El caso Phelan

Recientemente varios medios de comunicación dieron amplia cobertura al cierre de dos plantas del grupo textil Will Der SA, situadas en General Pacheco y Las Flores, según informara el presidente de la firma Santiago Phelan. Para justificar el cierre expresó: “Piensen ustedes, los que pudieron votar a este gobierno, piensen a dónde los llevó. Con otros gobiernos todos sufrimos, pero teníamos plata en el bolsillo y teníamos para gastar”. (textual, Infobae, 18/08/26). Esta sucinta frase, pronunciada por un empresario que según aclara nunca se metió en política, puede actuar como disparador para reflexiones valiosas en el contexto de un proceso de transformaciones, y que llamativamente no produjo opiniones y debates por parte de economistas y analistas políticos.

Considerando el rol excluyente de los medios de comunicación para circular noticias masivamente, pero cuyos receptores no se igualan en cuanto a las posibilidades de procesarlas y/o entenderlas, cabe una breve asociación de la frase de Phelan con algunos de los principios de la propaganda política moderna, iniciada en las primeras décadas del siglo XX, en especial cuando la fragmentación en diversas plataformas y redes del ecosistema mediático tradicional, genera una sobrecarga informativa en donde predomina lo emocional, disimulado bajo un cúmulo de cifras de veracidad no verificable. La frase contiene dos reglas propagandísticas básicas: unanimidad (todos sufrimos), y simplificación (teníamos plata en el bolsillo). Hecha esta salvedad, el lamento de Phelan plantea interrogantes claves desde lo político, económico y social, que debiera esclarecer.

El primero de ellos, que excede específicamente a la industria textil, es saber cómo la empresa se desenvolvió mejor en el 2023 con 211,4% de inflación (185,9% si se le resta el salto de diciembre), en lugar del 30/33 % actual, que de por sí es altísima, y que datos tomaron en cuenta los directivos para decir “con otros gobiernos todos sufrimos, pero teníamos plata en el bolsillo y teníamos para gastar”, pues la pobreza a diciembre del 2023 medida por el Indec, era del 41,7%. En este contexto, para entender las causas que derivaron en los cierres de las plantas, los directivos deberían aclarar si la empresa exportaba, desde que año dejó de trabajar con marcas internacionales reconocidas y sus causas, si se analizó la posibilidad de buscar equilibrio económico cerrando solo una de las dos plantas, los montos/volúmenes de las importaciones de textiles chinos entre 2023 y 2025 que manejan, y dato no menor, cuál era la incidencia en el producto final de los impuestos nacionales, provinciales y municipales. Estos y otros datos analíticos deberían brindar los empresarios que dicen estar afectados por la política económica, y los periodistas especializados transmitirlos didácticamente ante la sociedad, para visualizar de modo consistente y no a través de eslógans los factores y vicios que impiden que el país ingrese en una senda de desarrollo virtuoso y sostenido.

Dadas las históricas referencias a las importaciones chinas, vale una breve comparación entre las evoluciones de China y nuestro país desde 1970 a la fecha, o sea, transcurridas dos generaciones. En China, tras la muerte de Mao Tse Tung en 1976, quien provocara la gran hambruna con millones de muertos en los años 60, Xiaoping introdujo en 1978 un modelo exportador precario, que produjo las primeras quejas empresarias locales por competencia de productos de baja calidad fabricados con mano de obra esclava. En nuestro país se creó en Trelew (Chubut) el Parque Industrial Textil en 1971, que procesaba el 90% de lanas, con un régimen promocional de 10 años, que incluía desgravaciones impositivas, tierras e infraestructura a cargo del Estado. En el mismo año se adjudicó una planta de aluminio en Puerto Madryn (Chubut) a la firma italiana Aluar, encabezada por Manuel Madanes, en donde el Estado argentino aportó la presa hidroeléctrica de Futaleufú en la cordillera, una red de alta tensión de 600 kmts. hasta Aluar, y un muelle de aguas profundas en Golfo Nuevo. En 1972 se implementó la promoción industrial electrónica en Tierra del Fuego, que armaba y no desarrollaba. Vencido el plazo de promoción textil en Trelew, más de 45 plantas cerraron sus instalaciones, dejando un serio problema social. Vencido el plazo de promoción fueguina, el ex presidente Fernández prorrogó por 15 años los beneficios fiscales que vencían el 31 de diciembre del 2023. Ingresando a la actualidad, en nuestro país Madanes Quintanilla (sobrino del entonces presidente de Aluar), cerró la empresa de neumáticos Fate, creada en 1940, por no poder competir. La empresa Techint, fundada por Agostino Rocca e instalada en nuestro país en 1946, amenazó con cierres por perder licitaciones locales por precio. ¿Y China? Tuvo un exponencial desarrollo tecnológico y exportador, siendo hoy la segunda potencia mundial, en competencia con Estados Unidos.

Por lo expuesto, resulta evidente que el recurso de la unanimidad a través del lamento “la gente sufre” podría ser una hipocresía, por expresar sentimientos sin explicitar las causas estructurales del sufrimiento, pues lo correcto sería decir que mucha gente sufre y se empobrece desde hace décadas, porque políticos corruptos y empresarios con privilegios estatales se enriquecen escandalosamente. Mientras se repite el proceso en el que los presidentes de turno cumplen el rol de muñeco de parque de diversiones, tipo tire, acierte y lleve un premio en la próxima elección; los muñecos cambian, y los que manejan el kiosco se queden. Los preocupados por el sufrimiento de los pobres pueden establecer hipótesis a través de dos personajes emblemáticos vigentes desde hace más de tres décadas: un político facilitador de beneficios empresarios, haciendo un viaje de placer al Caribe, en un avión privado de un empresario que también fue político. ¿Los incluimos en el paquete llamado “la gente”?

Buenos Aires, 26 de agosto 2026

Casting de candidatos

Casting es una palabra inglesa que, en el mundo del espectáculo, significa seleccionar artistas o modelos para actuar en una película, obra de teatro o publicidad. Como metáfora aplicada a la política criolla, es asimilable al actual entretenimiento de tirar nombres de posibles candidatos para las elecciones nacionales del 2027, pero con una diferencia sustancial. En el artístico hay una planificación del espectáculo, que incluye temática y perfil de los intérpretes, coherencia que no se encuentra en el político, donde el testeo preliminar puede incluir a un pastor que vive en el exterior, a un banquero y a un director de medios de comunicación, sin indicar siquiera a que espacio político representaría. Se suma a esta hibridez la referencia a los “outsiders”, como se denominan a personajes que se presentan como alternativa de renovación por fuera de las estructuras partidarias tradicionales. En este contexto de enorme plasticidad, cabe explicitar algunas hipótesis que se utilizarán como guía para analizar la campaña preelectoral

Hipótesis primera: no habrá nuevos “outsiders”, pues su aparición en democracia es una excepcionalidad en la que el triunfador, más que por méritos propios, se apoya en los fracasos de los políticos derrotados. Repetir la experiencia Milei, que por añadidura triunfó con una endeble estructura partidaria, es hoy imposible. Lo que se intentará es repetir la estrategia de reconfigurar espacios, y utilizar a figuras conocidas como “mascarones de proa” de políticos tradicionales. Abandonado el rol de “outsider”, el desafío de Milei en la próxima elección, y con castas activas mediante, será el de estructurar un gobierno más consistente para promover acciones concretas en pos del objetivo de lograr cambios virtuosos.

Hipótesis segunda: solo habrá dos opciones con capacidad de alcanzar la presidencia, sea en primera vuelta o en el balotaje. Las alternativas existentes o armadas de apuro, intentarán posicionar a sus dirigentes para obtener beneficios personales o de grupo, bajo la amenaza de restar votos a las dos opciones consolidadas.

Hipótesis tercera: las presentes reflexiones no llamarán votos “prestados” a los que optan por alternativas claras en un balotaje. En la elección del 2023, Massa en la primera vuelta superó a Milei por 1.818.492 votos, y perdió el balotaje por 2.995,840, o sea, 11 puntos, pese a que Massa contó con apoyo explícito de gobernadores, sindicalistas, empresarios con privilegios, rectores universitarios, e inclusive de autoridades radicales, como Morales, quien dijo que si ganaba Milei no se pagarían aguinaldos, o Lousteau, quien declaró que no votaría a Milei. Las opciones a la vista eran claras y sin confusas ideologías: una continuidad de políticas vigentes desde hace décadas, o posibilidad de transformaciones consistentes. Hoy ambas opciones, con un importante caudal electoral, se mantienen vigentes, pero ya no bajo el matiz de realidad y esperanza, sino entre realidades.  

Hipótesis cuarta: las reflexiones no se sustentarán en encuestas, las cuales minimizan la capacidad de pensar y argumentar conceptualmente, y transforman a supuestos analistas en simples emisores de cifras de diversas encuestadoras en permanente cambio, que no indican metodología de relevamiento, y con cuestionarios no comparables entre sí. La actividad se inició en la década del 30 en Estados Unidos con el estadístico Gallup, y con el avance del tiempo, la creciente competencia entre profesionalidad y oportunismos, y cercanía con la propaganda política, hizo que los fracasos entre predicciones y realidades reflejados en resultados electorales concretos fueran habituales, como sucediera con los casos Macri y Scioli en 2019, Macri y Alberto Fernández en las PASO de 2023, y recientemente, en la elección de legisladores nacionales de 2025 en provincia de Buenos Aires. Sin embargo, son los votos reales los que permiten que analistas y consultores puedan realizar interesantes diagnósticos sociológicos en cuanto a tendencias y expectativas políticas.

Un factor habitual a considerar en las encuestas es la imagen de un político, candidato o actor social. Hace más de quinientos años, referida a los príncipes, Maquiavelo la definió con precisión: “Todos pueden ver, pero pocos tocar…Muy pocos saben lo que realmente eres”. En cuanto a la propaganda política moderna destinada a las masas, desarrollada en las primeras décadas del siglo XX, muchas encuestas se arman bajo la regla de Unanimidad y Contagio, consistente en “la presión del grupo en la opinión individual”. (Jean-Marie Domenach, París, 1950). Para concluir, una definición del fallecido politólogp José Nun respecto a nuestros políticos: “En las zonas cálidas abundan los peces voladores, que saltan casi un metro fuera del agua y planean unos 200 metros antes de volver a sumergirse, para huir de sus atacantes marinos. Tienen un aire de familia con el planteo de muchos de nuestros políticos. Estos lanzan ideas voladoras, que tampoco llegan demasiado lejos, pero les sirven para salir a la superficie, esquivar a sus críticos y entretener a sus seguidores”.

Tras estas hipótesis, se inicia el seguimiento de los planeos electorales.

Buenos Aires, 19 de agosto 2026

Batido de palabras con números

Previo a incursionar en el juego de detectar omisiones, incongruencias y falacias en los mensajes políticos difundidos a través de diversos medios de comunicación reconocidos, se debe comentar la habitualidad de opinar mezclando palabras con números públicos o privados de veracidad incomprobable, pues no adjuntan detalle de los relevamientos realizados, de acceso público vía Internet. Como consecuencia, se impiden debates que partan de bases de datos comunes fehacientes, para que el objetivo sea proponer políticas superadoras. Ante ello el ciudadano debe acudir a intermediaciones comunicacionales en las que conviven veracidad con falsedad, que es el insumo necesario de la propaganda política para manipular a la opinión pública. De este modo, la picaresca frase que dice “en política dos más dos no es igual a cuatro”, nuestras dirigencias mediante el ocultamiento de datos, han logrado que tampoco lo sea matemáticamente.

Este ocultismo es inadmisible con el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial (IA), con capacidad de almacenar y ordenar en segundos una enorme cantidad de datos, permitiendo procesar información dispersa para adoptar decisiones útiles, y promover cambios estructurales profundos ante la sociedad. Por ello a la brevedad deben sistematizarse todos los datos que ilustran sobre la estructura del Estado, que abarca a la organización de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, con sus más mínimos detalles en cuanto a estructura institucional general, característica y armado de cada organismo, actualización mensual de cargos jerárquicos políticos, personal de planta y contratado con nombres y situación de revista, publicación de recibo de haberes, y otras informaciones que, actualizadas mensualmente, se suponen relevantes, y accesibles con un simple click vía Internet. Lo señalado es aplicable a corporaciones empresarias que invocan datos globales para impulsar políticas de gobierno (por ejemplo, la UIA debería detallar la actividad, ubicación y personal afectado de las 1070 empresas que manifiesta cerraron en el primer cuatrimestre de este año); las entidades sin fines de lucro presentar sus balances, no replicando el ejemplo de la AFA, que para no ser auditada y con anuencia de jueces y autoridades provinciales, mudó su sede de la Ciudad a un baldío de Pilar, como así también las entidades autónomas, tal el caso de la Universidad Nacional, junto a los anexos que indiquen número de alumnos, profesores, personal administrativo y de servicios, debidamente firmados y con auditoría interna. Esta práctica es aplicable a todas las legislaturas y organismos del poder judicial, terminando con la falta de transparencia que cuenta con amplio consenso multipartidario, y obliga a que los ciudadanos se transformen en detectives para intentar diferenciar entre verdades y falsedades en medio de un coro de intereses sectoriales.

Esta implementación en cuanto a los Estados nacionales y provinciales es urgente, porque posibilitará que en la campaña electoral a los ciudadanos no se los distraiga con los marketineros escándalos políticos y denuncias mafiosas de desprestigio, y más importante aún, minimizará el clásico recurso de incrementar la estructura estatal para sumar prebendas políticas destinadas a lograr “acuerdos electorales patrióticos”, que financian los que políticos y comunicadores, acongojados, llaman “ciudadanos de a pie”.

Vale citar dos ejemplos para verificar cómo responde la inteligencia artificial ante la burocracia criolla, usando en este caso el Chat GPT. En el primer ejemplo se pregunta cuántos cargos políticos no electivos totales existen en la estructura del Poder Ejecutivo. El Chat emite una secuencia de dudas aclaratorias respecto a si se consideran los existentes en cada organismo, y si se incluye asesores. Respondida la pregunta afirmativamente, el Chat menciona resoluciones, modificaciones, y así sucesivamente. Cuando se insiste en cuál es la cifra total, derrotado el Chat confiesa: “No encontré una información oficial que permita afirmar con seguridad cuántos cargos hay a agosto de 2026”

El segundo ejemplo apela a una consulta de escala muy acotada, que supone una respuesta inmediata. El diario La Nación publicó recientemente bajo el título “El bloque de LLA pidió echar del Senado a un estrecho colaborador de Villarruel”. La crónica lo identifica como un joven consultor llamado Mario Russo, alias Pato, Director General de asesores de la presidenta del Senado, acusado de amenazas. En lugar de centrarse en el irrelevante “escándalo” y pasar a lo trascendente, se pregunta a la inteligencia artificial, dado que no figura en la web del Senado, quienes integran dicho cuerpo de asesores y su especialidad, pues Villarruel no debate ni legisla; a lo sumo desempata una votación. Repitiendo una secuencia de preguntas aclaratorias de la IA, y respondidas las mismas, finalmente el Chat GPT confesó avergonzado: “No tengo la nómina oficial consolidada de quienes integran ese cuerpo”. Este ejercicio esclarecedor debería repetirse en todas las legislaturas del país, cuidando que la inteligencia artificial no se recaliente.

Buenos Aires, 12 de agosto de 2026

Insultos, rumores y engaños

Adaptarse al debate político vigente, en un contexto comunicacional en el que conviven necios con pensadores, delirantes con analistas, y ciudadanos comunes con manipuladores de opinión, implica clarificar el significado de las palabras claves que marcan los temas que ocupan amplios espacios periodísticos, para recién entonces intentar detectar contradicciones, omisiones y falacias en los mensajes y opiniones de políticos, analistas y comunicadores.

Cabe comenzar por el insulto, dados los indignados comentarios que provoca en los adherentes al buen uso del lenguaje, en especial cuando lo emite el presidente Milei. Pero para el análisis político insulto debe interrelacionarse con rumor, duda y mentira, obviando referencias sociológicas, costumbristas y generacionales. Con diccionario en mano, se indican sus significados básicos. Insulto consiste en decir o hacer algo hiriente para provocar o irritar a alguien; rumor es una información sin confirmar diseñado para ser creída, y que se asocia a la duda, que se genera cuando no se tiene una prueba clara de que algo sea verdad. Por último, la mentira se formula para presentar algo falso como verdadero. Pero cuando estos términos se vuelcan al debate político, surgen interrogantes: ¿el rumor podría encubrir un insulto, y la duda una mentira? Para intentar una respuesta comprensible, se apela a ejemplos públicos recientes.

Durante un reportaje radial en la sede de La Rural durante su exposición anual, el presidente Milei al observar al ex ministro Ignacio de Mendiguren transitando por el predio, lo tildó de “ladrón”, en referencia a su rol en el diseño de la pesificación asimétrica en febrero de 2002 durante el gobierno de Duhalde, que produjo una gran licuación del pasivo en dólares de grandes empresas, y en paralelo, depreciación de los ahorros de particulares. No tardó la réplica de Mendiguren en diversos medios, mencionando la explosión de la convertibilidad, omitiendo decir que la instaló el justicialismo, y criticando a funcionarios de De la Rúa, entre ellos a Patricia Bullrich. Pero nada dijo de los efectos de la pesificación asimétrica. Lo que ratifica que el insulto aporta al escándalo, al conflicto, a irritar, pero no a clarificar temas.

Esta estrategia también se puede asociar a la hipocresía. En el año 2024 el director de Editorial Perfil, Jorge Fontevecchia, formuló una denuncia contra el presidente Milei por haberlo llamado “periodista ensobrado”, aduciendo un significado ofensivo que afectaba su reputación, denuncia que fue rechazada por el juez federal Ramos al amparo de la libertad de opinión. Pero meses más tarde, con motivo de la causa Andis por pago de sobreprecios, la tapa de la revista Noticias perteneciente a su grupo, se tituló “Karina Milei: la cajera”, planteando una incongruencia: ¿ensobrado es agraviante y cajera no?

El rumor, que es el medio de comunicación más antiguo del mundo, consiste en informaciones que no son verificadas y pueden considerarse falsas, por lo que el rol de un buen periodista supone chequear su veracidad, en especial cuando afecta a personas. Pero demasiadas veces se utiliza para encubrir al insulto bajo el ropaje de la sospecha. Se recuerda a Carlos Pagni cuando en relación al negociado del manejo de dólares del BCRA conocido como “rulo financiero”, afirmó que “hay infinidad de versiones que aseguran que, a través de Massa y su entorno, parte del dinero llegó a manos de los hermanos Milei”. De este modo, paradójicamente basado en “infinidad de versiones” sin aportes concretos, se puede decir que los hermanos Milei “podrían” ser ladrones, cómplices o coimeros, según se prefiera, cuando un circuito investigativo profesional debería transitar por autoridades del BCRA (facilitadores), Massa (intermediario) y hermanos Milei (beneficiarios parciales), y no a la inversa. Esta práctica del rumor, la sospecha y la mentira, es un conocido recurso mafioso que se potenciará durante la campaña electoral, en modo anónimo en redes, o con denunciadores legislativos seriales.

Un error no menor que cometen reconocidos intelectuales y comunicadores es el de afirmar que los insultos degradan la institucionalidad, pues quienes la degradan son los responsables del funcionamiento de las instituciones, ya sean malhablados o rigurosos cultores del buen decir, pero facilitan o participan de la corrupción, y promueven un andamiaje legal que protege elitismos, nepotismos y caudillismos. La historia registra que Sarmiento e Hipólito Irigoyen, entre otros, eran “puteadores” (perdón, malhablados), y no por ello afectaron la institucionalidad, sino que la enaltecieron.  La causa de la mansión en Pilar no la degradan Tapia y Toviggino, sino los jueces actuantes demorándola desde hace ocho meses, entre ellos los camaristas Lugones, Barroetaveña y Borinsky. No la degrada el ex jefe de gabinete Insaurralde investigado por enriquecimiento ilícito, sino los jueces Kreplak primero y Armella luego, quienes luego de tres años no lo citaron a declarar ni lo imputaron. Los insultos, cuyo fin es irritar provengan de donde provengan, no aportan a ningún esclarecimiento, como tampoco quienes usan una envidiable sintaxis escrita o verbal para confundir, ocultar o desinformar. Cual juego infantil, encontrar al lobo entre el bosque de las palabras, será el entretenido juego ciudadano a encarar.

Buenos Aires, 05 de agosto 2026