Empresarios a exámen

Dado la degradación institucional, económica y social de nuestro país en las últimas décadas con la permanencia de las mismas clases dirigentes, es necesario variar los igualmente repetidos enfoques analíticos y discursivos. Para ello se podrían crear canales comunicacionales que faciliten que sean los ciudadanos comunes quienes formulen interrogantes a ser respondidos por diversos niveles de representación y/o poder. En newsletters anteriores se simularon “exámenes” con preguntas específicas que intenten evitar que se eludan respuestas precisas bajo el artilugio de incursionar en abstractos debates ideológicos o apelar a eslógans o estadísticas de veracidad incomprobable. Se analizó anteriormente a economistas, jueces y sindicalistas. Es ahora el turno de los empresarios.

El término empresario se consolida a fines del siglo XVIII con la Revolución Industrial, caracterizando a quien interrelaciona recursos materiales, trabajo y capital para producir bienes y servicios. Evaluarlos presenta una primera dificultad; a diferencia de la locuacidad mediática de políticos, economistas, sindicalistas y aún jueces, empujados por la reacción social contra la corrupción, en el empresario predomina la discreción, el silencio, el secreto. Utilizan la globalidad estadística como factor de presión pública (la industria, las pymes, las textiles), pero jamás presentan estudios de costos y menos aún, informan márgenes de ganancia. Su frase preferida es “trabajamos a pérdida”. Se expresan a través de las cámaras que los representan, lobbystas cercanos al poder político (ejemplo Mendiguren), y en un hecho inédito que realimenta la inflación, actúan muchas veces asociados con los sindicalistas, quienes cumplen el rol de presionar “en la calle”, para luego acordar aumentos que de inmediato son trasladados a la sociedad. El caso más reciente es el de los empresarios de transporte de cargas, cámara que conduce Daniel Indart, y el gremio de camioneros que dirige los Moyano, padre e hijo. Ambos hicieron paro; los primeros para que el Gobierno (o sea la sociedad), les subsidie combustibles y peajes; el gremio para lograr incrementos salariales por sobre la media. Demagògicamente invocan paritarias libres, pero durante las negociaciones las partes involucradas les hablan al Gobierno, para que se haga cargo. Excepcionalmente el reclamo es explícito: “El Gobierno debe intervenir más fuerte en las paritarias” (Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de la UIA, La Nación, 17 de mayo de 2014).

Esta habitual asociación empresarios-sindicalistas adquiere ribetes más graves cuando acuerdan conjuntamente con funcionarios, financiarse y/o enriquecerse a costa de evadir sumas impactantes en impuestos y aportes patronales: Oil Combustibles; Grupo Indalo; OCA; Sancor; Cresta Roja, y una larga lista de empresas. La excusa para facilitar los negociados y/o salvar patrimonios propios indigna por su cinismo: crear y/o cuidar fuentes de trabajo.

En una organización social sana los roles son definidos: el sector político crea instrumentos de desarrollo y equidad; el sindicalista representa derechos de los trabajadores, la justicia cuida el cumplimiento de la legalidad, y el empresario aporta capital que se supone de riesgo, creatividad, profesionalidad. Que pasa cuándo éstos roles se confunden, intercambian o asocian, descapitalizando al Estado? Dejan de ser unívocos, y se superponen: son empresarios y políticos; son sindicalistas y empresarios, son jueces y políticos. Ello facilita prebendas, negocios fáciles sin riesgos económicos, y naturalmente, corrupción.

Hay quienes equivocadamente asocian el concepto populismo con políticas distributivas virtuosas, pero sus consecuencias son las mismas que en un capitalismo salvaje: enriquecimiento desmesurado de los beneficiarios de las corruptas asociaciones estatales-privadas, y lógico crecimiento de la pobreza y marginalidad. En este esquema reclaman ser subsidiados los pobres, pero también enriquecidos empresarios exitosos gestionadores de prebendas. Es momento entonces que los empresarios, sindicalistas y funcionarios “buenos” predominen sobre los “malos”, y acuerden políticas que desactiven esta máquina de generar inflación, privilegios, desempleo y pobreza. No sorprendería que lo logren sin afectar salarios, si desarman los costos extras injustificados o corruptos que no van al bolsillo ni a la seguridad social del trabajador. En defensa de los empresarios genuinos, diremos que la conocida frase “el capital no tiene ideología” ya no se les puede adjudicar en exclusividad. Muchos políticos y sindicalistas tampoco parecieran tenerla.

Buenos Aires, 21 de junio 2018

Consensos entre quiènes?

Es recurrente e inevitable que ante situaciones políticas complejas, distintos analistas políticos y representantes sectoriales reclamen un acuerdo político entre oficialismo y oposición para revertir una decadencia de décadas. Pero jamás identifican a los autores y garantes del eventual acuerdo. Resumen sus deseos en abstracciones tales como gobierno, oposición o similares, sin establecer referentes sectoriales con legitimidad de representación. Esta hibridez conceptual se manifiesta en denominar a la oposición “el peronismo”, sin referenciarlo con el receptáculo político-institucional que debiera otorgar organicidad y coherencia: el Partido Justicialista. Este fenómeno se refleja en menor medida en los radicales, quienes al menos mantienen la estructura UCR, más escenográfica que real. Ni hablar de los volátiles partidos menores. Esta realidad genera confusión en propios y extraños, y nos retrotrae a la pregunta del inicio: quiénes serían los autores y garantes de un consenso virtuoso?

Para intentar una respuesta sin entrar en intencionadas “grietas”  que eludan debates,  se debe partir de algunos supuestos: 1) Los rótulos peronistas, radicales y similares, deben ser completados con el término “dirigentes”, para no involucrar a los ciudadanos en su conjunto. 2) Hablar de peronismo en forma global como lo mencionan políticos y periodistas, elude señalar que en la Coalición Cambiemos abundan peronistas que no reniegan de ello, e integran el gobierno. Del mismo modo hay quienes se dicen radicales y se acoplaron al peronismo. 3) Contra lo que se supone, a partir de 1990 abundaron los consensos pero a nivel de cúpulas, con resultados nefastos. Veamos una reseña histórica.

El Partido Justicialista fue fundado por Peròn en el año 1946. El nombre de peronista o justicialista, sea presentándose como tal o conformando frentes con partidos menores, se mantuvo en las elecciones presidenciales de 1951, 1973, 1983 y 1989. En el 83 el PJ sufre su primera derrota electoral a manos de la UCR, sumando entre ambos partidos el 92% de los votos. En el 89 triunfa Menem con el Frejupo, con el PJ a la cabeza. En 1995 repite Menem con un Frente con predominio del PJ, y se quiebra el bipartidismo: la UCR salió tercera. La elección de 1999 exhibe el primer “consenso”: triunfa la fórmula De la Rúa (radical)-Carlos Alvarez (peronista). En el 2003, tras la crisis 2001/02, Menem triunfó al frente del PJ con el 24,45 % de los votos, pero no se presentó a la segunda vuelta, accediendo a la presidencia Néstor Kirchner con  el Frente para la Victoria. En esa elección, los partidos PJ y UCR sumaron solo el 25,16% de los votos. Los “consensos” no virtuosos se desataron. En el 2007 triunfó el FPV con la fórmula Cristina Kirchner (peronista)-Julio Cobos (radical). Ni Perón y Balbín lo habían logrado. En la misma elección compitió la fórmula Lavagna (peronista)-Morales (radical). El PJ no participó. En el 2011 triunfa nuevamente el FPV con Cristina Kirchner, superando al “consenso” UDESO, que presentó la fórmula Ricardo Alfonsín-González Fraga, y a Francisco De Narváez como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. El PJ como tal, obtuvo el 5,86 % de los votos. En el 2015 triunfó la Coalición Cambiemos sobre el FPV, del que se desconoce su futuro. El PJ por su parte, sacó el 1,64 % de los votos. Es evidente que la memoria de Perón no puede usarse para encubrir oportunismos y/o corrupciones actuales. Dos argentinos describen con precisión la mutación peronista. Exequiel Adamosky, profesor de historia en Londres, expresa en un reportaje: “En el peronismo, antes de los 90 la oposición al poderoso era más fuerte, y el componente asistencialista era complementario. Ahora su identidad pasó a ser la ayuda a los pobres, sin buscar a los responsables de la pobreza”. Julio Bárbaro, peronista genuino, señala: “Desde la muerte de Perón el peronismo se convirtió en un recuerdo que da votos, pero también en el receptáculo de las ideas de moda: el liberalismo con Carlos Menem, y la izquierda con Cristina Kirchner”.

En este contexto hablar de “consensos” y objetivos sin actores legítimos y confiables tanto del oficialismo y como la oposición, es repetir engaños. La tarea no será fácil; todos los responsables de la decadencia siguen vigentes. En el caso del genérico “peronismo” por ejemplo, a quiénes se debería convocar: a Cristina Kirchner, Schiaretti, Urtubey, Zamora, Barrionuevo, Gioja, Massa, Picheto, Moreau, Nito Artaza? A todos juntos quizás? El caso de los gobernadores es peculiar. Arman las listas sábana para legisladores nacionales, pero al momento de votar políticas acordadas con la Nación, definen a sus elegidos como librepensadores. Un último deseo: que los periodistas no entretengan a la ciudadanía con juegos infantiles como Mauricio o Cristina; peronistas racionales o irracionales (que para mayor confusión votan juntos). Y que los políticos sean coherentes con sus discursos, y alguna vez actúen en beneficio del país.

Buenos Aires, 07 de junio 2018

Jueces a exámen

El Estado es un concepto que refiere a la organización política, social y económica de un país. No hay “grietas” entre lo público y privado. Es entonces a partir del Estado que se debe intentar desentrañar la matriz política que sumergió al país desde hace décadas en una permanente decadencia. Para manejar hipótesis de trabajo concretas, el abstracto concepto “décadas” se acotará al período definido entre la recuperación de la democracia en 1983 y la actualidad. En estos últimos 35 años resaltan tres aspectos: 1) continuidad del sistema democrático; 2) continuidad de personajes políticos, empresarios, judiciales y gremiales, sea por una envidiable longevidad, sucesiones familiares o sistemas electivos basados en el dedo; 3) continuidad discursiva para diagnosticar los mismos problemas sin resolverlos. Surge entonces el interrogante: cómo es posible tamaña continuidad de los responsables de la decadencia?

Es verdad que los sistemas electorales están finamente diseñados para que las opciones ciudadanas sean circunscriptas a rótulos partidarios rotundos, como renovación, neoliberalismo “malo”;  justicialismo racional o  justicialismo irracional, pero siempre con listas abiertas a los continuistas hasta el cierre del libro de pases. Ante esta reiteración de actores y discursos, pareciera evidente que los vicios de fondo son ocultados a la opinión pública. Una forma de torcer esta matriz, es que sean ciudadanos comunes quienes formulen interrogantes sencillos basados en conceptos conocidos, a ser respondidos  en una mesa de exámen por diversos sectores de poder. Se hizo con un grupo de sagaces economistas, y es el turno de los jueces, emblemas del Poder Judicial. Iniciemos el cuestionario:

1.- “Las leyes son como las telarañas. Atrapan a los más débiles, pero los más fuertes pueden escapar” (Solón, 600 a.C). Muchos integrantes del poder judicial ejercen la docencia. Supongamos que a un alumno se le formula una pregunta definitoria: el caso de Cristóbal López implica defraudación o evasión a la AFIP? Cuál sería la respuesta correcta para aprobar el exámen?

2.- “Todos los habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”. (Artículo 16 de la Constitución Nacional). Porqué entonces miembros del poder judicial no aportan salarialmente impuestos a las ganancias, y lo llaman derecho adquirido?

3.- “La prisión preventiva no podrá ser superior a dos años, sin que se haya dictado sentencia. En casos de complejidad podrá prorrogarse por un año más” (Ley 24.390). Esta normativa no está fijando claramente el plazo razonable para llegar a la instancia de juicio oral y público?

4.- “Combatir la corrupción fortalece la economía y la democracia” (Isabel Groba Vieira, fiscal del caso Lava Jato). Los examinados deberán explicar estas dicotomías:

4.1.- Contrabando de 944 kilos de droga desde Argentina a España (2011). En España fueron juzgados y condenados los hermanos Juliá. En nuestro país no hay avances.

4.2.- Coimas pagadas por la empresa Odebrecht (2014). En Brasil fueron procesados y condenados empresarios, funcionarios oficialistas, opositores e intermediarios. En nuestro país los jueces Casanello,  Martínez de Giorgi y Rafecas no tienen avances concretos.

4.3.- Sobornos en la FIFA (2015). En Estados Unidos están condenados o procesados altos funcionarios, entre ellos los argentinos Burzaco, De Luca y Meizner. En nuestro país la jueza Servini de Cubría aún no elevó a juicio oral la causa “Fútbol para Todos”. 

Están invitados a participar de la evaluación los jueces Lorenzetti en representación de la Corte Suprema, y los jueces federales Servini de Cubría, Bonadío, Lijo, Casanello, Rafecas, Martínez de Giorgi, Rodríguez, Ramos y Ercolini. Invitación especial al ex juez Oyarbide.

Buenos Aires, 24 de mayo 2018

Economistas a exámen

Sorprende la enorme disparidad que con independencia de afinidades partidarias o ideológicas,  existe entre la claridad y precisión que tienen los economistas y analistas para describir las coyunturas, y los pobres resultados que obtienen cuando deben asumir responsabilidades concretas en roles de gobierno, ya no para sortear crisis, sino para cambiar de paradigmas. Frases esclarecidas como “no se puede gastar más que lo que se recauda o produce”, naufragan ante los hechos concretos. Solo en diez de los últimos cien años, la Argentina tuvo equilibrio o superávit fiscal. Desde el recordado Rodrigazo del año 1975 (alta inflación, devaluación y tarifazos), el país atravesó hiperinflaciones en los años 1989/90; la convertibilidad de un peso igual a un dólar entre 1991 y 2002; incautación de ahorros privados en 1989 y 2002; privatización de empresas públicas para reestatizarlas años más tarde una vez saqueadas; falseamiento de estadísticas públicos a partir del 2008, para cerrar en el 2015 el mayor período ininterrumpido de un mismo gobierno con el 29 % de pobreza.. Cómo se puede mantener durante décadas estas políticas ineficientes y prebendarías? Usando a sus víctimas para mantenerlas: los pobres.

Todo intento de racionalidad es sepultado bajo la amenaza de ajustes que generarán más pobreza y desocupación. Lo lamentable es que la reseña de sucesos económico-sociales entre el 1975 y el 2015, indican que es verdad. Se ajusta masivamente sobre sectores medios y bajos, basados en la fórmula gasto x cantidad de beneficiarios = total pesos (ahorro). Esta globalidad conceptual es la trampa que se mantiene desde hace décadas para que los responsables de las crisis salgan indemnes. Ejemplos: se plantea sacar las jubilaciones de privilegio, para que el sistema sea realmente de reparto? No. Se plantea derogar la discriminatoria ley que exime de pago de ganancias al poder judicial? No. Se plantea una ley que impida expresamente la designación de familiares en cargos públicos sin concurso, favoreciendo enormes concentraciones salariales estatales en un mismo núcleo familiar? No. Se plantea aprobar la Ley de Extinción de Dominio congelada en el Senado, que permita como en los países más avanzados, que el Estado recupere parte del dinero que le fue sustraído? No.

Ante estas evidencias irrefutables y para simplificar el cuestionario del exámen, las preguntas a responder se acompañan de conceptos referenciales.   

 “No robarás”. (Octavo mandamiento cristiano, 3.500 años antes de Cristo). La mención no pretende una invocación religiosa, sino fáctica. Un gobierno cleptocrático que instala un estado de corrupción asociado con empresarios privados, puede tener políticas socio-económicas virtuosas?

 “Sucederá siempre que un príncipe que quiere conseguir fama de pródigo consumirá en tales obras todas sus riquezas, y se verá obligado si desea conservar su reputación, a imponer excesivos tributos, a ser riguroso en el cobro y hacer todas las cosas que hay que hacer para procurarse dinero”. (Maquiavelo, florentino, siglo XVI). Cuándo se habla de bajar el déficit fiscal, se bajarán subsidios a los sectores privilegiados o a los vulnerables?   

“Ley de oferta y la demanda” (Adam Smith, siglo XVIII). Porqué cuando se informa que “bajó el consumo”, paralelamente no bajan los precios?

“Las estadísticas basadas en que a cada ciudadano le corresponde un ingreso de100, no aclaran que hay ciudadanos con 300, que dejan a dos con nada” (Oscar Varsavsky, año 1972). Está de acuerdo?

   “Los conflictos en la Argentina no son por los pobres; son por los que más ganan” (Roberto Frenkel, argentino, siglo XXI). Coincide en que la frase “con la inflación pierden los más pobres”, omite señalar que ganan los especuladores y sectores más ricos, al desaparecer los precios relativos?  

 “El mercado determina el precio del dólar”. (financistas anónimos del siglo XXI) Porqué cuando se habla de “mercado”, no se aclara que se refiere únicamente al financiero especulativo, y no al de bienes transables?

“En la inflación influyen las expectativas” (macroeconomía, siglo XXI). Porqué entonces cuando un gobierno fija una meta de inflación, de inmediato todos los economistas declaran que es de cumplimiento imposible?

Seguidamente detallamos el listado de economistas invitados a competir: Cavallo, Lavagna (padre e hijo); Pratt Gay, Sturzenegger, Espert, Broda, Kicillof, Ferreres, Bein, Santángelo, Spotorno, Cachanosky, Melconian, Dujovne, Caputo, Redrado, Marx (el argentino), Kiguel, Gerchunoff, Frenkel, Zuchovicki, Nielsen, Giacomini, Argañaraz, Bermúdez, Abram, Lousteau, Blejer, Vanoli, Pignanelli y Boudou. Especialmente invitado por lo histriónico, Javier Milei.

Buenos Aires, 17 de mayo 2018

Entre Totos y Totas

El papel es un material con más de dos mil años de antigüedad, consistente en una lámina delgada hecha con pasta de fibras vegetales mezcladas con otros productos molidos. Recientemente fue partícipe de tres hechos políticos, con personajes, mensajes y actitudes patéticas:  la entrevista a una “trabajadora de la noche” en un programa de televisión, la interpelación legislativa al ministro Caputo,  y la resistencia “sin grietas” de los legisladores para abandonar el subterfugio de venta de pasajes. Cabe reflexionar sobre las similitudes entre dichos casos. Para evitar innecesarias menciones partidarias, apelaremos al arte costumbrista de los apodos, llamando Toto a los personajes masculinos, y Tota a los femeninos.

El hilo conductor, como dijimos, será el papel. La cabalgata del cinismo comenzó con la “Tota” Natacha entrevistada en el programa televisivo de Mirtha Legrand. Moviendo una pila de papeles que sugería sustento documental, lanzó una catarata de denuncias de pedofilia contra figuras públicas, que podían llegar “hasta Olivos”. Al mencionar enigmáticamente a un periodista CP todos pensamos lo mismo; pero días después aclaró que era Carlos Pérez, que aún se encuentra oculto. A otro de los mencionados, el “Toto” Vera, con franquicia de representación papal vencida, se le permitió réplica en el mismo programa televisivo vía telefónica. Expresó su indignación plenamente justificada, pero en coincidencia con la “Tota” Natacha, también mencionó a los servicios de inteligencia, y al espía “Toto” Stiusso. Sin embargo, el afectado en su buen nombre y honor Vera, horas antes había denunciado a la legisladora Graciela Ocaña por enriquecimiento ilícito, con el patrocinio del dr. “Toto” Llermanos, abogado de los “Totos” Hugo y Pablo Moyano.  

En la misma semana fue interpelado en el Senado sobre “offshores” y deuda externa el único “Toto” genuino: el secretario de Hacienda Caputo. Existía la oportunidad de generar un debate público esclarecedor al encontrarse frente a frente economistas responsables en dos aspectos claves e  irresueltos por la clase política: el déficit fiscal (Kicillof), y crecimiento de la deuda (Caputo). Fue dilapidada en una sala atestada y clima de bulliciosa estudiantina. El clímax se produjo al final.  Aburrido tras cuatro horas de discursos, al “Toto” genuino se le ocurrió enviar un papelito a la “Tota” Cerruti, quien poniendo su mejor cara de actriz dramática moldeada en décadas como legisladora, se levantó como un resorte. Todos pensamos lo peor: el “Toto” genuino es un acosador. Pero se comprobó que solo sufrió un retroceso adolescente, recordando los papelitos que usaba para copiarse en las pruebas del Newman. Sorprendió la interpretación del “Toto” Rossi, quien ubicado detrás de la primera actriz, bramó contra los “accidentes” de la democracia. Ante el griterío del coro presente, el senador “Toto” Mayans bajó el telón.

Simultáneamente, medios de comunicación “ de grupos concentrados” publicaron una vieja inmoralidad legislativa: canjear papeles pasajes por papeles dinero, como si fueran bonos de inversión. Es sabido que para defender prebendas en los distintos poderes públicos no hay grietas. Pero sorpresivamente la defensora del subterfugio fue “la fiscal de la República”, la “Tota” Elisa Carrió. Expresó que ella recorre el país por tierra y no en helicóptero como el niño rico, que siguiendo la línea de la “Tota” Natacha llamaremos MM. Su declaración fue útil: ratificó que los pasajes no eran para “ir del trabajo a casa y de casa al trabajo” como decía Perón, sino para hacer política.

La suma de cinismos y disparates nos permite derribar un mito hacia futuro: los servicios de “inteligencia” profesionales no existen. De los espías se conocen antecedentes y biografías. Las operaciones de desprestigio para negociar impunidades la realizan conocidos “Totos” y “Totas” a cara descubierta. La familia Moyano por ejemplo, empleó al dolorido Vera para desacreditar a Ocaña. Los misteriosos operadores judiciales  son “Totos” populares: Javier Fernández; el “Tano” Angelici, el hermano del juez Lijo, entre otros. No es secreto que los expedientes de corrupción estatal-privada que ingresan a Comodoro Py se guardarán en el depósito de la impunidad. Por ello, las grandilocuentemente llamadas “operaciones de inteligencia”, por lo burdas y públicas, semejan a Peter Sellers interpretando al recordado inspector Cluzot en la serie de la Pantera Rosa.

Buenos Aires, 11 de abril 2018

Política de disfraces

El discurso político tiene un objetivo primordial: convencer. Conseguirlo implica apelar a estrategias de persuasión, según sea el fin perseguido por el emisor y los perfiles de los receptores. Pero a partir de la crisis institucional del 2001-2002, que trastocó partidos y discursos, eternos políticos intentan seguir vigentes a través de  una añeja costumbre de carnaval: el uso del disfraz, cuyo fin era el de modificar el aspecto de alguien para no ser reconocido, o simular ser quien no se es. Trasladada al campo político, surgen matices entre el ayer y el hoy.

Los disfraces de ladrones, piratas y similares no son recomendables para políticos con antecedentes. Los asesores de imagen recomiendan los de superhéroes, personajes patrios, y el de férreo defensor de los pobres. Por otra parte, la concurrencia durante años de los mismos personajes a las fiestas de disfraces, elimina el sortilegio de no ser reconocido. Es habitual escuchar que el que se disfrazó de Perón, años atrás se había disfrazado de Yrigoyen. La situación se agrava cuando el disfraz individual intenta sostenerse en lo grupal, vale decir en lo partidario. Antaño, los ritmos musicales y sus pistas bailables eran tradicionales: justicialista, radical, socialista, derecha e izquierda. Pero a partir del 2001-2002 surgieron innumerables variantes rítmicas. El  justicialismo se amplió a Federal, Frente para la Victoria y Unidad Ciudadana. El radicalismo sumó a sus zapateadores clásicos, los radicales K y los PRO. El socialismo se baila solo en Santa Fe, con destino de extinción. La derecha se diluyó como expresión unívoca, repartiendo bailarines entre partidos políticos, gremios y empresarios. Solo la izquierda mantiene cierta tradición; son pocos pero siempre divididos, actuando mancomunadamente solo en exhibiciones al aire libre en lugares que los políticos llaman “la calle”, con riego físico para propios y extraños.

A los multicolores disfraces y ritmos musicales se les incorporó las lentejuelas brillantes de los términos absolutos y pretendidamente clarificadores: neoliberal, populista, progresista, social demócrata, golpista, fascista. Algunos melancólicos aún pronuncian las palabras oligarcas y gorilas. Ello permite adaptar un tema folclórico que se interpreta con charango y bombo a música electrónica. Ya sea por olvido o malicia, el único término que se omite mencionar es el recordado conservadurismo, que se aplicaba a las clases dominantes que obviamente buscaban “conservar” sus privilegios. Quizás porque políticamente mantiene vigencia a través de reelecciones indefinidas, listas sábana, nepotismos, prebendas legislativas, etc.

Este recordatorio de las ceremonias ancestrales del carnaval, incluye misticismos e invocaciones espiritistas. Las sufrió Perón en vida, cuando jóvenes manifestantes voceaban “si Evita viviera sería montonera”. Más cerca en el tiempo, el ex radical Moreau para ser premiado con una banca, debió pronunciar en éxtasis que “si Alfonsín viviera sería kirchnerista”. Menos rotundo fue el mensaje recibido por su hijo Ricardo, que anunció que “mi padre no se hubiera callado ante una receta económica de la derecha liberal”.

Cómo actuar ante prácticas discursivas especulativas enmascaradas tras falsas ideologías? Eludiendo la trampa de los conceptos absolutos y “fidelidades” fluctuantes, priorizando antecedentes personales en cuanto a capacidad, honestidad y eficacia. Sirvan como ejemplo Abad, responsable de la Afip, y Todesca a cargo del Indec. De origen peronista, ambos cumplen con todos los requisitos para ocupar tan altos cargos. En este contexto merece un comentario un reportaje reciente a Matías Lammens, presidente de San Lorenzo, que con jóvenes 38 años manifestó su deseo de incursionar en política. Cuando se le preguntó cómo se definía políticamente, se reconoció como socialdemócrata, con una “visión progresista de la sociedad”. Aclaró que las actuales expresiones políticas no lo convencen, por lo que trabajará por ”una nueva alternativa”. Cabe preguntarse: otra más? Participarán de ella repetidos políticos como mascarones de proa?  Además señaló que Fidel Castro fue importante en su proceso formativo, y haber leído sus discursos. Fue un toque “progre”? No pudo encontrar expresiones más vernáculas que nos representen política y doctrinalmente?

Lammens, joven e intelectualmente formado, puede ser una saludable alternativa de renovación generacional. Por ello debiera evitar presentarse en sociedad con un discurso ajado y demagógico. Caso contrario, sufrirá envejecimiento prematuro.

Buenos Aires, 04 de abril 2018

Artimañas judiciales

La artimaña consiste en actuar en forma maliciosa para engañar y conseguir un fin determinado. Concepto aplicable al poder judicial en las causas de corrupción estatal-privada, cuyos efectos entre otros, fue el de cerrar diciembre del 2015 con 29% de pobres. Los camaristas Ballestero y Farah, al cambiar la carátula de la causa Cristóbal López/Oil Combustibles, transformando el delito de defraudación al Estado en simple evasión, aportaron el último ejemplo. Que sirve para reflexionar si realmente el poder judicial está evolucionando, o entreteniendo a la sociedad con fuegos de artificio. Analizarlo implica partir de ciertos supuestos.

El imprevisto triunfo electoral de Cambiemos, al sustituir a un partido que gobernó a la Nación y provincia de Buenos Aires durante catorce años ininterrumpidos, si bien provocó un cimbronazo político que afectó tramas de impunidad sólidamente instaladas, estas intentan permanecer. Mantienen vigencia muchos políticos, jueces, empresarios y sindicalistas que fueron partícipes necesarios del saqueo. La degradación judicial no puede independizarse de su asociación con otros sectores de poder, enhebrada a través de nepotismos y amiguismos, que bien describiera el periodista Carlos Pagni en sus columnas de La Nación. Este “sembrado” de complicidades es necesario porque los poderes del Estado  no son independientes como se declama, sino interdependientes, pues deben controlarse mutuamente. El órgano constitucional Consejo de la Magistratura por ejemplo, que se encarga de la selección y remoción de magistrados, es burocráticamente costoso y sospechosamente inoperante.

El caso Cristóbal López/Oil Combustibles, si bien impacta por su volumen de deuda y relación con el matrimonio Kirchner, replica una mecánica de saqueo seguida con otras empresas, como el Correo OCA y el grupo de medios Spolzki/Garfunkel, entre otras. La mecánica consta de dos etapas: 1) la inicial, con el armado de grupos empresariales sobredimensionados sostenidos con dinero estatal, cuyas “ganancias” inexistentes se comparten entre empresarios y funcionarios cómplices. 2) la de crisis o quiebra una vez concluido el flujo estatal, que consiste en enmascarar el vaciamiento y diluir responsabilidades a través de falsos adquirentes y/o inversores sin solvencia económica, como Martínez Rojas con el grupo Spolzki/Garfunkel, o Rosner y De la Torre con Oil Combustibles/Indalo. De tal modo el Estado no solo no recupera lo que se le robó, sino bajo la argucia de cuidar “puestos de trabajo”, se le exige mantener  estructuras empresariales insustentables. Este circuito necesita de otros dos partícipes necesarios: funcionarios de la AFIP y sindicalistas. Los primeros consienten la defraudación. Los sindicalistas omiten cumplir con su obligación de controlar el depósito de los aportes patronales de sus afiliados.

En la etapa terminal de crisis, licuados los aportes estatales y ocultados los patrimonios particulares, entran en acción los “Ballesteros y Farahs”, que nos recuerdan que en el Poder Judicial nada cambió.

La supuesta aceleración de la dinámica judicial federal fue forzada por los recordados videos con el ex secretario de Obras Públicas José López arrojando un bolso con nueve millones de dólares en un convento, y días después, el grupo Báez contando millones de dólares arrastrados en bolsos. Hechos que obligaron a jueces y fiscales iniciar el juego de artificio, consistente en retomar denuncias o causas adormecidas desde hacía años, y sobreactuar con algunas detenciones. Pero en concreto, Ballestero y Farah dictaminan como siempre. Casanello, Servini de Cubría y Lijo entre otros, son tan lentos como siempre, y la Corte Suprema de Justicia anuncia grandilocuentes cambios que nunca concreta. En este marco de complicidades, el gobierno de Cambiemos solo consiguió la renuncia del ícono judicial Oyarbide, y con enormes dificultades, la remoción del camarista Freiler, quien integrara la Sala I junto con Ballestero y Farah.  

Los legisladores completan el capítulo político de la trama, buscando encubrir delitos económicos tras falsos debates ideológicos, cuando el problema, parafraseando a Clinton, “es el dinero, estúpido”. También participan del juego de coacciones, en el cual impúdicamente legisladores procesados por delitos comunes contra el Estado, pretenden juzgar a funcionarios por inobservancias éticas. Y por si fuera poco, congelan leyes claves contra la corrupción, como la de Extinción de Dominio en el Senado.

Buenos Aires, 28 de marzo 2018

Desigualdades de género

El concepto de igualdad de género responde al principio establecido en el artículo 16 de la Constitución, que estipula que “todos los habitantes son iguales ante la ley”. Usos y costumbres en muchos casos ancestrales, reservó para la mujer un rol de maternidad y hogar, con limitaciones no explícitas de derechos cívicos, laborales y de oportunidades. El debate actual hace hincapié en la violencia ejercida por el hombre, para amenazar, dañar e incluso matar a mujeres por conflictos personales. En este contexto, es interesante destacar manifiestas desigualdades de género en los campos político y deportivo relacionadas con la corrupción, que no han sido resaltadas en el debate.

En lo político, quienes en las últimas décadas fueron perseverantes en la investigación seria, denuncia y seguimiento de casos de corrupción estatal-privada, han sido mujeres: Carrió, Ocaña, Stolbizer, Alonso, a las que, con responsabilidades ejecutivas de gobierno, se suma María Eugenia Vidal. La rama política masculina por el contrario, ejercita expresiones meramente declamatorias, o más grave aún, formula denuncias superficiales con el fin de coaccionar y/o desprestigiar para negociar impunidad. Esta falencia de género no se manifiesta en el periodismo de investigación, en el que se desempeñan eficazmente ambos sexos.

Pero la desigualdad mayor se presenta en el campo deportivo, en un sector en el que conviven como dirigentes representantes políticos, empresarios, sindicales, judiciales y delincuentes de armas tomar, con una amplitud partidaria, ideológica y social envidiable. Para mezclar negociados con honestas administraciones, cuentan con una cobertura jurídica ideal: los clubes de fútbol son organizaciones civiles no gubernamentales “sin fines de lucro”, cuyo objetivo es alcanzar el bien común.

Si las mujeres, en especial las comprometidas contra la corrupción, pudieran atravesar esta sólida coraza masculina, tendrían un excelente campo de experimentación no solo para visualizar la corrupción “en bruto”, sino constatar los entramados intersectoriales para lograr complicidad e impunidad. En lo económico, aprenderán de transacciones multimillonarias de jugadores realizadas a través de intermediarios; evasiones fiscales, balances manipulados aprobados con coacción de barras bravas; circuitos paralelos de comercialización de entradas, sobrefacturación de servicios, y todo tipo de irregularidades. No es casual que en muchos clubes, incluidos los llamados grandes, corran riesgos las verdaderas funciones sociales, como las recreativas y educativas.

En cuanto a las tramas de complicidad, los nexos entre las dirigencias de clubes y de la AFA, convierten en ridículas las clásicas elucubraciones para detectar a los misteriosos operadores judiciales, como en su momento Javier Fernández; hoy Daniel Angelici, Alfredo Lijo o el multifacético Alberto Fernández, autoproclamado consultor para defender “a los trabajadores” en la causa judicial de Indalo. El camarista Jorge Ballestero por ejemplo, integra desde hace años el tribunal de penas de la AFA. Las relaciones entre empresarios y sindicalistas, no necesitan de supuestos. La empresa OCA que preside Farcuh, también deudora de miles de millones de pesos al Estado, promociona la camiseta del glorioso club Independiente presidido por los representantes de sus trabajadores, los sindicalistas Hugo y Pablo Moyano. Los objetivos del “bien común” alcanza tal fervor, que muchos dirigentes participan en la conducción de dos o más clubes, poniendo en crisis el concepto basado en que lo único que no cambia en la vida es la fidelidad futbolera.

La tarea de las mujeres para ingresar al mundo “sin lucro” del fútbol, será mucho más compleja que obtener en el campo laboral igualdad de oportunidades y salariales.  

Buenos Aires, 21 de marzo 2018

Somos todos ladrones

El delito a gran escala, presenta patrones universales en lo organizativo y psicológico. Los hampones de la década del 30 necesitaban para sus negocios ilícitos (prostitución, juego y contrabando), activas complicidades políticas, policíacas y judiciales. Para la pasividad de la población, utilizaban la resignación, el miedo o el crimen. Sus enormes ganancias contaban con eficaces estructuras administrativas que falseaban balances, lavaban dinero (de esa época surge el término), y abrían cuentas offshore.

Décadas más tarde, los delitos económicos estatales no presentan diferencias de fondo sino de matices. El dinero ilícito no surge de negocios privados, sino de recursos del Estado. Semánticamente, el duro término “delito” se dulcificó en el híbrido “corrupción”. Los “hampones” de entonces, mutaron en funcionarios políticos asociados a empresarios cómplices. Las antiguas crónicas policiales que relataban cinematográficos robos a bancos en medio de balaceras, se dedican hoy a los sofisticados saqueos de presupuestos públicos planificados en confortables oficinas o confiterías de moda. La única diferencia entre el ayer y el hoy, es el acelerado desarrollo tecnológico digital y de medios de comunicación, que hace cada vez más difícil la utilización invalorable “del secreto” para ocultar pruebas y complicidades. Ello obligó a que la clásica estrategia comunicacional de la lucha de “buenos contra malos”, se transformara en un discurso que por repetido no deja de mantener cierta eficacia: “no hay inocentes, somos todos ladrones”. O bien disimular culpabilidades con el recurso de la falsa proclamación ética que tan bien definiera el historiador Luis Alberto Romero: “quienes se sienten amenazados en sus intereses, se defienden empleando el mismo lenguaje de la virtud”.

Para evitar la mimetización entre culpables e inocentes, o entre procesados y denunciados, con el fin de confundir a la opinión pública para que nada cambie, se deben destacar cinco conceptos.  

1) Muchos de los responsables políticos, judiciales, empresariales y sindicales que por acción u omisión posibilitaron la corrupción en las últimas décadas, están en pleno ejercicio de sus roles. De ahí que una real acción contra la corrupción, se logrará solo manteniendo una fuerte y sostenida presión social.

2) Para evitar el engaño encubridor de “todo es lo mismo”, es necesario categorizar acciones y sus consecuencias políticas: a) rendición de cuentas por actos de gobierno que importaron sustracción ilegal de recursos del Estado (delito); b) cuentas y/o bienes en el exterior no declarados (evasión); c) cuentas y/o bienes en el exterior declarados (legítimo).

3) La justicia deberá investigar con igual celeridad denuncias sobre el gobierno anterior como del actual. Será esencial el aporte de organismos de control público, hasta hace poco facilitadores de la corrupción estatal-privada ( AFIP, Personas Jurídicas, Procelac, etc.). Si sus responsables ocultan y/o niegan la entrega de documentación en tiempo y forma, deberán ser denunciados y procesados.

4) Los legisladores deberán cumplir con su obligación indelegable de lograr leyes eficaces para combatir la corrupción. Y abandonar el intento de confundir a la sociedad con opinables debates éticos de carácter filosófico, dado que las inobservancias éticas no son penalmente punibles. Menos aún pueden incursionar en este campo quienes se autoprotegen interpretando capciosamente la ley de fueros, permitiendo que procesados y/o condenados por delitos comunes puedan ser candidatos y/o legisladores. 

5) Un ejemplo de la distancia política que existe entre lo discursivo ético y lo legislativo sancionatorio, es la ley de Extinción de Dominio, que permite decomisar bienes de la corrupción y reintegrarlos al presupuesto público. Aplicada con éxito en los países más avanzados, se encuentra congelada desde hace casi dos años en el Senado. Podrían decomisarse por ejemplo, los nueve millones de dólares de José López. Con un beneficio adicional; al actuar prestamente sobre el objeto del delito (dinero y bienes), perderá sentido “cajonear” causas judiciales, pues.los propios afectados serán los interesados en acelerarlas.

Buenos Aires, 14 de marzo 2018

Cuadro de familia

Propagandística y comunicacionalmente, en las grandes concentraciones las pujas políticas se apoyan en tres elementos básicos: imagen, espectáculo y discurso. La imagen contiene un escenario emisor, en el que los oradores a manera de escenografía coral, son rodeados por dirigentes afines. El espectáculo lo aporta una multitud anónima pero con un rol cuantitativo y simbólico sustancial: legitimar la protesta y el poder y/o representatividad de los dirigentes convocantes. El discurso apela a la emoción por sobre la razón, y al eslogan por sobre la información veraz. Finalizada la representación, se ingresa en una etapa supuestamente más enriquecedora, que reemplaza la directa intermediación entre orador y multitud, por el diversificado ámbito del análisis y debate.    

Análisis y opinión son en esencia subjetivos, pues contienen posturas ideológicas y habitualmente intereses sectoriales. Por ello aún en la comparación de opiniones, continuamos dependiendo de los datos que suministran sectores en pugna. Sin embargo, los cambios generados por la velocidad de digitalización de datos, transformó la clásica vía unidireccional del emisor unívoco al receptor masivo, en un ida y vuelta entre ambos. La posibilidad de acceder a otras fuentes informativas alejados de intermediaciones interesadas, nos posibilita formular nuestras propias interpretaciones de imágenes y discursos, detectar contradicciones no planteadas, y transformarnos a su vez en emisores de interrogantes no aclarados. Esta novedad ha sobrepasado a políticos y formadores de opinión que al sentirse forzados a participar del mundo digital, han expuesto mediocridades u omisiones. Sirva como ejemplo, comparar la calidad expositiva de muchos ciudadanos comunes en las cartas de lectores publicadas en medios gráficos, con las insustanciales y monocordes frases de políticos tuiteros o panelistas en debates televisivos. Los empresarios, sindicalistas y ámbito judicial, amigos del “secreto”, intentan eludir el desafío digital.

La protesta encabezada por la familia Moyano el pasado 21 de febrero, es adecuada para intentar un análisis sin intermediación, utilizando las tres herramientas comunicacionales: imagen, espectáculo y discurso. Considerando las circunstancias que rodearon la convocatoria, irónicamente llamaremos a la imagen “Cuadro de familia”. Moyano en el estrado acompañado por sus hijos y el abogado defensor de la familia, el ex juez Llermanos. Si bien el discurso no soslayó su situación judicial, cabe preguntarse si aportó un mensaje relevante. En principio no, pues lo judicial avanzará por otra vía. Pero en el campo de la imagen, surge la incógnita sobre si el acompañamiento coral de dirigentes en el escenario/palco, podría significar un nuevo polo de oposición. Dado que actualmente no solo existe oposición, sino el gobierno tiene minoría legislativa y en las gobernaciones provinciales, el concepto distintivo clave sería el de “polo” (confluencia de objetivos). Para vislumbrar su factibilidad, se pueden resaltar tres aspectos para ser debatidos. Ellos son:

1) En el palco se encontraban Juan Grabois y Gustavo Vera, enigmáticamente considerados “amigos del Papa” por quienes transformaron al Papa en un emoticón, según sonría o no sonría (imagen). Pero lo importante no reside en relaciones de amistad personales, sino en transparentar roles. Grabois, Menéndez y Navarro son “intermediadores” entre recursos del Estado y sectores sociales necesitados. Esta intermediación está claramente definida y controlada? Es necesario explicitarlo. 2) Compartían el escenario los gremialistas Piumatto (judiciales), y Palazzo (bancarios), que representan a sectores bien remunerados, lo que es meritorio, pero que avalan y protegen prebendas que deben solventar toda la sociedad, como regímenes jubilatorios de privilegio, y en el caso de judiciales, el no pago de ganancias. Pueden coexistir desamparo con privilegios? 3) El gremialista y diputado Hugo Yasky fue ejemplo de síntesis cuando bramó: “los ladrones están en la casa Rosada”. Al unísono aplaudieron sectores de derecha y de izquierda. En el palco no había corruptos; los ladrones son los otros.                 

En este contexto, qué unificaría al eventual polo opositor?

Buenos Aires, 07 de marzo 2018

Moyano, grietas y pegamentos

Hugo y Pablo Moyano, en su desesperada arenga para movilizarse en defensa de los trabajadores, lograron una inédita simbiosis entre diversos sectores políticos, gremiales y sociales. Hasta hace meses era inimaginable poder cobijar bajo un mismo paraguas de imagen y discurso, a sindicalistas como los Moyano, Santa María, Baradel, Micheli y Palazzo, a izquierdas duras y violentas,  autoproclamados líderes sociales como Grabois; viejos políticos negadores del pasado como Filmus y Solá, y kirchneristas varios. No sorprende en cambio Alberto Fernández, quien con pegamento en mano, es experto en intentar acuerdos de coyuntura con fidelidades oscilantes. Esta asociación variopinta la logró Moyano con un mensaje conciso y entendible: hay que combatir a Macri. El análisis de estas ajadas fotos sepia no debiera banalizarse bajo ironías o eventuales preocupaciones judiciales de la familia Moyano, sino interpretarlas recurriendo a pensadores políticos trascendentes y universales.

Hace más de 2.400 años Aristóteles, a diferencia de Platón, planteaba que las ideas o conceptos no deben separarse del realismo de los objetos. Sobre esta base filosófica entendió que el fin de la política debía ser el lograr el bien común. A fines del siglo XV, en un mundo que ingresaba a la modernidad en un contexto de permanente luchas entre reinos, incluido el Papado, el florentino Maquiavelo, considerado creador de la ciencia política, entendió la puja por el poder en función de la naturaleza humana (no es lo que deseo, sino lo que es). Décadas más tarde a inicio del siglo XX, ante el creciente fenómeno de masas, el filósofo jurídico alemán Carl Schmitt sostuvo que para manejarlas y lograr el poder, se debía plantear la vida política como una lucha sin cuartel entre enemigos irreconciliables. Aristóteles representaba la armonía del bien común, criterio aplicado en lo discursivo. Maquiavelo y Schmidtt revelaron los pliegues más oscuros de la naturaleza humana en las luchas por el poder, por lo que predominan en lo fáctico. Ambos no diferenciaron entre monarquías o repúblicas; entre derechas o izquierdas. A Schmidtt siempre se lo consideró un pensador de derecha, pero sus principios fueron igualmente aplicados por el marxismo.

Lo expresado ayuda a comprender las disímiles convergencias logradas por el “Concilio familiar Moyano”, aunque no hayan leído a Maquiavelo o a Schmidtt. Actuaron conforme a su naturaleza, identificando claramente a un enemigo único para ejercer presión. El enemigo nunca debe ser abstracto (Cambiemos), sino concreto y visible: Mauricio Macri. Al compartirlo, se naturalizó la asociación entre sindicalistas de derecha con grupos de izquierda y troskistas. Acaso Hitler y Stalin no firmaron un pacto de no agresión, mientras les era conveniente?

Mencionados algunos antecedentes conceptuales históricos, es momento de detenernos en los componentes vernáculos. Cuál es la alternativa al “enemigo Macri”? Viejos políticos y gremialistas que atravesaron impertérritos cavallismos, menemismos, kirchnerismos, sin jamás reconocer culpas? Nuevamente encontramos una respuesta sólida en pensadores trascendentes; en este caso Karl Marx. Al referirse a las repeticiones históricas que planteaba Hegel, señaló: “La historia se repite dos veces; primero como tragedia y después como farsa”. Lo que nos recuerda que con los años, la marcha peronista parece haberse convertido en un símbolo de exilio político: se la canta solo cuando se está en el llano. Por ello, a más de cuarenta años de fallecido, Juan Domingo Perón no merece ser usado por los patéticos oportunismos modernos. Vale al respecto la opinión de un auténtico referente del peronismo histórico. Dijo Julio Bárbaro: “El drama de los argentinos es que le ponemos el nombre de peronismo al oportunismo y al apoliticismo, pero podríamos llamarlo de cualquier otra manera. El peronismo no es un partido. Es una asociación al poder”.

Las grietas aún hoy son tragedia, pero el tiempo y personajes desgastados las están convirtiendo en farsa. Evolucionar es una oportunidad para quienes tienen raíces socialistas, radicales, justicialistas, y para las mayorías sin identidades partidarias. Pero evolucionar significa mirar hacia adelante, no repetir el pasado.

Buenos Aires, 21 de febrero 2018

Discursos agrietados

La renovada crítica al nepotismo en distintas organizaciones estatales, reitera grandilocuencias discursivas que pretenden aprovechar coyunturas políticas, sin que nada cambie. Sin embargo la supervivencia de viejas clases dirigentes agrietó este oportunismo y/o cinismo dialéctico, permitiendo que la ciudadanía detecte cosméticas del engaño, como la de señalar supuestas inobservancias éticas, en lugar de desactivar los vicios y abusos legalizados que destruyen a la organización política, social y económica llamada Estado. Que alcanza a las instituciones no gubernamentales y/o privadas, cuando perciban recursos públicos cuyo destino el Gobierno está obligado a controlar (subsidios, créditos, aportes).

Este oportunismo discursivo que entremezcla ética con nepotismos, amiguismos, complicidades y tramas de corrupción, pretende obviar acuerdos virtuosos para desactivar procedimientos y subterfugios legales que permiten crear organismos irrelevantes, funciones superfluas con ingreso de personal innecesario y apartado de los requisitos de ley (sin quejas gremiales), con escalas salariales que vulneran el principio de “a igual trabajo igual remuneración”. De este modo, los acuerdos multipartidarios y gremiales tienden a mantener una administración pública familiar y clientelar, que limita el acceso de los ciudadanos comunes a cargos públicos por vía de la competencia y méritos propios.  

Al engaño de invocar supuestos conceptos éticos, oficialismos y oposiciones predican que ciertos conceptos se presuman válidos por su solo enunciado y repetición. El ejemplo más claro es el de “cargos políticos”. Destaquemos algunas leyes, conceptos y números. A nivel legal, el artículo 85 de la Constitución en su inciso 7, señala que el presidente de la Nación “por sí solo” nombra y remueve al Jefe de Gabinete, ministros, oficiales de su secretaría, agentes consulares y empleados cuyo nombramiento no esté reglado por la Constitución.  Fuera de este marco, las designaciones necesitan acuerdos legislativos. Por su parte la Ley 25.164 que regula el Régimen de Empleo Público, en el inciso b) del artículo 4°, indica que la selección para el ingreso a la Administración deberá asegurar “el principio de igualdad en el acceso a la función pública” (textual). Su artículo 9° establece que el régimen de contratación, siempre es de carácter transitorio. Es evidente que políticos y sindicalistas no aplican las leyes.

Relacionemos lo conceptual con lo numérico. Es usual y razonable que un presidente cuente con la posibilidad legal de cubrir discrecionalmente los principales cargos del poder Ejecutivo, con quienes entiende reúnen los perfiles adecuados y se identifican con el programa de gobierno. Llamémoslo “confianza”. Cuando lo traducimos a números, se reconocen 3.000 cargos políticos en la administración nacional, excluidos organismos descentralizados. Surgen preguntas sin respuestas: es el número que la Constitución faculta al presidente, o dicha facultad se extiende a otros funcionarios? Cuáles son “cargos políticos”, y quiénes los definen? Quiénes los controlan y evalúan?  

En cuanto a política salarial, las inconsistencias se incrementan. Se apela al ardid de otorgar a organismos supuestas “autonomías funcionales” e inexistentes “autarquías financieras”, pues los recursos tienen como único origen lo que recauda el Estado. Es como si un hijo que depende económicamente de su padre, considerara que tiene autarquía financiera. El Presidente de la Nación, que es el más alto cargo público, percibía a septiembre de 2017 un sueldo de $ 208.207. Pero asombrosamente es superado por muchos otros funcionarios “autónomos y autárquicos”. El absurdo no reconoce jerarquías. Un chofer del Banco Central gana cuatro veces más que un chofer de un ministerio. Estas asimetrías explican la negativa a transparentar los salarios públicos, o aún falsearlos.

Estas irracionalidades no son inicialmente imputables a los que genéricamente se llaman “empleados”. Se deberán solucionar desde arriba hacia abajo, desactivando otra excusa falaz: “el ahorro es irrelevante”. El problema no es “bajar salarios”, sino crear cargos absurdos “para justificar salarios”. Lo enunciado es de plena aplicación para los poderes legislativo, judicial y organismos internacionales.

Buenos Aires, 14 de febrero 2018