Ciudadanos hacia el 2027

Ante las precipitadas intenciones expresadas en plena campaña electoral por gobernadores y legisladores, de constituirse en alternativa en la elección nacional del 2027, cuyos antecedentes de muchos de ellos hacen presumir que por sí mismos no mostrarán voluntad para producir cambios que afecten privilegios y generen desarrollo sostenible, es aconsejable que el ciudadano en su condición de elector, inicie también un aprendizaje político básico con miras a dicha elección, para lo cual la presente campaña ofrece abundantes indicios de la degradación del sistema político-institucional vigente. Sus fuentes serán las que proveen los diversos medios masivos de comunicación a través de una multiplicidad de informaciones, datos y opiniones, que deberán procesarse adecuadamente para no someterse pasivamente a las mismas. El ejercicio debería sostenerse en una matriz analítica válida para cualquier ciudadano con independencia de sus posturas ideológicas o partidarias, explicitando las reglas e hipótesis a utilizar, las que pueden sustituirse por otras que el interesado considere más pertinentes. Lo importante es contar con una matriz comprensible y definida. Se mencionan las siguientes.   

1.- No se tomarán en cuenta las abstracciones como Patria, Pueblo o similares, y simbologías ideológico-partidarias como radicalismo, peronismo, derecha, centro o izquierda, por no ser congruentes con quienes las invocan. En su lugar se considerarán nombres propios, cifras oficiales y veraces, y puntos de partida concretos, como que quienes asumen la responsabilidad de ejecutar y legislar a nivel nacional son solo 355 políticos (presidente, vice, gobernadores, Jefe de la Ciudad y legisladores), y que en las legislaturas es donde se define el diseño institucional de un país. De allí la importancia de seguir como vota, se abstiene o ausenta cada legislador, y no por apasionados discursos que mezclan hipocresías con necedad.

2.- Respecto al contexto político, se deberá considerar la existencia de entornos estatales mafiosos, reconocidos públicamente por los propios políticos. Sectores pero-kirchneristas tildaron de mafiosos a los miembros de la Corte Suprema por condenas judiciales a políticos corruptos, y  “las familias” de los afectados aducen persecución política y amenazan a jueces. E históricamente reaparece un clásico recurso mafioso: iniciar causas judiciales originadas en anónimos.

3.- Los armados electorales recuerdan a las mafias que asolaban a Nueva York en la década del 70, encabezadas por las “familias” Gambino, Genovese, Luchese, Colombo y Bonano, que cuando sus pujas y traiciones ponían en riesgo sus negocios, realizaban pactos acuerdistas que duraban un tiempo, hasta que surgían nuevas traiciones, y así sucesivamente. Además, el sistema electoral, acordado entre todas las fuerzas políticas, está diseñado para sostener continuidades y minimizar el poder del voto ciudadano,

4.- La debilidad legislativa de Milei pese al 56% de los votos que lo ungieron presidente, puso en crisis el concepto de ser un país “fuertemente presidencialista”. Sea por influencia de las fuerzas del cielo o del infierno, los legisladores descubrieron que haber gobernado desde 1995  bajo emergencias económicas, delegación de poderes, y no discutir los decretos de necesidad y urgencia, es muy pero muy malo. Y los gobernadores descubrieron que la distribución de recursos entre Nación y provincias es injusta, pese a que jamás impulsaron la aprobación de un nuevo régimen de coparticipación que constitucionalmente adeudan desde 1996.

5.- Los milagros provocaron un reverdecer por la constitucionalidad de los actos públicos, aunque afectando la independencia de poderes. Mientras la jueza federal Martina Forns, de la localidad de San Martín, trabó los cambios del ejecutivo en el INTI y la disolución de Vialidad mediante una cautelar no fundamentada, abundan elefantes anticonstitucionales no detectados. Ante las candidaturas testimoniales, ningún político o constitucionalista presentó una cautelar por conspirar contra el concepto de representatividad ciudadana establecida en el artículo 1° de la Constitución. Tampoco se detectó la vulneración del artículo 16 de la misma, el cual establece que la Nación Argentina “no admite prerrogativas de sangre ni de nacimiento” (nepotismos en las listas electorales y cargos públicos); “fueros personales” (como los legislativos ante delitos), y que los habitantes son “iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad” (ausencia de concursos como requisito para ingresar en organismos públicos).

El próximo 18 de agosto cerrarán las listas para las candidaturas nacionales. Será momento entonces de empezar a trabajar con nombres propios.

Buenos Aires, 13 de agosto 2025