Políticos sin inteligencia artificial

Recientemente la Asociación Argentina de Actores y Artistas preocupada por los riesgos del uso de la inteligencia artificial, presentó un video con el actor Ricardo Darín preguntando: ”Hola, sabés quién soy yo, ¿no? ¿Pero estás seguro de que soy yo? El video es de gran utilidad para explicar el actual devenir político, a través de dos aspectos esenciales: imagen e inteligencia artificial.

La imagen es el instrumento más eficaz de la propaganda por su fácil e inmediata percepción, siempre y cuando personaje y mensaje sean creíbles, difícil de lograr con nuestros dirigentes asociados a una decadencia de décadas. El video de Darín lo logra, por presentar una simbiosis entre imagen, credibilidad del personaje y manifestación explícita de su objetivo. Cuando imagen y mensaje no son acordes con la realidad, solo logra adhesión o rechazo emocional, retrotrayéndonos a una observación de Maquiavelo al príncipe hace más de 500 años: “Todos pueden ver, pero pocos tocar…Muy pocos saben lo que realmente eres”. Por ello no son creíbles las permanentes encuestas de Imagen, algunas de frecuencia mensual, que muestran diferencias de 6 o más puntos en cortos plazos de tiempo, planteando una posible incongruencia: o la sociedad sigue el día a día de las novedades políticas, o bien por desinterés, al ser consultadas responden sin mayor convicción. Lo preocupante es que muchos analistas y comentaristas sostienen sus opiniones basados en lo circunstancial de las encuestas (“la gente dice”), en lugar de centrarse en lo estructural, que debiera partir de datos públicos oficiales relevantes obtenibles por cualquier ciudadano vía Internet, objetivo de fácil cumplimiento usando la inteligencia artificial en su rol más elemental, que es el de procesar y mantener actualizados millones de datos. En este caso, referidos a la organización estatal integral, con detalles particularizados de cada organismo, sus misiones y funciones, cargos jerárquicos políticos, personal contratado y de planta, ingresos salariales brutos, presupuestos previstos y ejecutados, y balances de cierre.

De no ser así, los debates se convierten en escenificaciones donde las controversias pretenden resolverse blandiendo planillas con números parciales y de veracidad no certificada, como sucediera en el reciente debate que por el canal TN sostuvieron el rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bertolacci, y el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Alvarez. Eso sí, sin balances universitarios. De este modo la sociedad es sumergida en un caos de datos parciales transmitidos por voceros, legisladores, periodistas, denunciadores seriales y apretadores, entre otros, que recuerdan a los ancestrales oráculos, nigromantes y videntes, en una competencia entre verdades, supuestos, falacias y sospechas. Lo que hace pensar que se prefiera la poco confiable inteligencia natural para comunicar hechos políticos, pues la artificial por su precisión, implicaría un verdadero golpe a la corrupción, pues eliminaría el secretismo. Vale como ejemplo el caso del posible enriquecimiento ilícito del Jefe de Gabinete Adorni, complementándolo con su denunciante Marcela Pagano, en rol de periodista, pues ratifica que no se debe juzgar el periodismo como abstracción, sino a cada periodista por su actuación, y de legisladora, porque tras haber logrado su banca a través de la Libertad Avanza no por adhesión individual de los votos sino dentro de una lista partidaria tipo “sábana”, vulnerando el principio de representatividad se convirtió en cabeza de puente para operaciones contra el gobierno a través de datos administrativos y judiciales que, aunque se disfracen de morales, generan planificadas desestabilizaciones institucionales. Lo que no varía en una persona que desempeña distintas actividades, es su personalidad y principios.

Retomando la invocada e incumplida “transparencia” de los datos y actos públicos, las declaraciones juradas patrimoniales de funcionarios y legisladores debieran ser públicas vía Internet, pues en caso contrario, permiten operaciones de desprestigio selectivas, o encubridoras ante enriquecimientos ilícitos. El desinterés por la transparencia surge cuando el propio presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, en un intento exculpatorio de Adorni, señaló que más del 22% de los legisladores no presentaron su declaración jurada, lo que abre interrogantes: si existen sanciones establecidas para estos incumplimientos políticos, y en caso afirmativo porque no se aplican, y la escasa utilidad de las presentaciones juradas anuales si la oficina competente, ante posibles inconsistencias, no las clarifica en tiempo y forma dentro de su vigencia anual. La propia Pagano fue denunciada por enriquecimiento ilícito, aportando fotos en las que su pileta, por ejemplo, es de mayor tamaño que la de Adorni. Esta ironía responde a que es momento de dejar de entretener a la sociedad con escándalos faranduleros, algunos mafiosos, mientras se protege el secretismo de lo verdaderamente importante, al eludir el uso de la inteligencia artificial para transparentar datos públicos en su más amplia acepción, de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. ¿O nos olvidamos que a seis meses de iniciada la causa AFA por la mansión en Pilar, los presuntos testaferros no fueron llamados a declarar?

Buenos Aires, 27 de mayo 2026

Adorni, AFA en Pilar y jueces

Los bienes de Adorni, la mansión en Pilar relacionada con la AFA, y su tramitación judicial, ofrecen una oportunidad didáctica para explicar la corrupción estructural institucionalizada, por varios factores: centrarse en hechos popularmente entendibles (patrimonio, mansión y jueces), tener amplia cobertura mediática, coexistencia temporal desde el inicio de los expedientes judiciales (diciembre de 2025 la mansión, y mediados de marzo de 2026 el caso Adorni), y un poder judicial que oscila entre la complicidad y la incompetencia. Sin obviar que se producen en un contexto de mafias estatales que reconocen los propios políticos al acusarse habitualmente de mafiosos, y una hipócrita dialéctica moralizadora mientras se opera a través de rumores, sospechas y medias verdades, por lo que las reflexiones no caerán en la trampa de juzgar a los robos por sus montos, someterse al recurso encubridor de que “todos somos corruptos”, o apelar a adjetivaciones y prejuzgamientos. El ejercicio se basará en intentar detectar contradicciones, falacias y omisiones en los mensajes e informaciones que se trasladan a la sociedad, o bien formular interrogantes en busca de respuestas.

Inicialmente se plantea la recurrente duda respecto a lo que se prioriza para mantener supuestos casos de corrupción pública en las primeras planas de los medios, que en el caso Adorni supera los dos meses. Comercialmente, que el caso mantenga el interés de los consumidores de medios, sea por la envergadura política de los sospechados, los montos delictivos en juego, el circuito administrativo seguido para obtenerlos, y documentación de respaldo exhibida, más allá de que su verosimilitud deberá certificarse judicialmente. En cuanto a repercusión popular de los sospechados, supongamos que los casos Adorni y mansión en Pilar son similares. En los antecedentes, el caso Adorni refiere a operaciones inmobiliarias, crediticias, refacciones interiores, pileta con “cascada”, viajes relámpagos y turísticos familiares. En tanto la mansión en Pilar en manos de testaferros, con similar cobertura gráfica y detallista, muestra extensas superficies cubiertas, cochera con decenas de autos de alta gama, caballerizas y un helipuerto. En la estimación de montos en juego, las diferencias adquieren escala: El diario La Nación del día 11 de mayo, brindó un detallado listado de deudas de Adorni, que incluye el total de créditos hipotecarios, y cuyo monto alcanza los 625.681 dólares. El mismo medio informó que un peritaje judicial valuó a la mansión en 17.000.000 de dólares. Pero como la corrupción y actos mafiosos no se miden en montos de dinero, sino en prácticas delictivas, cabe profundizar en los procedimientos, en donde se detectan contradicciones. Es hipócrita invocar moralidad, cuando no se aplica que “todo ciudadano es inocente hasta que no se demuestre lo contrario”, y en paralelo, se legisla que condenados puedan ejercer representaciones políticas y electivas, lo que explica que las operaciones políticas, sean o no mafiosas, para ser efectivas políticamente exigen inmediatez de resultados. Por ello, al mantenerse Adorni en el cargo desde iniciada la denuncia, bajó el interés popular en el caso, pese al intento de sostenerlo a través de la aparición “por goteo” de nuevos testigos. Dicho lo cual, el gran centro de interés se traslada a pocos días más, cuando Adorni presente su declaración de bienes actualizada, y se compruebe como se compatibiliza con lo denunciado. Entonces sí, lo que surja y se resuelva no será una operación política, sino aplicación de justicia, que debiera incluir la recuperación de los bienes no justificados.

Es en el ámbito judicial donde se produce la gran diferencia entre ambos casos. La causa Adorni la sustancian el juez Lijo y el fiscal Pollicita, sin conflictos de competencia. La causa mansión en Villa Rosa, Pilar, que involucra a la AFA e incluye evasión, enriquecimientos ilícitos, lavados de dinero, entre otros negociados, y contiene a innumerables “Adornis”, presenta una tramitación que no tiene antecedentes judiciales, pues en una lucha de competencias y aprietes, intervinieron hasta el momento cinco jueces, cuatro fiscales y un camarista, hasta que el expediente llegó a la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal, en la que se auto inhibieron dos jueces (Mahiques y Petrone), quedando finalmente conformada por los jueces Angela Ledesma, Javier Carbajo y Mariano Borinsky, quienes se tomaron casi un mes solo para dictaminar que el camarista Alberto Lugones no tenía jurisdicción para trasladar en enero el caso a Campana, y derivar la decisión final a la Cámara en lo Penal Económico. Casi unánimemente, los periódicos titularon a este fallo como “Revés para Tapia y Toviggino”, cuando en realidad fueron favorecidos, al continuar dilatando y diluyendo la causa, y mantener el expediente en manos del juez federal de Campana, González Charvay, que obviamente lo tiene paralizado. Las expectativas de ahora en más, se resumirían en esperar la declaración de bienes de Adorni y ver como zafa, y las declaraciones de los testaferros de la mansión, y ver como zafan sus verdaderos dueños. Verbo zafar: salvarse, eludir un problema, con o sin ayuda judicial.

Buenos Aires, 20 de mayo 2026

Periodistas extraviados (parte 2)

Centrar la abstracción “periodismo” en los periodistas, se debe a que son las caras visibles de las empresas de comunicación, que para subsistir deben tener ingresos acordes a sus estructuras, los que pueden provenir de publicidades privadas que miden cantidad de consumidores, suscripciones a sus productos gráficos y audiovisuales, aportes empresarios y sindicales que los sostengan, y pautas de los Estados nacional y provinciales. Los medios tradicionales segmentan la información en temas específicos, con tratamientos más o menos profesionales; veraces o falaces. Este ecosistema mediático clásico, al tener que competir con variadas plataformas digitales, muchas de ellas anónimas, genera una multiplicidad informativa que en lugar de convencer confunde. Agrava el cuadro que desde hace décadas la información y opinión no están separadas como otrora, en donde había un periodista de noticias imparcial, otro de opinión subjetiva, y un locutor que hacía propaganda de pasta de dientes, u otros productos. Sin olvidar que en todo el mundo existe un periodismo extorsionador, que bien describiera Umberto Eco en su libro “Número Cero”, en el que un empresario plantea estar creando un periódico, pero solo para dar miedo y extorsionar, pues para deslegitimar a un adversario no hace falta acusarlo, sino degradarlo bajo un sinfín de sospechas.  La comunicación apela en muchos casos a reglas de la propaganda política, en donde priva la emoción persuasiva basada en argumentaciones que buscan títulos que impacten, circunstancias que se omiten, frases que se recortan, y un exceso de rumores, que es la forma de comunicación más vieja del mundo, citando supuestas altas fuentes políticas no identificadas (pero seguramente interesadas), en una hibridez argumentativa que paradójicamente, facilita detectar inconsistencias. Un problema no menor es el artilugio político de eludir el uso de la inteligencia artificial, destinada a procesar permanentemente información oficial actualizada y detallada de todos los organismos públicos centralizados y descentralizados al alcance de todos los ciudadanos, en lugar de que la obtengan denunciadores y operadores seriales mediante espionajes mafiosos, para propagarlos mezclando verdades, falsedades y supuestos. Lo expresado puede observarse en las lavadas páginas web institucionales, que no incluyen su estructura, presupuesto, personal, salarios y tareas en gestión, tema clave a considerar próximamente. Para cerrar el capítulo “periodistas”, cabe ejemplificar algunas posibles inconsistencias actuales, evitando contaminar la opinión con prejuicios y adjetivos.

1.- El director de Perfil Jorge Fontevecchia inició una causa judicial contra Milei por haberlo llamado “periodista ensobrado”, que consideró injuriante y ofensivo, afectando a su reputación. Sin embargo, una de las recurrentes tapas de la revista Noticias contra el gobierno, la tituló “Karina Milei, la cajera”.

2.- El periodista Alconada Mon realizó hace meses una detallada investigación sobre un matrimonio ruso residente en nuestro país para tareas de espionaje, que tras ser expulsados fue recibido con honores por Putin. Pero ante la revelación de un consorcio internacional de periodistas de investigación que detectó una campaña de desacreditación del gobierno de Milei financiada por los rusos, que incluía a periodistas, medios, analistas y economistas locales, con algunos nombres concretos, Alconada Mon no amplió su investigación original, inserta en el mundo de intervenciones extranjeras con colaboradores argentinos.  

3.- Tras la emisión de imágenes no autorizadas del interior de la Casa Rosada en el programa televisivo que conduce, la periodista Luciana Geuna en su descargo, dijo que con anterioridad avisaron a funcionarios de prensa, sin identificarlos, pese a que no tienen la categoría de fuente reservada.

4.- Ante un comentario del periodista Pablo Rossi señalando que parte del periodismo se debía una autocrítica, su colega Marcelo Longobardi en una red social lo calificó de “chupamedias”, instalando la duda de si es más ofensivo “mandril” o “chupamedias”.

5.- La periodista Marcela Pagano, devenida en legisladora a través de La Libertad Avanza (no es una fake-news), realiza permanente operaciones contra el gobierno, apelando a contactos con el gobierno venezolano, la AFA de Tapia y Toviggino, e información reservada provenientes de espionajes.

6.- Por último, cabe resaltar al periodista Diego Cabot, responsable de una premiada investigación por las coimas en obras públicas (causa Cuadernos), que fue sometido a un desgastante interrogatorio de 11 horas por defensores de los acusados, soportado con eficacia y dignidad.

Como inicio de los ejercicios reflexivos, se puede ir pensando el tema a desarrollar en la próxima newsletter: ¿qué similitudes interrelacionan a los casos vigentes de Adorni y su justificación de bienes; los reales dueños de la mansión de Pilar; y lo actuado por jueces y fiscales en la causa AFA? .

Buenos Aires, 13 de mayo 2026

Periodistas extraviados (parte 1)

El acceso de Milei a la presidencia provocó una perplejidad política que no solo descolocó a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, sino que también alcanzó al periodismo, cuya presencia en la sociedad no solo es permanente, sino fundamental en su rol informativo y formativo, pues en términos escolares obran como libros de texto populares, que, a diferencia de los usados en la educación básica, no tienen contenidos uniformes oficialmente diseñados, sino diversos en sus planteos y calidades. Previo a teorizar sobre la actualidad periodística, es necesario explicitar el contexto en el que se desempeña, para establecer una estructura reflexiva coherente.

Vale comenzar por identificar dos factores que convirtieron a Milei en un actor inédito y disruptivo: su condición de “outsider” en la política, y su personalidad volcánica. “Outsider” es alguien que se presenta sin carrera y estructura política previa, usualmente antisistema, y con escasas posibilidades de triunfar en elecciones presidenciales. Su antecedente público, previo a ser legislador, se remite a la participación en condición de economista en programas de debate de temas variados, que suelen concluir con bataholas asimilables al mundo de la farándula, ámbito propicio para gritos y enojos entre participantes y conductores. Su soledad política en un país en decadencia, hizo creíble su eslogan de “terminar con la casta”. Pero los que hoy se denominan potenciales “outsiders”, son en realidad mascarones de proa de reconfiguraciones políticas que buscan subsistir en la elección presidencial del 2027. En cuanto a sus criticadas “formas”, las expresiones agraviantes siempre son inexcusables y desagradables, y también abundan en los espectáculos políticos, periodísticos y faranduleros. Lo preocupante es que se producen en un marco político con mafias activas, según confiesan los propios políticos, con legisladores que se enorgullecen de actuar como espías (Tailhade, Pagano), y empresarios prebendarios prolijos en sus formas, pero pagan campañas políticas de desprestigio. La historia muestra que los efectos más preocupantes para las dirigencias no son los alaridos e insultos, sino la comicidad crítica irónica que hace reír a multitudes en base a realidades, (caso de los monólogos de Tato Bores), o la gráfica que critica hechos políticos solo con imagen (Hermenegildo Sabat), por lo que no en vano, sus autores suelen ser perseguidos por dictaduras y autocracias. Por ello cabe dudar si las agresiones generalizadas no responden a una sofisticada técnica publicitaria en la que los escándalos aturden pero no clarifican, o en algunos casos, son producto de una brecha generacional de tradicionales y prolijos columnistas, que ignoran que del “Papá” de hace décadas para dirigirse al padre, se pasó al “Che, pelado”.  

Tras la breve semblanza de Milei, cabe ingresar en el tema “periodistas”, comenzando por lo más relevante: la existencia de libertad de prensa y opinión desde 1983, lo que indica que esta problemática debe analizarse no desde la abstracción “periodismo”, con resonancias corporativas, sino desde los periodistas y medios de comunicación, a través de argumentaciones didácticas y comprensibles, simpleza que no subestima al ciudadano, sino intenta ejercitarlo para que no caiga en la híbrida brevedad del eslogan, habitualmente falaz. Por ello, la abstracción globalizadora “periodismo” sirve para establecer el campo de análisis, pero para ejemplificar, se citarán nombres de periodistas y medios. El diccionario será un valioso apoyo para clarificar conceptos. Por ejemplo, es más correcto hablar de periodismo profesional que Independiente, dado que este último es un adjetivo que califica a quienes tienen autonomía, se valen por sí mismo y adoptan decisiones sin intervención ajena, lo que no sucede en el campo de la comunicación, dependiente de criterios empresariales, marketing, ingresos por publicidad y niveles de audiencia. Como fuente informativa se priorizará la prensa gráfica, pues identifica al medio, al autor de notas, y eventualmente permite armar pequeños archivos de temas relevantes.

Los crecientes desarrollos tecnológicos de Internet, redes sociales e inteligencia artificial, al romper con el tradicional circuito entre emisor de mensajes (periodismo), y receptores masivos (espectador, lector, oyente), explica parte del extravío o confusión de medios y periodistas. Sin embargo, a fin de convencer a las masas se usan las tradicionales técnicas de la propaganda política: 1) simplificación y enemigo único (Milei, Kirchner, Macri); 2) exageración y desfiguración (el mejor o peor gobierno de la historia); 3) Orquestación (repetir incesantemente una misma frase o idea); 4) Transfusión (en un contexto difícil, decir “todos están mal”); 5) Unanimidad y contagio (hacer creer que se piensa como la mayoría, para lo cual las encuestas juegan un rol); 6) Desinformación (planificada o producto de la ignorancia). A partir de esta base, es momento de comenzar con los ejemplos.

Buenos Aires, 06 de mayo 2026