Mafias en campaña

Para sustraer recursos públicos, las mafias estatales asociadas a privados necesitan armados políticos e institucionales que tengan continuidad en el tiempo. Un modo de lograrlo en democracia, es legislar sistemas electorales amañados y modificables según las coyunturas, entre otros, candidaturas testimoniales, elecciones indefinidas y ley de lemas. Paralelamente, se legisla que condenados puedan ser candidatos y funcionarios, y los legisladores se autoprotegen con inmunidades parlamentarias ante delitos no previstas en la Constitución. En este contexto, en campañas electorales que buscan manipular a los votantes en un clima de inmediatez, se recurre a las ya clásicas operaciones mafiosas de desprestigio basadas en tres elementos de manual: 1) se inician con anónimos o fuentes de dudosa legitimidad; 2) la propagan en un plazo de horas y en modo simultáneo fuentes comunicacionales preseleccionadas aptas para todo servicio; 3) continúan con un coro de corruptos, oportunistas o ingenuos proclamando honestidad e indignación, en donde se es culpable hasta que no se demuestre lo contrario. En esta metodología se inserta el caso conocido como los “audios de Spagnuolo” director de la Agencia de Discapacidad, que presenta la siguiente trazabilidad operativa:    

1) el martes 19 de agosto conocidos medios y periodistas kirchneristas hacen circular audios de origen desconocido guardados desde hacía meses, en los que Spagnuolo habla de coimas en la compra de medicamentos, involucrando a Karina Milei y “Lule” Menem; 2) el abogado Dalbón, que representó a Cristina Kirchner en causas de corrupción, más práctico y atendiendo a la inmediatez de daño que exigen estas operaciones, presentó una denuncia penal contra Javier Milei; 3) la periodista y legisladora Pagano, que armó un bloque aparte llamado irónicamente “Coherencia”, a los gritos en el recinto despotricó contra quienes rodean a Milei, a quien hipócritamente dijo defender. 4) en la misma semana, el periodista Jorge Fontevecchia ubicó en la tapa de su revista Noticias a Karina Milei con el título La Cajera, sin agregar signo de interrogación, o el condicional sería o podría. Esta acción recuerda a la novela de Umberto Eco llamada “Número Cero”, en la cual un empresario propone a un mediocre personaje ser redactor jefe del próximo diario Domani, que nunca saldrá a la luz, pues sirve solo para chantajear a altas esferas del poder, anticipándoles hechos perjudiciales en base a suposiciones y mucha imaginación., sin separar la verdad de la mentira. 5) el viernes 22 el juez federal Casanello y el fiscal Picardi, con encomiable velocidad, realizan allanamientos en los domicilios de Spagnuolo y los Kovalivker, dueños de la droguería Suizo Argentina, secuestrando teléfonos y dinero. En la misma semana, se desatan rumores, indignaciones sobreactuadas y opiniones que invocan fuentes reservadas, que recuerdan al filósofo griego Epitecto, cuando hace más de 2000 años dijera que “no vivimos en un mundo de cosas reales sino de opiniones y fantasía”.

Pero aceptada la permanencia de mafias estatales-privadas consolidadas, la existencia de coimas no se puede descartar, y menos aún pensar ingenuamente que milagrosas Fuerzas del Cielo hayan destruido una matriz de décadas, que involucran a los tres poderes republicanos. Para arribar a una hipótesis que no caiga en el emocional “lo creo o no lo creo”, cabe formular una argumentación basada en el caso emblemático de las supuestas coimas en el Senado en el año 2000, por la vigencia de muchos de sus actores, y las nefastas consecuencias sociales causadas, con la siguiente cronología: a) En abril del 2000, durante el gobierno de De la Rúa, se sanciona la ley de Reforma Laboral, con apoyo de senadores peronistas. b) Moyano denuncia que el Ministro de Trabajo Flamarique, afirmó que para convencerlos tenía la tarjeta Banelco. c) El empleado Daniel Bravo, “encontró” un anónimo que denunciaba coimas a varios diputados peronistas; d) Abonando las sospechas, en octubre renunció el vicepresidente Alvarez, generando una grave crisis institucional; e) En diciembre del 2001 cae el gobierno de De la Rúa, se confiscan ahorros privados y se llegan a cifras record de pobreza; f) En mayo del 2003 asume el presidente Néstor Kirchner, tras lo cual se presentó “arrepentido” ante el Jefe de Gabinete Alberto Fernández el ex secretario legislativo radical Pontaquarto, declarando que transportó 5 millones de dólares de la SIDE al domicilio del senador peronista Cantarero, para su posterior reparto entre los senadores involucrados; g) Interviene el juez federal Canicoba Corral, cuyo fallo es revocado por la Cámara Federal, pasando la causa al juez Rafecas, quien realiza varios procesamientos, incluido De la Rúa; h) En 2007 se inicia el proceso en el Tribunal Oral integrado por los jueces Pons, Gordo y Ramirez, quienes en el 2012 y tras interrogar a más de 340 testigos, no solo absolvieron a todos los imputados por entender que no se había probado ningún delito, sino se calificó a Pontaquarto de embaucador para armar la causa, y se solicitó investigar al ex Jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra por su mendacidad, y al juez Rafecas por manipular el expediente.

Lo relevante de este caso es que, hayan o no existido coimas, quedó demostrado que las denuncias mafiosas no persiguen objetivos morales, pues no se aportaron pruebas concretas, o bien generado el cimbronazo político, no hubo interés de presentarlas. El costo lo pagó la sociedad con la crisis socio-económica 2001-2002.

Buenos Aires, 03 de septiembre 2005

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