Ritmo político: woke-woke

Nuestra perdurable clase política instaló en los debates de los últimos años dos términos foráneos: lawfare y woke. Esta práctica no es antojadiza, porque responde a uno de los principios de la propaganda política moderna y vigente en el mundo digital, iniciada por Lenin, continuada por Mussolini y concluida por Hitler y Goebbels, que indica que para su manejo, no es importante que las masas comprendan sino que supongan que comprenden, por lo que los términos y frases a propagar deben ser breves y recordables. “Lawfare” por ejemplo, otorga un barniz universal al castizo “persecución política”, y evita que los acusados por corrupción digan “soy inocente”, lo que carecería de verosimilitud considerando sus abultados patrimonios obtenidos como funcionarios públicos.

El término “woke” (despertó), originado en Estados Unidos para visibilizar la discriminación racial, ampliado luego a las estructuras sociales injustas e incluso a tamaño del Estado, nuestro debate político lo asocia a “batalla cultural”, grandilocuencia ante la cual el inefable perro Mendieta, fiel acompañante de Inodoro Pereyra, pensaría: ¡qué lo parió! Pero como el debate impactó entusiastamente en políticos, periodistas y artistas (los empresarios y sindicalistas son más acotados en sus preocupaciones), vale la pena analizarlo partiendo de sus etimologías. Se entiende como “Cultura” al conjunto de costumbres, creencias y modos de vida que definen a una sociedad o grupo humano, que se transmiten por generaciones, lo que no concuerda con nuestra realidad, acotada a las mismas estructuras político-corporativas ideológicamente fluctuantes vigentes desde hace más de tres décadas, por lo que correspondería priorizar el concepto “Educación”, que es el proceso de aprendizaje y adquisición de conocimientos básicos que igualan a los ciudadanos, cuya didáctica consiste en asociar coherentemente palabras, personajes y actitudes (ejemplo, un oso, con imagen de oso y actuando como oso), por lo que corresponde encarar una “batalla educativa”, facilitada porque nuestros “osos” y dirigencias son vastamente conocidas.

Para fundamentar el planteo, nuestro país presenta un ejemplo cercano a partir de la recuperación de la democracia y derechos humanos en 1983. El elegido presidente, Raúl Alfonsín, activo como abogado defensor durante la dictadura, una vez asumido creó una comisión investigadora de las desapariciones (CONADEP), que el peronismo se negó a integrar. La presidió Ernesto Sábato, e integró entre otros el cardiólogo René Favaloro, el obispo De Nevares y la periodista Ruiz Guiñazú. Los resultados de las investigaciones se plasmaron en el documento “Nunca más”, que sirvió de base para el juicio y condenas a los comandantes en jefe en 1985, y de jefes guerrilleros luego, quienes entre 1989 y 1990 fueron indultados por el presidente Menem mediante sucesivos decretos. Llegado a la presidencia en el 2003, Kirchner tuvo un “woke” (despertó), y anuló solo los indultos militares, retomándose detenciones y juicios, algunos aún vigentes. En paralelo, logró la adhesión de algunas madres y abuelas emblemáticas mediante aportes y subsidios varios, cargos estatales, y creación de organizaciones como la escandalosa constructora de viviendas Sueños Compartidos en el 2006, logrando Kirchner lo que no pudo Alfonsín: ser considerado el paladín de los derechos humanos por las dirigencias favorecidas. El 24 de marzo de 2004 en un acto de la Esma, Néstor Kirchner pronunció su inolvidable frase: “Vengo a pedir perdón en nombre del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades”. Con la complicidad de radicales igualmente cooptados, Alfonsín desapareció de escena.

Como suele suceder cuando las adhesiones se logran con desembolsos de recursos públicos que difuminan principios, los manejos corruptos corrieron por dos vías y escalas paralelas: los grandes negociados entre funcionarios y privados asociados, y los facilitados invocando falsos progresismos, que derivan en que para la defensa de la mujer no se diseñan coberturas legales y policiales adecuadas, sino se crea un inútil ministerio; o que las problemáticas sexuales, que incluyen a niños, se manipulen y den lugar a un colectivo de cuño corporativo-fascista bajo las siglas LGBTQ+. La consecuencia del uso de estos recursos habituales para cooptar adhesiones y manipular a las sociedades, es la aparición de estúpidos que digan que los homosexuales son pedófilos, cuando también pueden serlo sacerdotes o padres de familia. El filósofo Bertrand Russell decía: “El gran problema con el mundo es que los necios y fanáticos siempre están tan seguros de sí mismos, mientras que las personas más sabias están llenas de dudas”.

Queda claro que explicar nuestra decadencia no necesita de épicas “batallas culturales” utilizadas tanto por izquierdas como por derechas, sino apelar al recurso de la educación básica, aprovechando que todos los actores responsables están vigentes y visibles. De todos modos, el término “woke” podría aprovecharlo algún creativo musical, y promover el ritmo woke-woke en boliches bailables.

Buenos Aires, 19 de febrero 2025

Paso a paso

La aprobación el seis de febrero del proyecto de ley que suspende las PASO nacionales solo para las elecciones legislativas de este año por amplia mayoría de la Cámara de Diputados, y cuya ratificación deberá tratar el Senado, encierra una alegoría: en contextos en los que nada es definitivo (anular), sino circunstancial (suspender), para lograr transformaciones virtuosas para los ciudadanos se deberá avanzar paso a paso. En la ficha limpia, por ejemplo, se discute si con una primera condena y una ratificación se puede estar “limpio”, y solo con una segunda ratificación considerarse “manchado”. Por ello, en un proceso electoral en donde responsables de la decadencia argentina se reconfiguran para el armado de ofertas electorales, se deberá estar atentos a una clásica táctica política que bien describiera el marqués de Lampedusa en su novela El gatopardo, cuando un aristócrata de Sicilia pronunció la célebre frase: “si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”.

Sin embargo, el fenómeno Milei, que en principio surgió solo como instrumento del hartazgo social, genera una opción inédita, consistente en elegir entre quienes pretenden cambiar las estructuras y privilegios causantes de la degradación social, o quienes bajo ropajes de oficialismo u oposiciones, luchan por disimular intenciones para continuar usufructuándolas, aunque afrontando una dificultad: mayoritariamente los principales actores políticos son vastamente conocidos. Por ello cabe encarar el presente año electoral con un saludable escepticismo, destinado a desnudar contradicciones y falacias discursivas que permitan un mejor balance entre lo emocional y lo racional, dado que una permanente presión social a nivel de opinión pública y no de patoteros a todo servicio, será imprescindible para que sus beneficiarios resignen privilegios y corrupciones. A tal fin, para analizar actitudes y argumentar hipótesis es necesario apoyarse en principios educativos básicos, simples, verificables y perceptibles, sin enredarse en debates y mensajes altisonantes diseñados con fines de polarización y desinformación, que retrotraen a las clásicas técnicas de la propaganda política. Se citan algunos datos a considerar.

Los apasionados debates generados por los recurrentes rediseños del sistema y calendario electoral de turno, ratifican que los políticos priorizan conveniencias circunstanciales por sobre legislaciones consistentes. Cabe destacar la implementación de la lista única de papel, para lo cual se deberá realizar una efectiva campaña de información. Por otra parte, los realineamientos partidarios electorales demuestran que es falaz la habitual invocación de políticos y periodistas a “la necesidad de diálogo” o definir a determinados bloques parlamentarios como “dialoguistas”, pues si algo abunda entre sectores políticos, sindicales y empresariales vigentes desde hace décadas, es “diálogo” a secas. Lo correcto entonces, es hablar de ausencia de “diálogo en pos del interés común”. El ejemplo más reciente lo brindó la legislatura de la provincia de Buenos Aires, que comunicó que tras una investigación no se encontraron irregularidades en la recaudación que con varias tarjetas de débito de supuestos empleados legislativos realizaba personal administrativo, sin que existieran objeciones de sectores de izquierda, centro y derecha, unanimidad imposible de lograr sin “diálogos”. Pero también abundan las omisiones.

En la campaña electoral se omite clarificar cual es el organismo que además de la Cámara Nacional Electoral, certifica la existencia, actividad, domicilio y afiliados reales de más de 700 agrupaciones a nivel nacional, que en gran número actúan como células dormidas que reviven solo en elecciones para sostener candidaturas, o bien que se crean y aprueban sin ningún control institucional. Y no menos grave, que una vez asumidos muchos legisladores se transformen en librepensadores o se traspasen impunemente de partido. Si es permitido por la ley, no hay traidores, tránsfugas,  o similares, sino una gran hipocresía en el discurso político. Este aspecto cobra relevancia ante la diáspora de partidos e identidades líquidas, cuando hasta hace 25 años (una generación), entre peronistas y radicales congregaban el 85% de los votos emitidos.

Para minimizar la confusión general, es recomendable que todo análisis para interpretar el armado de las listas legislativas 2025 primero, y propuestas electorales luego, concentre la atención en tan solo los 355 políticos que poseen la capacidad de decidir, ejecutar, y con sus votos, abstenciones o ausencias, legislar. Ellos son el presidente, vice, gobernadores, diputados y senadores.

Buenos Aires, 12 de febrero 2025

Zarandeo de candidatos

De los tres espacios electoralmente significativos en el 2023, en la última reflexión se analizó los representados por Cristina Kirchner y Mauricio Macri, pues sus nombres ofrecen una identidad más clara que si se apelara a las sucesivascoaliciones que encabezaron: Frente para la Victoria, Frente de Todos y Unión por la Patria en el primer caso, y Unión Pro, Cambiemos y Juntos por el Cambio en el segundo. Para completar el tablero de opciones, cabe mencionar al oficialismo, prioritariamente centrado en Milei, y a las clásicas “terceras vías”, que hoy podría ser cuarta vía, armadas de apuro e integradas por comodines que rotan en cada turno electoral.

En la campaña que concluyó con el sorpresivo triunfo de Milei, quien concentrara en su persona propuesta y mensaje, se deben distinguir dos instancias: las Paso, en la que el hartazgo social transparentó una fragmentación electoral que licuó predominios partidarios claros, y el balotaje, que clarificó expectativas, pues la ciudadanía debió optar entre cambios de fondo, si bien brumosos, o apoyar a quienes tradicionalmente pretendían sostener privilegios y corrupciones. La contrapartida para Milei, fue tener que ejercer su presidencia sin gobernaciones, intendencias, presencias legislativas eficaces, y con los principales actores del deterioro social y político activos. En su primer año de gestión debió realizar un rápido aprendizaje de prácticas políticas, con funcionarios que mezclaban amateurismo, incapacidad y necedad, pese a lo cual consolidó cinco pilares consistentes que le permitieron plasmar acciones dolorosas prometidas en campaña: la economía macro, el área social, ministerio de Interior, reforma del Estado y Justicia. Se debe destacar que contó con el vital apoyo de opositores que promovían cambios estructurales, y no de quienes solo los proclamaban.

Definidos sintéticamente los tercios surgidos de la elección del 2023, resta mencionar a las terceras vías de coyuntura, y a los legisladores que una vez asumidos, se convierten en libres pensadores conformando bloques parlamentarios que nadie votó, poniendo en crisis el concepto de representatividad e institucionalidad que todos declaman proteger. Ello provoca interrogantes, que pese a la costumbre de cambiar en cada elección las reglas electorales, nunca se clarifican: ¿a quién responden los legisladores: a los electores, al partido/coalición que integran, a quienes los ubicaron en las listas sábanas, o a sí mismos? Las crónicas periodísticas ya colaboran al respecto, cuando señalan que determinado legislador/a “responde a…”, y citan a conocidos políticos, nunca a los votantes. Por ello en este año, y con ayuda de la prensa escrita, el ciudadano deberá informarse acerca de los antecedentes de los precandidatos de cada lista sábana con posibilidad de acceder a la función legislativa, y tomando el mercado de transferencias de jugadores de fútbol como metáfora, indagar en cuántas agrupaciones y coaliciones participaron a lo largo de su carrera, pues una vez elegidos, cada legislador tendrá un voto al momento de aprobar o rechazar leyes.

Vale como ejemplo el bloque legislativo Encuentro Federal que como tal nadie votó, integrado por 16 legisladores de distinto origen, varios de ellos con vasta experiencia, como Pichetto, Massot, López Murphy, Monzó y Stolbizer (los tres últimos vencen sus mandatos en diciembre), quienes integraron la oferta electoral de Juntos por el Cambio. Cabe preguntarse qué propuestas y proyectos los congregan ahora. Si a los citados se agregan a quienes quieren volver o permanecer, como Larreta, Carrió y Lousteau entre otros, se tiene una buena base para comenzar a manejar opciones en cuanto al rearmado de ofertas electorales. Inicialmente se puede esbozar un pre diagnóstico en cuanto a los perfiles de las principales: 1) UxP expresa el mantenimiento de políticas ejercidas en las últimas décadas, por lo que internamente no se discuten ideologías sino cuotas de poder. Legislativamente es la más consistente en cuanto a fidelidades. Massa se mantendrá en la coalición buscando una diputación, usando como alternativa a su esposa Galmarini. 2) JxC es la más disgregada, ratificando que en cuanto a luchas de poder, experiencia e intelectualidad no aseguran coherencia, evidencia que explica porque ni siquiera llegó al balotaje. Un ejemplo es Lousteau, quien avalado por “Coti” Nosiglia, Morales, Angelici y Jacobitti para presidente de la UCR, logró una nueva división del partido. 3) LLA deberá extremar la idoneidad de sus candidatos, pues los figurones no suelen ser aportes saludables. En campaña deberá resaltar propuestas concretas que comprometan apoyos legislativos opositores en caso de triunfar. Y asumir que la responsabilidad por las recurrentes decepciones con funcionarios, recae en quienes los seleccionan. 4) En cuanto a “cuartas vías” creadas para negociar posiciones en las listas predominantes, no parecería viable que quienes integraron JxC hasta hace meses negocien con UxP a nivel nacional, pero sí lo harán a niveles provinciales. Considerando que cargo mata principios: Ricardo Alfonsín fue embajador kirchnerista.

En lo inmediato, las discusiones legislativas de temas alejados del interés ciudadano, como las Paso, la ficha mal llamada limpia, desdoblamiento de elecciones locales con la nacional, se realizan bajo una óptica explícita: me conviene o no me conviene.

Buenos Aires, 05 de febrero 2025

Políticos buscando sobrevivir

Las reflexiones políticas semanales se reinician con el ya mencionado metafórico juego de mesa individual llamado “Arme sus listas legislativas 2025”, consistente en suponer los realineamientos partidarios, quienes ocuparán los primeros lugares en cada una de las tres principales ofertas electorales, y una eventual “tercera vía”, creada de apuro por quienes descarrilaron en las principales. Como el ejercicio pretende una comprensión masiva, en lugar de adivinar se apelará al principio de educación básica que exige una correlación entre palabra, imagen y actitud; por ejemplo, el término “gato” debe coincidir con la imagen de un gato que actúe como gato, en lugar de grandilocuentes batallas culturales. El juego analítico finalizará el 31 de abril, veinticinco días antes de la fecha límite para presentar las listas de precandidatos para su oficialización, la que una vez concretada permitirá comparar aciertos entre lo supuesto y la realidad.

Arribar al objetivo implica establecer reglas, pautas e inclusive preconceptos que estructuren un método de análisis coherente. A tal fin se propone: 1) evitar abstracciones que adjudiquen responsabilidades a “la política”, para centrase en “los políticos” que la ejercen, deciden, ejecutan y legislan, que a nivel nacional son tan solo 355: presidente, vice, gobernadores (incluye al jefe de la Ciudad), y legisladores. El naufragio electoral que la ciudadanía produjera a tradicionales políticos en el 2023, facilitará evaluar las actitudes y contradicciones de quienes, hasta el cierre de listas en abril, intentarán sobrevivir subiéndose a los siempre escasos botes salvavidas legislativos. 2) En el campo declarativo no deberán impresionar simbologías que invocan a San Martín, Bolívar, Alem y Perón entre otras, utilizadas para disimular incapacidades y/o corrupciones. Hasta Marx es inocente, porque muchos de los autoproclamados comunistas o “zurdos” criollos comparten con las derechas  e híbridos centrismos privilegios y el fácil saqueo de los recursos públicos, 3) la licuación de identidades partidarias permite asimilar las etapas preelectorales con la temporada de pases entre clubes de fútbol, pero con una diferencia sustancial: en el fútbol se evalúan condiciones técnicas y costos, mientras que en política programas y leyes concretas de cara a la sociedad. El principal interrogante será entonces si los realineamientos resultantes diferenciarán entre quienes promueven cambios estructurales profundos, y quienes pretenden mantener privilegios e impunidades. Las votaciones legislativas del año 2024 brindaron algunas señales. 4) El cruce de acusaciones políticas insustanciales para la ciudadanía pueden insertarse en el mundo de la farándula política, cual polémicas entre Wanda Nara y la China Suárez. La experiencia indica que muchos de quienes hoy se acusan, en pocos días compartirán listas electorales, explicando la contradicción como señal de madurez.

Para formular hipótesis consistentes en el análisis del movimiento de nombres, cabe partir de un ordenamiento jerárquico, poniendo en foco las posibilidades que como candidatos tienen quienes como ex presidentes marcaron políticamente el período 2007- 2023: Cristina Kirchner (se le adjudica la gestión Alberto Fernández) y Mauricio Macri. Los aspectos a valorar son si lo desean y conviene, cuáles son sus liderazgos actuales, y si quienes promueven sus nombres buscan utilizarlos como mascarones de proa electorales. Respectoal primer punto, acostumbrados a conducir, ambos mostraron escaso apego al rol parlamentario. En cuanto a Cristina, acceder a un puesto legislativo no cambiará su situación judicial. Los liderazgos de ambos reciben críticas dentro de sus propias coaliciones, y las encuestas no los muestra triunfadores. Si se agrega que ninguno de ellos dejó sucesores consistentes (caso Cristina con su hijo Máximo), crece la hipótesis de “mascarones de proa”, pues sus nombres mantienen un peso del que carecen viejos políticos que ocuparán los primeros puestos en las listas. Es reveladora una frase de Miguel Angel Pichetto publicada en Clarín el 22/12/24, reprochando a Macri que no haya sido candidato a presidente o Jefe de Gobierno de la Ciudad en 2023, al decir: “Si liderás un espacio, tenés que jugar”. El vaticinio inicial es que ni Cristina ni Macri desean ser candidatos, pero la duda a develar es si soportarán las presiones internas. En la próxima reflexión se analizarán los botes de salvataje oficialistas, y las precarias balsas que viejos marineros denominan “terceras vías”.

En lo inmediato, es importante que los máximos 355 políticos responsables vigentes, no olviden durante la campaña que el recambio legislativo se realizará recién el 10 de diciembre próximo, por lo que deberán continuar gobernando y legislando hasta entonces, con o sin fuerzas del cielo.

Buenos Aires, 29 de enero 2025

Pensar como político

El cierre de año promueve balances y estimula las actividades lúdicas, para lo que se propone dar inicio al ya mencionado metafórico juego de mesa llamado “Arme sus listas sábanas legislativas 2025”, destinado a analizar el contexto político del próximo año en base a la principal preocupación de sus actores: mantener poder electoral en lo partidario, y acceder a cargos legislativos en lo personal. Se recuerda que para ello se supone un tablero dividido en cuatro sectores con siete casilleros cada uno, que representan a los tres espacios/coaliciones excluyentes en la última elección (JxC, UxP y LLA), y un posible cuarto sector para la posible creación de un “espacio de centro”, armado no para triunfar, sino para presionar y negociar posiciones en las listas principales.

En los casilleros se insertarán los nombres de siete políticos que, con independencia del orden de ubicación, el jugador supone que encabezarán las listas sábanas en los dos distritos mayoritarios en los que pesa el concepto de “sábana”: Ciudad de Buenos Aires (se elegirán 12 o 13 diputados y 3 senadores), y Provincia de Buenos Aires (se elegirán 35 diputados, sin renovación de senadores). Por lo que en la Ciudad en sus siete casilleros se pondrán los nombres posibles de cinco diputados y dos senadores de los tres que se renuevan, y en Provincia los de siete diputados. El juego finalizará un mes antes de la oficialización de listas, tras lo cual se harán las comparaciones. Como el ejercicio no es de adivinación, sino implica un análisis permanente del devenir político para ir armando posibles configuraciones, la utilización de nombres propios vastamente conocidos, cumple con el requisito didáctico de la educación básica, en el que nombre, imagen y comportamientos sean congruentes, como por ejemplo que el término “oso” coincida con la imagen y actitudes de un oso. Este objetivo no se lograría si se apelara a rebuscados enfoques intelectuales, pretendidas diferencias ideológicas o encendidos discursos de barricada, pues es sabido que para mantener poder y privilegios, estas diferencias desaparecerán al momento de acordar los armados de las diversas listas. Lo relevante no será entonces lo que el político proclame, sino lo que decida (ejecutivo), y como vote o se ausente (legislativo), siendo los medios masivos de comunicación las fuentes de información naturales. En cuanto a las presentes reflexiones por ser subjetivas, serán solo referenciales, pues cada jugador/ciudadano elegirá sus fuentes informativas y evaluará los contextos políticos de acuerdo a su propio criterio.

La escala del juego parte de que a nivel nacional se elegirán 151 cargos de legisladores (127 diputados y 24 senadores), de los cuales los distritos CABA y provincia de Bs. As. aportarían 47 diputados, y 3 senadores en la Ciudad. En este marco y considerando la paridad de género, los siete nombres que encabezarán las listas de las cuatro coaliciones planteadas, marcarán los futuros realineamientos, discusiones y acuerdos. Como dato ilustrativo, se cita la distribución por distrito y coalición de los 45 diputados ingresados en el 2023: Ciudad de Buenos Aires:       5 UxP –   5 JxC – 2 LLA. Total = 12

Provincia de Buenos Aires:  14 UxP – 10 JxC – 9 LLA. Total = 33

Para avizorar realineamientos y la creación de un posible cuarto espacio electoral, se citan algunos de los nombres de quienes se les vence el mandato en el 2015, e intentarán renovar. Como senadores de CABA, Lousteau, Tagliaferri y Recalde hijo. En diputados, Moreau Leopoldo y Palazzo (UxP); Vidal, Santilli, Iglesias y Laspina (PRO); Lombardi, Tetaz y Manes (UCR); López y Oliveto (CC), Espert (LLA), y López Murphy, Monzó, Randazzo y Stolbizer, pertenecientes a la escudería Encuentro Federal, que nadie votó. Entre quienes posiblemente intenten un retorno para gozar de las mieles legislativas, se encuentran Larreta, Massa, Carrió, Schiaretti y Urtubey. Los mencionados y otros pretendientes, indican que las negociaciones podrán asimilarse a la lucha por conseguir un bote salvavidas ante un naufragio.

Como todo juego necesita un único y claro punto de partida, y considerando que las presentes reflexiones se retomarán el 29 de enero próximo, podría plantearse un arranque veraniego basado en dos actores esenciales intencionadamente no mencionados: Cristina Kirchner y Mauricio Macri, quienes encabezaron el gobierno en los últimos 20 años, aclarando que el de Alberto Fernández se adjudica a UxP, vista su forma de designación sin objeciones partidarias, políticas de gobierno adoptadas y equipos designados. Gran parte del éxito del juego depende de formular hipótesis consistentes sobre ambos en base a los siguientes interrogantes: ¿qué liderazgos representan hoy? ¿quiénes promueven sus nombres, creen en sus liderazgos o buscan mascarones de proa electorales? Finalmente, ¿se presentarán como candidatos a diputados? ¿les conviene y lo desean? No apresurarse con las respuestas, y tomarse enero para analizarlo.

Buenos Aires, 26 de diciembre 2024

Próxima newsletter el miércoles 29 de enero 2025

Corrupción para principiantes

El devenir político presenta una concatenación de imágenes con hechos institucionales, nombres propios y números concretos, que permiten aplicar principios de educación básica para explicar de modo comprensible para todas las franjas sociales la problemática de la corrupción pública, causante del atraso que desde hace décadas sufren los argentinos. Rol didáctico que no cumplen las grandilocuentes batallas culturales, que en esencia son vulgares propagandas igualmente masivas, pero cuyos mensajes se diseñan para llegar a los niveles intelectuales más elementales. La presente reflexión puede ordenar dichos hechos a modo de una simple ecuación: 355 + Congreso nacional + Juez Lijo + ficha limpia + expulsión de Krueider + políticos honestos e inocentes = corrupción.  

355 indica la cantidad integrada por el presidente, vice, gobernadores y legisladores nacionales elegidos por el voto popular, que tienen poder de decisión. Sus intereses, sea por sí o por quienes los representan, se congregan en el Congreso Nacional, que entre sus funciones está la de designara los jueces del Poder Judicial, con decisiones finales que suelen tergiversar los concursos del ineficaz Consejo de la Magistratura, para concluir con los clásicos acuerdos de antaño: “estos jueces son tuyos, y estos míos”. Un ejemplo de tal laxitud se manifiesta en el trámite para designar al juez Lijo como integrante de la Corte, cuyos debates apelan a las indefinidas “inhabilidades morales”, subsanables si se llega a acuerdos políticos. Moralidad que no impidió la no aprobación de la mal llamada ficha limpia, pues permitía ocupar cargos públicos a quienes estén procesados o con una condena. Pero días más tarde de este fracaso, se ignora si por imperio de las fuerzas del cielo o del infierno, surgió el caso del senador justicialista Krueider, funcionario del gobierno de Bordet en Entre Ríos, y que accediera a la banca en el 2019 con la boleta presidencial Fernández-Kirchner, detenido en Paraguay acompañado por una empleada del Senado con más de 210.000 dólares en un bolso, tras lo cual sus colegas acudieron a la puesta en escena de la indignación, manifestada incluso por un senador procesado. Pero como el objetivo era la ocupación de su banca, se omitió el menú de opciones políticas usuales en casos de corrupción que los afecta, tales como ser víctima del “lawfare” o de una emboscada de la SIDE, ser inocente hasta que no se compruebe lo contrario, o ejercer el derecho de defensa. Se decidió que su mayor culpa fue la de haber votado parte de los puntos de la Ley Bases, por lo cual resultaba claro que los 210.000 dólares se los había pagado el gobierno. Atento a lo cual y en un rapto generalizado de moral, ética y honestidad, se votó la expulsión de Krueider. Para lograrlo se necesitó el aporte del último eslabón de la ecuación mencionada al inicio, al que no se le presta la debida atención en casos de corrupción: los autoproclamados políticos honestos e inocentes.

El concepto de corrupción tiene dos facetas: la penal, en la cual los funcionarios y sus cómplices se enriquecen ilícitamente a costa de recursos del Estado a los que tienen acceso. Pero para lograrlo necesitan de la segunda faceta, que es la institucional, consistente en la pasividad de otros funcionarios y legisladores, lograda a través de prebendas y privilegios penalmente no punibles, para que simulen no ver, no entender, dejar hacer y dejar pasar. Esto explica que los actos de corrupción se hagan públicos de manera fortuita (bolsos de López, patrimonio del fallecido secretario presidencial Muñoz, el yate de Insaurralde, los dólares de Kueider), o por investigaciones periodísticas. Nunca a través de políticos con los que conviven por décadas. Esta asociación entre el acto penal y la complacencia institucional, configura el concepto abarcador de corrupción: descomponer, deteriorar, destruir.

En el caso Krueider se podría citar al locuaz Luis Juez, experimentado, reputado de honesto, y según sus propias palabras “ningún boludo”, que promovió la suspensión y votó la expulsión. O al igualmente locuaz Lousteau, ausente en la sesión. Por lo que los considerados honestos e inocentes, deberían aclarar si nadie conocía el enriquecimiento de Krueider u otros políticos con los que conviven, si existen declaraciones patrimoniales actualizadas de los legisladores, y se investigan sus eventuales inconsistencias. Si se conocen los antecedentes de los miles de empleados del Congreso, como los de la empleada que acompañaba a Krueider, y del empleado que supuestamente le facilitó el vehículo para su traslado. Y aprovechando el brote ético-moral generalizado, informar si se solicitarán y harán públicos los antecedentes policiales, judiciales y patrimoniales de quienes integrarán las próximas listas legislativas sábanas, o apelando a la terminología del senador Juez, todos se harán los boludos.  

Buenos Aires, 18 de diciembre 2024

La familia judicial

En el marco de una degradación institucional visible, es momento de reflexionar sobre el desempeño del Poder Judicial, al que se ingresa a través de relaciones familiares y padrinazgos en lugar de concursos públicos, generando vínculos internos que a menudo son motivo de sospecha cuando interrelacionan tramitaciones de causas de corrupción con gestión de ascensos. El eterno conductor del gremio, por ejemplo, está casado con una jueza. En cuanto a eficacia, cabe destacar algunas causas emblemáticas.

1.- Causa “Sobornos a funcionarios pagados por Siemens para la confección de pasaportes y DNI”, iniciada en 1998 (juez Ariel Lijo). Siemens confesó el pago de millones de dólares, y tras 26 años, no hay Tribunal oral designado.

2.- Causa “Sobornos a funcionarios pagados por Skanska por adjudicación de ampliación gasoductos Norte y Sur”, iniciada en 2006 (jueces López Biscayart y Casanello). En octubre de 2019 el juez Casanello envió la causa a juicio oral, designándose al Tribunal integrado por Costabel, Gorini y López Iñíguez. Juicio iniciado en abril de 2024.

3.- Causa “Desaparición de fondos públicos destinados a Fútbol para Todos”, iniciada en 2015 (jueza Servini de Cubría). Elevada a juicio oral ante el Tribunal integrado por Basílico, Michilini y Grünberg, el mismo se inició en junio de 2024.

4.- Causa “Panamá Papers, con argentinos sospechados de conformar empresas off-shore”, iniciada en 2016 (juez Casanello). Sin avances a la fecha.

5.- Causa “Sobornos de la empresa Odebrecht de Brasil a funcionarios públicos latinoamericanos”. Iniciada en 2016, en Argentina se dividió en tres causas: a) “Soterramiento del tren Sarmiento” a cargo del juez deGiorgi sin avances, pese a reclamos de la Cámara Federal para que defina la situación procesal; b) “Ampliación gasoductos Norte y Sur”, a cargo del juez Rafecas, elevada a juicio oral ante el Tribunal integrado por los jueces Gorini, Giménez Uriburu, sin fecha de inicio; c) “Planta potabilizadora de Aysa”, a cargo del juez Casanello, elevada a juicio oral sin fecha de inicio. Cabe señalar que en Brasil, Perú, Ecuador y Panamá, los juicios terminaron hace más de dos años, con condenas a funcionarios y empresarios.

6.- Causa “Defraudación de fondos públicos por la Fundación Sueños Compartidos”. (Jueces Oyarbide y de Giorgi) Iniciada en 2011, se elevó a juicio oral hace tres años, ante el Tribunal integrado por los jueces Paillotti, Obligado y Martínez Sobrino, sin inicio a la fecha.

7.- Causas por “Espionaje ilegal de servicios de inteligencia”, con denuncias formuladas entre 2019 y 2022. El juez de Giorgi tiene cuatro de ellas, sin avances a la fecha.

8.- Causa “Lavado de dinero a través de la Inmobiliaria Los Sauces y Hotesur”. Tras el insólito cierre de la causa en el 2021 por los jueces Obligado y Grünberg, designados para llevar a cabo el juicio oral, la Cámara de Casación anuló esta decisión, y se designó un nuevo Tribunal integrado por Paillotti, Michilini y Canero, aún sin fecha de inicio.

9.- Causa “Firma del memorándum con Irán”. Dictada la falta de mérito por el Tribunal integrado por Michilini, López Iñíguez y Obligado, la Corte Suprema ordenó iniciar un nuevo juicio oral. Los jueces sorteados para el juicio fueron Basso, Giménez Uriburu y Ríos.

10.- Mega causa “Sobornos entre 2005 y 2015 a funcionarios por obras públicas” (Cuadernos), iniciada en julio de 2018 (jueces Bonadío y de Giorgi). Elevada a juicio oral el 21 de septiembre de 2019 ante el Tribunal integrado por Canero, Castelli y Méndez Signori, recién en diciembre de este año se decidió iniciar el juicio el 06 de noviembre de 2025.   

11.- Causa “Denuncia del empresario Echebest contra el abogado D`Alessio”, iniciada en febrero del 2019 (juez Alejo Ramos Padilla). Manipulada para afectar la causa Cuadernos (operación Puff), se elevó a juicio oral ante el Tribunal integrado por López Iñíguez, Namer y Toselli, sin fecha de inicio.

Si se presta atención a las causas, personajes, tiempos y resultados, se podrá desmenuzar más fácilmente las realidades que ocultan los discursos políticos, que mezclan corrupción, moral y ética, con toques de Patria y Pueblo, y simulaciones de sorpresa e indignación ante nuevas corrupciones..

Buenos Aires, 11 de diciembre 2024

Periodistas aturdidos

Analizar u opinar de modo entendible para todas las franjas socio-culturales el desenvolvimiento político hasta las próximas elecciones legislativas nacionales, implica explicitar las pautas empleadas, como sucede con las bibliografías destinadas a aprender a leer y escribir.  Se señalan las siguientes:

1) Las críticas que definen a Milei como histriónico, agresivo, agraviante y otros adjetivos similares se consideran válidas, pero debe prevalecer que es un presidente electo con grandes desafíos. En este marco se estima contradictorio catalogar a su gobierno de débil por carecer de gobernadores, intendentes y mayorías legislativas propias, y en simultáneo hacerlo principal responsable de acuerdos llamados “opacos”; cuando los desenvolvimientos legislativos muestran la necesaria participación directa o indirecta de gran parte de todos los sectores políticos en la toma de decisiones. 2) En política predominan dos filosofías: la aristotélica basada en que se debe propender al bien común (muy aplicadas en los discursos), y las de Maquiavelo que la centra en la lucha por el poder (“realpolitick”). A esta última se tomará como adecuada para nuestra realidad. 3) Se considerará incursos en la condición de “casta” a quienes mantengan cargos políticos en forma ininterrumpida durante 25 o más años, periodo de tiempo que define a una generación. Milei no entra en esta categoría, pero debe moverse y negociar entre castas. Muchos legisladores impresentables no son casta según esta regla temporal, sino producto de nepotismos y listas sábanas). 4) La libertad de prensa y opinión se mantiene indemne en nuestro país, pese a la baja calidad institucional. Los intentos de limitarla fueron neutralizados con éxito, por lo que no hay riesgo de que se impida al periodismo continuar con la trascendental tarea de brindar información consistente (o manipulada según el caso), para que los ciudadanos saquen sus propias conclusiones.

En el campo comunicacional se generó en las últimas dos décadas un cambio profundo, en especial en lo político. Los mensajes masivos responden a clásicas técnicas propagandísticas nacidas en las primeras décadas del siglo XX para influir en la opinión pública en general, o de un grupo social en particular, cumpliendo con la regla de ser Unidireccionales o Asimétricas, pues el emisor, sea político o periodista, era quien elaboraba y presentaba sus mensajes ante los ciudadanos, que actuaban como simples receptores pasivos. Hoy los mensajes se intercambian públicamente en forma permanente entre formadores de opinión y ciudadanos comunes, entre inteligentes y delirantes, sin jerarquías preestablecidas. La consecuencia es que casi forzados a interactuar en las redes, muchos políticos exhiben sus mediocridades y contradicciones a través de videos y tuits, y avezados y tradicionales periodistas dedicados al análisis político, intentan polemizar con “influencers” de moda incursionando en frívolas “batallas culturales”, o bien pierden la calma ante el cruce de agravios que los afecten en lo personal. Es así como Fontevecchia inició una causa penal contra Milei que fue rechazada por la justicia en base al principio de libertad de opinión, y que el periodista apeló ante la Corte. O que Longobardi sintiéndose verdaderamente afectado por frases de Milei, convirtiera en obsesivas sus críticas y entrevistas en contra del presidente. Lo cual promueve un interrogante: sabido que el periodismo recurre habitualmente al modo potencial para describir rumores y hechos con visos delictivos, cabría preguntarse si en lugar de decir “ensobrado” se dijera que determinado periodista “estaría ensobrado”, la frase dejaría de ser agraviante.  

Dada la importancia que el periodismo cumple en los campos de investigación, información veraz y opinión, es de esperar que periodistas de reconocida capacidad profesional recobren la estabilidad emocional y eviten ser monotemáticos, pues los necesitamos para analizar un proceso político inédito desde 1983, en donde bajo mandato ciudadano, un peculiar personaje dejó a los integrantes de históricas estructuras corporativas aturdidas y sin consenso popular, pero plenamente vigentes. Situación que transformó a la llamada “opacidad” de las relaciones políticas en escenografías públicas en las que diversos actores transparentan hipocresías y contradicciones, como mostraron las fracasadas sesiones para la aprobación de la mal llamada “ficha limpia”. Para lograrlo fue vital el servicio periodístico de algunos medios de comunicación, cuando a partir del tratamiento de la Ley Bases en febrero tomaron como norma publicar de modo gráfico y claro con identificación individual, las ausencias decisivas que impiden obtener quorum, o bien los votos determinantes o fluctuantes para aprobar o rechazar proyectos de leyes trascendentes. Estas identificaciones explicarían que la primera sesión por la “ficha limpia” fracasara por solo una ausencia, y en la semana siguiente el quórum no se alcanzara por 16 ausencias multipartidarias que supuestamente la promovían, con justificaciones que rozaron el grotesco. Una legisladora simulando llanto, otra exhibiendo apósitos en su brazo, un legislador con certificado médico en su bolsillo, y el juego de la butaca, en el que si un legislador se sentaba y daba quórum, otro se levantaba. Señores periodistas, ante estos espectáculos con Milei incluido, no se excedan en lamentos y actúen casi como corresponsales de guerra. La fuerte corrupción lo amerita.

Buenos Aires, 04 de diciembre 2024

¿Batalla o parloteo cultural?

Es momento de ir afinando la gimnasia analítica para iniciar el juego individual “Arme sus listas sábanas 2025”, consistente en suponer los nombres de siete primeros precandidatos a integrar las listas sábanas de los tres espacios políticos preponderantes, más un cuarto espacio armado de apuro bajo la clásica invocación federal. En esta etapa de ímpetus electorales, se inserta la creación de Organizaciones y Fundaciones teñidas de intelectuales y destinadas a librar una “batalla cultural”, y la abortada sesión legislativa en que por ausencia de un diputado, no alcanzó el quorum para tratar la aprobación de la llamada Ficha Limpia, hechos que se interrelacionan si se clarifica la diferencia entre educación y cultura.

Educación implica enseñanza y aprendizaje de conceptos básicos generales necesarios para el desarrollo de los individuos, en especial niños y jóvenes, como forma eficaz de generar responsabilidad social y reducir la pobreza, mientras que  Cultura refiere a creencias, valores y comportamientos grupales en un país, que abarcan aspectos históricos, religiosos, morales y artísticos, entre otros. Por lo expuesto, mientras educación implica enseñanza racional de conceptos básicos comunes o específicos, cultura supone diversidad y debate, por lo que trasladado a la política, las batallas culturales intentan convencer y subyugar sin educar, utilizando reglas clásicas de la propaganda, en la que abundan escenografías, grandilocuencias verbales y distorsiones conceptuales. No en vano en los debates, escasos de ideas, predominan los términos zurdos, fascismo, camisas negras, y simbologías similares.

Un ejemplo de que en la política criolla no abunda la educación básica es el debate en diputados por el instrumento legal llamada ficha “limpia”, pues no se puede llamar “limpia” a lo que habilita ocupar cargos públicos a quienes tengan una condena firme por corrupción, y se duda si aprobarla con dos condenas. También brinda datos valiosos la ausencia de un solo diputado/a para obtener quorum en el tratamiento de la mal llamada “ficha limpia”, pues ratifica que para formar opinión consistente, deben observarse las acciones, discursos y reacomodamientos de los 355 políticos que elegidos por el voto popular, asumen la responsabilidad de concretar reformas virtuosas, o bien sostener privilegios e impunidades, que en el caso de los legisladores se transparentan según voten o se ausenten, y no por como declaran. Y recordar que cuando las votaciones o quórums se definen con números ajustados, es habitual que las negociaciones previas sean más intensas, y de ser necesario, incluyan elegir a quienes individualmente sea con silencio o excusas banales, asumiránlos costos de sus ausencias. Para estos análisis, cabe destacar el valioso aporte que están brindando algunos medios gráficos, al indicar individualmente como votan o se ausentan diputados en el tratamiento de temas trascendentes. Considerandoque los bloques de Unión por la Patria y de Izquierda (104 diputados), mantienen una oposición cerrada a todo cambio, vale poner la mirada en los llamados dialoguistas, federales, innovadores y demócratas. En el tratamiento de “ficha limpia” se citan seis ausencias: Manuel Aguirre, de Corrientes (UCR); Carlos García, de Chaco (oficialismo); Mónica Frade, de provincia Bs. As. (Coalición Cívica); José Nuñez, de Santa Fe (PRO); Esteban Paulón y Florencio Randazzo, de provincia Bs. As. (Encuentro Federal).

Retomando la efervescencia cultural, cuya preocupación de las caras visibles es integrar listas sábanas para no quedar desguarnecidos dando cursos barriales de formación cívica, cabe señalar tres grupos: 1) Espacios oficialistas, como Fundación Faro conducida por Agustín Laje, y Las Fuerzas del Cielo cuya cara visible es el “influencer” apodado Gordo Dan; 2) quienes desde el llano desean reingresar a los confortables cargos legislativos, entre ellos el novel Movimiento al Desarrollo, conducido por Rodríguez Larreta; 3) A quienes se les vence el mandato en el 2025, y sus votos pueden usarse para presionar y/o negociar (Lousteau, Manes) En el oficialismo es razonable que se pretenda conformar una estructura de extensión nacional propia, pero es de esperar que con candidatos más consistentes, pues los partidos tradicionales pueden darse el lujo de incluir impresentables, dado que cuentan con soportes corporativos desde hace décadas. Posibilidad que Milei, aun incrementando su planta legislativa, no tendrá hasta el fin de su mandato.

Buenos Aires, 27 de noviembre 2024

Justicia zarandeada

Aplicar principios de educación básica para que las argumentaciones políticas sean mayoritariamente comprensibles, como cuando para aprender a leer y escribir la palabra “oso” debía coincidir con la imagen de un oso, se dificulta ante temas centrados en conceptos abstractos como Justicia, y su soporte institucional Poder Judicial. Lograrlo implica analizar en base a hechos de conocimiento público, en lugar de sumergirse en complejidades jurídicas. Para detectar falacias, ayuda la fragmentación política que deja sin caparazones partidarios a los legisladores, presentándolos desnudos cual rey de la conocida fábula, lo que los obliga a transparentar sus responsabilidades e intenciones individuales en cada votación, como sucediera en la realizada en abril de este año, en la que los senadores incrementaran sus dietas. A ello se agrega que la cadena de relaciones e intereses tradicionales fue afectada por la aparición de un eslabón perdido llamado Milei.

Sin embargo, es necesario comenzar con una asociación entre palabra e imagen para interpretar el concepto justicia, recurriendo para ello a la historia. El código de justicia más antiguo conocido se remonta al año 1750 antes de Cristo, elaborado sobre piedra por el rey babilónico autócrata Hammurabi, lo que explica su perdurabilidad. Destinado a mantener la armonía y resolver los conflictos entre sus súbditos, predominantemente analfabetos, se destacaba por la claridad de sus normas sin capciosas interpretaciones, la permanencia en el tiempo y equidad en su aplicación, condiciones que en nuestra sociedad no cumplen quienes deben diseñar y aprobar leyes virtuosas y equitativas (poder legislativo), y aplicarlas eficientemente en tiempos razonables (poder judicial). Por lo que en un contexto de convicciones políticas líquidas, malas praxis judiciales y una consolidada cadena de impunidades, cabe hablar de Justicia apalancados en tres hechos vigentes: la postulación de Ariel Lijo como juez de la Corte, la condena en segunda instancia de Cristina Kirchner y otros funcionarios por corrupción, y el debate legislativo para implementar la Ficha Limpia para ocupar cargos públicos.

La postulación de Ariel Lijo vía Poder Ejecutivo desnudó hipocresías discursivas de muchos legisladores, pues ratificó que en la designación de jueces no caben idealismos aristotélicos que prioricen verificar rectitud, imparcialidad, honestidad y ecuanimidad, sino que son producto de negociaciones que intercambian candidatos según fidelidades y conveniencias. Al punto que quienes sueltos de lengua para degradar a propios y extraños, ante consultas respecto a cómo votarían dicha postulación, prefieren reservarse la opinión. Pero el caso Lijo promueve un interrogante preocupante: si Lijo no es moralmente apto para juez de la Corte, como puede serlo para seguir siendo juez federal. Y en busca de una respuesta, qué rol cumple el Consejo de la Magistratura al respecto, que desde 1998 debe responder por los procesos de selección primero, y desempeños que impliquen sanciones o remociones posteriormente.  

En cuanto a la ratificación de la condena de Cristina Kirchner por corrupción, y sin detenerse en alquimias defensivas medievales modernizadas como la palabra “lawfare”, la causa Vialidad Nacional permite entender que el término “corrupción” no es aplicable solo en el campo penal, con funcionarios públicos y privados asociados en una trama diseñada para enriquecerse a costa de recursos del Estado, sino que para concretar estos saqueos, es necesario transitar un largo circuito administrativo integrado por personal no jerárquico, gremialistas, opositores y contactos  judiciales de ser necesario, que “dejan hacer y dejan pasar” sea por el otorgamiento de beneficios no punibles, como privilegios y prebendas legales, o simplemente por miedo. La causa Vialidad contiene todos los condimentos posibles en este circuito: un organismo central licitante de obras específicas, empresa contratista predominante creada para la canalización de recursos durante doce años, relaciones personales y comerciales entre funcionarios y empresarios, anticipos financieros sin garantías ejecutables, y descontrol en los seguimientos de avances de obra. Configurando lo que Max Weber denominaba Estados patrimonialistas, que “dan vía libre al enriquecimiento de sus funcionarios, cortesanos, favoritos, gobernadores, mandarines, recaudadores de contribuciones, procuradores y vendedores de gracias de toda clase”.

Finalmente, un debate legislativo demuestra que se pueden explicar hechos políticos de modo que sean racionalmente entendibles por quienes cursan la enseñanza básica. Supongamos una maestra/o que muestra a los alumnos tres cartulinas de 20×20 cm. llamadas “fichas”; una es toda blanca, la segunda tiene una mancha, y la tercera dos o más manchas. Los interpelados posiblemente digan que la primera está limpia, la segunda manchada y la tercera sucia. Nuestros legisladores en cambio, quizás con espíritu de autopreservación, discuten fervorosamente cuantas manchas deben tener las llamadas Fichas Limpias, para impedir que los condenados por corrupción puedan acceder a cargos públicos.

Buenos Aires, 20 de noviembre 2024