Tres menús políticos en la mesa

El 26 de octubre se definieron los ingredientes de los tres menús políticos metafóricamente llamados “pasta” (oficialismo); “pollo” (oposición cerrada), y sopa (ni pasta ni pollo), en base a los cuales se reflexionará acerca del devenir institucional hasta las elecciones presidenciales del año 2027. La metáfora, lejos de ser una humorada, plantea opciones popularmente reconocibles, imposibles de lograr con etiquetas partidarias carentes de identidad que varían en cada turno electoral, al punto de que ni siquiera les es aplicable la elemental diferenciación entre izquierda-centro-derecha, y menos aún, asociarlos a nombres políticos acostumbrados a ser intercambiables en cada turno electoral. Sin embargo el resultado del domingo 26, no generó una opción “sopa” representativa para lanzarla al mercado, producto del fracaso de Provincias Unidas.

Según los porcentajes finales, la opción pasta (oficialismo LLA) obtuvo a nivel nacional el 40,74% de los votos; la opción pollo (oposición cerrada FP) el 31,66%, y la opción sopa (ni pasta ni pollo) de Provincias Unidas, el 6,99 % de los votos, pero integrada por seis gobernadores de diversos orígenes partidarios, que salvo el de Corrientes que triunfó por solo el 1,23% por sobre la opción pasta, perdieron en sus provincias, saliendo inclusive sus candidatos terceros en Chubut y Santa Cruz. Ni hablar en Córdoba, en donde un poco conocido candidato pasta de apellido Roca, triunfó por 14 puntos sobre Schiaretti. Y como efecto colateral, facilitaron el ingreso como diputado del ingrediente en sachet Lousteau con un exiguo 6,01% de los votos, representando a otro espacio pese a ser presidente de la diluida UCR. Debido a estas fallas de origen, se considerará a la opción sopa como resultante de la suma del resto de los partidos minoritarios, que incluye a los no confiables ingredientes que accedieron a la banca por un partido y armaron bloques propios, que en total alcanzan el 27,60% de los votos.

Una vez más, las encuestas no reflejaron realidades cuantitativas con razonables márgenes de error, pese a que rutinariamente se publican encuestas de validez incomprobable, con milimétricos indicadores relacionados a imágenes de políticos, prioridades ciudadanas y sus estados emocionales, entre otros temas. Por ello sería recomendable no utilizarlos para sustentar opiniones personales, tales como “el 52% de la gente dice que…”, porque sería un recurso que responde al principio propagandístico de unanimidad, destinado a convencer que se piensa “como toda la gente”. Un buen analista, debiera convencer mediante argumentaciones consistentes. En cuanto a la clara, ordenada y comprensible presentación gráfica que algunos medios hicieron de los números reales de la votación en todo el país, distribuidas por categorías, provincias y coaliciones, es ejemplo de que puede informarse cumpliendo con un fin cívico masivamente formativo, a partir del cual pueden elaborarse análisis e hipótesis. Un caso opuesto fueron las opiniones del gobernador Kicillof y el intendente Secco, entre otros, quienes plantearon que la lista única de papel provocó confusión en muchos votantes, desnudando el menosprecio que sienten por la gente común a la que dicen defender, y en realidad, añoran manejar.

Finalizada la campaña, se debe recordar la paupérrima propaganda política presentada, no por falta de “ideas” en plural, sino de identidad política en particular. Sus reglas básicas plenamente vigentes, aún dentro del mundo digital, nacen con los sistemas totalitarios de las primeras décadas del siglo XX, en la secuencia Lenin, Trosky, Mussolini, Hitler y Goebbels, basados en que el fin de la propaganda no es enseñar, sino convencer a las masas, por lo que los mensajes se diseñan para impactar en las mentes más sencillas, pero deben apoyarse en realidades tangibles y tener emisores creíbles, requisitos que, vistos los debates y polémicas faranduleras, y las habituales operaciones mafiosas, no se cumplieron, quizás porque las mentes sencillas se encuentran en las cúpulas políticas. El estado de situación no da para triunfalismos, sino para asumir que todo el sistema político se encuentra bajo escrutinio social. El pueblo también se equivoca, pero con las equivocaciones también aprende.

Bajo esta óptica, se continuará por la vía de la sencillez analítica, comenzando por plantear si en lugar de hablar de grietas y buscar terceras opciones tipo sopas en sachets, no es más importante explicitar que proponen en concreto el menú pasta (LLA) y pollo (FP), que suman el 72,40% de la oferta alimentaria, y ver que aportan los variados ingredientes de la sopa criolla.

Buenos Aires, 29 de octubre 2025

El pueblo votará, ¿los legisladores representarán?

Para cumplir con el mandato que señala que “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución”, en la presente elección legislativa se renovarán la mitad de los diputados y un tercio de senadores nacionales, quienes junto a los que permanecen en sus bancas, y quienes presiden los ejecutivos provinciales y el nacional, son los 355 políticos responsables de establecer el diseño y políticas del Estado. Este principio es vulnerado cuando los partidos políticos, intermediarios inexcusables para el acceso del pueblo al gobierno, y el sistema electoral, son permanentemente manipulados para minimizar el poder del voto ciudadano, y propender a extensas continuidades políticas.

La creación de un partido político implica  cumplir con una serie de requisitos ante el Juzgado Federal con competencia electoral en el distrito en el que se pretenda actuar, entre ellos verificar la legitimidad del padrón y certificar su actividad y existencia en el tiempo. La irrupción de un sinnúmero de partidos con creativas etiquetas, hace suponer que este control democrático es limitado. Al punto que las confusiones alcanzan a los medios de comunicación, describiendo, por ejemplo, a la novel creación Provincias Unidas, como armado, espacio, partido o frente simultáneamente.  En cuanto al sistema electoral, durante este año se modificaron calendario, requisitos de participación, y hasta candidatos. Asimismo, urge definir si las bancas deben pertenecer al partido o al legislador, dada la profusión de fugas y armados de bloques legislativos que nadie votó, burlando el principio de representatividad ciudadana. Un caso patético lo protagonizaron la legisladora operadora Marcela Pagana y su acompañante Lourdes Arrieta, que ingresadas por el oficialismo armaron un bloque opositor, y se abrazaban exultantes cuando con sus votos perjudicaban al gobierno. La saludable implementación de la boleta única electoral para cargos nacionales, presenta a 17 partidos en Caba, y 15 en provincia de Bs. As., que no elige senadores. Cantidades que no expresan diversidades programáticas, sino apetencias personalistas que generan confusión al elector. Estas distorsiones se reflejaron en una campaña electoral carente de ideas y calidad comunicacional, que priorizó el “ombliguismo” político, bajo el cual los candidatos se cruzaban mensajes acusatorios y superficiales, pasando los ciudadanos a ser meros espectadores. Por ello, para evaluar al resultado electoral y posterior desenvolvimiento político, se apelará al recurso didáctico de presentar metafóricamente a las tres principales ofertas electorales como menús: pasta (oficialismo); pollo (oposición cerrada), y sopa (ni uno ni otro).

La versión “pasta” (oficialista), novel en cuanto a “expertise” político y armado de listas, sumó a su debilidad numérica, legisladores que abandonaron el oficialismo para constituirse en creativos bloques independientes. Respecto al triste caso Espert, urgen normas electorales que exijan que los candidatos expliciten sus antecedentes educativos, laborales y judiciales, previamente a su oficialización.   

La opción” pollo” (oposición cerrada), es la que presenta mayor consistencia en su sabor, producto de haber gobernado durante 16 de los últimos 22 años, y mantener las mismas ideas, vicios y candidatos, con algunos aderezos nuevos, como el empresario Urtubey en Salta, y el gerenciador de necesitados Grabois en la provincia de Bs. As. Por tal razón, el que pida pollo, recibirá el pollo tradicional.

La opción “sopa” basa su marketing en no ser pasta o pollo. Dado que el nombre de esta opción se conocerá el 26 de octubre, se la ejemplificará con la reciente marca lanzada al mercado bajo el título Provincias Unidas,  pero con históricos ingredientes. Schiaretti encabeza la lista de diputados nacionales en Córdoba,  Randazzo, Stolbizer y Monzó en provincia de Bs. As., e incorporaron a Lousteau en CABA. Todos ellos con no menos de tres décadas de actuación política, lo que ofrece algunas curiosidades. Desde el retorno de la democracia, la diputada Stolbizer participó cronológicamente en la UCR (Alfonsín); Coalición Cívica (Carrió); Frente Amplio (Binner), Un País (Massa), Consenso Federal (Lavagna), Juntos por el Cambio (Macri), y ahora Provincias Unidas (Schiaretti). El caso Lousteau es inédito; presidente de la UCR, no se presenta como candidato por el partido que preside. Para esta pretendidamente innovadora experiencia líquida, cabe recordar a la otrora pasta Juntos por el Cambio, conformada por la coalición entre el PRO, UCR y Coalición Cívica, que se mantuvo incluso en su derrota ante el kirchnerismo en el 2019, y era firme candidata a retomar el poder en cabeza de Rodríguez Larreta. Se transformó en sopa con su interna. En la presente elección nacional parte de sus ingredientes se comercializan, entre Capital y Provincia, como sopas en sachets diferenciadas en ocho sabores: 1) Bullrich; 2) Lousteau y Ocaña; 3) Campagnoli, Reyes y López; 4) Lopez Murphy; 5) Stolbizer; 6) Manes; 7) Guelar; 8) Rodríguez Larreta y Taglaferri, que en diciembre ingresarán como legisladores en el gobierno de la Ciudad. Si consideramos que los citados, hasta que no se demuestre lo contrario son penalmente honestos y experimentados, es de suponer que lograr acuerdos trascendentales, transformadores y sostenibles en beneficio de la sociedad, no será nada fácil. Ya lo expresaba Maquiavelo: “Los males que nacen del Estado, cuando se los descubre a tiempo, lo que solo es dado al hombre sagaz, se los cura pronto; pero ya no tienen remedio cuando, por no haberlos advertido, se los deja crecer hasta el punto de que todo el mundo los ve”

Los políticos deberán asumir que sus desatinos y egoísmos de las últimas décadas, todo el mundo los ve.

Buenos Aires, 22 de octubre 2025

Milei, reactivo con efectos políticos

Adecuadamente evaluada, la etapa que concluirá con la elección del 26 de octubre próximo, brinda enriquecedoras enseñanzas por los vicios políticos exhibidos entre diciembre del 2023 a la fecha, con motivo del desconcierto generado por el acceso de Milei a la presidencia. Metafóricamente, cabe asimilar al presidente a un reactivo, como se llama a los que provocan reacciones químicas en ciertas sustancias (en este caso partidos y candidatos), rompiendo sus estructuras moleculares con cambios térmicos y efervescencias (denuncias, acusaciones e hipocresías), para transformarlas en otras distintas (candidatos que pasan de una coalición a otra). Como el poder, aún en dictaduras, nunca es propiedad de un individuo sino que pertenece a un grupo,  los éxitos y fracasos no deben adjudicarse solo a Alfonsín, Menem, De la Rúa, Néstor y Cristina Kirchner, Macri, Fernández y hoy Milei, sino a los 325 representantes elegidos por el pueblo: presidente, vice, gobernadores, jefe de la ciudad y legisladores, actuando los sectores sindicales, empresariales y financieros solo como sectores de presión. Dicho lo cual, la creciente liquidez ideológica-partidaria e inutilidad de muchos de dichos representantes, de no replantearse intereses y privilegios, provocará una crisis inédita de consecuencias destructivas para el país, convirtiendo al que “se vayan todos” del 2001, en una realidad concreta e inevitable.

Del proceso transcurrido, cabe detenerse en el accionar legislativo y la reconocida presencia de mafias estatales-privadas. En lo legislativo, el ya pobre sistema electoral sufrió permanentes manipulaciones, con calendarios fluctuantes, cambios de normas, sostenimiento de reelecciones, candidaturas testimoniales y avalando a partidos inexistentes. Quienes declamaban apoyar el equilibrio fiscal, aprobaban leyes que, sin afectar privilegios, lo destruía. Quienes aprobaron en diciembre del 2019 un cambio nefasto para las jubilaciones mínimas, hoy lagrimean por los pobres jubilados. Quienes aprobaron en el 2006 el régimen de DNU propuesto por la senadora Cristina Kirchner, hoy descubrieron que es muy malo. O que los ATN e impuestos a los combustibles, deben ser automáticamente distribuidos entre las provincias.

En cuanto a las mafias, expuestas definitivamente a la luz pública, intentaron repetir el clásico recurso de formular denuncias falsas o verdaderas en campaña con impacto electoral inmediato, que judicialmente se ralentizan tras las votaciones. Pero se omitió un principio propagandístico elemental, que dice que “la repetición acaba por fatigar y el abuso de las falsas noticias destruye su crédito” (La propaganda política – Jean Marie Domenach), y más aún, cuando los propagadores son los mismos desde hace décadas, cuyas consecuencias se explican con la metáfora del reactivo químico, en donde los viejos métodos provocaron una reacción en cadena descontrolada no prevista, según se detalla:

1.- Los políticos ratificaron que candidatos que integran listas pueden serlo en condición de procesados o con una condena, pero no así si son denunciados en campaña electoral. 2.- En el caso Spagnuolo, el conocimiento público de grabaciones guardadas desde hacía meses propagadas a través de periodistas adecuados, en las que el ex funcionario mencionaba coimas de laboratorios a otros funcionarios, derivó en que la investigación, como corresponde, se extendiera a otros laboratorios y organismos nacionales y provinciales adquirentes. 3.- En el triple crimen narco de Escobar, la primera reacción provincial fue la de informar que los responsables eran peruanos residentes en la capital. Pero con el avance de las investigaciones, al “pequeño J” se le sumaron un tal Alex, el Tarta o Loco David, El Duro, y otros personajes, generando la duda de si las autoridades nacionales y provinciales conocían a este grupo marginal, y ejercían su seguimiento para llegar a la cúpula .4.- El candidato oficialista Espert fue denunciado por el “intachable” candidato kirchnerista Grabois, por sus nexos con el narcotraficante Fred Machado. Sin embargo, lo reproducido en medios gráficos mostró que los antecedentes se remontaban al año 2019, cuando Espert presentó su candidatura a presidente de la Nación por el ignoto partido Unite, y que Machado estaba con prisión domiciliaria en Río Negro desde hace cuatro años. La secuencia continuó con la tartamudeante renuncia de Espert y pedido de reemplazo por Santilli, que el juez electoral Ramos Padilla rechazó al interpretar la ley a su paladar en lugar de aplicarla, afectando el proceso electoral. 5.- Ya con las reaccionesquímicas fuera de control, el candidato kirchnerista rionegrino Soria acusó al gobernador Weretilneck de tener nexos con Machado, a lo que éste replicó con fotos mediante, que era Soria quien tenía relación con la familia narco Montecino, residente en el Alto Valle provincial. En un efecto contagio, se multiplicaron los supuestos antecedentes delictivos de distintos candidatos en el país.

Ante tal desmadre, se sospecha que podría haber un acuerdo entre mafias para no seguir presentando denuncias hasta la elección.

Buenos Aires, 15 de octubre 2025

Políticos unidos: ¿quiénes y para qué?

En el actual proceso electoral afloran vicios legislativos, dialécticos, propagandísticos y delictivos vigentes desde hace décadas, producto de la conmoción que en las líquidas y anquilosadas estructuras partidarias produjo la aparición de un novato político llamado Milei, cuyo mérito no es encabezar un partido, sus condiciones de líder o sus discursos convocantes, sino haber representado el hartazgo ciudadano. Situación que debiera promover análisis creativos y comprensibles tendientes a transforman prácticas y estructuras decadentes, cuyos beneficiarios políticos intentarán mantener con independencia del resultado electoral del 26 de octubre, que solo establecerá porcentajes de los didáctica y metafóricamente llamados menús de líneas aéreas: pasta (oficialismo no consolidado); pollo (oposición perokirchnerista y aliados persistente), y sopa (tercera opción con ingredientes variados sin sabores definidos). Del proceso electoral en el que se elegirán 127 diputados y 24 senadores, cabe reflexionar sobre tres aspectos: 1) actores del sistema político; 2) existencia explícita de mafias estatales-privadas; 3) estructuras estatales diseñadas para facilitar la corrupción.

En cuanto a los actores políticos, es oportuno mencionar lo que Maquiavelo refería respecto a la autoridad del príncipe: “los hombres juzgan más por los ojos que con las manos, porque todos ven lo que pareces ser, más pocos pueden tocar y saber lo que eres”. En nuestro país, plagados de nepotismos y extensas continuidades políticas, esta observación tiene una vigencia sorprendente, quizás porque aún funcione el engaño de conocidos políticos reagrupándose cada dos años en distintos espacios simulando ser novedosos. Lo señalado se traduce en una pobre campaña propagandística, que se agota en eslogans como “acabar con el kirchnerismo” (opción pasta); “acabar con Milei” (opción pollo), y “no somos ni lo uno ni lo otro” (opción sopa). Ante lo cual, los abstractos y virtuosos reclamos de lograr diálogos, consensos y acuerdos pertenecientes al idealismo aristotélico, debieran dar lugar al realismo de Maquiavelo y preguntarse: ¿consensos entre quienes y para qué?, dado que los mismos abundan desde hace décadas, pero para mantener privilegios, promover corrupciones, lograr impunidades y realizar armados electorales de coyuntura. Es así como legisladores que dicen apoyar el equilibrio fiscal votan leyes que lo destruyen. O quienes mantienen inamovibles regímenes de privilegio que los benefician, lagrimean por los pobres jubilados. O que una vez asumidos, quienes en campaña se presentan como pasta, pollo o sopa, no respetan al votante y arman bloques personalistas que nadie votó.  

Estas hipocresías y continuidades ( y agreguemos financiamientos), configuran el caldo de cultivo que explica la instalación de mafias estatales-privadas que el politólogo italiano Gaetano Mosca definiera como “estructuras de poder paralelas que surgen por incapacidad o complicidad del Estado”, que cuando el botín son sus recursos, necesitan eslabones manejando sectores de los tres poderes republicanos. Llegados a este punto, el concepto corrupción excede a lo delictivo, y de acuerdo a su etimología, se vincula a la idea de descomposición, en este caso institucional. No sorprende entonces que abandonada toda simulación, funcionarios condenados o procesados por corrupción, que incluso tildan de corruptos a los jueces de la Corte, por sí o a través de adherentes, simulen indignarse por supuestas corrupciones de opositores, apelando a la estrategia de “todos somos corruptos”.

Combatir a las mafias políticas-privadas vigentes implica no entrar en el juego de “creo o no creo” (la duda es un importante insumo de las mafias), sino asumir que su instalación y sostenimiento es producto de la ineficaz estructura del Estado en lo ejecutivo, legislativo y judicial, que en épocas electorales se manifiesta más claramente porque los efectos de las denuncias requieren inmediatez. Pasado lo electoral, el sistema retoma la ralentización, porque los fines no son éticos-morales, sino de poder político y que nada cambie. Valen dos ejemplos recientes. En el triple crimen  de Florencio Varela, el gobierno provincial comunicó que el supuesto responsable peruano residía en la ciudad de Buenos Aires, y pertenecía a un grupo narco trasnacional, sin explicar porque entonces es imposible tener una política nacional contra mafias criminales y narcotráfico, interrelacionada, unívoca y profesional. En cuanto al ex candidato oficialista Espert, su candidatura a presidente en la elección del año 2019 por el partido Unite, y receptor de fondos de un narcotraficante a inicios del 2020, plantea anomalías administrativas de base, tales como que recién cuatro años más tarde la justicia electoral sancionara a Unite por no haber justificado  los fondos de campaña, y que ningún organismo controle el real cumplimiento de los requisitos que se necesitan para ser considerado partido político activo, suplido por mini emprendimientos que se ofrecen para sostener candidaturas oportunistas. En cuanto a hipocresías de imagen y discursivas, el Espert arrogante y avasallante para polemizar, mutó en tímido y contradictorio para explicar su situación. Maquiavelo no se equivocó en su diagnóstico.

Buenos Aires, 08 de octubre 2025

Política básica: Spagnuolo

El escándalo es un insumo imprescindible para captar el masivo interés público, sea en el mundo del espectáculo, que solo entretiene, como en el político, que genera severas repercusiones institucionales. Como en ambos casos abundan los rumores, las denuncias falsas y el “creo o no creo” simplemente emocional, los escándalos políticos exigen analizarlos de modo más racional. Un modo adecuado es a través de hipótesis (suposición de algo posible a ser comprobado), lo que se ve facilitado por ser protagonizados desde hace décadas por actores políticos y privados activos (promover y beneficiarse del escándalo), y pasivos (dejar hacer mediante el canje de beneficios o por miedo). Bajo esta óptica se considera el caso Spagnuolo, hasta hace poco director de la Agencia Nacional de Discapacidad, sospechada de recibir coimas de droguerías proveedoras. Ante el interrogante de si el escándalo es una operación planificada en campaña electoral, y si realmente existieron coimas a determinados funcionarios, la hipótesis a desarrollar interrelaciona a tres factores: 1) si la denuncia es una operación; 2) si existieron coimas; 3) si la estructura estatal favorece las coimas.

1.- Operación. En el PJ y sus asociados (no se dice peronismo porque Perón, muerto hace 50 años, no es responsable de quienes hoy se dicen peronistas), las operaciones son una vieja práctica contra opositores. En agosto del 2000 un anónimo denunciaba coimas a senadores peronistas para aprobar una reforma laboral. En el 2005, el funcionario del intendente Ibarra apellidado Bravo, denuncio que Enrique Olivera, candidato a legislador del ARI, tenía dos cuentas bancarias en el exterior no declaradas. Dos años más tarde, Bravo reconoció en sede judicial que sus datos eran falsos. En el 2009, funcionarios kirchneristas manifestaron posibles nexos con la efedrina del entonces candidato opositor De Narváez, que resultaron falsas. Dentro de esta práctica y en plena campaña electoral, periodistas relacionados con rumores y escándalos, como Jorge Rial entre otros, hacen pública parte de grabaciones telefónicas ilegales guardadas desde hace meses, en las que Spagnuolo habla de coimas. Con estos antecedentes, la hipótesis es que existe una operación, que deberá comprobar el fiscal Stornelli.

2.- Existencia de coimas. De los audios conocidos, se puede aceptar que la voz corresponde a Spagnuolo, pues en caso contrario los hubiera desmentido. De sus monólogos (no interactúa con otras voces), se desprende que, como sucede en las corrupciones, sus quejas y denuncias no tienen fines morales, sino por el contrario, reclama por haber sido dejado afuera del reparto de las supuestas coimas. Dados los antecedentes de Skanska, IBM-Banco Nación, obras públicas, Fútbol para Todos, Sueños Compartidos, el uso de Universidades para contratar sin licitaciones públicas, compras a droguerías por diversos organismos estatales y provinciales por precios mayores a los de mercado, entre muchos ejemplos, la hipótesis es que existieron coimas, las que deberán ser comprobadas por el juez Casanello y el fiscal Piccardi.

3.- Estructura estatal. En el debate se está obviando el aspecto más importante, que es la organización estatal elefantiásica desarrollada desde 1983 a la fecha, que permite que sea cada vez más fácil robar al Estado (la coima es un robo porque implica un sobrecosto en los servicios y prestaciones), que sea muy difícil de prevenir, controlar y sancionar, y que sea casi imposible recuperar los recursos sustraídos. Un caso testigo a seguir, es cuánto recuperará el Estado de la causa Vialidad Nacional, en la que los condenados fueron sancionados con un decomiso cercano a los 650.000 millones de pesos.

En 1983 la administración se estructuraba a través de Ministerios, secretarías, subsecretarías, direcciones generales, direcciones, y organismos a cargo de la recaudación y jubilaciones, con claras interrelaciones entre organigramas, sus misiones y funciones, y perfiles de los responsables jerárquicos. Por el contrario, hoy abundan Agencias, Registros, Consejos, Institutos, Fondos específicos, Oficinas, que no rinden cuentas, no se controlan en tiempo real, no se auditan, y son pretenciosamente calificados como autónomos, autárquicos y autosuficientes, pese a que el casi excluyente proveedor de recursos es el Estado. En cuanto a sus conducciones, lejos de cumplir con los requisitos de profesionalidad, suelen ser políticos todo terreno, cual médicos generalistas que pretenden ser cirujanos. Hoy se estima, por no haber información oficial al respecto, que los cargos políticos jerárquicos superan la cantidad de 2.000. Tampoco los organismos de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, brindan en sus páginas web información de sus misiones y funciones, personal empleado, situaciones de revista y escalas salariales. Lo expresado plantea el interrogante de si dicha información integral existe y no se hace pública, o de no existir, como hacen los legisladores para debatir y aprobar un presupuesto anual transformador y coherente. Posiblemente discutan solo porcentajes, aplicables por igual a las estructuras inútiles y a las virtuosas, mientras integran Comisiones Investigadoras.

Para esta mala praxis no hay excusas. Para realizar la tarea, la Inteligencia Artificial (IA) es aplicable desde hace años en su fase más elemental, consistente en clasificar, ordenar, estructurar y actualizar a través de algoritmos, una infinita base de datos.

Buenos Aires, 01 de octubre 2025