Dirigencias, cómplices e inútiles
En medio de un proceso electoral que exhibe un cierre de listas de candidatos con reacomodamientos insólitos en busca de mantener privilegios, y una actividad legislativa manifestada en votaciones en las que quienes destruyeron el sistema jubilatorio estatal y mantienen privilegios claman por los “pobres jubilados”; quienes se apropiaron de fondos destinados a necesidades sociales claman por los pobres, y autoridades universitarias que se niegan a que sus balances sean públicos y auditados claman por la educación, el denominado “ciudadano común” deberá ejercitar su espíritu crítico para arribar a opiniones por convicción y no por simple adhesión. La oportunidad se presenta con un caso que por pertenecer a un ámbito claramente popular como es el fútbol profesional, imbricado con la política por interrelacionar a funcionarios, intendentes, empresarios, gobernadores, sindicalistas, poder judicial, policías, barras bravas, corrupción, balances de clubes casi nunca públicos y reglas flexibles según convenga,. que convergen en los sangrientos hechos sucedidos el miércoles 20 de agosto en el partido que por la Copa Sudamericana libraron en la cancha de Independiente el local con Universidad de Chile.
El trípode de política igual fútbol profesional, se conforma con dirigencias (estatales, privadas y barras asociadas); cómplices (quienes administrativa, operativa y legislativamente dejan hacer, facilitan por acción u omisión, simulan no ver y no saber; confunden, ocultan); e inútiles (personal jerárquico público y privado responsable de organizar y hacer cumplir las tareas específicas para las que fueron designados). Tras los hechos delictivos, reflejados en una profusa información periodística que incluye datos concretos y muchos interrogantes a ser respondidos, las cúpulas responsables inician la nada inocente estrategia de confusión, consistente en acusaciones cruzadas basadas en el “yo no fui, fue el otro”, buscando que el transcurso del tiempo diluya el impacto mediático y oculte culpas. Evitarlo estará una vez más a cargo del denominado “ciudadano común” a través de la temida opinión pública genuina (no la financiada), para lo cual se debe presuponer una trazabilidad analítica en la cadena de responsabilidades institucionales, como la siguiente: 1) Conmebol como entidad organizadora (Domínguez), y su veedor en el estadio (Sánchez); 2) Agencia de prevención de la violencia en el deporte de la provincia de Buenos Aires (Cimadevilla); 3) Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires (Alonso); 4) Autoridades del club Independiente (Grindetti); 5) Empresa Upseguridad privada de Independiente; 6) Asociación del Fútbol Argentino ante eventuales sanciones al club (Tapia); 7) Unidad Funcional de Instrucción 4 de Avellaneda a cargo de la investigación (juez José Arabito y fiscal Mario Zitto).
Comenzar por identificar claramente a los organismos y sus responsables intervinientes es imprescindible para cualquier análisis serio, porque son los que deben responder fehacientemente a los múltiples interrogantes que surgen de declaraciones, rumores y denuncias mediáticas, pero en sede judicial. Por ello inicialmente el rol excluyente lo poseen el juez y fiscal actuantes en la causa, que deberán exigir en un muy corto plazo la documentación certificada intercambiada entre los responsables de coordinar el operativo de seguridad y las dirigencias, sea en la etapa de planificación preventiva (la más importante), y la operativa una vez desencadenados los hechos. La misma podrá tener estado público con apoyo periodístico con acceso al expediente judicial, para ir brindando al ciudadano común algunas respuestas, como el rol que debían desempeñar los 650 efectivos de la policía bonaerense y los 150 agentes de la empresa privada Upseguridad, que vale recordar, son servicios rentados. El siguiente interrogante tiene ineludibles efectos sociales: ¿tal como sucede con las dirigencias políticas cuyas malas prácticas y corrupciones recaen en millones de argentinos, sin discriminar si son peronistas, radicales, kirchneristas, mileístas, de derecha o izquierda, las consecuencias de lo sucedido en el estadio de Independiente recaerá en perjuicio de miles de sus asociados y aficionados inocentes que carentes de privilegios, también comparten distintas adhesiones políticas?
Irónicamente, podría afirmarse que a quien conocen el funcionamiento del fútbol profesional, se le podría acreditar como aprobadas algunas materias de la carrera de Ciencia Política.
Buenos Aires, 27 de agosto 2025