Política básica: Spagnuolo

El escándalo es un insumo imprescindible para captar el masivo interés público, sea en el mundo del espectáculo, que solo entretiene, como en el político, que genera severas repercusiones institucionales. Como en ambos casos abundan los rumores, las denuncias falsas y el “creo o no creo” simplemente emocional, los escándalos políticos exigen analizarlos de modo más racional. Un modo adecuado es a través de hipótesis (suposición de algo posible a ser comprobado), lo que se ve facilitado por ser protagonizados desde hace décadas por actores políticos y privados activos (promover y beneficiarse del escándalo), y pasivos (dejar hacer mediante el canje de beneficios o por miedo). Bajo esta óptica se considera el caso Spagnuolo, hasta hace poco director de la Agencia Nacional de Discapacidad, sospechada de recibir coimas de droguerías proveedoras. Ante el interrogante de si el escándalo es una operación planificada en campaña electoral, y si realmente existieron coimas a determinados funcionarios, la hipótesis a desarrollar interrelaciona a tres factores: 1) si la denuncia es una operación; 2) si existieron coimas; 3) si la estructura estatal favorece las coimas.

1.- Operación. En el PJ y sus asociados (no se dice peronismo porque Perón, muerto hace 50 años, no es responsable de quienes hoy se dicen peronistas), las operaciones son una vieja práctica contra opositores. En agosto del 2000 un anónimo denunciaba coimas a senadores peronistas para aprobar una reforma laboral. En el 2005, el funcionario del intendente Ibarra apellidado Bravo, denuncio que Enrique Olivera, candidato a legislador del ARI, tenía dos cuentas bancarias en el exterior no declaradas. Dos años más tarde, Bravo reconoció en sede judicial que sus datos eran falsos. En el 2009, funcionarios kirchneristas manifestaron posibles nexos con la efedrina del entonces candidato opositor De Narváez, que resultaron falsas. Dentro de esta práctica y en plena campaña electoral, periodistas relacionados con rumores y escándalos, como Jorge Rial entre otros, hacen pública parte de grabaciones telefónicas ilegales guardadas desde hace meses, en las que Spagnuolo habla de coimas. Con estos antecedentes, la hipótesis es que existe una operación, que deberá comprobar el fiscal Stornelli.

2.- Existencia de coimas. De los audios conocidos, se puede aceptar que la voz corresponde a Spagnuolo, pues en caso contrario los hubiera desmentido. De sus monólogos (no interactúa con otras voces), se desprende que, como sucede en las corrupciones, sus quejas y denuncias no tienen fines morales, sino por el contrario, reclama por haber sido dejado afuera del reparto de las supuestas coimas. Dados los antecedentes de Skanska, IBM-Banco Nación, obras públicas, Fútbol para Todos, Sueños Compartidos, el uso de Universidades para contratar sin licitaciones públicas, compras a droguerías por diversos organismos estatales y provinciales por precios mayores a los de mercado, entre muchos ejemplos, la hipótesis es que existieron coimas, las que deberán ser comprobadas por el juez Casanello y el fiscal Piccardi.

3.- Estructura estatal. En el debate se está obviando el aspecto más importante, que es la organización estatal elefantiásica desarrollada desde 1983 a la fecha, que permite que sea cada vez más fácil robar al Estado (la coima es un robo porque implica un sobrecosto en los servicios y prestaciones), que sea muy difícil de prevenir, controlar y sancionar, y que sea casi imposible recuperar los recursos sustraídos. Un caso testigo a seguir, es cuánto recuperará el Estado de la causa Vialidad Nacional, en la que los condenados fueron sancionados con un decomiso cercano a los 650.000 millones de pesos.

En 1983 la administración se estructuraba a través de Ministerios, secretarías, subsecretarías, direcciones generales, direcciones, y organismos a cargo de la recaudación y jubilaciones, con claras interrelaciones entre organigramas, sus misiones y funciones, y perfiles de los responsables jerárquicos. Por el contrario, hoy abundan Agencias, Registros, Consejos, Institutos, Fondos específicos, Oficinas, que no rinden cuentas, no se controlan en tiempo real, no se auditan, y son pretenciosamente calificados como autónomos, autárquicos y autosuficientes, pese a que el casi excluyente proveedor de recursos es el Estado. En cuanto a sus conducciones, lejos de cumplir con los requisitos de profesionalidad, suelen ser políticos todo terreno, cual médicos generalistas que pretenden ser cirujanos. Hoy se estima, por no haber información oficial al respecto, que los cargos políticos jerárquicos superan la cantidad de 2.000. Tampoco los organismos de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, brindan en sus páginas web información de sus misiones y funciones, personal empleado, situaciones de revista y escalas salariales. Lo expresado plantea el interrogante de si dicha información integral existe y no se hace pública, o de no existir, como hacen los legisladores para debatir y aprobar un presupuesto anual transformador y coherente. Posiblemente discutan solo porcentajes, aplicables por igual a las estructuras inútiles y a las virtuosas, mientras integran Comisiones Investigadoras.

Para esta mala praxis no hay excusas. Para realizar la tarea, la Inteligencia Artificial (IA) es aplicable desde hace años en su fase más elemental, consistente en clasificar, ordenar, estructurar y actualizar a través de algoritmos, una infinita base de datos.

Buenos Aires, 01 de octubre 2025