Analista básico – bolilla 2
Las herramientas ordenadoras para encarar un utópico cursillo de analista básico, compuestas por un tablero de 40 casilleros, fichas con nombres de políticos, y datos de referencia para ordenarlos con el objetivo final de presuponer las primeras posiciones en las tres principales listas legislativas nacionales a competir en octubre próximo, deben completarse con soportes conceptuales, físicos y temporales.
En lo conceptual, a diferencia de la educación primaria en la que se aprende en base a parámetros nacionales preestablecidos, en política son dinámicos y fluctuantes, por lo que las hipótesis a plantearse pueden variar según los datos referenciales que se adopten. Lo importante entonces, es establecer líneas de razonamiento para procesar acciones y mensajes políticos para formular argumentaciones coherentes, lo que es válido para cualquier inclinación partidaria, sin grietas preestablecidas. Pero a quien opine en base a breves eslogans, afirme que un político enriquecido no robó o roba pero hace, será inútil hacerlo cambiar de opinión.
Como soportes físicos actúan los actores políticos y las coaliciones. Los primeros facilitan el aprendizaje, porque quienes encabezarán los primeros lugares de las listas son vastamente conocidos por ser en su mayoría legisladores en ejercicio que pretenden renovar, o lo fueron y pretenden acceder nuevamente al cargo, por lo que se podrá evaluarlos y detectar sus contradicciones y falacias discursivas o propagandísticas no por lo que prometen, sino por cómo actúan y legislan. En cuanto a las principales Coaliciones, que por sus nuevos nombres y logotipos semejan a escuderías que cambian de modelo de autos pero con los mismos pilotos rotando, se mantendrán como referencia a las tres principales que compitieron en 2023: La Libertad Avanza, Unión por la Patria y Juntos por el Cambio. Dado que los antecedentes individuales están disponibles en Internet, a fin de generar hipótesis más creativas, se considerará que el problema principal no son los considerados “malos”, en general muy conocidos, sino quienes pregonan virtudes y abundan en autoelogios, pero no aportan el momento de avalar cambios en la matriz de privilegios y pobreza, y combatir corrupciones.
El soporte analítico temporal partirá desde la recuperación de la democracia en 1983, dejando en paz a las memorias de Alem, Irigoyen y Perón, inocentes del desatino empobrecedor de sus recientes y actuales invocadores, que llevaron a la licuación del PJ y la UCR como expresiones partidarias nacionales con identidades definidas y coherentes. En la elección presidencial de 1983, entre ambos partidos alcanzaron el 91,91% de los votos emitidos, y el ubicado en el tercer lugar, Oscar Alende, solo el 2,23%. La fecha no es tan lejana pese haber transcurrido más de cuarenta años, pues permanecen políticamente activas figuras como Manzano, Nosiglia, Leopoldo Moreau y Rodríguez Saá, entre otros. La decadencia se inicia en julio de 1989, cuando Alfonsín debió entregar la presidencia con cinco meses de anticipación. En la actualidad encabezan el PJ la ex presidenta Cristina Kirchner, con base casi exclusiva en las circunscripciones más pobladas del conurbano bonaerense, y en la UCR Martín Lousteau, que no solo suele votar en disonancia con sus correligionarios, sino que para la próxima elección legislativa de la ciudad, no presenta candidatos como UCR, sino bajo su agrupación interna llamada Evolución Radical.
Durante el cursillo será importante detenerse en las declaraciones y mensajes propagandísticos de los candidatos para clarificar conceptos. Vale comenzar con una frase de Alfonsín que por su repetición en la campaña de 1983, se transformó en un eslogan icónico y virtuoso: “Con la democracia se come, se cura y se educa”. Pocos años más tarde se aprendió que dicha frase debía complementarse agregando “con políticos competentes y honestos”. Ya en nuestra actualidad, se citan dos intentos burdos de instalación ante la opinión pública, protagonizados por políticos intelectualmente capacitados. Dijo Larreta: “en la ciudad se siente olor a pis”. En cuanto al diputado y neurólogo Manes, optó por el “stand up”. Tras un enfrentamiento con el asesor Caputo, Manes presentó una denuncia judicial, que irónicamente podría traducirse como “señora jueza, el asesor conocido como el Mago del Kremlin me pegó”. Estos ejemplos indican que hablar de analistas básicos no implica superficialidad didáctica, sino saber detectar superficialidades políticas.
Buenos Aires, 09 de abril 2025