Periodismo no es sinónimo de periodistas

Los medios de comunicación masivos serán las fuentes informativas al alcance de la ciudadanía en general, que se utilizarán para analizar de modo comprensible el devenir político hasta las elecciones del 2027, por lo que cabe  diferenciar lo estructural (periodismo), de lo particular (periodistas). El periodismo define una actividad profesional que comprende obtener, investigar y procesar datos y hechos de interés público, siendo los periodistas las personas concretas para difundirlos. Este proceso, aún realizado con profesionalidad, no está exento de subjetivismos (opinión), argumentaciones fundadas (investigación), falacias o engaños, y en un marco usualmente concordante con posturas ideológicas o intereses de las conducciones de los diversos medios. Dado que los análisis políticos se focalizarán en los 329 legisladores nacionales, que por carácter transitivo involucran a los ejecutivos nacional y provinciales, de igual modo las referencias no serán al periodismo en general, sino  a periodistas y medios en particular, replicando la técnica de enseñanza básica, en la que la explicación de la palabra “perro”, se acompaña de la imagen y accionar de un perro.

En una temática esencialmente política, cabe una referencia a la propaganda política moderna, cuyo fin es el de persuadir al mayor número de ciudadanos mediante campañas, opiniones, rumores o eslogans, dado que sus reglas y técnicas nacidas en las primeras décadas del siglo XX, continúan plenamente vigentes, y son didácticamente descriptas en el  breve libro titulado “La propaganda política”, escrito en 1950 por el escritor y periodista Jean-Marie Domenach. Dichas reglas, que son las de Simplificación, Enemigo único, Exageración, Desfiguración, Orquestación; Transfusión; Unanimidad, Contagio y Contrapropaganda, no tuvieron cambios conceptuales en el tiempo sino tecnológicos, que generaron una extensión comunicacional planetaria y multiplicación exponencial de receptores, según la secuencia panfletos y megáfonos (Lenin, Trosky), radio y cine (Mussolini, Hitler, Goebbels), televisión incipiente (década del 50), comunicación satelital, Internet, redes sociales e Inteligencia Artificial. El verdadero cambio lo produjo la conversión de la histórica unidireccionalidad entre emisores de mensajes y masas receptoras, en una multidireccionalidad, en donde en un  ida y vuelta, todos compiten en el ágora de la opinión pública. Tradicionales comunicadores como Fernández Díaz, Morales Solá o Longobardi, por ejemplo, deben poner en escena y competir con “influencers” activos en redes sociales, como el Gordo Dan y otros, cuyas existencias ignorarían sus tradicionales lectores.  

Con Milei cobraron relevancia periodística los agravios, la vulgaridad y los modos, sin reparar que desde hace décadas los medios de comunicación muestran una mimetización entre los otrora escándalos faranduleros y los escándalos políticos, que incluyen llantos, gritos, insultos, profesías, y destacadas actuaciones de políticos, periodistas, actores y hasta sacerdotes, en una realidad creciente que responde a la regla  propagandística llamada  Contagio. Hecha la salvedad que la proliferación de insultos es resultado de la mediocridad pero también de marketing planificado (el escándalo vende), al menos se pueden desactivar hipocresías, y preguntarnos si “ensobrados” es un insulto, cuando recientemente periodistas desde un canal y una periodista legisladora, participaron de operaciones con grabaciones no certificadas judicialmente, con fines preelectorales. Si “econochantas” es un insulto, pero no así que altas autoridades políticas y sus abogados llamen “mafiosos” a los integrantes de la Corte. O que “mandriles” fuera más ofensivo que la tapa de la revista Noticias con el texto “Karina Milei, la cajera”.

Resumiendo, es irrenunciable una férrea defensa de una prensa libre, que en tal condición siempre molesta al poder, por lo que se debe prestar atención a los proyectos de leyes que intenten limitarla. Pero el concepto periodismo no debe confundirse con periodistas y medios, insertos en una diversidad en la que coexisten Clarín, La Nación, Página 12, C5N, Noticias, Majul, Feinman, Rial, Navarro, Sylvestre, entre muchos otros, quienes nos proveerán de procedimientos y datos que debidamente comparados, nos ejercitará en detectar verdades, falacias, omisiones, contradicciones y operaciones. Ya mencionados algunos periodistas veteranos, cabe cerrar con un ejemplo de modernos “influencers” en redes, que demuestra la vigencia de las clásicas técnicas propagandísticas. En su concurrencia a actos, jóvenes “Fuerzas del Cielo” se identifican con ropajes y estandartes renacentistas color terracota, con capas incluidas. En este caso aplica la regla de Unanimidad, que ya se observara con las camisas rojas de Lenin; negras de Mussolini; pardas de Hitler y descamisados de Perón.

Buenos Aires, 19 de noviembre 2025