Armados políticos hasta el 17 de agosto

La pasada elección porteña tuvo una escala adecuada para analizar de modo sencillo, racional y entendible, una actividad prioritaria de los políticos con vista a la elección nacional del 26 de octubre próximo, como son los armados de alianzas y listas de candidatos, tarea en la que se destacan dos fechas relevantes previas: de incidencia indirecta, la oficialización de listas en provincia de Buenos Aires el 19 de julio, y las nacionales el 17 de agosto. A partir de entonces, el foco se centrará en la propaganda política de campaña.  

La elección porteña exhibió vicios que no podrán evitarse en este año, tales como calendarios electorales fluctuantes y absurdos, mensajes de campaña visuales y discursivos superficiales o falaces, abundancia de partidos que hacen dudar que la Justicia Federal electoral controle los requisitos establecidos por la ley para habilitarlos, y resultados finales que pusieron en crisis la viabilidad de las coaliciones para triunfar electoralmente primero, y gobernar después. La UCR y la Coalición Cívica, por ejemplo, ni siquiera alcanzaran el 3% de los votos necesarios para alcanzar una banca. Este contexto líquido aconseja no argumentar basados en anomias partidarias e ideologías meramente discursivas, sino partiendo de nombres que, vigentes hoy, marcaron el accionar político desde el 2003 a la fecha: Cristina Kirchner (incluye a su fallecido esposo y a Fernández), Mauricio Macri y Javier Milei. En cuanto a centralidades, tanto Cristina como Macri perdieron su condición de liderazgo, entendido como capacidad de imponer su voluntad sin mayor oposición, para transformarse en jefes de limitados sectores afines. Pese a lo cual, y ante la ausencia de líderes sustitutos,  sus nombres intentan ser usados como mascarones de proa que permitan mantener privilegios de muchos de quienes paradójicamente, expresan no tener responsabilidad en las gestiones de ambos. En esta dualidad que algunos llaman grieta, irrumpió sorpresivamente Milei sin estructura partidaria, con un caudal de votos envidiable, y sustituyendo a las híbridas terceras vías electorales armadas por viejos políticos con escaso peso electoral propio a fin de subsistir, como se manifestó en la elección porteña con la presentación de diecisiete listas.

A partir de los nombres mencionados cabe desarrollar hipótesis y alternativas, sabiendo que hasta el cierre de listas los conflictos entre Kirchner-Kicillof y Milei-Macri, en cada caso con similitudes programáticas e ideológicas, se asentarán en cuotas de poder internos y sostenimientos personales. Finalizada esta instancia, surgirán dos opciones que en principio son claras, dado que muchos políticos son volubles: un oficialismo encabezado por Milei basado en la implementación de una matriz de transformación profunda, y una oposición a cargo de Cristina, Kicillof y Massa, quien siempre juega al entro-salgo, en busca de mantener políticas practicadas desde hace décadas. En cuanto al factor clave de la corrupción, hasta que no se demuestre lo contrario, se le adjudicará a la clase política, sindical y empresaria en general. Finalizado el proceso electoral, se debiera dar de baja el término “casta” como factor diferenciador, útil como eslogan, pero no para reconfigurar un añejo sistema de poder. Cuando analistas socarronamente señalan que el gobierno contiene a “castas” señala una verdad, pero omite la causa: desembarazarse de ellas en el mediano plazo sería replicar asonadas militares que disuelven legislaturas e intervienen provincias. Lo viable será entonces observar quienes integrarán las listas,  y en especial a políticos que desean renovar o retornar bancas, como Cristina Kirchner, Massa, Carrió, Lousteau, Manes, Moreau, Recalde, Stolbizer, entre otros. Vistas las experiencias pasadas, es razonable que Milei proponga asociaciones que integren ideas y funcionarios aptos (de hecho ya sucede), y no coaliciones que compartan cuotas de poder. Sin olvidar que la renovación legislativa se producirá recién el 10 de diciembre, por lo que hasta entonces, habrá que analizar cómo actúan y votan los legisladores en ejercicio.

En esta tarea analítica, importa recordar el perfil de los políticos criollos que tan bien describiera el fallecido y prestigioso politólogo de izquierda pensante y no golpista José Nun: “En las zonas cálidas abundan los peces voladores, que para huir de sus atacantes marinos saltan casi un metro fuera del agua y planean unos 200 metros antes de volver a sumergirse. Tienen un aire de familia con el planteo de muchos de nuestros políticos, que lanzan ideas voladoras que tampoco llegan demasiado lejos, pero les sirven para salir a la superficie, esquivar a sus críticos y entretener a sus seguidores”.

Buenos Aires, 28 de mayo 2025

Residuos electorales porteños

Para utilizar un término acorde con una problemática municipal, se comentarán algunos residuos dejados por la elección porteña del pasado domingo, siempre partiendo de datos entendibles y fehacientes que permitan no solo jugar a ser un analista básico cercano a la realidad, sino interpretar el accionar político que se desarrollará hasta la elección legislativa nacional en octubre próximo. Para ello el análisis se dividirá en Resultado electoral, Estrategias de campaña y Proyecciones a futuro.

En cuanto al Resultado electoral, en la newsletter del pasado 30 de abril se realizó la simulación con porcentajes de un posible resultado, que se comparan con los oficializados destacados en negrita: Santoro 25% – real 27,35%; Adorni 24% – real 30,13%; Lospenatto 22% – real 15,93% ; Lucille Levy 5% – real 2,31%; Paula Olivetto 5% – real 2,50%; Rodríguez Larreta 4% – real 8,08%; Marra 4% – real 2,62% ; Vanina Biasi 4% – real 3,16%; Abal Medina 2% – real 0,51%; Otros (5%) – real 7,41%. Dicha comparación muestra una razonable aproximación entre lo supuesto y lo real, lo que hace menos comprensible los errores en los sondeos de la mayoría de las encuestadoras, ya sea en los porcentajes, o en ubicar a Santoro siempre en primer lugar. Por ello toda opinión debe partir de datos fehacientes, usualmente escasos u ocultados, que todo ciudadano entienda. De un análisis preliminar surge que los 6 puntos en menos que obtuvo Lospenatto respecto a lo estimado, coinciden con los seis puntos que incrementó Adorni respecto a dicha estimación, para llegar a su 30,13% final. Hay coincidencia en destacar la debacle del PRO, omitiendo que en el 2023 compitió como Juntos por el Cambio, que integraban Larreta, hoy exultante con su 8,08%, y la UCR y la Coalición Cívica, que ni siquiera alcanzaron el 3% necesario para obtener un legislador; dicho lo cual, se debe resaltar que los porcentajes de todos ellos sumados llegan al 28,82% de los votos, muy inferior al 44% logrado dos años atrás. Ello plantea un interrogante a develar para la elección de octubre: ¿sirven las coaliciones, fluctuantes y oportunistas, para presentarse como opción electoral?

Las Estrategias de campaña por su parte, ofrecieron una pobreza escénica y publicitaria que se reflejó en gráficas poco creativas y una impasibilidad discursiva, primando el principio de la propaganda política llamado “de transfusión”, usado tanto para potenciar o degradar, que opera a partir de un sustrato preexistente. Es así como se repitió hasta el hartazgo que Santoro no es Cristina; Adorni es Milei; Lospenatto es Macri; Levy es Lousteau, y Olivetto es Carrió. Transfusión que demuestra la ausencia de partidos coherentes, y que se transparentó en el rechazo de la “ficha limpia” por parte de los senadores misioneros Decut y Arce, cuando se supo que en realidad son Carlos Rovira. Lo peculiar de este esquema es que la transfusión no se agota en las cúpulas, sino se extiende a lo largo de las listas, con intereses particulares variados. Esto se deberá tener presente, considerando que Lousteau, Carrió y muchos otros tradicionales políticos, pretenderán permanecer o retornar cargos legislativos en octubre próximo. En lo discursivo se abundó en posturas actorales basadas en la impasibilidad gestual. El candidato Santoro, activo integrante del gobierno Fernández-Kirchner-Massa, sin inmutarse expresó que “el clima es de crueldad y abandono”. El ex precandidato presidencial Larreta señaló que en la ciudad “sentía olor a pis”. La candidata Levy, acompañada por Lousteau, Roy Cortina y Abrevaya, propuso ingeniosamente “dejar atrás la vieja política”. El oficialismo en tanto, se dedicó a la caza de diversos “mandriles”, que son primates provenientes de las costas occidentales de África que encontraron en nuestro país excelentes condiciones para reproducirse. Sorprendentemente, hay quienes aún no comprenden la causa por la que se alcanzara solo el 52,3% de asistencia de votantes.

Llegados a este punto, es recomendable evitar entretenerse con las comedias frívolas y ligeras basadas en intrigas y equívocos, que hablan de rendiciones y jubilaciones políticas, poner clavos en ataúdes partidarios, o ejercitar acrobacias para seguir gozando de privilegios legislativos, para ir desmenuzando un entramado de poder, que actualmente se centran en legislaciones electorales armadas para permanecer, que entre sus absurdos está que los legisladores porteños elegidos el domingo, asumirán recién en diciembre próximo, y muchos de ellos desempeñan actualmente representaciones legislativas. Por ello, en aras de mantener los principios de la enseñanza básica, en que por ejemplo, la palabra “oso” coincide con la imagen y desempeño de un oso, la próxima reflexión se dedicará a quienes configuran el soporte político institucional desde el 2023 a la fecha: Cristina Kirchner (incluye a su fallecido marido y al experimento Fernández), Mauricio Macri y Javier Milei. Para clarificar conceptos no hay mucho tiempo: el 07 de agosto es el cierre de alianzas, y el 17 del mismo mes el cierre de presentación de listas.

Buenos Aires, 21 de mayo 2025

Robó, huyó y lo pescaron

El título refiere a la primera película de Woody Allen de 1969, que en tono de comedia interpreta a un inútil que intenta convertirse en exitoso ladrón. Es adecuada para explicar alegóricamente el fracaso de la aprobación de la llamada “Ficha limpia” en la sesión del jueves pasado en el Senado de la Nación, que en la versión criolla se titularía “Engañaron, huyeron y no los pescaron”. El rol de Woody Allen lo desempeñaron los senadores misioneros Sonia Rojas Decut y Carlos Arce, actores desconocidos para el público, pero que tuvieron una actuación magistral: afirmaron adherir al proyecto, y al momento de votar engañaron, huyeron protegidos por una nube de declaraciones, y a la fecha no fueron pescados para que aclararan el engaño. El tono de comedia es adecuado para un análisis simple pero racional, porque las indignaciones políticas, en especial las sobreactuadas, suelen ocultar en lugar de clarificar, en especial cuando el hecho transparenta la existencia de mafias o castas políticas, ya sean consolidadas o en gestación. Como base de argumentación, se recuerdan tres postulados ya mencionados: 1) la responsabilidad de las decisiones nacionales recae solo en 355 políticos (presidente, vice, gobernadores, Jefe de la Ciudad y legisladores); 2) a falta de partidos coherentes y unívocos, el sistema político-electoral genera legisladores que no representan a los ciudadanos, sino responden a quienes los ubicaron en las listas; 3) en general, y en campañas electorales en especial, no se debe  juzgar por lo que se declama, sino por cómo se ejecuta, y legislativamente, por cómo se vota, abstiene o ausenta.

Tras el engaño en la votación, cabe detenerse en la logística de la confusión para facilitar la fuga de los engañadores primero, y ocultar la verdad luego. El método clásico consiste en rápidas acusaciones cruzadas lanzadas al unísono por variados políticos, tales como “Milei selló un acuerdo político con el kirchnerismo”; “la operación la hizo Macri”; o “Cristina Kirchner se llamó a silencio”. Tras los rápidos oportunismos, se reparó en que las declaraciones debían encontrar indicios más concretos de culpabilidad. Surgió entonces el razonable planteo de que los engañadores venían apoyando con sus votos leyes claves del gobierno, lo que paradójicamente facilitó plantear una hipótesis viable: no es la primera vez que en los debates por leyes que afectan corrupciones y privilegios políticos, las adhesiones o rechazos anunciados suelen cambiar, emergiendo oportunos traidores que “se sacrifican” para impedir su aprobación. Y si los propios políticos reconocen la existencia de mafias, es obvio que necesitan coberturas legales que incluyen el sistema electoral para protegerse, y que aún condenados no sean “proscriptos”, siendo Cristina Kirchner una circunstancial excusa. Integran el Senado por ejemplo, ex gobernadores como Alicia Kirchner, Corpacci, Claudia Ledesma, Manzur y Uñac, quienes se autodesignaron para integrar la boleta que les permitió acceder a las bancas aun perdiendo. Y en pocas semanas, legisladores de la provincia de Buenos Aires de distintos partidos que hoy se acusan, facilitarán los votos para que se derogue o suspenda la ley que impide la reelección de legisladores e intendentes.

Con los engañadores aún asilados en Misiones, el tradicional periódico La Nación publicó el 09 de mayo un artículo del colaborador Martín Boerr, señalando que el diputado provincial Carlos Rovira dijo que Milei le había pedido el rechazo de la ley, versión que se plasmó al día siguiente en el mismo medio con el siguiente título de tapa: “Rovira admitió que le llegó un pedido de Milei para que se cayera ficha limpia”. Como en general los títulos de tapa de medios gráficos que tanto preocupan a los políticos, semejan a los contratos que resaltan beneficios pero contienen la llamada “letra chica” que nadie lee y los condicionan, el inicial “Milei le pidió a Rovira”, pasó al sutil “llegó un pedido de Milei a Rovira”, lo que sumaría el interrogante sobre si el supuesto acuerdo fue de persona a persona, o a través de un desconocido intermediario.

Como en los asesinatos por encargo en que se conocen a los asesinos pero no a sus ideólogos y sus razones, este caso ofrece una excelente oportunidad para que periodistas avezados tengan la primicia en un reportaje a los personajes Decut, Arce y Rovira, para que expliquen por sí mismos a la sociedad la génesis de la operación. Pero lo transitado no fue en vano para un aprendizaje, porque certifica fehacientemente que los legisladores integrantes de listas sábana responden a quienes los seleccionan para integrarlas, y no a los anónimos ciudadanos que los votan. A lo patético del presente caso, se agrega que ni siquiera decide el gobernador Hugo Passalacqua, sino el empresario-político Carlos Rovira, que desde hace 30 años es el “hombre fuerte” de Misiones.

Si Maquiavelo viviera, posiblemente escribiría su segundo libro fundacional, bajo el título “El político argentino”.

Buenos Aires, 14 de mayo 2025

El Papa, políticos e hipocresías

La muerte del Sumo Pontífice Bergoglio merece un breve comentario en cuanto a su relación con los actores políticos argentinos, asumiendo que, si bien lo espiritual y la fe es la esencia de las religiones, en cuanto a institución la relación de la Iglesia con la política es inevitable. De hecho, Jesucristo fue condenado a muerte por razones políticas. Asimismo, la diplomacia vaticana es quizás la más profesionalizada del mundo, y no exenta de profundos debates internos en cuanto a posturas seculares. Pero la presente reflexión se centrará en dos críticas: las audiencias públicas de Bergoglio con reconocidos políticos y sindicalistas corruptos, y no haber visitado a nuestro país durante su Papado.

En cuanto a las audiencias, Jesucristo tuvo permanente contacto con pecadores, pero exigiendo arrepentimiento, condición que no logró Francisco de sus visitantes oportunistas. Ante el hecho de no haber viajado a nuestro país, cabe recordar que durante el gobierno kirchnerista, en su rol de arzobispo se lo acusó de cómplice de la dictadura militar, pero elegido Papa, sus detractores concurrieran en tropel al Vaticano en busca de fotos, algunas usadas como afiches electorales como en el caso de Insaurralde. Oportunismo que se replica con Milei, que como candidato lo denominara “representante del Maligno en la tierra”, pero una vez presidente le pidiera personalmente perdón, que de ser real podría considerarse un atisbo de arrepentimiento. Hechos que transparentan como vicio recurrente a la hipocresía, entendida como “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen”, creando un contexto no precisamente favorable para la espiritualidad que exige la presencia de un Papa. Salvando las distancias, se recuerda que cuando Perón retornó al país en junio de 1973 tras casi 18 años de exilio, se produjo la matanza de Ezeiza, en un enfrentamiento ya no entre peronistas y “gorilas”, sino entre derechas e izquierdas peronistas en un intento de apropiarse de la figura de Perón. Cabe entonces pensar que ante la sospecha de que se repitiera ese intento de apropiación, Bergoglio decidiera no viajar a nuestro país.  

La permanencia en escena de nuestros personajes políticos permite detectar más fácilmente sus hipocresías, paradójicamente a través del principal instrumento comunicacional empleado en una campaña electoral para convencer a los votantes: la propaganda política, sea gráfica o discursiva. La de la actual campaña porteña brinda didácticos ejemplos de omisiones, incongruencias y falacias, de tal envergadura que no podrán desactivarse antes de la elección nacional, pero al menos servirá para aprender a visualizarlas, a fin de desactivarlas a futuro. En la propaganda comercial rige el principio de que un mal producto puede impactar inicialmente en el mercado, pero no mantenerse en el tiempo si es malo. Pero no así en la política, pues para evitarlo existen recursos como la aprobación de leyes electorales capciosas, como ley de lemas, reelecciones indefinidas, candidaturas testimoniales, listas sábana, colectoras o espejo, entre otras. Aclarado lo cual, y como en toda enseñanza básica la imagen es esencial para que a partir de ella se expliciten conceptos y se formulen argumentaciones e hipótesis, se utilizará la foto publicada en tapa de los principales medios gráficos el pasado 30 de abril, con los diecisiete candidatos a legisladores alineados en un escenario para participar de un debate, para plantear tres aspectos a destacar, entre muchos otros que cada ciudadano puede seleccionar.

1.- Como cada candidato representaba a un partido político, ¿se controlan realmente los requisitos para su habilitación como tal, y seguimiento de su existencia luego, dado que la Constitución denomina a los partidos “esenciales en una democracia”?

2.- Rodríguez Larreta fue candidato a presidente por un partido hace tan solo  22 meses, y ahora se presenta como candidato a legislador por otro partido. ¿Se equivocó antes o ahora? ¿Podría justificarse su decisión en que con cargos electivos se obtienen prebendas que sostienen estructuras, como por ejemplo “asesores” que terminan trabajando en partidos, Fundaciones o consultoras, con cargo a los impuestos públicos?

3.- En el debate se priorizaron pecados ajenos, y no virtudes propias. Los escasos intentos de aportes concretos mostraron desconocer que las leyes salen por mayoría. La candidata del partido que encabeza Levy, prometió sacar el ABL para determinados inquilinos, y el candidato de izquierda Winokur propuso un salario mínimo de dos millones de pesos. Estos facilismos demagógicos no deben ignorarse, porque hoy son aplicados por legisladores autoproclamados racionales, que plantean propuestas grandilocuentes en base a porcentajes, sin explicar cómo reformulan las partidas presupuestarias. Propuestas que además, no aplicaron cuando ejercían el poder. Hipocresías.

Buenos Aires, 07 de mayo 2025

Prueba de analista básico

La elección del próximo 18 de mayo para renovar 30 integrantes de la legislatura de la ciudad de Buenos Aires, tiene una escala adecuada para encarar un ejercicio dentro del cursillo de analista básico, pues brinda información valiosa en cuanto nombres propios, armados de listas y tipo de campañas electorales, para ser aplicada en la elección de los legisladores nacionales el 26 de octubre, fecha de cierre del cursillo. En primer lugar, para las evaluaciones se mantendrán como referencia los nombres de las coaliciones predominantes que compitieron en la elección presidencial del 2023, lo que no es antojadizo, pues los contenedores (coaliciones), cambian sus nombres de fantasía pero mantienen los mismos contenidos (candidatos). Los porcentajes de votos y bancas obtenidas en ese año fueron: Juntos por el Cambio (JxC), el 44 % de los votos y 15 bancas; Unión por la Patria (UxP), el 32,3 % y 10 bancas; La Libertad Avanza (LLA), el 12,3 % y 4 bancas; la Izquierda el 4,6 % y una banca. Un aspecto clave es que en esta elección hubo PASO, y que de las diez agrupaciones políticas presentadas, seis no superaron el umbral del 1,5% de los votos, por lo que compitieron solo las cuatro mencionadas. Al no haber PASO en esta elección, competirán las diecisiete agrupaciones inscriptas, dato no menor en cuanto a distribución de bancas. Nueve de ellas no son coaliciones, pero restarían votos valiosos a las más competitivas, como las que encabezan Marra y Abal Medina. La izquierda, como es habitual, se presenta dividida en tres opciones. Con estos datos “duros” preliminares, se puede comenzar a mover fichas de candidaturas partiendo de hipótesis factibles, en lugar de encuestas fluctuantes o deseos personales.

En primer lugar es de suponer que en ejercicio del poder central, LLA incrementará sensiblemente su caudal electoral; que la otrora JxC sufrirá el desmembramiento que se expresa en las listas que encabezan Lospennato, Rodríguez Larreta, Paula Oliveto y Lucille Levy, cuyo caso es curioso: ungida por el tándem Jacobitti y Lousteau encabeza al espacio Evolución, nombre de la agrupación interna de Lousteau, mientras que la UCR, de la cual es presidente, aparece subsumida en un grupo de expresiones políticas menores. Por su parte UxP, encabezada por Leandro Santoro, mantiene la estructura peronista-kirchnerista del 2023, lo que hace pensar que mantendrá su porcentaje de votos. De este modo se puede intentar la siguiente simulación electoral: Santoro 25% + Adorni 24% + Lospenatto 22% + Lucille Levy 5% + Paula Olivetto 5% + Rodríguez Larreta 4% + Marra 4% + Vanina Biasi 4% + Abal Medina 2% + Otros 5% = 100%.

Tamaña dispersión asegura que como mínimo, los primeros cinco integrantes de las tres listas principales obtengan seis bancas, y el resto se distribuya entre representantes de las otras listas, en especial las que encabezan Levy, Olivetto, Rodríguez Larreta, Marra y Biasi. Lo que demuestra que el resultado final del 18 de mayo, más allá de las diferencias numéricas que surjan, es más simbólico que transformador, porque accederán a las bancas políticos vigentes de hace décadas, que el eslogan de Milei denominó “castas”. Pero como con eslogans no se gobierna, con vista a la elección nacional de octubre próximo se destacan aspectos relevantes para la evaluación ciudadana.

1.- La dispersión de ofertas electorales confirma que se priorizan intereses y/o conflictos personales, sean oficialistas u opositoras, en lugar de proyectos, y que la “grieta” no será ideológica o partidaria, sino entre quienes promueven transformaciones estructurales virtuosas, y quienes sostienen privilegios e impunidades. Por ello la verdadera campaña electoral se desarrollará en ámbitos legislativos, donde no rigen las promesas sino las leyes concretas.

2.- El armado de listas encabezadas o patrocinadas por figuras conocidas, indica que quienes las completan no representarán a la ciudadanía, sino responderán a quienes les permitió integrarlas en posiciones expectantes, como por ejemplo,  la actual senadora Tagliaferri a Larreta, Levy a Lousteau y Olivetto a Carrió, entre los casos más conocidos. En el peronismo/kirchnerismo el tema es más complejo, por la confluencia de intereses multisectoriales con conducciones verticalistas, lo que explica los conflictos preelectorales. En cuanto al otrora llamado Juntos por el Cambio, los disensos tuvieron fácil salida: cada sector concurre a elecciones con su partidito.

3.- Un aspecto preocupante es la enorme cantidad de agrupaciones que se presentan como partidos nuevos o sirven para integrar alianzas en cada turno electoral, lo que merecería una aclaración pública o una investigación periodística, referido al rol de la Justicia Electoral y Cámara Nacional Electoral, en cuanto a verificar los requisitos para habilitar partidos, y asegurar su funcionamiento real posteriormente, atento a que la Constitución Nacional en su Artículo 38, dice que “los partidos políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático”. Y subsidiariamente, considerando la abundancia de interesados en mantener o acceder a cargos legislativos para defender los intereses del pueblo en un marco de ásperas negociaciones, cabe preguntarse que piden quienes encabezan estas agrupaciones menores para facilitar sus sellos a las diversas coaliciones. ¿Cargos en las legislaturas y en los ejecutivos quizás, lo que explica el sobredimensionamiento estatal?

Decía Maquiavelo: “Es más fácil conservar un Estado hereditario, acostumbrado a una dinastía, que uno nuevo, ya que basta con alterar el orden establecido por los príncipes anteriores, y contemporizar luego con los cambios que puedan producirse”

Buenos Aires, 30 de abril 2025

Mafias e institucionalidad

Los indicadores socio-económicos internacionales indican que desde hace décadas Argentina ha sufrido una degradación solo comparable en Latinoamérica con las dictaduras de Cuba y Venezuela. Ello exige incursionar en dos aspectos habitualmente no interrelacionados: las mafias políticas (acciones humanas), y la calidad institucional (organización burocrática). Para argumentar esta hipótesis  no se utilizarán las acusaciones de ser mafiosos cruzadas entre políticos y sus asociados, porque podrían considerarse simples insultos grandilocuentes, y muchos de quienes hoy se acusan pueden compartir una lista electoral mañana. La referencia  será la breve y concisa definición de mafias del politólogo italiano Gaetano Mosca: “estructura de poder paralela, que surge por incapacidad o complicidad del Estado”. Cabe reflexionar sobre el instrumento más utilizado en nuestro país: las denuncias tendenciosas que no tienen fines morales, penales o de recuperación de fondos públicos sustraídos, sino el de afectar, degradar y eliminar al adversario, para proteger intereses y privilegios.

Un caso paradigmático se remonta al juicio penal por supuestos sobornos de cinco millones de dólares acordados entre funcionarios de la Alianza entonces gobernante con senadores justicialistas, para la aprobación de una reforma laboral en abril del año 2000. Una vez aprobada, el sindicalista Hugo Moyano denunció que el Ministro de Trabajo había expresado que para convencer a legisladores “tenía la tarjeta Banelco”, y posteriormente circuló entre los legisladores un anónimo detallando los pagos. Sobre estos supuestos se produjo una enorme crisis política, primero con la renuncia del vicepresidente  Carlos Alvarez, y luego con la crisis del 2001 que provocó la caída de De la Rúa. Asumida la presidencia por Néstor Kirchner en el 2003, el ex secretario parlamentario radical Mario Pontaquarto, tras una reunión previa con el Jefe de Gabinete Alberto Fernández, en diciembre de ese año se presentó en Tribunales como arrepentido y detalló cómo fueron los pagos. La ley laboral fue derogada en el 2004, y Alvarez premiado con cargos diplomáticos en el exterior. Transcurridos diez años de investigaciones, en el 2013 y tras un desfile de más de 300 testigos, el Tribunal Oral Federal N° 3 integrado por los jueces Miguel Pons, Guillermo Gordo y Fernando Ramírez, absolvió a todos los imputados por faltas de pruebas concretas, catalogó a Pontaquarto de embaucador debido a sus contradicciones, y solicitó se investigara al juez Rafecas por haber manipulado tendenciosamente el expediente, y al ex intendente de la ciudad de Buenos Aires Aníbal Ibarra por falso testimonio, lo que no se llevó a cabo. El fiscal de esa instancia, Javier de Luca, y los abogados de la Oficina Anticorrupción, acordaron no apelar el fallo ante la Corte Suprema, al considerar que los plazos procesales se agotaron. El fallo final no asegura que no hayan existido sobornos, sino ejemplifica que los objetivos de las denuncias mafiosas no persiguen fines morales sino políticos, a costa de una sana institucionalidad.  

La estrategia tiene múltiples ejemplos. En el 2016 el presidente y directivos de la empresa constructora brasileña Odebrecht, como resultado de investigaciones judiciales, confesaron en calidad de arrepentidos haber pagado sobornos en doce países por 799 millones de dólares para obtener contratos de obras públicas, de los cuales un mínimo de 35 millones se destinaron a la Argentina, lo que motivó que en el año 2017 se iniciaran tres causas:  1) Soterramiento del tren Sarmiento, tramitada por el juez Martínez de Giorgi; 2) Ampliación de gasoductos, tramitada por el juez Rafecas; 3) Planta potabilizadoras de Aysa, tramitada por el juez Casanello. Mientras en distintos países se produjeron condenas de altos funcionarios incluidos ex presidentes (Panamá, Ecuador, Perú, Brasil), y acuerdos de resarcimientos económicos, en Argentina el juez de Giorgi fue intimado por la Cámara a no demorar la investigación, y los jueces Rafecas y Casanello elevaron sus causas a juicio oral, sin fechas de inicio.

En el campo estrictamente local, se destaca la conocida Causa Cuadernos, en la cual empresarios de obras públicas coimearon a funcionarios entre los años 2005 y 2015. Las investigaciones se iniciaron en el 2018 a cargo del fallecido juez Bonadío con decenas de arrepentidos, determinando montos pagados, circuitos del dinero y cómplices para su ocultamiento y lavado. La causa se elevó a juicio oral en septiembre del 2019, designándose para integrar el Tribunal oral N° 7 a los jueces Castelli, Méndez Signori y Canero, sin que a la fecha se haya iniciado el juicio.

Es momento entonces de que en paralelo al ordenamiento económico se encare un profundo reordenamiento de las estructuras institucionales, alejado de la frivolidad del eslogan “Estado grande o Estado chico”. Y preventivamente, desconfiar de quienes en medios de comunicación se autoproclaman honestos, o de corruptos que claman sufrir persecuciones políticas.

Buenos Aires, 23 de abril 2025

Una reina y tres reyes – bolilla 3

Mencionadas las pautas generales del cursillo de analista político básico, vale una referencia al ajedrez como forma de establecer diferencias y semejanzas con el campo político,  previo a mover las fichas en el tablero. El ajedrez tiene dos contendientes definidos en piezas blancas y negras (claridad en las opciones), que se mueven con reglas rígidas (no existen confusas interpretaciones), y el éxito se basa en tener una estrategia lógica para anticipar movimientos propios y del adversario, aspectos que no se condicen con la actividad política vernácula, caracterizada por la competencia entre múltiples actores fluctuantes con reglas en permanentes cambios. Las semejanzas con los actores políticos se pueden encontrar metafóricamente en los roles de las piezas del ajedrez: los peones, que se extienden a lo largo de una fila para proteger a las piezas más importantes, y son fácilmente sacrificables; los alfiles actúan como los gestores y asesores, siempre en diagonal; los caballos se detectan en los discursos vociferantes; las torres representan a sectores privilegiados compactos, y el rey y la reina son las piezas claves que definen el resultado final del juego. Para el cursillo, se empleará la licencia de que en el tablero político pos crisis 2001, existieron una reina y tres reyes. Fallecido Néstor Kirchner, cabe centrarse en las tres figuras hoy más preponderantes: la reina Cristina Kirchner, a quien se le acredita el peón disfrazado de rey Alberto Fernández, y los reyes Mauricio Macri y Javier Milei.

El presidente Javier Milei, quien accedió al cargo apoyado en una prédica individual revulsiva contra el orden establecido, recuerda al monje fanático, histriónico y exultante Savonarola, cuya arenga que incluía invocaciones a las fuerzas del cielo, conmocionó a las consolidadas estructuras de poder elitistas en la Florencia de fines del siglo XV. Pese a terminar en la hoguera, abrió el sendero para que años más tarde en el campo religioso surgiera la Reforma protestante, y luego la Contrarreforma católica. En nuestro caso, la conmoción se tradujo en debates legislativos que desnudaron cinismos políticos. Entre ellos, a lo largo de un año no se pudo designar a dos jueces de la Corte; los intocables decretos de necesidad y urgencia pasaron a ser nocivos; las leyes electorales se manipulan meses antes de las fechas de votación; para legislar que condenados por corrupción no puedan ejercer cargos públicos no existen consensos, y para frenar decisiones del Poder Ejecutivo cualquier necio puede asumirse como experto constitucionalista. Como señal optimista, el gobierno contó con importantes apoyos opositores que le facilitaron gobernabilidad.  Al presentar a Milei solo como un elemento disruptivo ante décadas de decadencia social, se evitan adjetivaciones anexas obsecuentes.

Por gobernar durante dieciséis años desde el 2007 (recordar que a Fernández se lo considera un peón que la reina disfrazó de rey), la reina Cristina y el rey Mauricio configuran los vértices opositores de todo análisis político electoral. En cuanto a sus semejanzas, ambos perdieron su condición de líderes excluyentes, para pasar a ser jefes de sectores internos acotados, por lo que Cristina intenta subsistir concentrada en un reducto del conurbano, y Macri en el porteño. Ninguno dejó herederos sólidos, ya sea el mediocre político Máximo Kirchner, o Rodríguez Larreta, con invalorable capacidad de trabajo, pero insulso para encabezar conducciones claras y confiables.

Si se considera la valoración actual de las alianzas predominantes en el 2023, la Libertad Avanza muestra cierto amateurismo en el armado partidario, potenciado por el riesgo inevitable de que ejercer poder acerca a mediocres y obsecuentes. En Unión por la Patria, el debate se acota a una reconfiguración de liderazgos en provincia de Buenos Aires centrado solo en el armado de las listas electorales, pues se comparten las políticas anacrónicas. Este juego desnudó la debilidad de la ex presidenta, que amenazó a través de allegados con una candidatura provincial, para posteriormente allanarse a la propuesta electoral de Kicillof. El caso de Juntos por el Cambio resulta el más lamentable, porque dirigentes que se presentaron como adalides de transformaciones estructurales de fondo priorizaron posturas individuales, y hoy se encuentran desperdigados buscando botes de salvataje legislativos, sean cuales fueren.

En cuanto al interrogante sobre si la dama Cristina y el rey Mauricio intentarán reingresar al tablero legislativo en las elecciones nacionales, se plantea una hipótesis negativa, sustentada en que ser diputados no les aporta ninguna cuota de poder adicional, y por el contrario, los somete a polémicas superficiales u ofensivas innecesarias. Tampoco provee una solución judicial para Cristina, pues de reafirmarse su condena, discutir la viabilidad de supuestos fueros tendría un costo institucional irreparable.

Buen Aires, miércoles 16 del 2025

Analista básico – bolilla 2

Las herramientas ordenadoras para encarar un utópico cursillo de analista básico, compuestas por un tablero de 40 casilleros, fichas con nombres de políticos, y datos de referencia para ordenarlos con el objetivo final de presuponer las primeras posiciones en las tres principales listas legislativas nacionales a competir en octubre próximo, deben completarse con soportes conceptuales, físicos y temporales.   

En lo conceptual, a diferencia de la educación primaria en la que se aprende en base a parámetros nacionales preestablecidos, en política son dinámicos y fluctuantes, por lo que las hipótesis a plantearse pueden variar según los datos referenciales que se adopten. Lo importante entonces, es establecer líneas de razonamiento para procesar acciones y mensajes políticos para formular argumentaciones coherentes, lo que es válido para cualquier inclinación partidaria, sin grietas preestablecidas. Pero a quien opine en base a breves eslogans, afirme que un político enriquecido no robó o roba pero hace, será inútil hacerlo cambiar de opinión.

Como soportes físicos actúan los actores políticos y las coaliciones. Los primeros facilitan el aprendizaje, porque quienes encabezarán los primeros lugares de las listas son vastamente conocidos por ser en su mayoría legisladores en ejercicio que pretenden renovar, o lo fueron y pretenden acceder nuevamente al cargo, por lo que se podrá evaluarlos y detectar sus contradicciones y falacias discursivas o propagandísticas no por lo que prometen, sino por cómo actúan y legislan. En cuanto a las principales Coaliciones, que por sus nuevos nombres y logotipos semejan a escuderías que cambian de modelo de autos pero con los mismos pilotos rotando, se mantendrán como referencia a las tres principales que compitieron en 2023: La Libertad Avanza, Unión por la Patria y Juntos por el Cambio. Dado que los antecedentes individuales están disponibles en Internet, a fin de generar hipótesis más creativas, se considerará que el problema principal no son los considerados “malos”, en general muy conocidos, sino quienes pregonan virtudes y abundan en autoelogios, pero no aportan el momento de avalar cambios en la matriz de privilegios y pobreza, y combatir corrupciones.

El soporte analítico temporal partirá desde la recuperación de la democracia en 1983, dejando en paz a las memorias de Alem, Irigoyen y Perón, inocentes del desatino empobrecedor de sus recientes y actuales invocadores, que llevaron a la licuación del PJ y la UCR como expresiones partidarias nacionales con identidades definidas y coherentes. En la elección presidencial de 1983, entre ambos partidos alcanzaron el 91,91% de los votos emitidos, y el ubicado en el tercer lugar, Oscar Alende, solo el 2,23%. La fecha no es tan lejana pese haber transcurrido más de cuarenta años, pues permanecen políticamente activas figuras como Manzano, Nosiglia, Leopoldo Moreau y Rodríguez Saá, entre otros. La decadencia se inicia en julio de 1989, cuando Alfonsín debió entregar la presidencia con cinco meses de anticipación. En la actualidad encabezan el PJ la ex presidenta Cristina Kirchner, con base casi exclusiva en las circunscripciones más pobladas del conurbano bonaerense, y en la UCR Martín Lousteau, que no solo suele votar en disonancia con sus correligionarios, sino que para la próxima elección legislativa de la ciudad, no presenta candidatos como UCR, sino bajo su agrupación interna llamada Evolución Radical.

Durante el cursillo será importante detenerse en las declaraciones y mensajes propagandísticos de los candidatos para clarificar conceptos. Vale comenzar con una frase de Alfonsín que por su repetición en la campaña de 1983, se transformó en un eslogan icónico y virtuoso: “Con la democracia se come, se cura y se educa”. Pocos años más tarde se aprendió que dicha frase debía complementarse agregando “con políticos competentes y honestos”. Ya en nuestra actualidad, se citan dos intentos burdos de instalación ante la opinión pública, protagonizados por políticos intelectualmente capacitados. Dijo Larreta: “en la ciudad se siente olor a pis”. En cuanto al diputado y neurólogo Manes, optó por el “stand up”. Tras un enfrentamiento con el asesor Caputo, Manes presentó una denuncia judicial, que irónicamente podría traducirse como “señora jueza, el asesor conocido como el Mago del Kremlin me pegó”. Estos ejemplos indican que hablar de analistas básicos no implica superficialidad didáctica, sino saber detectar superficialidades políticas.

Buenos Aires, 09 de abril 2025

Analista básico – bolilla 1

El objetivo del cursillo de analista básico será el de presuponer y explicar la integración de las principales listas legislativas nacionales de la Ciudad y provincia de Buenos Aires en la elección de octubre próximo. Como recurso didáctico se empleará un metafórico juego conformado por un tablero de cuarenta casilleros, a ser ocupados con fichas conteniendo nombres de posibles candidatos, y oficiarán de reglas orientativas Datos de Referencia obtenidos a través de los medios de comunicación, dado que los ciudadanos comunes carecen de información política privilegiada.

Los medios, justificadamente llamados “cuarto poder” por su condición de formador de opinión a nivel masivo merecen una consideración especial. En nuestro país coexisten los que cumplen con el objetivo ideal de la veracidad y profesionalidad, que son los más temidos, con los que apelan a la desinformación o falsedad. Esta dicotomía, imposible en dictaduras de pensamiento único como las de Venezuela y Cuba, posibilitan paradójicamente reflexiones comparativas. Por ejemplo, Clarín y el canal La Nación + presentan líneas editoriales distintas a las de Página 12 y el canal C5N, definidas por sus conducciones, y es usual que sus seguidores mayoritariamente compartan sus posicionamientos políticos. Pero por ser consumidos en ámbitos más acotados o individuales, los medios escritos, radiales y televisivos son más propicios para las reflexiones, que la propaganda política. En cuanto a las redes sociales, por su velocidad, simultaneidad y masividad, el éxito lo determina la cantidad de seguidores y no de lectores. Clarificado nuestro contexto de diversidad y libertad de opinión, que incluye a golpistas explícitos sin que ningún fiscal actúe, cabe referirse a quienes, especializados o no, son el principal vehículo transmisor de opiniones y mensajes ante la sociedad: los periodistas.

Utilizan contactos mencionados como “alta fuente reservada”, asimilables a los soplones en el mundo policial, cuyos intereses no siempre son virtuosos, lo que exige que sus datos tengan verificaciones adicionales. Como salvaguarda legal, los comentarios utilizan el potencial (sería, habría); signos de interrogación (¿será así?), o calificar a lo dicho como “habladurías”. Las noticias falsas (fake news), por el contrario, son afirmativas porque buscan un efecto dañino inmediato. Como en cualquier actividad, no existe el idílico purismo ético y profesional generalizado, por lo que el bien intencionado debe convivir con el “ensobrado” o el extorsionador, práctica que motivara la novela de Umberto Eco titulada “Número Cero”, porque servía solo como amenaza de publicación. Por ello, en un país en el que permanecen fuertes mafias estatales-privadas, deberían actuar, al igual que jueces y fiscales honestos, como una especie de corresponsales de guerra, asumiendo ciertos costos. Sobreactuar acerca de los ataques a la prensa es contraproducente para el propio periodista, porque incursiona en un ámbito volátil y farandulero ideal para políticos mediocres o corruptos, en lugar de concentrarse en informar con veracidad acerca de aspectos relevantes para la sociedad ocultos bajo la práctica del secretismo, que es lo que realmente preocupa a los políticos. En este contexto, para detectar Datos de Referencia útiles para el cursillo de analista básico, se debe diferenciar entre opinión, información e investigación. Puede ejemplificarse con los prestigiosos periodistas Carlos Pagni, Morales Solá y Alconada Mon, pertenecientes al medio La Nación. En el campo de la opinión, Pagni se destaca por, sin el uso del potencial, describir los entrecruzamientos multipartidarios en ámbitos estatales, de relaciones comerciales, familiares y de amistad entre políticos, empresarios, abogados, sindicalistas, jueces, fiscales, financistas, testaferros y delincuentes. Morales Solá, hace hincapié en el cuidado de la “institucionalidad”, que vista nuestra realidad, abre el interrogante sobre si hay que cuidarla o recuperarla. Alconada Mon se destaca en el campo de la investigación de temas complejos, detallando nombres de implicados, sus traslados internos e internacionales, datos y facsímiles de actas, contratos u otros documentos de empresas, movimientos bancarios, circuitos de dinero negro para su lavado, configurando una investigación preliminar consistente, cuya validez debe ser constatada, y eventualmente demorada, judicialmente.

La evaluación de políticos, candidatos y discursos será más sencilla, pues se basará en sus propias declaraciones en reportajes, videos y redes sociales, y prestar atención a como votan, abstienen o ausentan legislativamente.

Buenos Aires, 02 de abril 2025

Analista político básico

Para afrontar el presente año electoral, en el que la sociedad será sometida a costosas y preelaboradas campañas políticas que buscarán convencer emocionalmente antes que explicar racionalmente, es oportuno encarar un cursillo elemental de analista político, apto para cualquier ciudadano. En aras de hacerlo entretenido se puede apelar a lo lúdico, a través de un metafórico juego didáctico compuesto de tablero, fichas y datos referenciales que permitan suponer posibles coaliciones y listas de candidatos. El emprendimiento se ve facilitado por la derrota electoral que sufrieran las anquilosadas estructuras de poder, que conmocionó al mundo político, empresarial y gremial, y expuso claramente vicios que serán muy difícil de ocultar durante la campaña electoral.

El tablero está diseñado con casilleros en los que se ubicarán los supuestos primeros seis candidatos legislativos nacionales de las tres principales Coaliciones que competirán en la Ciudad y en provincia de Buenos Aires, otrora llamadas Unión por la Patria, Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza. Considerando que de las 127 bancas de diputados que se renovarán en octubre, 35 corresponden a Provincia, y 13 a Ciudad, cabe definir el número de casilleros del tablero propuesto. Una simulación en función de la última elección, indicaría que en Provincia el triunfador obtendría 14 escaños, el segundo 10 y el tercero 9, y en Ciudad, el triunfador obtendría 5 o 6 escaños. En cuanto a senadores solo se elegirá a los tres de Capital, ingresando dos por la mayoría y uno por la minoría. En función de estos datos las hipótesis y análisis se centrarán en los primeros seis candidatos de las listas de Ciudad y Provincia, pues no solo proveen una supuesta identidad, sino definen acuerdos y negocian o influyen acerca de los que ocuparán las posiciones subsiguientes, hasta completar los 35 candidatos que integran cada lista, que incluyen a “desconocidos” a los que se les prestará atención, visto el lamentable nivel de debate y producción legislativa. En base a estas consideraciones, el tablero estará conformado por 40 casilleros: 18 diputados en Provincia (6 por lista); 18 en Capital (6 por lista); 3 senadores en Capital, y un casillero tipo comodín, para un salto sorpresa de último momento.

Definido el tablero, surge el desafío de elegir a las fichas adecuadas para el aprendizaje, entre tres alternativas excluyentes: Ideologías, Partidos y Políticos. En Ideologías se citan las quince más invocadas: peronismo a secas, y sus variantes kirchnerismo, disidente o federal; radicalismo a secas, con sus variantes “k” o la novedad “peluca”; neoliberal, libertario, izquierda democrática o revolucionaria; populismo, progresismo, desarrollismo y socialismo.  En cuanto a Partidos, también llamados “espacios” o “sellos” producto de que existen 47 con representación nacional y 83 registrados en provincia de Buenos Aires, los que tras previo batido suelen conformar Coaliciones fluctuantes, se mencionan a los 14 más tradicionales: PJ, UCR, PRO, Frente Renovador, Coalición Cívica, Socialista, MID, Demócrata Cristiano, GEN, Intransigente, Federal, Progresista, Comunista y Partido Obrero.Respecto a Políticos, se mencionan a los más tradicionales, sea que pretendan volver a ocupar una banca tras sufrir la dureza del llano sin privilegios, tal los casos de Massa, Rodríguez Larreta y Carrió, y quienes desean repetir, como Santilli, María Eugenia Vidal, Iglesias, Leopoldo Moreau, Palazzo, Santoro, Lombardi, Tetaz, Manes, Juan Manuel López, Paula Oliveto, Píparo, Espert, López Murphy, Monzó, Randazzo, Stolbizer, Yasky, Tagliaferri, Loustau y Mariano Recalde, quienes suman 24 pretendientes, algunos de los cuales se conformarán con ser legisladores de la Ciudad.

Es de suponer que aún los más desinformados elegirán aprender con las fichas Políticos, lo queno significa un menoscabo, porqueningúnavezado político o analista podría establecer diferencias fundadas entre las múltiples Ideologías y Partidos mencionados. El juego analítico se completacon una amplia gamade Datos Referenciales, que permitirán mover fichas y elaborar hipótesis, las que serán personales, pues cada ciudadano deberá seleccionar sus propias referencias y formular sus propias hipótesis, dado que el ejercicio no es de adivinación sino de reflexión. Los datos provendrán de fuentes informativas públicas, reconocidas y consideradas veraces, diferenciando entre opinión e información. Los análisis considerarán que La Libertad Avanza cerró su razonable etapa de inmadurez partidaria, juzgándolo con los mismos parámetros que a las llamadas “castas”, por lo que es de esperar que elijan a sus candidatos con mayor profesionalidad, pues en política los tradicionales bufones de palacio abundan. El diseño de la propaganda política merecerá un espacio destacado para detectar incongruencias, porque a los políticos que se mantienen desde hace décadas, les resultará muy difícil formular una campaña creíble y coherente que aúne personaje, imagen, mensaje y antecedentes.

El Buenos Aires, 26 de marzo 2025