Oro negro y guantes blancos

La energía es un componente ineludible para el desarrollo de un país. El petróleo, por su valor energético y origen de conflictos bélicos, es llamado oro negro, y por lo tanto objeto de interés de las mafias, que el politólogo italiano Gaetano Mosca llamara “estructuras de poder paralelas que surgen por incapacidad o complicidad del Estado”. Mafias que cuando el botín son recursos públicos, deben insertarse en el Estado manejando áreas claves. Por negociarse los saqueos en cómodas oficinas y lujosos restaurantes en lugar de ensuciarse en sangrientos tiroteos y matanzas, los funcionarios, empresarios, jueces y legisladores partícipes por acción u omisión, son llamados ladrones de guantes blancos. En este contexto debe analizarse la decisión de la jueza norteamericana Preska de pagar u$s 16.000 a quienes litigaron por la parcial estatización defectuosa o corrupta de YPF, o la entrega inicial del 51% de las acciones.    

Intentar que las explicaciones o argumentaciones en un tema sean comprensibles para la mayoría de los ciudadanos, implica explicitar los criterios generales a utilizar para ello, comenzando por el mundo de la comunicación, a través del cual la inmensa mayoría de ciudadanos carentes de información privilegiada, puedan obtenerla parcialmente, tras lo cual afrontan el desafío de procesarla, separando lo veraz y útil de lo falaz e irrelevante. Si bien esta tarea se supone compleja, los avances tecnológicos como redes sociales e inteligencia artificial generan cambios en simultaneidad de propagación de mensajes, velocidades, alcances, y manipulación de imágenes, pero en lo político mantienen las técnicas y tácticas de la propaganda diseñada para manipular a la opinión pública nacida en las primeras cinco décadas del siglo veinte, basada en mensajes simples y en general superficiales dirigidos a lo emocional, orquestándolos para su repetición constante. Cabe distinguir cuatro ámbitos periodísticos: información (hechos y datos, veraces o no); opinión (siempre es subjetiva); investigación (exige una formación profesional específica y en muchos casos soportes económicos importantes), y espectáculo (lo formativo o informativo se mezcla con escándalos, agravios y adjetivos). En este último aspecto, dada la mimetización que al respecto se está produciendo entre políticos y periodistas en el uso creciente del insulto como recurso discursivo, con términos tales como mandril, chorro, pelotudo, tuje, mafioso, o los supuestamente más civilizados como autócrata, emperador, mesiánico, loco, populista de extrema derecha. El contagio hace suponer que políticamente se siguen estrategias de inserción popular, y periodísticamente ganar audiencias y sostenerse empresarialmente. Sea como fuere, y considerando que dichos escándalos no aportan a la solución de los graves problemas económico-sociales, y para salvaguardar la libre opinión, estos espectáculos podrían incluirse en las crónicas de la farándula, pues bien analizado, no son distintas las peleas entre Wanda Nara y la China Suárez, o entre las diputadas Lila Lemoine y Florencia Carignano. En lo escenográfico, tras el exabrupto de Espert contra Florencia Kirchner, funcionarios del conurbano tirando bosta frente a la casa del diputado. A todos ellos, también los asemeja que gozan de buenos ingresos.

Es importante señalar que la óptica analítica bajo la cual se realizarán las reflexiones o formularán hipótesis, no será la política idealizada en pos del bien común planteada por Aristóteles, sino la realista extrema en pos del poder según Nicolás Maquiavelo, al menos mientras subsistan las consolidadas mafias saqueadoras de recursos públicos.

Para cerrar, una ejemplificación que provee varias aristas analíticas. De la conferencia brindada por Kicillof para clarificar su rol en la estatización mayoritaria de YPF, se destaca su simplicidad argumentativa carente de datos y cifras concretas, y el emplear el recurso mafioso de la duda, cuando sugirió que “Milei tiene vínculos con el fondo litigante Burford, al que investigará en detalle”, lo que expone una contradicción: ¿investigará en detalle a Burford quién no supo detectar el vaciamiento de YPF? El tercer aspecto es el más importante a futuro, y es no ubicar en el altar de los sacrificios solo a Kicillof, a los Kirchner o a Menem inclusive, para calmar el enojo de los dioses, dado que no son lobos solitarios, sino contaron con la intervención de consolidadas organizaciones del sistema político-mafioso estatal.  

Para la próxima reflexión un desafío: ¿cómo transmitir la complejidad del tema YPF, cumpliendo el requisito de que sea comprensible para la gran mayoría de los ciudadanos?

Buenos Aires, 09 de julio 2025