69 caras políticas bonitas 69

Oficializados los nombres de las agrupaciones y candidatos que participarán de la elección legislativa en la provincia de Buenos Aires el próximo 07 de septiembre, en la que se elegirán 69 legisladores locales (46 diputados y 23 senadores), cobijados bajo una multiplicidad de agrupaciones ignotas aunadas en coaliciones cuyos nombres cambian en cada elección para alcanzar las apetecibles bancas legislativas, ofrece una   escenografía que se repetirá en el armado de listas para la elección nacional de octubre próximo. Encarar el desafío de argumentar un análisis comprensible para que la mayor parte de los ciudadanos puedan luego arribar a sus propias conclusiones, aconseja comenzar con una metáfora.

En la década del 60, durante años la publicidad de un cabaret del bajo Retiro aparecía al pie de página de los avisos clasificados de un popular diario, bajo el eslogan “20 caras bonitas 20”. Su brevedad propagandística tenía la virtud de explicitar la identidad funcional (cabaret), tipo de servicio (cara bonita), y cantidad de empleadas (20). Transportado este ejemplo a la actualidad electoral, y considerando la carencia de identidades partidarias e ideológicas coherentes y sustentables en el tiempo, del eslogan solo se mantendría el número de empleados/as (69), pero no así la identidad (partido por el que se ingresa a una banca), y tipo de servicio (capacidad de legislar). Por ello todo análisis deberá centrarse en nombres propios y procedimientos de selección, obviando los títulos de fantasía de las coaliciones y sus volubles ideologías, dado que  las otrora identificadas con las siglas PJ y UCR, hoy se bifurcan en peronistas puros, federales, kirchneristas y perokirchneristas en el primer caso, y en dialoguistas con el gobierno como Cornejo, opositores acérrimos como Lousteau, radicales K, y el inclasificable neurólogo Manes.

Retomando la metáfora, se mencionará a tres cabarets y sus caras bonitas: dos tradicionales ubicados en el centro porteño con mayor clientela y pretensiones, llamados Alianza La Libertad Avanza y Fuerza Patria, y el ubicado en el bajo Retiro, llamado Somos Buenos Aires, menos pretencioso en términos de poder, y cuyas caras bonitas no pudieron acceder a los más lujosos. Las semejanzas continúan en la etapa de preselección, en donde no se sopesan antecedentes y formación, sino imagen y labia para captar y entretener clientes (léase votantes). En este contexto de diversidad competitiva para acceder como cara bonita bajo contrato de trabajo asegurado por cuatro años, no es de extrañar que las preselecciones generen peleas, enojos, celos, amenazas, y odios personales con reconciliaciones sorprendentes. O que los rechazados de un cabaret, se corran hacia la competencia para intentar ingresar, y perdidas las esperanzas de máxima, recalar en el más modesto del bajo Retiro, acostumbrado a recibir dolidos/as y heridos/as.

Llegado el momento de abandonar la metáfora utilizada para que cualquier ciudadano entienda la realidad político-electoral, emerge un hecho imprevisto: las “caras bonitas” no son metáfora sino reales, a través de las llamadas “candidaturas testimoniales”, en la que tradicionales políticos ofrecen nombre e imagen (previo retoque digital), solo para ser incluidos en las marquesinas (léase boletas de papel), pues no asumirán como legisladores, porque continuarán ejerciendo los cargos que detentan. Dado que los adjetivos y en especial los degradantes conspiran contra análisis didácticos, no se debe considerar a este artilugio como estafa pues son legales, producto de leyes aprobadas por quienes en campaña se ofrecen para representar intereses virtuosos de la sociedad como legisladores, y no a sí mismos.

Hasta que no se desmienta oficialmente, en la Coalición La Libertad Avanza se ofrecen como caras bonitas para no asumir, los intendentes Valenzuela y Montenegro. En Fuerza Patria, la vicegobernadora Verónica Magario, y los intendentes Mario Ischii, Mayra Mendoza y Mariano Cascallares. En el recientemente inaugurado Somos Buenos Aires, que presenta como cara bonita al intendente tigrense Zamora, se presenta una peculiaridad que se visualizará más claramente en las listas nacionales; lo conforman entre otros Carrió y Monzó, que quieren volver, Stolbizer, de la Torre, y Lousteau, que quieren continuar, todos ellos otrora pertenecientes a Juntos por el Cambio, por lo que cabe la duda si basarán sus discursos en que el malévolo Macri no los dejó hacer los cambios profundos que necesita el país. Como asociados  figuran el neurólogo Manes, y los peronistas buenos Schiaretti, Randazzo, Gray y Zabaleta.

Como cierre caben dos aclaraciones: la mecánica descripta se replica en las elecciones municipales, en donde las divergencias, oportunismos y caras bonitas son aún mayores. Y muy importante, considerar que a diferencia de la elección nacional de octubre, en la provincia no habrá lista única de papel, por lo que se mantendrá la clásica logística de provisión de boletas, fiscales de mesa y control del escrutinio. Conclusión: “donde hay una necesidad (mía), hay un derecho (mío)”.

Buenos Aires, 23 de julio 2025