos, muy inferior al 44% logrado dos años atrás. Ello plantea un interrogante a develar para la elección de octubre: ¿sirven las coaliciones, fluctuantes y oportunistas, para presentarse como opción electoral?

Las Estrategias de campaña por su parte, ofrecieron una pobreza escénica y publicitaria que se reflejó en gráficas poco creativas y una impasibilidad discursiva, primando el principio de la propaganda política llamado “de transfusión”, usado tanto para potenciar o degradar, que opera a partir de un sustrato preexistente. Es así como se repitió hasta el hartazgo que Santoro no es Cristina; Adorni es Milei; Lospenatto es Macri; Levy es Lousteau, y Olivetto es Carrió. Transfusión que demuestra la ausencia de partidos coherentes, y que se transparentó en el rechazo de la “ficha limpia” por parte de los senadores misioneros Decut y Arce, cuando se supo que en realidad son Carlos Rovira. Lo peculiar de este esquema es que la transfusión no se agota en las cúpulas, sino se extiende a lo largo de las listas, con intereses particulares variados. Esto se deberá tener presente, considerando que Lousteau, Carrió y muchos otros tradicionales políticos, pretenderán permanecer o retornar cargos legislativos en octubre próximo. En lo discursivo se abundó en posturas actorales basadas en la impasibilidad gestual. El candidato Santoro, activo integrante del gobierno Fernández-Kirchner-Massa, sin inmutarse expresó que “el clima es de crueldad y abandono”. El ex precandidato presidencial Larreta señaló que en la ciudad “sentía olor a pis”. La candidata Levy, acompañada por Lousteau, Roy Cortina y Abrevaya, propuso ingeniosamente “dejar atrás la vieja política”. El oficialismo en tanto, se dedicó a la caza de diversos “mandriles”, que son primates provenientes de las costas occidentales de África que encontraron en nuestro país excelentes condiciones para reproducirse. Sorprendentemente, hay quienes aún no comprenden la causa por la que se alcanzara solo el 52,3% de asistencia de votantes.

Llegados a este punto, es recomendable evitar entretenerse con las comedias frívolas y ligeras basadas en intrigas y equívocos, que hablan de rendiciones y jubilaciones políticas, poner clavos en ataúdes partidarios, o ejercitar acrobacias para seguir gozando de privilegios legislativos, para ir desmenuzando un entramado de poder, que actualmente se centran en legislaciones electorales armadas para permanecer, que entre sus absurdos está que los legisladores porteños elegidos el domingo, asumirán recién en diciembre próximo, y muchos de ellos desempeñan actualmente representaciones legislativas. Por ello, en aras de mantener los principios de la enseñanza básica, en que por ejemplo, la palabra “oso” coincide con la imagen y desempeño de un oso, la próxima reflexión se dedicará a quienes configuran el soporte político institucional desde el 2023 a la fecha: Cristina Kirchner (incluye a su fallecido marido y al experimento Fernández), Mauricio Macri y Javier Milei. Para clarificar conceptos no hay mucho tiempo: el 07 de agosto es el cierre de alianzas, y el 17 del mismo mes el cierre de presentación de listas.

Buenos Aires, 21 de mayo 2025

Robó, huyó y lo pescaron

El título refiere a la primera película de Woody Allen de 1969, que en tono de comedia interpreta a un inútil que intenta convertirse en exitoso ladrón. Es adecuada para explicar alegóricamente el fracaso de la aprobación de la llamada “Ficha limpia” en la sesión del jueves pasado en el Senado de la Nación, que en la versión criolla se titularía “Engañaron, huyeron y no los pescaron”. El rol de Woody Allen lo desempeñaron los senadores misioneros Sonia Rojas Decut y Carlos Arce, actores desconocidos para el público, pero que tuvieron una actuación magistral: afirmaron adherir al proyecto, y al momento de votar engañaron, huyeron protegidos por una nube de declaraciones, y a la fecha no fueron pescados para que aclararan el engaño. El tono de comedia es adecuado para un análisis simple pero racional, porque las indignaciones políticas, en especial las sobreactuadas, suelen ocultar en lugar de clarificar, en especial cuando el hecho transparenta la existencia de mafias o castas políticas, ya sean consolidadas o en gestación. Como base de argumentación, se recuerdan tres postulados ya mencionados: 1) la responsabilidad de las decisiones nacionales recae solo en 355 políticos (presidente, vice, gobernadores, Jefe de la Ciudad y legisladores); 2) a falta de partidos coherentes y unívocos, el sistema político-electoral genera legisladores que no representan a los ciudadanos, sino responden a quienes los ubicaron en las listas; 3) en general, y en campañas electorales en especial, no se debe  juzgar por lo que se declama, sino por cómo se ejecuta, y legislativamente, por cómo se vota, abstiene o ausenta.

Tras el engaño en la votación, cabe detenerse en la logística de la confusión para facilitar la fuga de los engañadores primero, y ocultar la verdad luego. El método clásico consiste en rápidas acusaciones cruzadas lanzadas al unísono por variados políticos, tales como “Milei selló un acuerdo político con el kirchnerismo”; “la operación la hizo Macri”; o “Cristina Kirchner se llamó a silencio”. Tras los rápidos oportunismos, se reparó en que las declaraciones debían encontrar indicios más concretos de culpabilidad. Surgió entonces el razonable planteo de que los engañadores venían apoyando con sus votos leyes claves del gobierno, lo que paradójicamente facilitó plantear una hipótesis viable: no es la primera vez que en los debates por leyes que afectan corrupciones y privilegios políticos, las adhesiones o rechazos anunciados suelen cambiar, emergiendo oportunos traidores que “se sacrifican” para impedir su aprobación. Y si los propios políticos reconocen la existencia de mafias, es obvio que necesitan coberturas legales que incluyen el sistema electoral para protegerse, y que aún condenados no sean “proscriptos”, siendo Cristina Kirchner una circunstancial excusa. Integran el Senado por ejemplo, ex gobernadores como Alicia Kirchner, Corpacci, Claudia Ledesma, Manzur y Uñac, quienes se autodesignaron para integrar la boleta que les permitió acceder a las bancas aun perdiendo. Y en pocas semanas, legisladores de la provincia de Buenos Aires de distintos partidos que hoy se acusan, facilitarán los votos para que se derogue o suspenda la ley que impide la reelección de legisladores e intendentes.

Con los engañadores aún asilados en Misiones, el tradicional periódico La Nación publicó el 09 de mayo un artículo del colaborador Martín Boerr, señalando que el diputado provincial Carlos Rovira dijo que Milei le había pedido el rechazo de la ley, versión que se plasmó al día siguiente en el mismo medio con el siguiente título de tapa: “Rovira admitió que le llegó un pedido de Milei para que se cayera ficha limpia”. Como en general los títulos de tapa de medios gráficos que tanto preocupan a los políticos, semejan a los contratos que resaltan beneficios pero contienen la llamada “letra chica” que nadie lee y los condicionan, el inicial “Milei le pidió a Rovira”, pasó al sutil “llegó un pedido de Milei a Rovira”, lo que sumaría el interrogante sobre si el supuesto acuerdo fue de persona a persona, o a través de un desconocido intermediario.

Como en los asesinatos por encargo en que se conocen a los asesinos pero no a sus ideólogos y sus razones, este caso ofrece una excelente oportunidad para que periodistas avezados tengan la primicia en un reportaje a los personajes Decut, Arce y Rovira, para que expliquen por sí mismos a la sociedad la génesis de la operación. Pero lo transitado no fue en vano para un aprendizaje, porque certifica fehacientemente que los legisladores integrantes de listas sábana responden a quienes los seleccionan para integrarlas, y no a los anónimos ciudadanos que los votan. A lo patético del presente caso, se agrega que ni siquiera decide el gobernador Hugo Passalacqua, sino el empresario-político Carlos Rovira, que desde hace 30 años es el “hombre fuerte” de Misiones.

Si Maquiavelo viviera, posiblemente escribiría su segundo libro fundacional, bajo el título “El político argentino”.

Buenos Aires, 14 de mayo 2025

El Papa, políticos e hipocresías

La muerte del Sumo Pontífice Bergoglio merece un breve comentario en cuanto a su relación con los actores políticos argentinos, asumiendo que, si bien lo espiritual y la fe es la esencia de las religiones, en cuanto a institución la relación de la Iglesia con la política es inevitable. De hecho, Jesucristo fue condenado a muerte por razones políticas. Asimismo, la diplomacia vaticana es quizás la más profesionalizada del mundo, y no exenta de profundos debates internos en cuanto a posturas seculares. Pero la presente reflexión se centrará en dos críticas: las audiencias públicas de Bergoglio con reconocidos políticos y sindicalistas corruptos, y no haber visitado a nuestro país durante su Papado.

En cuanto a las audiencias, Jesucristo tuvo permanente contacto con pecadores, pero exigiendo arrepentimiento, condición que no logró Francisco de sus visitantes oportunistas. Ante el hecho de no haber viajado a nuestro país, cabe recordar que durante el gobierno kirchnerista, en su rol de arzobispo se lo acusó de cómplice de la dictadura militar, pero elegido Papa, sus detractores concurrieran en tropel al Vaticano en busca de fotos, algunas usadas como afiches electorales como en el caso de Insaurralde. Oportunismo que se replica con Milei, que como candidato lo denominara “representante del Maligno en la tierra”, pero una vez presidente le pidiera personalmente perdón, que de ser real podría considerarse un atisbo de arrepentimiento. Hechos que transparentan como vicio recurrente a la hipocresía, entendida como “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen”, creando un contexto no precisamente favorable para la espiritualidad que exige la presencia de un Papa. Salvando las distancias, se recuerda que cuando Perón retornó al país en junio de 1973 tras casi 18 años de exilio, se produjo la matanza de Ezeiza, en un enfrentamiento ya no entre peronistas y “gorilas”, sino entre derechas e izquierdas peronistas en un intento de apropiarse de la figura de Perón. Cabe entonces pensar que ante la sospecha de que se repitiera ese intento de apropiación, Bergoglio decidiera no viajar a nuestro país.  

La permanencia en escena de nuestros personajes políticos permite detectar más fácilmente sus hipocresías, paradójicamente a través del principal instrumento comunicacional empleado en una campaña electoral para convencer a los votantes: la propaganda política, sea gráfica o discursiva. La de la actual campaña porteña brinda didácticos ejemplos de omisiones, incongruencias y falacias, de tal envergadura que no podrán desactivarse antes de la elección nacional, pero al menos servirá para aprender a visualizarlas, a fin de desactivarlas a futuro. En la propaganda comercial rige el principio de que un mal producto puede impactar inicialmente en el mercado, pero no mantenerse en el tiempo si es malo. Pero no así en la política, pues para evitarlo existen recursos como la aprobación de leyes electorales capciosas, como ley de lemas, reelecciones indefinidas, candidaturas testimoniales, listas sábana, colectoras o espejo, entre otras. Aclarado lo cual, y como en toda enseñanza básica la imagen es esencial para que a partir de ella se expliciten conceptos y se formulen argumentaciones e hipótesis, se utilizará la foto publicada en tapa de los principales medios gráficos el pasado 30 de abril, con los diecisiete candidatos a legisladores alineados en un escenario para participar de un debate, para plantear tres aspectos a destacar, entre muchos otros que cada ciudadano puede seleccionar.

1.- Como cada candidato representaba a un partido político, ¿se controlan realmente los requisitos para su habilitación como tal, y seguimiento de su existencia luego, dado que la Constitución denomina a los partidos “esenciales en una democracia”?

2.- Rodríguez Larreta fue candidato a presidente por un partido hace tan solo  22 meses, y ahora se presenta como candidato a legislador por otro partido. ¿Se equivocó antes o ahora? ¿Podría justificarse su decisión en que con cargos electivos se obtienen prebendas que sostienen estructuras, como por ejemplo “asesores” que terminan trabajando en partidos, Fundaciones o consultoras, con cargo a los impuestos públicos?

3.- En el debate se priorizaron pecados ajenos, y no virtudes propias. Los escasos intentos de aportes concretos mostraron desconocer que las leyes salen por mayoría. La candidata del partido que encabeza Levy, prometió sacar el ABL para determinados inquilinos, y el candidato de izquierda Winokur propuso un salario mínimo de dos millones de pesos. Estos facilismos demagógicos no deben ignorarse, porque hoy son aplicados por legisladores autoproclamados racionales, que plantean propuestas grandilocuentes en base a porcentajes, sin explicar cómo reformulan las partidas presupuestarias. Propuestas que además, no aplicaron cuando ejercían el poder. Hipocresías.

Buenos Aires, 07 de mayo 2025