Tras el ruido, la reflexión
La ratificación de la condena a Cristina Kirchner por parte de la Corte Suprema y su detención, con el consecuente impacto político, debiera ser un punto de partida para encarar análisis que, dentro de la hojarasca declarativa e informativa, diferencie entre aspectos socialmente trascendentes, y los que incursionan en el espectáculo u opiniones irrelevantes. Es adecuado sustentarse en hipótesis, las que requieren datos explícitos, entendibles y verificables, por sobre las suposiciones, que son subjetivas.
1.- Cabe comenzar con el hecho, que refiere a la condena de la ex presidenta junto a otros funcionarios y privados asociados, por la apropiación de recursos estatales en beneficio propio, a través del organismo Vialidad. Lo peculiar del caso es su clara trazabilidad delictiva, pues nace en Santa Cruz con el acceso de Néstor Kirchner a la presidencia en el 2003, y tras casi doce años ininterrumpidos de gobierno kirchnerista, concluye en la misma provincia en diciembre del 2014, con el cambio de gobierno y la disolución abrupta de la empresa constructora beneficiaria. Tras un juicio oral y público de amplia difusión, y haberse cumplido todas las etapas ratificatorias de las condenas, judicialmente el caso está cerrado.
2.- Ya en el campo de las estrategias discursivas defensivas y/o encubridoras, un error analítico (¿intencionado?), es considerar a la opinión pública como una masa homogénea, en lugar de sectorizar en franjas de responsabilidad y de comprensión intelectual. Las respuestas a la pregunta ¿usted cree que Cristina es culpable o inocente?, tienen distinta valoración según respondan políticos, abogados, empresarios o sindicalistas relacionados desde hace décadas con el poder y privilegios estatales, o por los ciudadanos comunes que, alejados de las sutilezas políticas y víctimas de la decadencia, tienen derecho a creer, suponer, adherir o fanatizarse emocionalmente. Esta diferencia, explica a quienes van dirigidas las aparentemente simples estrategias de victimización que excluyen declararse inocente. Otro beneficio de las mafias estatales es que, a diferencia de las mafias privadas, aún en democracia cuentan con tres vías de escape: administración central, poder legislativo y poder judicial.
3.- Si se presta atención a lo discursivo, los pronunciados por autócratas y corruptos nunca han sido útiles para la reflexión, pues solo pretenden persuadir, no explicar. Mussolini decía que “el hombre moderno está asombrosamente dispuesto a creer”. Sin embargo, las continuidades políticas en nuestro país, que partiendo del 2001 involucra a una generación, otorgó a la ciudadanía un aceptable espíritu crítico para detectar contradicciones y falsedades. El discurso de Cristina Kirchner tras el fallo de la Corte aporta elementos importantes para una transformación institucional estable. Tras las referencias simbólicas de rigor, como Patria, Pueblo y Perón, y ya en el campo terrenal, mencionó a Macri y la causa del Correo, el poder de Magnetto a través de Clarín, la fuga de dinero de grupos económicos concentrados, entre otras acusaciones. Lo interesante es que no plantea su inocencia, sino la supuesta impunidad de muchos otros culpables. Por ello en lo político-institucional genera un interrogante: ¿durante los once años de la defraudación coordinada entre Nación y provincia en el caso Vialidad, ningún funcionario u organismo vio nada? Algunas excusas orillan el ridículo, como la del gobernador riojano Quinquela el día de la marcha en apoyo a Cristina, cuando en un reportaje radial se preguntó: ¿cómo un presidente puede saber lo que hace un director? Sin pretenderlo, pone en escena a actores políticos y administrativos secundarios (colaboradores pasivos), que recuerdan al defensor de la economía de mercado sin intervención gubernamental, que en el siglo XVIII pronunció la famosa frase “dejar hacer, dejar pasar”. Por ello las condenas del caso Vialidad antes que un hecho histórico, debiera considerarse un punto de partida para transformaciones institucionales profundas.
4.- En cuanto el escenario político inmediato, la pretendida “centralidad” escenográfica de la ex presidenta basada en un balcón, bailes, tobillera o banderazos, en nada cambia las pujas por el armado de listas legislativas, que en lo inmediato se centran en la provincia de Buenos Aires. Tampoco es justo considerar a Cristina Kirchner como la madre de todos los problemas, pues ver a Massa, Máximo Kirchner y Grabois encabezando una reunión del partido justicialista, indica que la problemática es mucho más compleja.
Buenos Aires, 24 de junio 2025