Política no es espectáculo

A un año de las próximas elecciones nacionales legislativas, los desenvolvimientos políticos deberán evaluarse sobre la base de que se priorizarán intereses personales por sobre la generación de transformaciones que desactiven privilegios y corrupciones, por lo que los cambios virtuosos solo se lograrán a través de una sana presión de la opinión pública, lo que implica que para detectar frivolidades, falacias e hipocresías discursivas y conceptuales, los análisis sean didácticos y masivamente entendibles. Lo facilita el hecho de que las añejas dirigencias afrontan un problema aplicable tanto a la propaganda política como a la comercial, consistente en que inicialmente se puede vender exitosamente a un mal político y/o producto, pero no sostenerlo en el tiempo. Para lograr claridad argumentativa, en lugar de enredarse en oscurantismos ideológicos, es aconsejable apoyarse en nombres propios, que partiendo de los 355 políticos con poder de decisión a nivel nacional (presidente, vice, gobernadores y legisladores), se evaluarán por como ejecutan y votan, se abstienen o ausentan, y no por lo que declaran.

Para los ciudadanos carentes de información privilegiada, las fuentes serán las provistas por los medios de comunicación masivos en sus variantes orales, escritas, televisivas y redes sociales, asumiendo que los distintos emisores pretenden convencer a miles de ciudadanos anónimos bajo el principio de la regla de la propaganda política llamada de “Unanimidad y contagio”, que plantea lograr adhesiones a través de la presión grupal por sobre la individual, utilizando encuestas o frases tales como “la gente dice…”. También es importante diferenciar entre información (puede ser verdadera o falsa), y opinión, que tiene la condición de ser personal. Igualmente no se debe confundir debates y acciones políticas relevantes para la sociedad, con espectáculos farandulescos destinados a burdas peleas personales, denuncias infantiles, frases rimbombantes y/o agraviantes, ajenas a las urgencias económico-sociales que afronta el país. En este contexto múltiple, cobran valor los antecedentes y prestigio de los propagadores comunicacionales, por lo que parecería exagerado el temor que provoca en reconocidos periodistas los trolls e influencers de ocasión en el debate político. En toda circunstancia, el periodismo presta un aporte democrático invalorable para exponer datos y situaciones que habitualmente los gobiernos ocultan. Cabe citar dos ejemplos de las reflexiones, interrogantes y conclusiones que pueden lograrse a través de medios de comunicación masivos:  

1.- La newsletter del pasado 21 de agosto titulada “¿Existen servicios de inteligencia?”, argumentaba con datos el histórico espionaje amateur carente de inteligencia. Días más tarde el periodista Morales Solá mencionó en su columna que un abogado González invocando representar a la SIDE, recorrió cuatro juzgados federales para informarse sobre causas que involucraban al gobierno de Macri, ninguna de las cuales tenían que ver con la seguridad interior o exterior. Quedaba un misterio: ¿quién era González, a secas? Es de imaginar la desconfianza que despertaron en sus entornos los miles de González que viven en Buenos Aires. El misterio lo develó el propio Morales Solá el 28 de agosto en otro artículo, identificándolo como el abogado Ignacio Damián González. Tras lo cual el actual director de la SIDE Neiffert, pidió disculpas, y anunció que el abogado y otra letrada habían sido “desplazados”, generando un nuevo interrogante: dado que no fueron despedidos o rescindidos sus contratos, ni se informó si actuaron bajo orden superior, ¿qué significa “desplazados”?, término utilizado con funcionarios de segundo nivel involucrados en actos de corrupción. En lo inmediato los viejos políticos piden confianza social, pues la nueva SIDE estará “controlada” por la Comisión que encabezan Lousteau, Moreau y Parrilli.

2.- La postulación del juez Lijo para integrar la Corte Suprema, exhibe como pocas veces un muestrario de hipocresías y negociaciones que involucran a todos los sectores políticos, demostrando una vez más que para acordar políticas internas las grietas se diluyen. Cabe destacar tres detalles que brindan aprendizajes: a) los pobres interrogatorios de los senadores a Lijo y García-Mansilla  mostraron que la formación profesional y académica de los candidatos no son factores a considerar, y que desde su origen, la independencia de poderes en términos absolutos no existe; b) en el área hipocresías se destaca el senador Mayans, con el infantil planteo de pedir que Milei diga que son sus candidatos, previo a decidir si los votan. Sin embargo, también era del presidente la ley Bases, pero el kirchnerismo la rechazó en su totalidad; c) expresar claramente posturas personales y votarlas no es criticable; a lo sumo, debatible. Lo peligroso emerge de quienes evaluando el terreno no se expiden, lo que recuerda a la vieja práctica política de “escucho ofertas”.

Buenos Aires, 04 de septiembre 2024

Milei, Fernández, Lousteau y Lijo

El sorpresivo triunfo electoral de Milei generó tal confusión en las fluctuantes y caducas estructuras políticas tradicionales, que brindó un aporte a la ciudadanía quizás no previsto: exponer a la luz pública viejos vicios de las llamadas “castas”, que incluye a la naciente estructura de Milei en cuanto al amateurismo que muestran muchos de sus funcionarios y legisladores. Considerando que las contradicciones se potenciarán en el armado de las listas sábanas para las elecciones legislativas 2025, y que las verdaderas transformaciones del modelo empobrecedor basado en privilegios solo se lograrán bajo una sana presión de la opinión pública, la sociedad deberá enriquecer su percepción racional por sobre la emocional. Para ello, hechos cercanos protagonizados por el propio Milei, Fernández, Lousteau y Lijo, brindan valiosos aportes didácticos.

Inicialmente cabe poner en tela de juicio una recurrencia analítica, que le adjudica a Milei como votos propios o “duros” el 29,99% obtenido en la primera vuelta electoral, origen de su debilidad legislativa. Pero lo relevante es el resultado del balotaje, en el que Milei obtuvo el 55,65%, contra el 44,35% de Massa. Triunfo no solo atribuible a Milei, sino a una derrota de quienes encarnaban continuidades políticas generadoras de la decadencia y habitualmente corruptas que incluyó a figuras de Juntos por el Cambio, cuando previo al balotaje quienes encabezaban el radicalismo, Morales y Lousteau, impulsaron públicamente una abstención, para días más tarde Morales declarar que si ganaba Milei no se podrían pagar sueldos, y Lousteau siempre sinuoso, afirmó que no votaría a Milei. Otro detalle no menor es que a las elecciones se llegó con Fernández presidente del PJ y Lousteau de la UCR, siendo importante recordar cómo fueron elegidos. Fernández, por un simple tuit de Cristina Kirchner, sin objeciones partidarias internas. Lousteau, promovido por el perdurable Nosiglia, Morales (veinte familiares en cargos públicos); Angelici (negocio del juego), y Jacobitti (negocio de crear universidades en un contexto de 58% de pobreza infantil). Si se replicara el espiritismo que mediocres utilizan para interpretar que pensarían líderes fallecidos, podría suponerse que Perón y Balbín tomarían a esta realidad como confirmatoria de la pérdida de identidad de sus partidos. En resumen, previo a la votación final ya se observaban coincidencias entre Fernández, Cristina, Massa, Morales, Lousteau, Angelici y Jacobbiti, tras el objetivo conservador de que nada cambie.

Ya como presidente, sea por su personalidad y/o producto de su debilidad legislativa, Milei exhibe histrionismos y léxicos exacerbados, que en lo inmediato es de esperar utilice para desactivar privilegios y no enredarse con privilegiados. Como contrapartida, Maquiavelo alertaba cuidarse de los “buenos modales” de los entonces mercenarios, a los que definía como “ambiciosos, desleales, valientes entre los amigos, pero cobardes cuando se encuentran ante los enemigos, porque no tienen disciplina”. En cuanto al ex presidente Fernández ya en el llano, aportó en desnudar hipocresías de los integrantes de su gobierno, quienes adujeron no formar parte del mismo pese a que manejaron importantes organismos, que desconocían sus posibles corrupciones, y menos aún sus atributos eróticos insaciables. En las legislaturas también se corrieron velos: para desactivar sistemas corruptos sin control (fideicomisos) no se consiguen apoyos mayoritarios; muchos legisladores aprueban incrementos de dietas sin oposiciones y gastos sin financiamiento, en detrimento de la inflación “que sufren los más pobres”; la supervisión de los servicios mal llamados de inteligencia se pone en cabeza de Lousteau (con la novedad de que la mayoría de los radicales no lo votaron), Moreau y Parrilli; se modifican índices jubilatorios para muchos siempre insuficientes, pero no se desactivan jubilaciones de privilegio para pocos. Queda claro entonces que los discursos políticos deberán juzgarse según se ejecuten y voten cambios socialmente virtuosos y factibles, o se mantengan privilegios conservadores para pocos. ¿Quiénes predominarán?

En el caso de la postulación del juez federal Lijo a la Corte Suprema, si se creyera en finas sutilezas se lo podría interpretar como un hábil recurso de Milei para seguir exponiendo hipocresías. Para futuras reflexiones vale citar algunos mojones: 1) su postulación tuvo un rechazo mayoritario de diversas representaciones sociales y profesionales, pero el apoyo de la corporación judicial y el manoseo de las negociaciones políticas; 2) las objeciones refieren a su postulación a la Corte, pero no a continuar como juez federal. 3) en su defensa Lijo expresó: “En 20 años no recibí ninguna sanción del Consejo de la Magistratura”, lo que es verdad. Pero considerando que el organismo está integrado por legisladores, jueces, matrícula de abogados, un representante del Poder Ejecutivo y de ámbitos científicos y académicos, las objeciones éticas y de idoneidad moral deberían aplicarse a todo el sistema político-institucional por igual. Hasta que ello no suceda, de la categoría que nace con Aristóteles y considera a la política como arte de negociación para perseguir el bien común, y la de Maquiavelo que la centra en la lucha por el poder alejada de consideraciones éticas, para análisis consistentes se deberá continuar con la aplicación de esta última, que además predominará para el armado de las próximas listas sábana legislativas.

Buenos Aires, 28 de agosto 2024

¿Existen servicios de inteligencia?

Hay preguntas que tienen distinta valoración según quien las formule. Si proviene de un niño en su etapa de aprendizaje, responde a una saludable curiosidad, y exige una respuesta ilustrativa; pero si la misma pregunta la plantea un adulto, se la puede considerar estúpida. En este caso clarificar si la SIDE (o AFI) realiza tareas de inteligencia necesita de una argumentación basada en dos aspectos: 1) antecedentes del organismo; 2) participación de los legisladores. Tratar el tema es oportuno dado el apasionado debate legislativo que no prioriza la reestructuración propuesta por el gobierno, sino la integración de la Comisión Bicameral de control de los servicios de inteligencia de 14 miembros (cargos), y los fondos reservados (dinero), pese que históricamente la apetecible Comisión Bicameral tuvo escasas reuniones plenarias, nunca brindó informes a la sociedad sin afectar el secreto y confidencialidad, y muchas veces filtró a la prensa información reservada. Recordando además que la ley impide que se asocien las operaciones con el nombre de los agentes intervinientes y detalles de los montos pagados. Lo que hace sospechar que el objetivo es continuar usufructuando los beneficios de la confidencialidad sin que nada cambie.

Respecto a los antecedentes, la Ley de Inteligencia Nacional promulgada en el 2001 indica que la actividad de los organismos está orientada a obtener información específica referida a hechos que afecten la seguridad exterior e interior de la Nación, para lo cual se realiza espionaje (tarea de campo), e inteligencia (procesar la información obtenida). Visto que abunda el espionaje interior con objetivos políticos, pero no se detectaron los atentados a la embajada de Israel, a la Amia, la muerte del fiscal Nisman y la actividad de carteles del narcotráfico en vías marítimas, fluviales y fronteras, la conclusión es que se carece de inteligencia. Un requisito esencial en todo organismo de inteligencia es que sus conductores, personal, funcionarios, autoridades judiciales, legisladores y personas que accedan a datos y documentación de seguridad, “deberán guardar el más estricto secreto y confidencialidad”, que como muestran las innumerables causas judiciales vigentes, no se cumple. En cuanto a sus conducciones, desde diciembre de 1989 a la fecha, la SIDE estuvo conducida por Yofre, Anzorregui, Santibañez, Becerra, Soria, Toma, Acevedo, Izcazuriaga, Parrilli, Arribas, Cristina Caamaño, Rossi, Ana Alberdi, Sívori, y actualmente Neifert. No existen antecedentes que organismos de inteligencia profesionales hayan sido conducidos por 15 directores en 35 años. A ellos se suman funcionarios todo terreno que ocuparon circunstancialmente cargos claves sin formación específica, como Majdalani, Taihade y Mena, entre otros.

La escasa profesionalidad y malas praxis resaltan en las relaciones entre funcionarios, conducciones de la SIDE y poder judicial, como indican las más de trece causas judiciales originadas en denuncias de la SIDE, en las que supuestos expertos en inteligencia vulnerando requisitos de confidencialidad, piden a la justicia que investiguen actividades internas que nada sirven al interés nacional. Las causas obviamente, duermen en el refrigerador de los juzgados pertinentes. Cabe citar casos icónicos.

Apenas asumido el gobierno de Fernández en el 2019, la fiscal Cristina Caamaño como interventora de la AFI, denunció ante un juzgado federal de Lomas de Zamora una red de espionaje durante el gobierno macrista, (en el juzgado de Martínez de Giorgi hizo otra denuncia por la aparición de un disco rígido durante una limpieza), y envió 3.850 resoluciones del organismo con datos personales, designaciones, renuncias, jubilaciones y transferencias de espías y ex agentes que se hicieron públicas, al punto que dos de los escasos espías reales debieron ser urgentemente repatriados desde el exterior. En la causa por la muerte de Nisman, el fiscal Taiano solicitó a la entonces interventora Caamaño cuál era la situación de revista de los 89 agentes de la SIDE cuyas llamadas cruzadas los mostraron activos en la zona ese día. La insólita respuesta fue que 64 de aquellos agentes renunciaron al organismo en los meses siguientes a la muerte del fiscal, quedando activos solo 23, más dos desconocidos sin datos, desnudando la escasa profesionalidad y/o complicidad del organismo. Finalmente se recuerda el caso del espía cuentapropista D`alessio tramitado en el juzgado de Ramos Padilla en Dolores en el 2018, destinado a hacer caer la causa Cuadernos en una operación que el diputado Valdez llamara “Operativo Puff”. A cuatro años de cerrada la investigación, la causa no se elevó a juicio oral.

Ante estos ejemplos que hacen suponer objetivos de impunidad, falsedades, coacción y sobornos ajenos a la seguridad exterior e interior, debiera preocupar la entusiasta puja entre legisladores vigentes desde hace décadas para integrar la Comisión Bicameral. Por lo que cabe concluir con otra pregunta estúpida: ¿quién o quiénes conocen y aprueban las operaciones, agentes intervinientes y distribución de los fondos reservados? Es para seguir reflexionando

Buenos Aires, miércoles 21 de agosto 2023

Imagen, escándalo y aprendizaje

El ex presidente Alberto Fernández es centro de dos casos de resonancia política: uno de supuesta corrupción por la contratación direccionada de seguros en organismos del Estado, y otro de carácter privado por supuesta violencia ejercida contra su pareja. Ambos son mediáticamente categorizados como escándalos, pero para interpretarlos en el contexto de prácticas políticas que no se agotan en la persona de Fernández o en la fugacidad de hechos de impacto mediático, al concepto Escándalos políticos se lo debe interrelacionar con los de Imagen y Aprendizaje. El ejercicio será útil para interpretar el armado de las listas sábanas legislativas en la elección del 2025,

La secuencia comienza con la Imagen, que si bien es parte esencial de la propaganda política moderna que se potencia con las nuevas tecnologías de comunicación, su esencia la definió con precisión hace más de 500 años Maquiavelo, cuando expresó que “los hombres juzgan más por los ojos que con las manos, porque todos pueden ver, pero pocos tocar. Todos ven lo que pareces ser, mas pocos saben lo que eres”. Acorde a este precepto, los asesores de imagen de políticos y candidatos determinan sus gestos, mensajes y eslogans. Pero cuando en función de gobernar, legislar o juzgar repiten fracasos y corrupciones, pese a que continúa vigente el “ver pero no tocar”, recuperar sus imágenes se hace imposible. Este es el problema que afrontan las dirigencias argentinas, en especial políticas.

En cuanto a los Escándalos, implica incursionar en un ámbito en donde la racionalidad y la verdad deben competir con hipocresías, oportunismos, indignaciones sobreactuadas e ignorancias falaces, que concluyen en que se debe esperar a lo que decida la justicia si el sospechado es del mismo espacio político (o sea años), o dar al hecho por cierto omitiendo que “toda persona es inocente hasta que no se demuestre lo contrario” si el sospechado es opositor (o sea años) En paralelo, los involucrados y sus entornos, aunque sean denunciadores seriales, armadores de carpetazos o autoproclamados honestos, apelan a los conocidos operativos despegue, con declaraciones tales como “nunca lo imaginé”, o “este no fue mi gobierno”, mientras los sospechados inician en el campo judicial sus estrategias de impunidad, que incluyen impugnaciones, dilaciones, malas praxis y operadores todo servicio. El mejor ejemplo es la causa de corrupción en la obra pública conocida como Cuadernos, que a cinco años de designado, el tribunal no comenzó el juicio oral.

Debidamente procesados los conceptos de Imagen y Escándalo, cabe detenerse en el concepto Aprendizaje, que permita llegar a conclusiones inmediatas sustentadas en hechos y acciones verificables, sin esperar futuros fallos judiciales que determinen culpabilidades e inocencias. En el conflicto del ex presidente con su pareja se destacan dos aspectos no novedosos, pero ilustrativos: que la grandilocuencia discursiva (primer trabajador, primer feminista, defensor/a de los pobres), en boca de quienes desde hace décadas usufructúan privilegios estatales, denotan hipocresía y carecen de poder persuasivo. De igual modo, cuando el conflicto en el más alto nivel político no fue detectado o bien ocultado por el gran número de funcionarias que integraban el círculo áulico presidencial, indica el cinismo en justificar la creación de organismos burocráticos tras fines virtuosos para responder a acuerdos políticos, como con el Ministerio de las Mujeres.

En cuanto a la contratación direccionada de seguros en organismos públicos, es interesante la secuencia, que se inicia con un decreto presidencial del 2021, que invocando la defensa del interés del Estado obliga a concentrarlos en el Banco Nación Seguros; su presidente Pagliaro, amigo de Fernández, descubre que no tiene personal idóneo y acude a intermediarios privados para la tarea, surgiendo el también amigo presidencial Martínez Sosa, cuya esposa es la secretaria privada de Fernández, y junto a otros brokers privilegiados, usufructuar un beneficio en concepto de comisiones que supera los 3.400 millones de pesos. El Aprendizaje en este caso, sin esperar una eventual decisión judicial que establezca si existió o no delito, es constatar una vez más la enorme facilidad con la que un grupo de funcionarios y asociados privados pueden enriquecerse a costa del erario público. Para evitar análisis sectarios y oportunistas, se aclara que tamaños negocios necesitan de la inutilidad, complacencia o participación de vastos sectores de la oposición.

Buenos Aires, 14 de agosto 2024

Fascista yo?

El fraude electoral sufrido por el pueblo venezolano, al permitir comparar entre lo visualmente percibido con lo expresado en los discursos políticos, exhibe hipocresías que también alcanzan a políticos, instituciones internacionales y analistas que critican al régimen. La más destacable y supuestamente contradictoria, es ver como un perfecto prototipo de fascista como Maduro, acusa de fascistas a opositores y críticos.

Como la mediocridad de muchos políticos hace dudar si el mal uso del término fascista responde a la ignorancia o a la mala fe, vale un sintético comentario respecto a su origen. Tras la Primera Guerra Mundial, el Estado liberal italiano entró en crisis, derivando en una etapa de fuerte intervencionismo estatal, surgimiento de partidos de masas, y perfeccionamiento de la propaganda política moderna, que había comenzado con el bolcheviquismo. En marzo de 1919 surgió un movimiento que utilizó como emblema el “fasces”, símbolo de la antigua Roma consistente en un haz de varillas atadas a un hacha, que representa el poder sobre la vida y la muerte, y cuyo referente político era Mussolini, considerado una eficaz respuesta al peligro comunista de entonces. Tras la marcha sobre Roma en 1922, Mussolini tomó el poder revolucionario, apoyado por grupos violentos llamados escuadristas, identificados por sus camisas negras. En 1934 plasmó la imagen de los “fasces” en una creación que se expandió: el corporativismo. Sin incursionar en aspectos geopolíticos o en simplismos que pueden llamar fascista tanto a Trump como a Putín, en las dictaduras de derecha o izquierda se destacan vigentes aspectos comunes. En lo dialéctico parten de una invocación recurrente, que es la de encarnar en exclusividad “los supremos intereses de la nación”. En el ejerciciodel poder; organizan a las sociedades integrando Partido Único y Estado, apoyándose en militares y grupos de choque privados, aniquilamiento de la oposición, prohibición de huelgas, silenciamiento de la prensa libre, y en muchos casos líderes mesiánicos con discursos y acompañamientos extravagantes.

Pero en el reciente proceso electoral venezolano, las reacciones de políticos e instituciones diplomáticas supuestamente opositoras desnudan nuevas hipocresías. Supongamos que un simple estudiante de nivel secundario perspicaz observa por televisión la secuencia de los siguientes acontecimientos concentrados en no más de seis horas: 1) Previo al cierre de la votación, cae la página web del Consejo Nacional Electoral (CNN); 2) Tras el cierre y pese al sistema de votación electrónica provisto por la empresa argentina ExClé SA, pasan más de cuatro horas sin información oficial; 3) Con menos del 40% de las actas de escrutinio con los resultados de cada mesa y copia a los testigos de los partidos políticos entregadas, se interrumpió su distribución; 4) Ya en la madrugada del lunes el presidente del CNE Elvis Amoroso, denuncia un ataque “terrorista” que demoró la transmisión de datos, pese a lo cual y sin más detalles, comunicó el triunfo de Maduro con el 51,20%, contra el 44,2% del opositor González Urrutia.

Llegados a este punto, nuestro estudiante virtual afirmaría sin dudar que hubo fraude. Sin embargo, gobiernos democráticos y organismos internacionales con actitudes hipócritas o timoratas, a varios días de cerrada la votación y mientras se reprimía a la población, continuaban reclamando la presentación oficial de las actas, que en alto porcentaje se encuentran en manos de la oposición, cuando era una obviedad de que nunca serían presentadas, o bien que las demoras se deberían a la falsificación de las mismas.

Pero el caso deja enseñanzas más profundas. Regímenes como el de Maduro pueden causar indignación internacional por las sangrientas represiones, y en paralelo burlas por las actitudes extravagantes de sus líderes. Pero el objetivo de éstos no es el de convencer a nivel internacional (pueden romper relaciones con otros países con facilidad), sino coaccionar a la población a nivel interno, pues no hay objetivos ideológicos o patrióticos, sino exclusivamente de poder. Por ello se vulneran reglas de la propaganda moderna, cuyos principios creados por Lenin y Trotsky, incluían sensibilizar a las masas infundiéndoles dinamismo mediante la agitación y eslógans adecuados, todo lo contrario de lo pretendido por Maduro. Solo se mantienen las reglas sostenedoras del poder, como fuertes presencias militares, simbologías patrióticas y organización de mitines de apoyo. Pero en el mundo de posguerra aparece un nuevo factor para establecer interrelaciones: los negocios y prebendas, sea entre países, instituciones o políticos. Así se entiende la relación inicial entre Néstor Kirchner y Hugo Chaves, o que Néstor Kirchner haya tenido un reconocimiento de las cúpulas de derechos humanos que no tuvo Raúl Alfonsín, quien corrió con todos los riesgos como abogado de presos políticos durante la dictadura, y como presidente con el juicio a las Juntas Militares.

Buenos Aires, 07 de agosto 2024

Lucrar sin fines de lucro

Las prolongadas continuidades políticas y dirigenciales empobrecedoras y sectorialmente defensoras de privilegios, provocan que los discursos y gestos carentes de creatividad de las llamadas “castas” a nivel eslogan, dejen de ser creíbles y pierdan sus efectos persuasivos, lo que facilita detectar falacias e incongruencias. Ello pudo observarse en el trámite legislativo por la Ley Bases, y en las polémicas en general insustanciales entre diversos actores políticos. Pero como para lograr cambios es necesario conformar opinión formativa partiendo de conceptos simples y veraces, comprensibles para todas las franjas socio-culturales, es oportuno incursionar en el uso de las fachadas nobles (cooperativas, fundaciones), para negociados estatales. En este objetivo se inserta la renovada polémica en cuanto a la estructura jurídica de los clubes de fútbol, actualmente asociaciones civiles sin fines de lucro, y la posibilidad que también puedan actuar como sociedades anónimas deportivas (SAD).

Como es de manual, quienes usufructúan los beneficios del sistema vigente intentan encapsular el debate tras eslogans dignos, al plantear que los clubes son de los socios, recurso similar al eslogan “el Estado te cuida”, que propagan dirigentes enriquecidos en un país empobrecido. Para el debate, vale recordar que nunca la opción es entre Estado y privado, porque los gobiernos tienen la potestad exclusiva de legislar, controlar y juzgar, sino es entre si se administra bien o mal, o si se roba o no se roba. Las SAD además no tienen un modelo único, y a nivel internacional presentan distintas variantes, con éxitos, fracasos y estafas. Por lo que, previo a discutir alternativas, se debe partir de la incongruencia de plantear a los clubes de fútbol profesional como entidades sin “fines de lucro”, sea para sus miembros o para terceros, dado que el “lucro” (léase ganancias, beneficios o utilidades de algo), lo usufructúan particulares en perjuicio de socios y simpatizantes, llevando a muchos clubes al límite de la disolución, o a un injustificado desprestigio producto de malas praxis y negociados. Este debate, por ser el manejo del fútbol profesional un tema que la mayoría de los ciudadanos conocen y pretenden entender, es útil para desentrañar de modo didáctico el funcionamiento político, ya no como metáfora, sino como una realidad que se expresa en la participación en las comisiones directivas de habituales personajes políticos, empresarios, sindicalistas e integrantes de la farándula, que replican en el ámbito deportivo las mismas estrategias de poder y corrupción, manipulaciones electorales y legales (impugnación de listas opositoras), y presentación de balances poco fiables, que en las asambleas se aprueban sin control estatal previo y con la intimidación de barras bravas. Tampoco se pone en conocimiento público los contratos de compraventa de jugadores, salarios mensuales y premios de futbolistas y equipo técnico, pues se argumenta que la información es privada. El circuito depredador se cierra con las nuevas gestiones que denunciando los quebrantos provocados por la gestión anterior, anuncian acciones penales, sin publicar texto de la demanda, abogado interviniente, expediente y juzgado. Se ingresa luego a omisiones y complicidades judiciales que concluyen con la impunidad de los negocios multimillonarios de las entidades “sin fines de lucro”.

Sirve como ejemplo vigente la situación del club Independiente de Avellaneda, que se hizo prestigioso a nivel nacional e internacional (dos veces campeón mundial de clubes), a través de dirigentes probos y capaces conocidos como “los gallegos”. El desarrollo de las comunicaciones transformó internacionalmente al fútbol en un multimillonario negocio, y en nuestro país empobrecido, las multipartidarias dirigencias perennes fusionaron fuertemente a la política con el fútbol. Tras el descenso del club a la categoría B con el presidente Cantero, en julio del 2014 triunfó holgadamente la lista integrada por la fórmula Hugo Moyano-Noray Nakis, de la que participaban entre otros, el sindicalista bancario Palazzo y el diputado Ritondo. En el 2017 comenzó la causa en la que se denunció a la Comisión Directiva por lavado de dinero y administración fraudulenta, la que pese a una eficaz investigación y acusación del fiscal Sebastián Escalera, la jueza Brenda Madrid, a siete años de iniciada, no la elevó a juicio oral. En el 2022 el clan Moyano pretendió ser reelegido por tercera vez, embarcando al club en un largo litigio en medio de la crisis. Finalmente triunfó la lista encabezada por el periodista de espectáculos Fabián Doman, que insólitamente renunció transcurridos seis meses, y que también integran los políticos Grindetti y Ritondo. Los Moyano dejaron una deuda con clubes por transferencias, con jugadores y cuerpos técnicos por primas y salarios, y con representantes e intermediarios, cercana a los 20 millones de dólares.  En el colmo de un sindicalista, la deuda por el no pago de aportes sindicales y obra social de los empleados del club, era de 84 millones de pesos.

Es evidente que un debate serio no puede realizarse escudados en eslogans falaces. Más aún cuando las deudas “sin fines de lucro” se pagan en el exterior y en dólares. El esquema actual recuerda a una estrofa de Atahualpa Yupanqui cantando “las penas son de nosotros (socios y simpatizantes), y las vaquitas son ajenas” (responsables de los quebrantos).

Buenos Aires, 31 de julio 2024

Ratoncitos políticos

Si bien el idealizado juego de mesa llamado “Anticipe usted mismo el armado de listas sábanas legislativas 2025” refiere a las candidaturas nacionales, sus reglas serán aplicables a las distintas jurisdicciones provinciales, respetando el principio aplicado en el libro UPA, publicado hasta finales de la década del 90 para aprender a leer y escribir, en el que palabras, imágenes y hechos coincidían (ejemplo, la palabra “pato” coincidía con la imagen de un pato que actuaba como pato). Esta simplicidad que no abunda en el discurso político, lejos de ser menospreciativa, permitirá que cualquier ciudadano participe con posibilidades de éxito en el juego analítico. Cabe destacar el creciente aporte de algunos medios gráficos y televisivos, consistente en publicar foto, nombre y partido de los legisladores involucrados en las votaciones, pues el modo de evaluarlos no es por lo que declaran, sino por como votan, que es lo que define la existencia de leyes. En este caso se analiza la votación de nueve diputados de la provincia de Buenos Aires que ingresados por La Libertad Avanza, votaron la creación de una Empresa Bonaerense de servicios de ambulancias a través de una Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria.

La actitud en sí de los diputados no es novedosa, pues existen innumerables antecedentes. Tal el caso del pediatra Lorenzo, alias Borocotó, que recién asumido en el 2005 como diputado por el partido de Macri, fue captado de inmediato y exhibido como trofeo por el entonces Jefe de Gabinete kirchnerista Alberto Fernández, lo que instaló el término borocotización y panqueque. Es habitual también que quienes legislanpara permitir estas estafas electorales a los votantes, en un ejercicio de hipocresía e indignaciones sobreactuadas,acusen de traidores a los que con banca en mano, abandonen el espacio por el que fueron elegidos. Pero catalogar de “ratas” a legisladores es inadmisible, no solo porque los agravios no ayudan a ejercitar aprendizajes racionales, sino porque facilitan que oportunistas simulen sentirse ofendidos (sentimiento difícil de creer en tradicionales políticos), para justificar no votar determinadas leyes. Por lo expuesto, es más didáctico utilizar metáforas de nuestra etapa infantil, que además fomentaban la imaginación. Por ejemplo, decir “ratoncitos” en lugar de “ratas” remite a animalitos simpáticos habituales en cuentos infantiles, por lo que a los legisladores que se traspasan de un espacio a otro con banca asegurada, se los llamará cariñosamente “ratoncitos”; y a los ya crecidos y engordados que vienen ejerciendo esta práctica desde hace años, se los llamará “ratoncitos seniors”. Dicho lo cual, lo distintivo del caso de los nueve diputados provinciales es que como pocas veces transparentó una recurrente patología que abarca aspectos partidarios, electorales, y fundamentalmente, vulnera el concepto de representatividad ciudadana que emana de los votantes. Resaltan tres elementos:  

1.- El grupo de los nueve alcanzó las diputaciones a través de la lista de La Libertad Avanza, y una vez asumidos, mutaron en el bloque llamado Unión, Renovación y Fe, encabezado por Gustavo Cuervo.

2.- En estos casos acrobáticos cabe detenerse en las justificaciones. Cuervo declaró: “fuimos parte de la Libertad Avanza. Claro que sí. Ahora los nueve somos independientes. Hemos sido críticos del gobierno nacional. Hay aspectos de la gestión que nos parece cuestionables”. No conforme agregó una justificación casi enternecedora, que expone el escaso nivel en el análisis de proyectos: “es cierto que habíamos votado en contra en comisión, pero vimos aspectos positivos tras interiorizarnos con intendentes del interior que ven bien a la empresa” (declaraciones en La Nación – 10/07/24 – página 15). Como se verá, muchos de quienes pujan con desesperación para subirse a una lista sábana con posibilidades, no tienen pruritos para una vez asumidos, transformarse en libres pensadores y simular dignidad. 

3. El tercer elemento didáctico es la ratificación de que en el armado de listas sábanas no se discuten ideologías. En este caso los nueve simpáticos “ratoncitos” aprobaron un proyecto estatista, que carente de estudio de prefactibilidad económica tiene visos de negociados, y está en las antípodas del pensamiento del espacio liberal con el que se presentaron ante la sociedad.

A futuro surgen dos prevenciones. La primera, que urge que los legisladores establezcan leyes electorales que eviten estas estafas. En cuanto a los encargados de armar una estructura de La Libertad Avanza a nivel nacional, deberán tener presente que como sucede en los otros espacios políticos, para integrar las listas sábanas libertarias se presentarán peronistas, radicales, kirchneristas, federales, desarrollistas, el Polo Obrero, piqueteros y algún neoliberal confundido. Y asumir que ante tal agolpamiento, las fuerzas del cielo no podrán hacer nada.

Buenos Aires, 24 de julio 2024

Carrió vuelve

Desde hace un tiempo la sociedad afronta una secuencia de hechos marcados por el término “inédito”, que adecuadamente evaluados podrían canalizar transformaciones estructurales virtuosas. Cabe comenzar con la “inédita” designación de Alberto Fernández como candidato a presidente a través de un tuit de Cristina Kirchner, quien se autoproclamó vice, y la incorporación días más tarde del siempre “renovador” Massa, configurando una trilogía para ganar. Y triunfaron. Una “Inédita” campaña electoral 2023 en la que el candidato presidencial oficialista y también ministro de Economía, tomaba decisiones generando deudas a futuro con el fin de triunfar, contando con un explícito apoyo corporativo sindical, empresarial, gobernadores, hipócritas que lucran invocando a la pobreza, la educación, la ciencia y la cultura, y un sector de la Iglesia que elude hablar de corrupción siempre y cuando a los pobres les den de comer. Pero perdieron. Tampoco triunfó Juntos para el Cambio, que resultó ni Juntos ni Cambio, sino una suma de intereses personales y sectoriales alejados de objetivos nacionales. Ante tantos dislates, en otro hecho “inédito” llegó al poder un exótico personaje llamado Milei, que no impactó al votante por ser anarco capitalista o admirador del economista austríaco Hayek, sino por reflejar un mayoritario hartazgo social bajo la consigna de terminar con las castas generadoras de políticas depredadoras. Pero como un sistema electoral amañado permite la continuidad de viejos políticos, los hechos “inéditos” continúan, y es así que el gobierno tuvo sus primeras leyes tras más de seis meses de gestión. Como síntoma optimista se destacó la intensa actividad legislativa que permitió apreciar las actitudes de cada legislador ante temas específicos, y la dificultad en desactivar políticas que generan privilegios, cuyos beneficiarios agradecen con las pertinentes contraprestaciones que el ex funcionario José López denominara en sede judicial “dinero de la política”.

De ahora en más el seguimiento de los hechos políticos deberán evaluarse en un contexto de campaña para las elecciones legislativas del 2025, que a un año del cierre de listas ya comenzó. Para mantener el criterio que los análisis, opiniones e interrogantes sean masivamente comprensibles, es oportuno ir instalando el metafórico juego de mesa llamado “Anticipe usted mismo el armado de listas sábanas 2025”. La tarea se verá facilitada porque a las viejas dirigencias les será muy difícil ocultar sus antecedentes y generar campañas creativas en las que confluyan personaje, imagen y mensaje, pero dado que no será un juego adivinatorio sino analítico, cabe establecer ciertas pautas. La más importante es basarse solo en nombres propios y sus entornos familiares directos en el armado de listas, sin enredarse en abstracciones ideológicas, partidarias o simbólicas, tales como peronista, radical, kirchnerista, macrista, izquierda, derecha, Patria, y menos aún, términos como unión, juntos, todos, o similares. Tampoco cabe impresionarse ante cruces de amenazas o agravios reales y sobreactuados, porque es sabido que pueden licuarse en el armado final de las listas sábanas, habitualmente llamadas “de unidad”.

A modo de ejemplo de un juego aún sin reglas, se comenzará citando a Elisa Carrió, justificadamente reconocida como una de las políticas intelectual y moralmente más consistentes, como también por su condición de soberbia y enorme incapacidad para mantener estructuras partidarias y relaciones políticas en el tiempo. Acostumbrada a augurios tremendistas, brindó un reportaje al diario Clarín publicado el 16 de junio pasado en la página10, expresando que “La República está en riesgo con Milei como con Cristina Kirchner”. Sus intenciones salvadoras se develaron de inmediato cuando anunció que “planea en el 2025 ser candidata a senadora en la ciudad”, agregando el desgastado latiguillo “de apostar a construir una tercera vía”. Con estos datos el analista amateur puede formular una hipótesis, y suponer que la reaparición de Carrió es una habitual estrategia para negociar puestos en las listas sábanas. Y dadas las urgencias económico-sociales, considerar más razonable que las distintas posturas o vías se manifiesten con los actuales legisladores a través de sus votaciones, y no esperar al recambio legislativo a partir de diciembre del 2025. En síntesis, que las estrategias de campaña se sustenten en hechos, no en palabras. En tal sentido, el Pacto de Mayo suscrito en Tucumán entre dieciocho gobernadores, de ser genuino, podría ser un excelente augurio. 

Buenos Aires, 17 de julio 2023

10 mandamientos y Hammurabi

A más de seis meses de asumido, en la madrugada del 28 de junio el gobierno obtuvo la aprobación de sus primeras leyes. En simultáneo se produjeron dos hechos relevantes que relacionan iglesia y justicia, que deben comentarse de modo masivamente comprensible, para lo cual se toman dos hitos históricos. En lo religioso, los 10 mandamientos que según el Éxodo estaban en las tablas que Moisés recibiera de Dios en el siglo XIV a.C., y que establecen cronológicamente la base moral del judaísmo, cristianismo e islam. En el campo de la justicia, el código más antiguo conocido, elaborado por el rey babilónico Hammurabi en el 1750 a.C., que con el propósito de “castigar a los malos e impedir que el fuerte oprima al débil”, regula los actos civiles y penales de la población a través de 289 leyes. Lo destacable de estos antecedentes fundacionales surgidos en épocas en la que predominaba el analfabetismo y regímenes políticos autocráticos, es la claridad de sus normas para su efectiva transmisión y comprensión por todos los sectores por igual, sin capciosas interpretaciones.

La referencia surge ante recientes hechos en lo que confluyen jerarquías eclesiásticas y judiciales, que en sus homilías o dictámenes omiten un mandato común: “No robarás”. Altas jerarquías de la Iglesia Católica recurrentemente se remiten a denunciar la creciente pobreza, sin mencionar los actos de corrupción estatal-privada que la provoca. Por el contrario, se facilitan templos para que corruptos mezclados con ingenuos y feligreses los utilicen para mantener privilegios e impunidades judiciales. Basta recordar a José López en junio de 2016 intentando ocultar un bolso con nueve millones de dólares que definió como “dinero de la política” (la omertá prohíbe dar nombres) en un convento protegido por funcionarios de su gobierno, y del fallecido arzobispo de Mercedes-Luján, Rubén Di Monte. Ni hablar de comidas organizadas en naves de iglesias, para lo cual sobran alternativas viables, pues recuerdan la escena bíblica en la que Jesús echó a los mercaderes del templo. Es obligación de la iglesia defender y socorrer a los más desprotegidos, como enseñó Jesucristo, pero de igual modo recordar el mandamiento “no robarás”, aun cuando algunos corruptos exhiban una cruz colgada en el pecho.

También la justicia olvida este mandamiento para castigar a los que roban recursos del Estado, como haría sospechar el reciente fallo de una sala de la Cámara de Casación Penal en relación a la causa conocida como Cuadernos, que cabe analizarlo cual investigadores amateurs de un supuesto crimen (impunidad judicial), y como en las novelas o películas policiales, concatenar hechos cronológicamente:1) La causa oral Cuadernos surgió en el 2016, y se elevó a juicio oral en el 2021, ante el tribunal integrado por los jueces Castelli, Méndez Signori y Canero; 2) Tras casi cuatro años sin inicio del juicio, en junio la fiscal designada Fabiana León elevó una queja a Casación contra los jueces del tribunal por retardo de justicia; 3) Ante ello, la Cámara integrada por los jueces Hornos y Borinsky le hacen lugar, y ordenan iniciar el juicio a la brevedad; 4) Casi en simultáneo la Cámara integrada por los jueces Mahiques, Barroetaveña y Petrone, dictaminan que Calcaterra no pagó coimas sino aportes electorales, delito que prescribió, sin que la jueza electoral Servini de Cubría lo detectara; 5) El juez Castelli a su vez, integrante del Tribunal Oral, firmó una durísima acusación de interferencia contra la Cámara que sacó a Calcaterra del juicio; 6) Por último, el fiscal de Cámara Raúl Pleé pidió anular dicha sentencia.

Observados los seis antecedentes, es momento de apelar a una enriquecedora virtud infantil en su etapa de aprendizaje, consistente en ser curioso y preguntar: ¿y si esta confusa acumulación de intervenciones actuadas como enojosas tiene el objetivo de seguir demorando el juicio oral?  Más allá de esta duda, el planteo de los jueces Mahiques, Barrotaeveña y Petrone arroja interesantes pistas para descubrir corruptos: 1) la causa confirmó que para contratos millonarios aún en gobiernos “nacionales y populares”, las coimas se pagan obligadamente en dólares; 2) el hecho de que Calcaterra, “primo de Macri” según las crónicas, aporte para las campañas electorales de opositores a su primo, confirma que en materia de corrupción no hay grietas; 3) hace viable este supuesto que el controvertido fallo no haya merecido críticas de ningún espacio político, incluido el de Myriam Bregman y Del Caño; 4) que se acepten los dichos de Calcaterra sin pruebas fehacientes (recibos de aportes), explica que la justicia jamás compruebe enriquecimientos ilícitos, único delito en el que el acusado debe demostrar su inocencia.

Sería oportuno entonces realizar un retiro espiritual y formativo entre autoridades eclesiásticas, jueces y fiscales, para debatir cómo actuar ante políticos y sus cómplices que incumplan el séptimo mandamiento: “No robarás”.

Buenos Aires, 03 de julio 2024

Envase y contenido

Rescatar el principio de la simplicidad en los mensajes propagandísticos para que sean masivamente comprensibles por todos los sectores sociales para aplicarlo al análisis político, implica tener presente una diferencia conceptual: la propaganda pretende convencer apelando a lo emocional, mientras que la simplicidad educativa apela a lo racional y tiene un carácter permanente: leer, escribir, hacer cuentas básicas. Usar esta última opción para reflexionar sobre nuestro devenir político, lo facilita un escenario aún dominado por dirigencias estables desde hace más de un cuarto de siglo responsables de la debacle nacional, por lo que sus discursos y estrategias no son creíbles por la sociedad.

Sin embargo, esta simplicidad se complejiza cuando se pasa de los conocidos partícipes humanos, al factor estructural que implica la organización burocrática-institucional del Estado, cuyas funciones las lleva a cabo un Gobierno, pues la información es parcializada y plagada de secretismos. Para representarlo de modo entendible, la organización burocrática estatal cumpliría el rol de un Envase, cuyo Contenido lo integran funcionarios administrativos de rango político, judiciales y legislativos, con capacidad de decidir. El Envase (Estado, Gobierno), está conformado por la administración centralizada, descentralizada, desconcentrada, entes varios, unidades ejecutoras especiales, sociedades y empresas estatales, entre otras figuras jurídicas, de las que se carece de información integral veraz, que debería ser de acceso público a través de medios digitales, en donde cada organismo indique funciones, organización jerárquica, circuitos de tareas, cantidad de personal político y no político, nómina salarial, y balance anual de recursos y gastos. La falta de transparencia provoca la duda de si la totalidad de la información existe, y está al alcance del presidente, Jefe de Gabinete y legisladores que deben aprobar el presupuesto nacional, o se oculta a través de un planificado secretismo para facilitar la corrupción. La que se conoce públicamente surge de esforzados estudiosos de esta problemática a través organismos no gubernamentales, y publicaciones e investigaciones periodísticas, que abrevan en distintas fuentes de información oficiales y privadas, inevitablemente parcializadas. Un caso claro lo representan los Poderes Legislativos, cuyas páginas web carecen de los datos señalados, lo que explica las defraudaciones en proceso de investigación penal, y la cantidad de personal que no concurre a sus tareas.  Vale citar dos casos recientes.

Cuando chocaron dos trenes de la línea San Martín en el viaducto de Palermo, supuestamente debido al robo de cables que impidió la transmisión de señales, dos eternos gremialistas declararon en los medios que ellos “habían avisado antes”, obviamente sin aclarar cuando, a quien y porqué medio. Pero nadie aclaró si había en depósito cables para la rápida reposición de los robados, y subsidiariamente, que porcentajes del presupuesto de la empresa se destinan a gastos de personal, equipamiento y mantenimiento.

La mecánica se repitió ante el masivo reclamo por la actualización del presupuesto universitario. El rector de la UBA, doctor Ricardo Gelpi, en declaraciones radiales afirmó que 85% del mismo se destina a salarios, lo que explicaría porque algunos edificios se quedaron sin ascensores y calderas. Y ante una consulta respecto al destino de los fondos ingresados, señaló que eran auditados por la Auditoría de la Nación, verificándose que ello nunca sucedió. Pero como las auditorías se hacen en base a los Balances Anuales, no se aclaró si los mismos existen, y en caso afirmativo, porque no se hacen públicos en la página web del Consejo Universitario.

Sin estos datos de organismo por organismo, es imposible que los legisladores puedan aprobar un presupuesto nacional coherente y viable bajo el objetivo de déficit fiscal cero, tendiente a impedir que se sigan acumulando pobres. En contraposición a lo expresado, los eslogans no necesitan de datos veraces, pero sí una adecuada correspondencia entre contexto social, mensaje y emisores, lo que no sucede con las desgastadas clases dirigentes. Ello permite que con la misma superficialidad con la que se elaboran (propaganda), puedan ser contrarrestados (contrapropaganda). Por ejemplo “La Patria no se vende”, podría reformularse fácilmente, planteando: “La Patria no se vende, pero se la roba”.

Buenos Aires, 26 de junio 2024