Jueces y fiscales a la cancha
La última reflexión del año refiere al caso identificado como “financista Vallejo-AFA”, que por insertarse en el popular mundo del fútbol profesional, y albergar a dirigencias, gobernadores, sindicalistas, empresarios, financistas, testaferros, escribanos, barras, jueces, fiscales y organismos de control, es ideal para que la sociedad entienda y analice de modo comprensible la mecánica, partícipes y consecuencias de una corrupción generalizada, pues a diferencia de la Causa Cuadernos, centrada solo en el campo de la construcción, el presente caso integra a todas las clases sociales y diversidades ideológico-partidarias. La simbiosis entre política y fútbol ya se manifiesta en los eslogans. El “Estado te cuida” invocado para saquear presupuestos públicos, en el caso de la AFA y clubes del fútbol profesional, que mueven millones de dólares, se proclama que los clubes son “entidades sin fines de lucro, y pertenecen a los socios”, lo que recuerda al verso gauchesco que inmortalizara Atahualpa Yupanqui: “las penas son de nosotros, y las vaquitas son ajenas”
La multiplicidad de actores intervinientes exige procesar ordenadamente la abundante información que brindan los medios de comunicación, que incluye valorables investigaciones y la inevitable contraparte de planificada confusión y desinformación. Para tal objetivo, la atención no debe recaer en el Poder Judicial como mera abstracción, sino en los nombres concretos de jueces y fiscales intervinientes. La advertencia responde a la mecánica de impunidad ya conocida por los argentinos: fuertes impactos mediáticos iniciales ante supuestos hechos corruptos, uso político del nombre de algunos de los sospechados, discusión de competencias, demoras en los allanamientos, presiones sobre jueces y fiscales, largas y confusas investigaciones para diluir pruebas, demorar el juicio, y de llegar a esta instancia, conseguir absoluciones u otorgar prisiones domiciliarias en lujosas propiedades obtenidas del dinero mal habido. El mundo del fútbol nos brinda abundantes ejemplos al respecto. 1) El más reciente es el caso “Fútbol para Todos”, iniciado hace diez años en el juzgado de la jueza María Servini por la desaparición de 760 millones de pesos de entonces, monto surgido de lo pagado por el Gobierno entre el 2009 y 2015, y lo ingresado en la AFA. En noviembre último, el Tribunal Oral Federal 1, integrado por los jueces Basílico, Grümberg y Michilini, absolvió a todos los imputados por administración fraudulenta (entre ellos Aníbal Fernández y Jorge Capitanich), por entender que la acusación de los fiscales Miguel Osorio y María Garmendia Orueta, carecía de la fundamentación mínima exigida por la ley. El juez Grümberg es quien, junto con el juez Obligado, designados en el Tribunal 5 para llevar a cabo el juicio oral en la causa Hotesur-Los Sauces contra funcionarios y empresarios por lavado de activos y asociación ilícita, en noviembre de 2021 resolvieron la absolución de los imputados sin realizar el juicio, con la oposición de la tercera integrante del Tribunal Adriana Paillotti. 2) En la provincia de Buenos Aires permanece sin avances la causa por asociación ilícita contra dirigentes del club Independiente de Avellaneda, que durante diez años encabezara el clan Moyano, con Noray Nakis como vicepresidente segundo, por el manejo de un fideicomiso que blanqueaba divisas y eludía ingresos pertenecientes al club. Pese a la encomiable investigación del fiscal Scalera, la causa pasó por diversas manos (jueza Lamadrid, jueces Vitale, Armella y Yadarola, fiscales Viviana Giorgi y José Suarez, entre otros), sin que nadie se anime a elevarla a juicio oral. 3) El juez federal de Morón, Federico Villena, ansioso de hacerse de la causa Vallejos, como reemplazante del juez Augé durante una feria judicial, resolvió intempestivamente devolverle a Karina Moyano (hija de Hugo y ex esposa de Tapia), casi 500.000 dólares que le habían sido incautados por no justificar su origen. 4) En el conocido caso FIFA-Gate, con dirigentes internacionales arrepentidos y condenados, los veinte partícipes del capítulo local fueron sobreseídos por el juez Rafecas. El único argentino condenado, Burzaco, cumple pena en Estados Unidos, tras confesar el pago de coimas en nuestro país.
En este contexto no debiera sorprender que los Tribunales de Disciplina y Ética de la AFA estén integrados por jueces y camaristas en actividad, como Sergio Fernández, Néstor Barral, Diego Barroetaveña, Martín Peluso, Esteban Mahiques, Mario Kohan, fiscal Ramiro González, entre otros, y el juez argentino Juan Bautista Mahiques en el Tribunal de Ética de la Conmebol en Asunción, configurando la anomalía de que jueces en actividad, remunerados o no, estén sometidos a conflictos de intereses por actuar en ámbitos pasibles de lavados, o de dádivas, como entradas y alojamiento en los mundiales. Por ello el “Chiqui” Tapia debe ser considerado solo un desencadenante, pues para sancionar las corrupciones que se viabilizan a través del fútbol profesional desde hace décadas, se debe comenzar con los eslabones cómplices más débiles de la cadena, como testaferros, existencia de planos municipales aprobados del complejo de Pilar, Registros de la Propiedad Automotor, títulos de propiedad inmueble y conformación de sociedades sin actividad y corta vida, escribanías actuantes, y finalmente, ocultamientos de los organismos de control estatales. Durante la reparadora feria judicial, jueces y fiscales deberán reflexionar sobre si actuarán en defensa de la sociedad, o como en los ejemplos señalados precedentemente. Como deseo de un mejor año 2026, se propone un eslogan multipartidario: “Con sustracción de miles de millones de dólares del Estado vía negociados, sobornos, sobrecostos y lavados de dinero, no se come, no se cura, ni se educa”.
Buenos Aires, 24 de diciembre 2025
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