Polarización o dispersión

La pasada elección legislativa debiera servir para plantear hipótesis centradas en aspectos medulares, que excedan el juego de opiniones marcadas por deseos y subjetivismos, y preguntarse si las criticadas polarizaciones no son políticamente más clarificadoras y didácticas para la ciudadanía en su conjunto, que las fluctuantes dispersiones y terceras vías de coyuntura. En especial, cuando desaparecieron la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista como referentes electorales unívocos, y analistas políticos no pueden diferenciar entre peronismo, justicialismo y kirchnerismo. La sorpresiva irrupción del ex “outsider” Milei, que pasados dos años de gestión debe asumir la plena condición de político, reconoce un extenso proceso previo de acuerdos electorales que respondían a meros oportunismos, como indican las fórmulas presidenciales De la Rúa-Alvarez; Cristina Kirchner-Cobos; Lavagna-Morales; Ricardo Alfonsín-González Fraga; Macri-Pichetto; Fernández-Cristina-Massa, hasta llegar al “objeto político no identificado” Milei, que trastocó el juego de “cambiar para que nada cambie”.

La elección transparentó el agotamiento del armado en cada turno electoral de coaliciones amorfas, que presentan como renovadores a quienes desde hace décadas ejercen representaciones políticas, sin promover transformaciones ni anular privilegios. Es así como Schiaretti perdió en Córdoba ante un políticamente desconocido; Randazzo, Stolbizer y Monzó no lograron bancas, y Lousteau la obtuvo a duras penas, pero no en representación de la UCR, de la cual aún es presidente. Por ello es oportuno  partir de las realidades numéricas concretas resultantes de la elección nacional, en la que La Libertad Avanza logró el 40,74%; el Frente Patria el 31,66%, y el resto de las variantes el 27,60%. Traducido en bancas, la nueva conformación es de 104 diputados de LLA y aliados; 103 del FP e izquierda; y 50 considerados no alineados. En cuanto a senadores, el FP alcanza 28 bancas, LLA 20, y 24 los no alineados. Tener como base dos opciones programáticas predominantes y sumar adhesiones luego, es más positivo para definir políticas y lograr acuerdos consolidados, que negociar entre tercios de similar peso. Por ello se deberá seguir el accionar de los 257 diputados y 72 senadores no por lo que declaran, sino por como votan, abstienen o ausentan. En este seguimiento colaboran medios de comunicación que en las votaciones trascendentes aportan información gráfica clara y comprensible, que identifica a cada votante, sus procedencias, bloques de pertenencia y eventuales cambios de posturas. En lo inmediato, se debería establecer una normativa interna que no reconozca fugas con armado de bloques personalistas que nadie votó, desvirtuando el carácter de representación que en cada caso otorga el voto popular.

De igual modo, una adecuada formación cívica exige el acceso a una información pública oficial de alcance masivo, de fácil elaboración mediante el uso de Inteligencia Artificial (IA) en su faz más básica, consistente en la capacidad de procesar millones de datos con actualización permanente, a la que cualquier ciudadano pueda acceder a través de la web. Tarea que la inteligencia natural, propensa al secretismo e informaciones parcializadas, históricamente ha negado a la sociedad, permitiendo que cualquier declarante sea por necedad o mala fe, opine o afirme sobre cualquier tema trascendental con datos de veracidad incomprobable.

De allí la importancia de una ordenada información oficial respecto a la estructura de los tres poderes del Estado, sus integrantes y presupuestos, que se supone todo presidente debería tener a su disposición. En el área legislativa esta información es prioritaria, atento al recambio que se producirá el 10 de diciembre próximo, pues es habitual que se produzcan “acuerdos políticos multipartidarios” que concluyen con el crecimiento de las plantas de personal, que ni siquiera denuncia la izquierda combativa. La información debe detallar nombres de legisladores con sus equipos de trabajo, formaciones educativas, eventuales parentescos y nómina de dietas y salarios, de igual modo que del resto de cargos parlamentarios, y personal total de planta, datos que no surgen de las páginas web. Omisiones que no cuadran con quienes claman por transparencia, juzgan calidades morales, integran comisiones investigadoras, y deciden aumentos presupuestarios. Lo señalado es extensible a todas las áreas centrales, descentralizadas y empresas estatales del Poder Ejecutivo.

Buenos Aires, 05 de noviembre 2025