Consensos vertiginosos

El período electoral legislativo brinda una gran oportunidad para visibilizar vicios políticos e institucionales que impiden todo desarrollo socio-económico sostenible, en un marco iniciado en el 2023, cuando un tal Milei sin estructura partidaria, en el balotaje derrotó con el 55,65% de los votos a Massa, que aupado en una confluencia de expresiones tradicionales de derecha, centro e izquierda, obtuvo el 44,35%, que en votos significaron 2.955.840. Pero el triunfo no fue solo sobre el kirchnerismo, sino sobre un sistema político-partidario decadente, que longevos políticos y sus herederos pretenden mantener. Conspira contra este objetivo el principio que indica que las mismas personas no pueden convencer a los votantes repitiendo las mismas falacias, como se denominan a los mensajes psicológicamente persuasivos pero falsos. Dado que en los ámbitos legislativos es donde se deben plasmar los consensos por confluir intereses provinciales, partidarios y volubles ideologías, esta campaña debe servir para identificar hipocresías y contradicciones de los candidatos, pues será imprescindible desactivar los vicios institucionales (incluye el sistema electoral), para la elección del 2027.

En primer lugar, es interesante  resaltar un fenómeno que los analistas políticos omiten: la velocidad con la que los mismos actores oscilan entre las agresiones y los consensos, lo que pone en tela de juicio plantear el término “consenso” como un ideal deseado, y “grieta” como una realidad nefasta. Por el contrario, se debe detectar momentos y objetivos de la aplicación de unos y otros. Las presentes negociaciones electorales muestran que cuando las discusiones refieren a cargos y privilegios públicos, arribar a consensos es posible, poniendo en suspenso las grietas. Cerradas las listas y ya en campaña, las grietas se inoculan a la sociedad a través de opciones elementales, tales como buenos/malos; liberales/progresistas, derechas/izquierdas, sin muchas aclaraciones en cuanto a significados. También de modo vertiginoso, políticos que no lograron insertarse en las opciones electorales mayoritarias, arman acuerdos y coaliciones variopintas cual botes salvavidas, como Somos Buenos Aires, o el potencial frente de cinco gobernadores, llamado en principio Grito Federal. Así como el oficialismo promueve transformaciones, y la oposición peronista-kirchnerista que nada cambie, las noveles creaciones abundan en palabras pero no en proyectos concretos, con integrantes visibles de extensas trayectorias, como Carrió, Stolbizer, Schiaretti, Lousteau, Manes, entre otros, que recuerdan a Maquiavelo cuando expresa: “Quien está en varios lugares, termina estando en ninguno”.

Visualizadas estas incongruencias cabe pensar a futuro, pues los vicios existentes en el presente año son irreversibles. El primer paso es no ser nuevamente víctima de la inoculación del virus “grieta”, basando la campaña en que “hay que derrotar al kirchnerismo”, como años atrás al “macrismo”, pues muchos de quienes hoy se ofrecen como algo distinto participaron e influyeron en dichos gobiernos. Pegarle a Macri, Kirchner o Milei es muy fácil para esconder culpas propias, y repetir la estrategia de “cambiar para que nada cambié”. Por lo que los “espacios” (cuesta llamarlos partidos) y sus candidatos, deben explicitar ante la sociedad si están dispuestos a cambiar la matriz del atraso, corrupción e impunidad, con el consecuente subdesarrollo, en lugar de clamar hipócritamente “por los pobres jubilados”, y mantener los regímenes de privilegio, que superan el cincuenta por ciento del sistema.  

En campaña sobrarán las palabras intrascendentes, los eslogans irrelevantes y los números/porcentajes aislados y de veracidad incomprobable, por lo que lo importante será concentrarse en nombres propios y sus antecedentes. Respecto a los nuevos contenedores de candidatos, la Alianza La Libertad Avanza, transitados más de diecinueve meses de gestión, deberá lograr mayor idoneidad y fidelidad de sus legisladores respecto a los vigentes. En cuanto a Fuerza Patria, mantiene el triángulo Kirchner, Massa y Kicillof en lugar de Fernández, y sus conocidas políticas. Los integrantes del otrora Juntos por el Cambio están disgregados en distintas opciones, algunas de las cuales no se identifican con el cambio. Preventivamente, debe asumirse que en campaña abundan los candidatos/as que recurren a la cirugía estética, que modifica imagen pero no personalidad y antecedentes genéticos.   

Buenos Aires, 06 de agosto 2025  

Degradaciones legislativas

El tortuoso trámite de armado de listas legislativas en la provincia de Buenos Aires para elegir a un total de 69 legisladores, se repetirá en el armado de las nacionales para elegir a 151 (127 diputados y 24 senadores), entre los que pujarán Massa, Moreau, Lousteau, Carrió, Stolbizer, Monzó y Manes entre otros, y cuyo cierre operará el 17 de agosto próximo. Se repetirán oportunismos, peleas y desconfianzas, que recuerdan el consejo de Maquiavelo referido a las tropas mercenarias que se ofrecen al mejor postor: “Viven desunidos, son ambiciosos, indisciplinados, desleales, altaneros entre amigos y cobardes frente al enemigo. Desean ser soldados mientras no haya guerra; pero en cuanto esta estalla, prefieren la deserción o la fuga”. La única diferencia con nuestra realidad, es que entre viejos políticos no hay deserciones o fugas, sino por el contrario, intentos de continuar o retornar el usufructo de privilegios, porque la guerra electoral es solo de palabras.

Mientras se desarrolla la campaña, será más productivo para la sociedad profundizar de modo comprensible para cualquier ciudadano con independencia de su tendencia política, sobre el rol y funcionamiento del poder legislativo dentro de la proclamada y poco ejercida división republicana de poderes, dado que recaerá sobre sus espaldas en condición de opinión pública, forzar las transformaciones institucionales que el país requiere, pues los beneficiarios de corrupciones y privilegios no las realizarán por sí mismos. Inicialmente cabe destacar los siguientes aspectos.

Son los legisladores quienes congregan y representan a todas las provincias y expresiones partidarias diversas, y aprueban leyes que los poderes ejecutivo y judicial deben aplicar y administrar. Son ellos entonces los que deben generar los tan mentados consensos, que de por sí no son suficientes, pues pueden lograrse para votar malas leyes, paralizar las social y económicamente transformadoras o coaccionar al poder político. Pueden diseñar sistemas jubilatorios, laborales e impositivos modernos de aplicación factible y sostenible en el tiempo, y una ley marco de distribución de recursos entre Nación y provincias, obligación constitucional incumplida desde 1995, como también amenazar con comisiones investigadoras o juicios políticos históricamente inútiles, e integradas muchas veces por quienes defienden la impunidad de corruptos, y legalizar un entramado electoral que les facilita continuidades políticas, que incluye la burla de las candidaturas testimoniales (elegí a mi cara bonita, aunque no asumiré la banca), además de adjudicarse prebendas que rompen con el principio constitucional de igualdad ciudadana ante la ley.

Otro aspecto es la ratificación de que para mantener poder, no existen grietas partidarias o ideológicas insalvables. Enemigos hasta hace días, pueden compartir una misma lista proclamando una falsa unidad. Las grietas se utilizan para manipular más fácilmente a las masas, forzándolas a optar en lugar de indagar y pensar. Pero este recurso pierde eficacia en tanto y en cuanto los fracasos se mantengan en el tiempo con los mismos personajes, lo que se manifiesta en eslogans de campaña simplones y  opiniones hipócritas. El último ejemplo lo proveyó el senador Mayans en un reportaje en La Nación el 27 de julio, al declarar que “Milei no cree en la división de poderes: su gobierno es unitario y parece de facto” (textual). Mayans representa a Formosa, gobernada por Gildo Insfrán desde hace 28 años.

Vale cerrar con un tema que debe comenzar por el Congreso Nacional, dado que su estructura física, operativa y presupuestaria debiera estar relacionada con los 326 legisladores que entre senadores y diputados dicen representar a la ciudadanía, lo que supone extremar capacidad de trabajo, ejemplaridad, sobriedad en el gasto, resultados virtuosos, y transparencia en su accionar. Por ello vía Internet, es imprescindible brindar información oficial centralizada y mensualmente actualizada, de la planta de personal con sus nombres, funciones, nivel educativo, salarios brutos, domicilio real, viajes al exterior, asistencia a sesiones y proyectos presentados, como base de “datos duros” no pasibles de discusión u ocultamientos. Obligación que deberá ser extensible a todos los organismos y empresas estatales, sean centralizados o descentralizados. Esta tarea de verdadera transparencia pública es de rápida implementación vía inteligencia artificial, dejando la inteligencia humana para las polémicas y escándalos. Solo como referencia, pues las fuentes de información son disímiles y no certificables, el Congreso tendría 11.000 empleados para un total de 329 legisladores, de los cuales 2.200 en diputados y 1.500 en el senado, revisten la enigmática condición de asesores.

Buenos Aires, 30 de julio 2025

69 caras políticas bonitas 69

Oficializados los nombres de las agrupaciones y candidatos que participarán de la elección legislativa en la provincia de Buenos Aires el próximo 07 de septiembre, en la que se elegirán 69 legisladores locales (46 diputados y 23 senadores), cobijados bajo una multiplicidad de agrupaciones ignotas aunadas en coaliciones cuyos nombres cambian en cada elección para alcanzar las apetecibles bancas legislativas, ofrece una   escenografía que se repetirá en el armado de listas para la elección nacional de octubre próximo. Encarar el desafío de argumentar un análisis comprensible para que la mayor parte de los ciudadanos puedan luego arribar a sus propias conclusiones, aconseja comenzar con una metáfora.

En la década del 60, durante años la publicidad de un cabaret del bajo Retiro aparecía al pie de página de los avisos clasificados de un popular diario, bajo el eslogan “20 caras bonitas 20”. Su brevedad propagandística tenía la virtud de explicitar la identidad funcional (cabaret), tipo de servicio (cara bonita), y cantidad de empleadas (20). Transportado este ejemplo a la actualidad electoral, y considerando la carencia de identidades partidarias e ideológicas coherentes y sustentables en el tiempo, del eslogan solo se mantendría el número de empleados/as (69), pero no así la identidad (partido por el que se ingresa a una banca), y tipo de servicio (capacidad de legislar). Por ello todo análisis deberá centrarse en nombres propios y procedimientos de selección, obviando los títulos de fantasía de las coaliciones y sus volubles ideologías, dado que  las otrora identificadas con las siglas PJ y UCR, hoy se bifurcan en peronistas puros, federales, kirchneristas y perokirchneristas en el primer caso, y en dialoguistas con el gobierno como Cornejo, opositores acérrimos como Lousteau, radicales K, y el inclasificable neurólogo Manes.

Retomando la metáfora, se mencionará a tres cabarets y sus caras bonitas: dos tradicionales ubicados en el centro porteño con mayor clientela y pretensiones, llamados Alianza La Libertad Avanza y Fuerza Patria, y el ubicado en el bajo Retiro, llamado Somos Buenos Aires, menos pretencioso en términos de poder, y cuyas caras bonitas no pudieron acceder a los más lujosos. Las semejanzas continúan en la etapa de preselección, en donde no se sopesan antecedentes y formación, sino imagen y labia para captar y entretener clientes (léase votantes). En este contexto de diversidad competitiva para acceder como cara bonita bajo contrato de trabajo asegurado por cuatro años, no es de extrañar que las preselecciones generen peleas, enojos, celos, amenazas, y odios personales con reconciliaciones sorprendentes. O que los rechazados de un cabaret, se corran hacia la competencia para intentar ingresar, y perdidas las esperanzas de máxima, recalar en el más modesto del bajo Retiro, acostumbrado a recibir dolidos/as y heridos/as.

Llegado el momento de abandonar la metáfora utilizada para que cualquier ciudadano entienda la realidad político-electoral, emerge un hecho imprevisto: las “caras bonitas” no son metáfora sino reales, a través de las llamadas “candidaturas testimoniales”, en la que tradicionales políticos ofrecen nombre e imagen (previo retoque digital), solo para ser incluidos en las marquesinas (léase boletas de papel), pues no asumirán como legisladores, porque continuarán ejerciendo los cargos que detentan. Dado que los adjetivos y en especial los degradantes conspiran contra análisis didácticos, no se debe considerar a este artilugio como estafa pues son legales, producto de leyes aprobadas por quienes en campaña se ofrecen para representar intereses virtuosos de la sociedad como legisladores, y no a sí mismos.

Hasta que no se desmienta oficialmente, en la Coalición La Libertad Avanza se ofrecen como caras bonitas para no asumir, los intendentes Valenzuela y Montenegro. En Fuerza Patria, la vicegobernadora Verónica Magario, y los intendentes Mario Ischii, Mayra Mendoza y Mariano Cascallares. En el recientemente inaugurado Somos Buenos Aires, que presenta como cara bonita al intendente tigrense Zamora, se presenta una peculiaridad que se visualizará más claramente en las listas nacionales; lo conforman entre otros Carrió y Monzó, que quieren volver, Stolbizer, de la Torre, y Lousteau, que quieren continuar, todos ellos otrora pertenecientes a Juntos por el Cambio, por lo que cabe la duda si basarán sus discursos en que el malévolo Macri no los dejó hacer los cambios profundos que necesita el país. Como asociados  figuran el neurólogo Manes, y los peronistas buenos Schiaretti, Randazzo, Gray y Zabaleta.

Como cierre caben dos aclaraciones: la mecánica descripta se replica en las elecciones municipales, en donde las divergencias, oportunismos y caras bonitas son aún mayores. Y muy importante, considerar que a diferencia de la elección nacional de octubre, en la provincia no habrá lista única de papel, por lo que se mantendrá la clásica logística de provisión de boletas, fiscales de mesa y control del escrutinio. Conclusión: “donde hay una necesidad (mía), hay un derecho (mío)”.

Buenos Aires, 23 de julio 2025

YPF para todos y todas

La última reflexión titulada “Oro negro con guantes blancos”, concluía con un interrogante: ¿cómo lograr que un tema complejo como el de YPF sea comprendido por la mayoría de la ciudadanía? El paso inicial no difiere del aplicado en sectores profesionalizados: partir de un armado cronológico de datos concretos y veraces, carente de adjetivos y opiniones anexas. En este caso, se cumple con dos objetivos necesarios: 1) que la información de base sea la misma y masivamente compartida; 2) que el ciudadano elija fuentes de consulta que ratifiquen, corrijan o amplíen dichos datos. Bajo este principio se detalla el ordenamiento cronológico del caso YPF, que se desarrolló a lo largo de 33 años (superior a una generación), desde la privatización de Menem en 1992, hasta el fallo de la jueza norteamericana Preska en junio de este año.

Cabe una observación preliminar de carácter subjetivo. En la reestatización del 51% de YPF decidida por el gobierno de Cristina Kirchner, un hecho explica que en el campo político las “grietas” no sean definitivas, pues votaron en contra tres mujeres de alineamientos políticos distintos, como Elisa Carrió, Graciela Camaño y Patricia Bullrich. Por el contrario, y considerando los vicios legales que dieron lugar al juicio contra YPF y el Estado argentino, como legisladores votaron a favor dos conocidos abogados: Gil Lavedra y Luis Juez. Dicho lo cual, se detalla el armado cronológico del caso.

Año 1990.- En diciembre se decretó la transformación de YPF de empresa estatal a sociedad anónima. Creada en 1922, era la única petrolera estatal del mundo con pérdidas.

Año 1992.- En septiembre, por ley 24.145 se aprueba la privatización de YPF. Inicialmente existía la llamada acción de oro, que permitía al Estado controlar decisiones estratégicas, e impedía la venta mayoritaria a terceros sin su aprobación. Como se transfirió a las provincias el dominio público de los yacimientos de hidrocarburos, y con la venta se pagaron las regalías mal liquidadas, la privatización tuvo el entusiasta apoyo, entre otros, de los gobernadores patagónicos de Santa Cruz con el peronista Kirchner (la provincia recibió 638 millones de dólares); de Chubut con el radical Maestro, y de Neuquén con el provincialista Sapag. Y votaron a favor entre otros, los entonces diputados Parrilli, Solá, Yoma, Gioja y Juan Pablo Cafiero.

Año 1993.- El Estado mantenía el 20 % de las acciones y la acción de oro, y un 12 % quedaba en manos de los estados provinciales.

Año 1998.- El sector privado alcanzó casi el 75 % de las acciones, ​aunque el Estado mantenía la acción de oro. En este año se privatiza el Banco Santa Cruz en favor de Enrique Eskenazi, luego de que el Estado se hiciera cargo de un pasivo de 200 millones de dólares.

Año 1999.- La empresa española Repsol se hizo con el control del 97,81 % de YPF por oferta pública de adquisición, por un monto de 13.437 millones de euros,​ dando lugar a Repsol YPF. Fuera de la exposición pública, la acción de oro había desaparecido.  

Año 2002.- Comienza una distribución excesiva de utilidades, incumplimiento de inversiones, enajenación de bienes y remuneraciones extraordinarias a directivos.

Año 2006.- El Banco de Santa Cruz, con la familia Eskenazi como dueños mayoritarios, actúa como administrador del fideicomiso de parte de los 638 millones de dólares recibidos por la privatización de YPF realizada por Menem.

Año 2007.- En julio son creadas en España al mando de Enrique Eskenazi las sociedades de energía Petersen, que en diciembre compró el 14.9 % de Repsol YPF, y al año siguiente el 10,1%, para lo cual obtuvieron créditos de siete bancos europeos y de la propia Repsol, liderados por el Credit Suisse, a devolver con las utilidades de las acciones.

Año 2010.- El 27 de octubre muere Néstor Kirchner.

Año 2011.- Para el 31 de diciembre el Grupo Petersen poseía el 25,46 % de YPF, la compañía Repsol el 57.43 %, el Estado argentino el 0.02 %, y el resto de las acciones en manos de inversores privados. En ese entonces ​YPF ya no producía petróleo y gas suficiente para abastecer su demanda.

Año 2012.- Cristina Kirchner anunció en abril por cadena nacional la estatización vía decreto del 51% de las acciones en poder de Repsol, sin aplicar la ley de utilidad pública e indemnización previa, y sin observaciones del secretario legal y técnico de entonces, Zannini. No se incluyó al Grupo Petersen de la familia Eskenazi, y los ministros Kicillof y de Vido no ejecutaron la oferta pública de compra de las acciones entre quienes ya poseían acciones, según lo establecido en los estatutos, El grupo Petersen se presentó en concurso en su sede en España, pues sin cobrar dividendos no podían pagar los créditos. El Congreso avaló la expropiación de YPF por ley 26.741, con 208 votos a favor, 32 negativos, 6 abstenciones y 11 ausencias. Entre los votos a favor se destacan Luis Juez, Recalde, Larroque, Solá, Pichetto, Gil Lavedra, De Pedro y Sanz. En contra votaron Carrió, Patricia Bullrich, Graciela Caamaño y Juan Carlos Romero. Se abstuvo Prat Gay, y se ausentó Stolbizer.

Año 2014.- La petrolera española Repsol acordó una indemnización con el ministro Kicillof por unos u$s 5.000 en bonos garantizados.

Año 2015.- A través del administrador del concurso, el Grupo Petersen vendió en 15 millones de euros sus derechos a reclamar ante la Justicia de Estados Unidos por la expropiación de YPF a una subsidiaria de Burford Capital, que es un grupo especializado en litigios financieros. De inmediato, Burford al igual que las empresas Petersen, presentaron una demanda contra el país e YPF. En defensa del Estado, el procurador del Tesoro Saravia Frías durante el gobierno de Macri, presentó ante la Justicia norteamericana el procedimiento discovery, mediante el cual deben abrirse todos los archivos de la transacción, para encontrar elementos de corrupción, acción que fue desestimada por el gobierno de Alberto Fernández.

Año 2018.- En julio la Corte de Nueva York rechazó el pedido argentino de trasladar el juicio a Buenos Aires. La Unidad de Información Financiera presenta ante el juez federal Ariel Lijo una información financiera con movimientos inusuales de fondos en YPF, que hacía presumir un vaciamiento. En este juzgado ya existía una denuncia de Elisa Carrió en el mismo sentido presentada en el año 2007. El juez no produjo avances investigativos.

Año 2025.- En junio la justicia estadounidense ordenó al Estado Argentino que entregue el 51% de las acciones de YPF a beneficiarios del fallo por la expropiación de la compañía, como parte de la sentencia en la que el país fuera condenado a pagar 16.100 millones de dólares. El pasado 14 de julio la Justicia de Estados Unidos volvió a fallar en contra de la Argentina, al rechazar el pedido de suspender la orden que obliga al Estado argentino a transferir el 51% de las acciones a los beneficiarios que demandaron al país.

Buenos Aires, 16 de julio 2025

Oro negro y guantes blancos

La energía es un componente ineludible para el desarrollo de un país. El petróleo, por su valor energético y origen de conflictos bélicos, es llamado oro negro, y por lo tanto objeto de interés de las mafias, que el politólogo italiano Gaetano Mosca llamara “estructuras de poder paralelas que surgen por incapacidad o complicidad del Estado”. Mafias que cuando el botín son recursos públicos, deben insertarse en el Estado manejando áreas claves. Por negociarse los saqueos en cómodas oficinas y lujosos restaurantes en lugar de ensuciarse en sangrientos tiroteos y matanzas, los funcionarios, empresarios, jueces y legisladores partícipes por acción u omisión, son llamados ladrones de guantes blancos. En este contexto debe analizarse la decisión de la jueza norteamericana Preska de pagar u$s 16.000 a quienes litigaron por la parcial estatización defectuosa o corrupta de YPF, o la entrega inicial del 51% de las acciones.    

Intentar que las explicaciones o argumentaciones en un tema sean comprensibles para la mayoría de los ciudadanos, implica explicitar los criterios generales a utilizar para ello, comenzando por el mundo de la comunicación, a través del cual la inmensa mayoría de ciudadanos carentes de información privilegiada, puedan obtenerla parcialmente, tras lo cual afrontan el desafío de procesarla, separando lo veraz y útil de lo falaz e irrelevante. Si bien esta tarea se supone compleja, los avances tecnológicos como redes sociales e inteligencia artificial generan cambios en simultaneidad de propagación de mensajes, velocidades, alcances, y manipulación de imágenes, pero en lo político mantienen las técnicas y tácticas de la propaganda diseñada para manipular a la opinión pública nacida en las primeras cinco décadas del siglo veinte, basada en mensajes simples y en general superficiales dirigidos a lo emocional, orquestándolos para su repetición constante. Cabe distinguir cuatro ámbitos periodísticos: información (hechos y datos, veraces o no); opinión (siempre es subjetiva); investigación (exige una formación profesional específica y en muchos casos soportes económicos importantes), y espectáculo (lo formativo o informativo se mezcla con escándalos, agravios y adjetivos). En este último aspecto, dada la mimetización que al respecto se está produciendo entre políticos y periodistas en el uso creciente del insulto como recurso discursivo, con términos tales como mandril, chorro, pelotudo, tuje, mafioso, o los supuestamente más civilizados como autócrata, emperador, mesiánico, loco, populista de extrema derecha. El contagio hace suponer que políticamente se siguen estrategias de inserción popular, y periodísticamente ganar audiencias y sostenerse empresarialmente. Sea como fuere, y considerando que dichos escándalos no aportan a la solución de los graves problemas económico-sociales, y para salvaguardar la libre opinión, estos espectáculos podrían incluirse en las crónicas de la farándula, pues bien analizado, no son distintas las peleas entre Wanda Nara y la China Suárez, o entre las diputadas Lila Lemoine y Florencia Carignano. En lo escenográfico, tras el exabrupto de Espert contra Florencia Kirchner, funcionarios del conurbano tirando bosta frente a la casa del diputado. A todos ellos, también los asemeja que gozan de buenos ingresos.

Es importante señalar que la óptica analítica bajo la cual se realizarán las reflexiones o formularán hipótesis, no será la política idealizada en pos del bien común planteada por Aristóteles, sino la realista extrema en pos del poder según Nicolás Maquiavelo, al menos mientras subsistan las consolidadas mafias saqueadoras de recursos públicos.

Para cerrar, una ejemplificación que provee varias aristas analíticas. De la conferencia brindada por Kicillof para clarificar su rol en la estatización mayoritaria de YPF, se destaca su simplicidad argumentativa carente de datos y cifras concretas, y el emplear el recurso mafioso de la duda, cuando sugirió que “Milei tiene vínculos con el fondo litigante Burford, al que investigará en detalle”, lo que expone una contradicción: ¿investigará en detalle a Burford quién no supo detectar el vaciamiento de YPF? El tercer aspecto es el más importante a futuro, y es no ubicar en el altar de los sacrificios solo a Kicillof, a los Kirchner o a Menem inclusive, para calmar el enojo de los dioses, dado que no son lobos solitarios, sino contaron con la intervención de consolidadas organizaciones del sistema político-mafioso estatal.  

Para la próxima reflexión un desafío: ¿cómo transmitir la complejidad del tema YPF, cumpliendo el requisito de que sea comprensible para la gran mayoría de los ciudadanos?

Buenos Aires, 09 de julio 2025

Bingo electoral legislativo

En el marco del desenvolvimiento político marcado por las elecciones legislativas nacionales y provinciales, se reflexionará respecto al armado de listas partidarias de modo entendible para todos los niveles socio-culturales, sobre la base de que “2+2=4” es una verdad irrefutable, pese a que pícaros políticos para introducirnos en el campo de la confusión, falacias y propaganda, afirman que no siempre lo es. Vale detectar entonces algunos de los recursos utilizados en la presente campaña, que partiendo de lo estrictamente numérico, a nivel nacional se elegirán 127 diputados y 24 senadores. Por su fuerte incidencia numérica y política, y transparentar los vicios y consecuencias de las inamovibles listas sábana, el análisis se remitirá a las elecciones legislativas nacionales en la Ciudad y provincia de Buenos Aires, y las provinciales en este último distrito.

El 7 de septiembre se elegirán 46 diputados y 23 senadores locales en provincia de Buenos Aires, con oficialización de listas el 19 de julio. Y a nivel nacional, 35 diputados por la Provincia y 13 por la Ciudad, con oficialización de listas el 17 de agosto. Lo que ardorosamente se discute en estos días no son leyes de interés nacional o anulación de privilegios, sino integración y posiciones en las listas, priorizando las que aseguran obtener la diputación. Como compensación a los que no logran integrar las listas de los tres navíos partidarios preponderantes, que hoy podrían llamarse Fuerzas del Cielo, Desunidos por la Patria y Separados por el Cambio, los eventuales acuerdos llamados patrióticos suelen como consuelo incrementar organismos y cargos públicos innecesarios. Los políticos de espacios menores o repitentes que no lograron subirse a alguno los tres navíos, para subsistir intentarán armar de apuro una oferta tipo balsa, que se comercializa como “centro”. Cerradas las listas sábana, el día de las elecciones se supone que el voto popular determinará quienes accederán a una banca, y autodenominarse integrantes “de la forma representativa republicana federal”, según el Artículo 1° de la Constitución Nacional. ¿Pero los elegidos son realmente representativos?  

Para dilucidar el interrogante ejemplifiquemos con el Bingo, que todos en algún momento jugaron. Consiste en que el participante disponga de cartones con números inamovibles que se van marcando según surjan de un bolillero, y el primero que lo completa triunfa. Si bien es el azar el que determina el triunfo, algo similar sucede con las sábanas legislativas en boletas electrónicas o de papel, cuyos nombres y posiciones son igualmente inamovibles. El azar en este caso, reside en la calidad del legislador ingresante. Las dirigencias políticas intentan disimular esta distorsión en el concepto de representatividad encabezando las listas con figuras conocidas, llegando incluso a jugar con apellidos, como suponer que Máximo puede ser un sagaz político porque lleva el apellido Kirchner. O apelando a engaños explícitos como las candidaturas testimoniales, en donde compiten quienes no asumirán las bancas. Lo peor, sin embargo, surge una vez concluido el proceso electoral, y los legisladores pronuncian sus juramentos, algunos de ellos ridículos, para asumir sus bancas. Es entonces cuando surge un fenómeno físico, en el que la rigidez de las listas presentadas a la sociedad, se plastifican al momento de negociar, pues hay legisladores que en lugar de responder a sus votantes, lo hacen en interés de quienes los ubicó en las listas. A ello se suma otra estafa electoral, consistente en que los legisladores pueden abandonar la formación política por la que accedieron a la banca sin renunciar a la misma, para conformar jactanciosos bloques individuales o grupales que nadie votó. En el Bingo, el triunfo y entrega del premio al participante es inmediato; en las listas legislativas sábanas no.

Estos vicios electorales que nadie propone modificar, explica la preocupante mediocridad que exponen muchos legisladores en sus intervenciones, o su predisposición para mantener o crear nuevos privilegios.  Recientemente, por ejemplo, la senadora Cristina López, representante de Tierra del Fuego, para tildar de mentiroso al Jefe de Gabinete Francos tuvo que leer su discurso. Y en la aprobación de la reelección indefinida de legisladores en la provincia de Buenos Aires, que había sido dejada sin efecto tan solo siete años atrás, colaboraron en obtener quórum senadores massistas, del PRO, GEN y otros, y al momento de elegir quienes aportarían los dos o tres votos necesarios para lograr el objetivo acordado, tal como sucediere en la no aprobación de la ficha limpia en el Senado, se “sacrificaron” Kikuchi, otrora armador de La Libertad Avanza en la provincia y autoreferenciado en Churchill, ignorando que nunca triunfó en lista sábana, y el menos conocido Marcelo Daletto, que “responde” a Emilio Monzó, hoy analizando de que lista se cuelga.

Las distorsiones señaladas no podrán ser evitadas en los atolondrados calendarios electorales de este año, pero un paliativo inmediato sería que los medios de comunicación y organizaciones como Poder Ciudadano, detallen los antecedentes de todos los candidatos ofrecidos por los principales partidos. En los espacios menores no habrá sorpresas: los encabezarán siempre sus dueños.

Buenos Aires, 02 de julio 2025

Tras el ruido, la reflexión

La ratificación de la condena a Cristina Kirchner por parte de la Corte Suprema y su detención, con el consecuente impacto político, debiera ser un punto de partida para encarar análisis que, dentro de la hojarasca declarativa e informativa, diferencie entre aspectos socialmente trascendentes, y los que incursionan en el espectáculo u opiniones irrelevantes. Es adecuado sustentarse en hipótesis, las que requieren datos explícitos, entendibles y verificables, por sobre las suposiciones, que son subjetivas.  

1.- Cabe comenzar con el hecho, que refiere a la condena de la ex presidenta junto a otros funcionarios y privados asociados, por la apropiación de recursos estatales en beneficio propio, a través del organismo Vialidad. Lo peculiar del caso es su clara trazabilidad delictiva, pues nace en Santa Cruz con el acceso de Néstor Kirchner a la presidencia en el 2003, y tras casi doce años ininterrumpidos de gobierno kirchnerista, concluye en la misma provincia en diciembre del 2014, con el cambio de gobierno y la disolución abrupta de la empresa constructora beneficiaria. Tras un juicio oral y público de amplia difusión, y haberse cumplido todas las etapas ratificatorias de las condenas, judicialmente el caso está cerrado.

2.- Ya en el campo de las estrategias discursivas defensivas y/o encubridoras, un error analítico (¿intencionado?), es considerar a la opinión pública como una masa homogénea, en lugar de sectorizar en franjas de responsabilidad y de comprensión intelectual. Las respuestas a la pregunta ¿usted cree que Cristina es culpable o inocente?, tienen distinta valoración según respondan políticos, abogados, empresarios o sindicalistas relacionados desde hace décadas con el poder y privilegios estatales, o por los ciudadanos comunes que, alejados de las sutilezas políticas y víctimas de la decadencia, tienen derecho a creer, suponer, adherir o fanatizarse emocionalmente. Esta diferencia, explica a quienes van dirigidas las aparentemente simples estrategias de victimización que excluyen declararse inocente. Otro beneficio de las mafias estatales es que, a diferencia de las mafias privadas, aún en democracia cuentan con tres vías de escape: administración central, poder legislativo y poder judicial. 

3.- Si se presta atención a lo discursivo, los pronunciados por autócratas y corruptos nunca han sido útiles para la reflexión, pues solo pretenden persuadir, no explicar. Mussolini decía que “el hombre moderno está asombrosamente dispuesto a creer”. Sin embargo, las continuidades políticas en nuestro país, que partiendo del 2001 involucra a una generación, otorgó a la ciudadanía un aceptable espíritu crítico para detectar contradicciones y falsedades. El discurso de Cristina Kirchner tras el fallo de la Corte aporta elementos importantes para una transformación institucional estable. Tras las referencias simbólicas de rigor, como Patria, Pueblo y Perón, y ya en el campo terrenal, mencionó a Macri y la causa del Correo, el poder de Magnetto a través de Clarín, la fuga de dinero de grupos económicos concentrados, entre otras acusaciones. Lo interesante es que no plantea su inocencia, sino la supuesta impunidad de muchos otros culpables. Por ello en lo político-institucional genera un interrogante: ¿durante los once años de la defraudación coordinada entre Nación y provincia en el caso Vialidad, ningún funcionario u organismo vio nada? Algunas excusas orillan el ridículo, como la del gobernador riojano Quinquela el día de la marcha en apoyo a Cristina, cuando en un reportaje radial se preguntó: ¿cómo un presidente puede saber lo que hace un director? Sin pretenderlo, pone en escena a actores políticos y administrativos secundarios (colaboradores pasivos), que recuerdan al defensor de la economía de mercado sin intervención gubernamental, que en el siglo XVIII pronunció la famosa frase “dejar hacer, dejar pasar”. Por ello las condenas del caso Vialidad antes que un hecho histórico, debiera considerarse un punto de partida para transformaciones institucionales profundas.

4.- En cuanto el escenario político inmediato, la pretendida “centralidad” escenográfica de la ex presidenta basada en un balcón, bailes, tobillera o banderazos, en nada cambia las pujas por el armado de listas legislativas, que en lo inmediato se centran en la provincia de Buenos Aires. Tampoco es justo considerar a Cristina Kirchner como la madre de todos los problemas, pues ver a Massa, Máximo Kirchner y Grabois encabezando una reunión del partido justicialista, indica que la problemática es mucho más compleja.

Buenos Aires, 24 de junio 2025

Políticos, periodistas y golpistas

Continuando con la reflexión de la última newsletter, centrada en las polémicas originadas por el ataque de funcionarios a periodistas, cabe recordar que para que las argumentaciones sean masivamente comprensibles por la sociedad, las abstracciones globalizadoras que no clarifican deben ejemplificarse con personajes y hechos reconocibles. Por ello no se hablará de polémicas y agravios entre la política, gobierno y periodismo, sino entre determinados políticos y periodistas, actuando los medios de comunicación como vehículos democráticos imprescindibles para interconectar las dialécticas de dichos actores. Pero cabe una prevención; en el marco de estas polémicas centradas en modos y formas, han resurgido los golpistas, que suelen combinar reclamos de institucionalidad con amenazas explícitas y acciones directas cuidadosamente planificadas. Un primer indicio es la repetición del traumático recuerdo del 2001, con muchos de sus actores hoy vigentes en funciones políticas y con cercanías al poder.

Hecha esta salvedad, cabe retomar las polémicas entre funcionarios y periodistas, pero en un contexto democrático y de libertad de opinión. El primer interrogante lo provoca la duda de si los agravios intercambiados por muchos de los partícipes responden a mediocridades y necedades, o a un sutil recurso consistente en mezclar lo trascendente con el espectáculo farandulero, y modos de competencia en el mercado de la comunicación. Para desarrollar esta hipótesis se eligieron a tres representantesrelevantes e intelectualmente formados: el presidente Milei por el sector público, y Jorge Fernández Díaz y Jorge Fontevecchia por el privado. De Milei, sin por ello justificarlo, se planteó que su forma de ser era conocida antes de ser votado, y que eventualmente sus diatribas actuarían como escudo ante su debilidad legislativa, carencia de gobernaciones y de municipios. Algunas de sus palabras emblemáticas, como “ensobrados, mandriles, econochantas, ratas, kukas, ignorantes”, promueven verborragias pero no racionalidad, y presentan el riesgo de que lanzadas a nivel masivo, sobreexcitan a los obsecuentes y fanáticos, que son carne de cañón de las mafias golpistas. En la práctica, el poder sufre más con el humor irónico y las silenciosas caricaturas si responden a la realidad, como lo demostraron entre otros Tato Bores y Hermenegildo Sabat, porque los festejan oficialistas y opositores.

En la guerra de palabras cabe incursionar en ejemplos privados. Jorge Fontevecchia, en portadas de su revista Noticias, publicó los siguientes encabezados: “Milei, poder inmoral”; “Apriete con la pauta”; “Presidente mesiánico”; “La obsesión gay de Milei”. Jorge Fernández Díaz por su parte, en su opinión del pasado 1° de junio en La Nación, comparó a Milei con el “populista de extrema derecha húngaro Orban”, lo caracterizó de “emperador temperamental”, expresó que “será muy tarde cuando la sociedad se dé cuenta que se enamoró de la persona equivocada”, para concluir con el siguiente giro poético: “la motosierra no se detiene en el follaje de la burocracia y el curro; tiene vida propia y avanza sobre los brazos y piernas del cuerpo humano”, ante lo cual el perro Mendieta, fiel acompañante del gaucho Inodoro Pereyra, lanzaría su famosa reflexión: ¡qué lo parió! En esta coctelera de palabras y frases, no resulta fácil establecer cuáles son las más agraviantes.

Dejando sentado que todas las variantes periodísticas son válidas, deberevalorizarse al periodismo de investigación, que sin utilizar grandilocuencias discursivas descorre los velos de la corrupción y de los secretismos estatales. Por ejemplo, recientemente la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), expresó su preocupación por la exclusión de la editorial de Fontevecchia en la distribución de publicidad de empresas con participación estatal mayoritaria. Ello amerita una investigación que determine cuál es la política estatal vigente respecto a pautas, listado de empresas y montos entregados en este año, criterios de elegibilidad, y si ello incluye a empresas estatales, cumpliendo de este modo con el principio de que la información completa debe preceder a los reclamos, opiniones y críticas.

Mientras se desarrollan estos peligrosos juegos verbales, se debe recordar que reingresaron al escenario público los golpistas, mucho más hábiles en las estrategias comunicacionales, pues las amenazas, insultos, aprietes y agresiones, en paralelo las complementan con las palabras democracia, libertad, pueblo, injusticia y persecución política, entre otras.  

Buenos Aires, 18 de junio 2025

¿Batalla cultural o educativa?

Pretender incursionar en batallas culturales sin una base educativa que provea conocimientos esenciales para el posterior desarrollo personal, como comprender el significado básico de las palabras y frases, implica el riesgo de ser manipulados por políticas comunicacionales que intenten convencernos de que entendemos, cuando en realidad adherimos a quienes nos hacen creer que entendemos. Evitarlo parte de saber que lo cultural es un patrón conformado por valores, usos y costumbres de la sociedad, pasibles de debates, y en donde los libros de texto escolares masivamente comprensibles, son sustituidos por una diversidad de enfoques transmitidos a través de diversos medios de comunicación, lo que obliga a que mensajes y opiniones sean debidamente procesados. Confundir educación con cultura es una estrategia que cuando es planificada se asocia a la propaganda, y cuando es dispersa o unilateral, puede albergar necedades, aprietes o intereses sectoriales. Por lo tanto, con diccionario en mano, vale comenzar por diferenciar entre periodismo, medios de comunicación y periodistas.

El periodismo es una actividad profesional que consiste en la obtención, investigación, elaboración, difusión y análisis de diversas informaciones, por parte de periodistas que individualmente o en grupo cumplen tareas específicas, como conducir, describir, opinar o investigar. Lo elaborado se transmite a la sociedad a través diversos medios de comunicación, tales como prensa escrita, televisión, radio, o de modo más universal, a través de plataformas digitales. En nuestro país la actividad se desarrolla con mafias en los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales reconocidas por los propios políticos en sus discursos y cruces de acusaciones, lo que deriva en una manifiesta pobreza institucional. En este contexto se insertan los permanentes ataques entre el presidente, sus adláteres y periodistas a niveles tan peligrosos, que hace pensar que las polémicas plagadas de grandilocuencias, necedades, falacias, insultos, escándalos y denuncias, responden a un recurso político y empresarial distractivo, dado que política y espectáculo configuran una simbiosis cada vez más habitual. Para avanzar en esta hipótesis, se plantean los siguientes supuestos: 1) Como periodismo es un término abarcador y abstracto, cabe preguntarse: ¿existe en el país libertad de prensa y de opinión, tradicionalmente molesta para los gobiernos? La respuesta es afirmativa, porque no existe prohibición de voces y prensa opositoras. Pese a lo cual, se deberá estar atento a intentos legislativos para cercenar esta libertad, invocando habitualmente la “defensa de la democracia”. 2) La reconocida libertad genera una diversidad y competencia tanto en lo tradicional (gráfica, radio, televisión e Internet), como en lo evolutivo (redes sociales e inteligencia artificial), en donde conviven la verdad y la mentira, lo formativo y la falacia. Es así como entre otros medios, coexisten los tradicionales como La Nación, Clarín con diversificaciones empresariales, Página 12 conducida por un sindicalista, o C5N manejado por un empresario asociado a negocios con el Estado, simultaneidad saludable que obliga a comparar y analizar. Los intentos de prensa oficial propagandística nunca fueron buenos, por ser sesgados y mediocres. 3) En cuanto a individualidades, por su representación institucional se comienza por el  presidente Milei. Sus improperios e histrionismos, injustificables en sí mismos, son conocidos desde mucho antes de que ganara la elección, lo que promueve un interrogante a develar: ¿es posible que quienes se oponen a cambios profundos lo disimulen afirmando que critican sus formas y no el fondo? ¿Es posible que muchos de quienes invocan “cuidar la institucionalidad”, desde hace décadas faciliten corrupciones y protegen a corruptos; digan defender a jubilados sin desactivar regímenes de privilegio, o permitan que impunemente saqueadores de recursos públicos realicen proclamas golpistas? Como aporte a estos interrogantes, se cita el espectáculo que en la Cámara de Diputados protagonizara la diputada Carignano, funcionaria del gobierno anterior, cuando a los gritos acusó al diputado Gerardo Milman de drogadicto y promotor de un magnicidio, y denunció que en el recinto había muchos “gatos”, identificando algunos. En aras de no discriminar al sexo femenino, si se observa el griterío y pobre nivel de los debates legislativos, es razonable pensar que también hay muchos “perros”.

La próxima reflexión continuará con las referencias individuales, profundizando el histrionismo de Milei desde el Estado, y mencionando a dos reconocidos periodistas del sector privado: Fernández Díaz y Jorge Fontevecchia.

Buenos Aires, 11 de mayo 2025

¿Existe la SIDE?

Reflexionar didácticamente acerca de hechos políticos, implica partir de postulados básicos, veraces y masivamente entendibles. Tres de ellos acapararon la atención mediática reciente: las empanadas de Darín, las condiciones actorales de la jueza Mackintosh, y la existencia de una directiva secreta de la SIDE para “monitorear a grupos sociales vulnerables”, denunciada por el periodista Alconada Mon el 28 de mayo en La Nación. Por ser un tema histórico recurrente y de importancia institucional, se analizará el caso de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que en el gobierno anterior se bautizara como Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Dado que las fuentes de información de un ciudadano común provienen de medios de comunicación, el primer paso para evitar la simplista afirmación de “lo creo o no lo creo”, es replicar la curiosidad infantil en la enseñanza básica que impulsa a preguntar, y ya más adulto, detectar omisiones o contradicciones.

Alconada Mon expresó que lo denunciado “consta en una copia de esa orden secreta firmada por Diego Kravetz que obtuvo La Nación, siendo  circulada por al menos una decena de despachos oficiales, y cuya autenticidad se verificó con dos fuentes independientes entre sí”. La primera inconsistencia es que la circulación de la nota por múltiples despachos, profesionalmente le quitaría su condición de secreta. En cuanto a los intentos de hackeos sufridos por el periodista de los que da detalles, hace suponer que de ser aptos, la SIDE y otros organismos de inteligencia deberían ubicar a los responsables en el corto plazo. Y por último, resurge el clásico pedido legislativo de llamar al responsable de la SIDE, Sergio Neiffert, para que brinde explicaciones, lo que genera otra incongruencia: ¿no se debería llamar previamente a los doce legisladores que integran la Comisión Bicameral de Fiscalización de los organismos de inteligencia, presidida por el senador Lousteau, que tienen obligación de controlar y  poseen facultades para investigar de oficio?

Mientras estas dudas se dilucidan, a fin de establecer un cuadro de situación primero y plantear una hipótesis luego, se citan antecedentes recientes del Organismo verificables por Internet, teniendo presente que el Sistema de Inteligencia de la Nación fue promulgado por ley 25520 en diciembre del 2001, y según su artículo 2°, inciso 1, tiene como misión detectar amenazas a la seguridad exterior e interior de la Nación. 1) Respecto a información y documentación interna, el personal deberá observar las clasificaciones de estrictamente secreto, secreto, confidencial, reservado y público. 2) En cuanto a la profesionalidad de las conducciones, vale comenzar por un hecho icónico producido en 2004, en el programa televisivo de Hora Clave conducido por Mariano Grondona, cuando el entonces ministro de Justicia Gustavo Béliz mostró la foto del agente de inteligencia Antonio Stiuso, describiéndolo como peligroso. Tal vulneración de reserva implicó que Béliz debiera trasladarse con su familia a Estados Unidos, mientras que Stiuso no solo continuó ejerciendo sus funciones, sino que fue permanentemente mencionado en crónicas periodísticas y acusaciones políticas asociándolo a actividades tenebrosas, y participando de reuniones sociales de políticos, fiscales y jueces. Lo que pareciera una rareza en agentes secretos, no es tal si se observa quienes condujeron al Organismo desde el 2015: el político Parrilli; el empresario Arribas; la fiscal Caamaño; el político Rossi; la política administrativa Alberdi; el abogado administrativo Silvestre Sívori y el político Neiffert. En posiciones relevantes, se destacaron los políticos Majdalani, Tailhade y Mena. Vale decir, en tan solo diez años la SIDE (o AFI) tuvo siete conducciones distintas, sin formación específica, y rotando por distintos cargos burocráticos. 3) Como no podía ser de otro modo, las incongruencias se extendieron al campo judicial, dado que las supuestas actividades “secretas” de los servicios de inteligencia criollos eran ventiladas ante distintos juzgados, entre ellos los de Servini de Cubría, de Giorgi, Ercolini, Ramos Padilla, Villena, Auge y Kreplak. La incompetencia la reflejó la conducción de la fiscal Caamaño, con dos hitos épicos: cuando a requerimiento del juzgado de Lomas de Zamora debió enviar información reservada con datos personales de unos cien espías, la misma se hizo pública, y dos de los espías situados en el extranjero debieron ser repatriados por riesgo de vida. Y cuando el fiscal Taiano solicitó a la AFI el listado de los 89 espías que registraron intercomunicaciones activas el día de la muerte del fiscal Nisman para citarlos a declarar, la interventora respondió que 64 de ellos ya no pertenecían a la AFI, y se desconocían sus paraderos. El juez Martínez de Giorgi por su parte, mantiene desde hace años cuatro causas de espionaje ilegal sin avances. Tales absurdos aconsejan aclarar que no corresponden a capítulos de la inolvidable serie televisiva americana Superagente 86, que en la década del 60 parodiaba a las películas de espías.

Con estos datos públicos y verificables, es momento de abandonar la figura literaria que califica a los servicios de inteligencia como “sótanos de la democracia”, para preguntarnos si los políticos formaron una inteligencia apta para proteger al país de amenazas exteriores ya instaladas, o solo una tipo casero para espionajes burdos, negociados y debates políticos oportunistas.    

Buenos Aires, 04 de mayo 2025