Menú político: pasta, pollo y sopa
Reflexionar sobre la coyuntura política en un año electoral de modo masivamente comprensible, aconseja retrotraernos a la igualadora enseñanza primaria, en donde para aprender a leer y escribir, las palabras se acompañaban de imagen y breve descripción, tales como OSO, CASA, y otras. Milei asoció la palabra CASTA a continuidad, privilegios, corrupción y decadencia social. Para reflexionar sobre el presente proceso electoral y sus derivaciones futuras manteniendo la simplicidad, evitando excesivas sofisticaciones intelectuales que aplicadas al pragmatismo político confunden o engañan, se apelará a la metáfora de un avión comercial de la línea País, con ciudadanos comunes en clase económica como pasajeros, a quienes a la hora del servicio de comidas, en rol de tripulantes, los políticos ofrecen pollo, pasta y sopa, que si bien no es aconsejable para un vuelo por ser inestable, representa adecuadamente la liquidez política argentina. Se citan características básicas de los menús citados, que se mantendrán en la elección nacional del 26 de octubre próximo.
El menú “pasta” se adjudicará al gobierno de Milei, cara visible del país por ejercer el Poder Ejecutivo, lo que le exige un ingrediente imprescindible: credibilidad. Por ello, siendo aceptable que en sus inicios presidenciales aplicara la frase “es cosa sapientísima hacerse el loco durante algún tiempo”, del célebre historiador del imperio romano Tito Livio, esta etapa debería cerrarse. Lo relevante serán los hechos inéditos surgidos por su ascenso al gobierno, debido a su histórica debilidad de representación, pese a haber obtenido el 56% de los votos en el balotaje, lo que pone en crisis nuestro mentado “sistema político fuertemente presidencialista””, que ya presentara síntomas de fragilidad en los gobiernos de Alfonsín, De la Rúa e inclusive Duhalde, con la contrapartida de la aparición de los cínica y mafiosamente llamados “golpes blandos”. La realidad es que la responsabilidad de las políticas nacionales recae en tan solo 355 políticos, en los niveles que les competen: presidente, vice, 23 gobernadores, jefe de la ciudad y 329 legisladores entre diputados y senadores, quienes comparten culpas ante las recurrentes crisis de inflación, cambiarias y riesgo país, entre otras.
El menú “pollo” lo desempeña Fuerza Patria. Con independencia del cambio de marcas electorales, elabora el mismo producto y mantiene el mismo sabor en las últimas décadas, y en especial en los pasados 23 años, de los cuales gobernó en 17. Sus diferencias internas pasan por la conducción, como sucede con Cristina Kirchner, su hijo Máximo y el gobernador Kicillof, pero sin variar los ingredientes políticos, económicos y judiciales, por lo que mantiene clientela electoral de base, pero sin incrementarla. Esta diferencia con las otras opciones del menú hasta podría ser destacable, pues si el pasajero pide pollo, recibirá el mismo pollo que se le ofreció desde hace décadas.
Lo opuesto es la opción “sopa”. Si bien carece de sabor estable porque la combinación de ingredientes varía cada dos años, mantiene el mismo marketing, basado en las marcas “ancha avenida del medio”, “opción alejada de los extremos”, o “unidos”. Pero cuando se analizan los ingredientes, son las clásicas sopas de fideos dedalitos o cabellos de ángel. El rol “sopa” en la elección en provincia de Buenos Aires lo cumplió el espacio “Somos Bs. As.”, tercera con el 5,27% de los votos; a nivel nacional se clarificará en la elección legislativa de octubre próximo, cerrando el trípode de menús que se ofrecerán a los pasajeros clase económica hasta la elección presidencial del 2027, En lo inmediato solo cabe describir algunos de los ingredientes que compiten para integrar la principal “sopa”. Randazzo, Stolbizer y Monzó encabezan Provincias Unidas. Pero también se creó Ciudadanos Unidos, que integran Lousteau, aún presidente de la UCR, asociado a Ocaña. El que se desunió de Lousteau fue Manes, para encabezar su sachet fortalecedor del cerebro llamado Para Adelante. López Murphy se ilusiona con Potencia, mientras que Guelar, tras insultar a Macri, saltó del PRO a la UCeDe. Como nota de color, Ricardo Alfonsín se desunió del kirchnerismo para presentarse en Proyecto Sur, geográficamente limitado. Muchos de los citados integraron el otrora Juntos por el Cambio, que abandonaron enojados porque Macri no siguió sus sabios consejos. Para quien no lo tenga presente, el ingrediente Rodríguez Larreta accedió a un cargo de concejal en la ciudad por un espacio fundado por él. Schiaretti y Capitanich quieren volver, y Carrió amenazó, pero no se presentó como candidata.
Como cierre del servicio de comidas, cualquiera fuere el menú, las azafatas en lugar de ofrecer té o café, preguntan: ¿prefiere Estado grande o Estado chico?
Buenos Aires, 24 de septiembre 2025