Consensos vertiginosos
El período electoral legislativo brinda una gran oportunidad para visibilizar vicios políticos e institucionales que impiden todo desarrollo socio-económico sostenible, en un marco iniciado en el 2023, cuando un tal Milei sin estructura partidaria, en el balotaje derrotó con el 55,65% de los votos a Massa, que aupado en una confluencia de expresiones tradicionales de derecha, centro e izquierda, obtuvo el 44,35%, que en votos significaron 2.955.840. Pero el triunfo no fue solo sobre el kirchnerismo, sino sobre un sistema político-partidario decadente, que longevos políticos y sus herederos pretenden mantener. Conspira contra este objetivo el principio que indica que las mismas personas no pueden convencer a los votantes repitiendo las mismas falacias, como se denominan a los mensajes psicológicamente persuasivos pero falsos. Dado que en los ámbitos legislativos es donde se deben plasmar los consensos por confluir intereses provinciales, partidarios y volubles ideologías, esta campaña debe servir para identificar hipocresías y contradicciones de los candidatos, pues será imprescindible desactivar los vicios institucionales (incluye el sistema electoral), para la elección del 2027.
En primer lugar, es interesante resaltar un fenómeno que los analistas políticos omiten: la velocidad con la que los mismos actores oscilan entre las agresiones y los consensos, lo que pone en tela de juicio plantear el término “consenso” como un ideal deseado, y “grieta” como una realidad nefasta. Por el contrario, se debe detectar momentos y objetivos de la aplicación de unos y otros. Las presentes negociaciones electorales muestran que cuando las discusiones refieren a cargos y privilegios públicos, arribar a consensos es posible, poniendo en suspenso las grietas. Cerradas las listas y ya en campaña, las grietas se inoculan a la sociedad a través de opciones elementales, tales como buenos/malos; liberales/progresistas, derechas/izquierdas, sin muchas aclaraciones en cuanto a significados. También de modo vertiginoso, políticos que no lograron insertarse en las opciones electorales mayoritarias, arman acuerdos y coaliciones variopintas cual botes salvavidas, como Somos Buenos Aires, o el potencial frente de cinco gobernadores, llamado en principio Grito Federal. Así como el oficialismo promueve transformaciones, y la oposición peronista-kirchnerista que nada cambie, las noveles creaciones abundan en palabras pero no en proyectos concretos, con integrantes visibles de extensas trayectorias, como Carrió, Stolbizer, Schiaretti, Lousteau, Manes, entre otros, que recuerdan a Maquiavelo cuando expresa: “Quien está en varios lugares, termina estando en ninguno”.
Visualizadas estas incongruencias cabe pensar a futuro, pues los vicios existentes en el presente año son irreversibles. El primer paso es no ser nuevamente víctima de la inoculación del virus “grieta”, basando la campaña en que “hay que derrotar al kirchnerismo”, como años atrás al “macrismo”, pues muchos de quienes hoy se ofrecen como algo distinto participaron e influyeron en dichos gobiernos. Pegarle a Macri, Kirchner o Milei es muy fácil para esconder culpas propias, y repetir la estrategia de “cambiar para que nada cambié”. Por lo que los “espacios” (cuesta llamarlos partidos) y sus candidatos, deben explicitar ante la sociedad si están dispuestos a cambiar la matriz del atraso, corrupción e impunidad, con el consecuente subdesarrollo, en lugar de clamar hipócritamente “por los pobres jubilados”, y mantener los regímenes de privilegio, que superan el cincuenta por ciento del sistema.
En campaña sobrarán las palabras intrascendentes, los eslogans irrelevantes y los números/porcentajes aislados y de veracidad incomprobable, por lo que lo importante será concentrarse en nombres propios y sus antecedentes. Respecto a los nuevos contenedores de candidatos, la Alianza La Libertad Avanza, transitados más de diecinueve meses de gestión, deberá lograr mayor idoneidad y fidelidad de sus legisladores respecto a los vigentes. En cuanto a Fuerza Patria, mantiene el triángulo Kirchner, Massa y Kicillof en lugar de Fernández, y sus conocidas políticas. Los integrantes del otrora Juntos por el Cambio están disgregados en distintas opciones, algunas de las cuales no se identifican con el cambio. Preventivamente, debe asumirse que en campaña abundan los candidatos/as que recurren a la cirugía estética, que modifica imagen pero no personalidad y antecedentes genéticos.
Buenos Aires, 06 de agosto 2025