Manes: choque de neuronas

Las declaraciones del neurólogo Manes en un programa televisivo provocaron una imprevista alteración en diversas neuronas políticas, con reacciones más emocionales que racionales. Su formación científica y autor del libro “Usar el cerebro”, práctica recomendable para la actividad política, hace presuponer argumentaciones entendibles (causa-efecto), que permitan arribar a conclusiones consistentes, pues en caso contrario solo aportan a la confusión general, que es un defecto habitual del discurso político. Razón por la cual el ciudadano antes que subyugarse por lo que se dice, debe escudriñar en lo que se omite, por lo que el caso Manes no puede agotarse en un cruce de apoyos, rechazos o comunicados, sin profundizar en el sentido de sus tres frases que causaron los desequilibrios neuronales.  

Frase 1: “Macri y Cristina no nos permiten pensar un país”. Para ir al nudo de la cuestión, se acepta considerarlos en un pie de igualdad, pese a que Cristina gobernó casi once años (se incluyen los tres actuales y no se consideran los cuatro de su fallecido marido), y Macri solo cuatro. Las dudas surgen respecto al eventual poder paralizante que ejercen, considerando la gran cantidad de políticos, sindicalistas y empresarios que ocupan espacios de poder desde hace décadas, lo que haría sospechar que tal supuesto impedimento en realidad encubre oportunismos, comodidades, mediocridades y sometimientos, sustentados en privilegios y recursos públicos. Ahondar en esta hipótesis es un excelente desafío para un neurólogo, pero descargar inicialmente todos los fracasos en Cristina y Macri pareciera una desmesura.

Frase 2: “En el gobierno de Macri hubo operadores que manejaban la Justicia y evidencias que se espió gente incluso de su gobierno”. Durante el reciente tratamiento de la ampliación de miembros en la Corte, senadores oficialistas confesaron públicamente que nuestro país tiene un Estado mafioso, lo que insólitamente fue obviado por el debate político, y se comentará en la próxima reflexión. En este contexto mafioso se insertan la AFI y variados operadores judiciales, que en lugar de ser desactivados se los utiliza para que ingenuos o corruptos desprestigien adversarios. En su crítica Manes omite que la Agencia Federal de Inteligencia como tal no existe, pues se dedica solo a burdos espionajes domésticos (Estado mafioso), con escaso o nulo procesamiento de inteligencia, lo que se refleja en su incapacidad para prever o esclarecer amenazas exteriores, o peor aún, detectar la existencia local del sofisticado grupo “Los copitos”. El uso político se manifiesta en que la AFI está involucrada en ocho causas judiciales en cuatro juzgados distintos, por la que desfilan oscuros personajes que de “secretos” no tienen nada. Peor aún protegen a patotas, como cuando en la gestión de la fiscal Caamaño limpiando armarios, se encontrara casualmente un video que permitió que el juez Alejandro Esmoris anulara la causa contra el “Pata” Medina, y sobreseyera a todos los imputados. Esta falta de profesionalidad no debiera sorprender, pues no existe en el mundo un servicio de inteligencia que en menos de una década haya sido conducido por Parrilli, Tailhade, Mena, Arribas, Majdalani, Caamaño y Rossi, burócratas todo terreno que pasan de la administración pública al servicio de inteligencia y viceversa. Por ello Manes debiera decir que el gobierno de Juntos por el Cambio mantuvo el problema, y por ello su Coalición presentará una propuesta concreta para profesionalizar de forma integral todo el sistema nacional de inteligencia, evitando las desgastadas promesas políticas tales como “sanearemos los servicios” o “desactivaremos los sótanos de la democracia”.

Frase 3.- “Populismo institucional”. La novedosa frase carente de precisiones la asimila a un simple eslogan, por lo que el propio Manes debería clarificarla. En esta instancia de libre interpretación, si quiso referirse a una estructura burocrática plagada de nepotismos e ineficaz siquiera para cumplir con las obligaciones ineludibles del Estado, o más grave aún, promotora y protectora de una corrupción desenfrenada, su descripción sería aceptable.  

A futuro, para evitar polémicas frívolas e intentar disimularlas afirmando que la unidad no implica complacencia o silencio, y considerando que de acceder la oposición al poder en el 2023 deberá afrontar una situación más crítica que la actual, con dirigencias movilizadoras mucho menos complacientes, y una sociedad con altos niveles de hartazgo, debiera ser más coherente en sus estrategias, clara en sus propuestas, y consciente de la situación que viven millones de argentinos.

Buenos Aires, 12 de octubre 2022

Leyes para resistir

“Hacia fines del siglo XIX las burguesías gobernantes comprendieron que la exclusión del pueblo tenía grandes desventajas y la ampliación del sistema electoral, si se hacía con los controles del caso, no afectaba el desarrollo y supervivencia del sistema, sino que por el contrario lo legitimaba y legalizaba”. El texto corresponde a un artículo de Felipe Pigna, referido a la época de la creación de la Ley Sáenz Peña que instaló el voto universal, secreto y obligatorio, y los posteriores artilugios electorales de las élites gobernantes para minimizar los efectos del voto popular y continuar ejerciendo el poder. Si “siglo XIX” se reemplazara por siglo XXI, describe los objetivos de las continuas y oportunistas modificaciones e interpretaciones de las leyes electorales realizadas a partir de la reforma constitucional de 1995 (reelección de Menem), usualmente promovidas por los mismos actores que aprobaron lo que se pretende modificar. De este modo en cada elección en busca de distorsionar el poder del voto popular, surgen variantes insólitas no habituales en democracias, tales como listas sábana, listas colectoras y espejo, candidaturas simultáneas en más de una lista, candidaturas testimoniales, modificaciones en las elecciones internas, y ley de lemas. Cuando los gobiernos surgidos de estas manipulaciones fracasan, se acusa a los ciudadanos de no saber votar.

El ejemplo más claro es la Ley de Lemas, nocivo anacronismo creado en Europa hace más de cien años, y abandonado por casi todos los países. No casualmente la reactivaron caudillismos provinciales como los de Santa Cruz, San Luis y San Juan. Consiste en que un partido (lema), dirima su interna en la elección general, al albergar su lista dos o más candidatos (sublemas), y al momento del escrutinio final el que obtuvo más votos individuales, suma los obtenidos por los restantes de la lista, que eventualmente están políticamente enfrentados. El caso más reciente de este fraude electoral legalizado fue la elección de 2015 en Santa Cruz, donde Eduardo Costa de la UCR fue el individualmente más votado, pero triunfó Alicia Kirchner del Frente para la Victoria, porque sumó los votos del otro integrante de la lista, Daniel Peralta. Vale decir, triunfó con votos de quienes no la votaron.

Lo engañoso del sistema tiene una demostración concreta en la elección de gobernador en la provincia de Chubut en septiembre de 1991, porque al exigir la constitución provincial que el Poder Ejecutivo sea desempeñado “por un ciudadano con el título de gobernador, que será elegido directamente por el pueblo, a simple pluralidad de sufragios”, en caso que el sublema más votado del lema mayoritario haya obtenido menos votos que un candidato de otro lema, obligaba a un “balotage” entre ambos. El lema justicialista obtuvo 76.889 votos contra 40.929 del lema radical., arrojando una diferencia de 27.970 votos. Pero como el sublema radical tenía como único candidato al doctor Carlos Maestro, quien superó por 8.426 votos al sublema del ing. Sala, el candidato más votado dentro del lema justicialista, se realizó el “ballotage” entre ambos el 13 de octubre, a escasos 35 días de la primera elección. Pese a la diferencia original de casi 28.000 votos a favor del lema justicialista, triunfó el radical Maestro, que aumentó su caudal de votos del 32 al 53%, mientras el ing. Sala bajó del 53 al 45%, dejando en claro que una mayor cantidad de votos positivos otorgados a determinado candidato de determinado partido, configura un parámetro de legitimidad insustituible. En esa época Jujuy, Santiago del Estero y Santa Fe, que utilizaron la ley de Lemas sin “ballotage”, en sus gobiernos tuvieron graves crisis políticas por conflictos internos.

En cuanto a las PASO, creadas por Néstor Kirchner tras su derrota electoral con el empresario De Narváez, no fue concebida para competir, sino para que los perdedores quedaran inhabilitados para participar en la elección general, impidiendo picardías del peronismo, como participar de una interna, perderla, y después competir por afuera en la general. Como virtud, tienen un saludable efecto ordenador de las elecciones generales, evitando una confusa sobreoferta de candidaturas. Quienes fundamentan hoy eliminar las PASO por razones económicas utilizan el cinismo para encubrir el repetido debate terrenal criollo, centrado en las conveniencias electorales de coyuntura. Y vulneran un principio siempre vigente planteado por Aristóteles: “Acostumbrarse a cambiar las leyes con facilidad puede ser más perjudicial que los beneficios del cambio, porque eso debilita a todas las leyes”.

Buenos Aires, 05 de octubre 2022

Sonámbulos y figuritas

La asociación de hechos con distintas significancias y temporalidades, desde lo simbólico permite abrir vías analíticas útiles para desentrañar la actualidad política. En este caso, relacionar la Primera Guerra Mundial con el accionar de nuestros políticos.

En su libro “Sonámbulos”, Christopher Clark describe con una precisión densa pero didáctica (624 páginas), cómo Europa llegó en 1914 a la guerra. Si bien el desencadenante fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando y su esposa en Sarajevo en junio de ese año, las causas fueron décadas de reivindicaciones territoriales con base en los Balcanes no resueltas, y desconfianzas cruzadas que se plasmaron en dos alianzas defensivas integradas por distintas potencias europeas, pese a que tres de los monarcas reinantes (Guillermo II de Alemania, Jorge V de Inglaterra y Nicolás II de Rusia), eran primos. En este largo proceso, cúpulas gobernantes privilegiadas y ajenas a las necesidades y urgencias de sus pueblos, cometieron una sucesión de impericias y frivolidades políticas y diplomáticas, pese a lo cual, a escasas horas de iniciarse el conflicto bélico ninguna de las partes intervinientes lo deseaba o creía posible. Estas necedades llevaron a que Clark catalogara a los gobernantes y sus gabinetes como sonámbulos.

Trasladado el ejemplo a nuestra clase política, ya no monárquica pero igualmente conservadora y privilegiada, se observa similar disociación con las necesidades y prioridades de los ciudadanos, como indican dos ejemplos recientes. Bajo el eslogan de que hay que priorizar los dólares para la producción y evitar viajes al exterior, se implementó el dólar turista con altos impuestos. Pese a lo cual los funcionarios y gobernadores efectúan con recursos públicos permanentes viajes al exterior con nutridas comitivas, para realizar actividades y discursos absolutamente irrelevantes en un contexto de crisis, o interesar a jeques, petroleros y otros potenciales inversores para explotar recursos del país, pese a la existencia de una inflación récord, alta pobreza, cepo cambiario, creciente endeudamiento, y horizonte económico indefinido. En cuanto a seguridad jurídica, los senadores implementaron un atrapante bingo para definir si la Corte Suprema debía tener 25, 15, 9 o 5 miembros. Ganó Wertilinek, de Río Negro, con 15. Es evidente entonces que en estas condiciones, solo pueden invertir quienes acuerden privilegios sectoriales altamente rentables, o carteles de narcotráfico, para los que estos dislates no constituyen un problema.

A escala más doméstica, la Secretaría de Comercio convocó a una reunión con empresarios y kiosqueros para tratar los faltantes de álbumes y figuritas referidos al mundial de fútbol en Qatar. Tal frivolidad sin embargo, debidamente reformulada, puede facilitar las evaluaciones políticas de un ciudadano común a través de un álbum de figuritas políticas, integrado por los equipos partidarios (Juntos, Todos y demás participantes), que competirán en el campeonato Elecciones 2023. Las figuritas tendrán los nombres de los potenciales candidatos/jugadores a cargos electivos nacionales, y un plantel técnico conformado por presidente, vice y gobernadores. De cada uno de ellos se indicarán antecedentes y datos de rendimiento, tales como cuántos equipos (partidos políticos) integró, y en cuántos puestos (cargos) jugó. Sus cualidades técnicas no deberán evaluarse en función de lo que declaren, sino por como deciden votar o habilitar quórum, ya sea por sí o indicación de los gobernadores a quienes responden. En esta evaluación no hay que centrarse en identificar halcones (núcleos duros), sino palomas (voluntades blandas), fácilmente adaptables para lograr mejores ofertas. Se debe tener presente que nuestros sonámbulos conservadores, ya sea utilicen camisetas de derecha o izquierda, están estudiando de apuro a nivel nacional y provincial modificaciones electorales que minimicen el poder de daño del voto ciudadano.

Una virtud de la actividad lúdica de armar álbumes, es que estos informan sin sonido, por lo que se minimiza la hojarasca verbal y autocomplaciente de los jugadores (candidatos). Pese a lo cual el interrogante clave en nuestro caso subsiste: el estallido sorprenderá a nuestros políticos sonámbulos, como sucediera en 1914?

Buenos Aires, 28 de septiembre 2022

El peronismo y la Virgen

El 23 de agosto, tras formular por redes sociales desde su despacho en el Senado críticas al juicio oral por la causa Vialidad, la vicepresidenta Cristina Kirchner saludó a sus militantes desde el balcón del Congreso, pidiéndoles que cantaran la marcha peronista. Días más tarde, el 10 de septiembre se ofició una misa en la Basílica de Luján “contra el odio”, convocada por el gobierno. Lamentablemente las interpretaciones de ambos hechos se agotaron en adhesiones, críticas y justificaciones, omitiendo lo esencial: el recurso de convertir a las ideologías, creencias y principios, en simbologías que oculten intereses sectoriales o personales. En los casos mencionados, se apeló a la memoria política (cantar la marcha), y a los sentimientos religiosos (misa en Luján), como meros oportunismos encubridores en la lucha para conseguir impunidades judiciales. Bajo esta óptica, lo relevante entonces no es centrarse en cantar “la marcha” o que el arzobispo de Luján diga “metí la pata”, sino detectar contradicciones y omisiones cada vez más evidentes.   

La imagen de la vicepresidenta llamando a cantar la marcha sorprendió por haber ignorado a Perón a lo largo de su carrera, y criticado el mérito del Partido Justicialista, lo que hace sospechar que intentó una cobertura más amplia en apoyo de sus intereses judiciales. Pero además la invocación a Perón es peculiar en el mundo, porque a 48 años de su muerte, en lugar de homenajear su memoria y doctrina, se intenta hacerlo partícipe de los éxitos y fracasos de los sucesivos gobiernos que dicen representarlo, o en contextos de pobreza, subdesarrollo y corrupción, usar su nombre como pegamento unificador para alcanzar o conservar poder. Este oportunismo podría explicarse mediante el absurdo, imaginando que en el acto del próximo 17 de octubre, la vicepresidenta, Carlotto, Bonafini, Zannini, Boudou, Kiciloff, De Pedro, Larroque, Cabandié, Moreau, Ricardo Alfonsín, Vaca Narvaja, Massa, Donda, y muchos otros, canten enfervorizados, “mi General, cuanto valés”. La descripción más precisa de este anómalo oportunismo la dio hace años Julio Bárbaro, peronista histórico y auténtico, cuando dijo: “Desde la muerte de Perón, el peronismo se convirtió en un recuerdo que da votos”.

En cuanto a lo religioso, en Luján lo destacable no fue que se celebrara una misa partidaria, las críticas de feligreses o que el arzobispo haya dicho “metí la pata”, sino que se ratificó una recurrente actitud de las cúpulas eclesiásticas. Ya en octubre de 2018 y a pedido del sindicalista Moyano, el fallecido arzobispo Agustín Radrizani celebró en Luján una misa con asistencia de dirigentes en ese entonces en la oposición, bajo la loable invocación de “Paz, pan y trabajo”. Pero pese que en ambas circunstancias asistieron funcionarios y dirigentes procesados y enriquecidos a costa de recursos públicos, en sermones y homilías nunca se hace mención a la corrupción como una causal esencial de la pobreza, que circunstancialmente enrostran a alguna autoridad de gobierno. Es momento entonces, que más allá de discursos en defensa de los pobres, las autoridades eclesiásticas adopten una actitud penitente y comiencen a criticar la corrupción, recordando a quienes gobiernan o representan sectores corporativos el séptimo mandamiento, “No robarás”, y que Jesucristo echó a los mercaderes del templo. Queda claro entonces que ni Perón ni la Virgen son responsables de las gestiones de gobierno y sus consecuencias, ni pueden ser utilizados para ocultar mediocridades, privilegios y saqueos públicos.

Como toda reflexión debe partir de realidades y no de simbolismos o abstracciones, y considerar que los contextos se conforman con acciones y expresiones divergentes, cabe una mención al radicalismo, sustentado en una identidad partidaria histórica antes que en personalidades coyunturales, de la que resaltan dos frases tradicionales: “el radicalismo se rompe pero no se dobla”, formulada por su fundador Alem, y “los radicales somos la reserva moral del país”, jactancia pronunciada ante autoritarismos, persecuciones o corrupción. Sin embargo, desde hace décadas muchos de sus dirigentes se doblan con una asombrosa elasticidad sin romperse, y canjean pruritos morales por cargos y privilegios. Es este contexto anómico, en el que decir peronista, radical, neoliberal o populista poco significa, se desarrollará el devenir preelectoral hasta las próximas elecciones.

Buenos Aires,21 de septiembre 2022

Engaños, omisiones y mentiras

El atentado contra la vicepresidenta, más allá de las hipótesis manejadas respecto a sus autores,  podría tomarse como punto de partida para establecer pautas analíticas que permitan al ciudadano común, desde ahora hasta las elecciones del 2023, ejercer la capacidad de detectar engaños, omisiones y mentiras contenidas en los mensajes y acciones políticas, y plantear preguntas que las diversas dirigencias evitan responder. Ello urge ante los peligrosos juegos de poder ajenos a la gravedad económico-social de la ciudadanía.

Maquiavelo señalaba: “Hay tres casos de cerebros: el primero discierne por sí; el segundo entiende lo que otros disciernen, y el tercero no discierne ni entiende lo que otros disciernen. El primero es excelente, el segundo bueno y el tercero inútil”. Dado que en la política moderna los mensajes destinados a las masas se elaboran desde el poder por quienes disciernen, las reflexiones ciudadanas tendientes a desnudar sus falsedades, incongruencias y objetivos ocultos deben centrarse en acciones y frases de conocimiento público, de veracidad verificable a través de medios audiovisuales y transcripciones periodísticas textuales. Las conclusiones e hipótesis deben formularse en forma clara y entendible para los tres tipos de cerebros, virtud didáctica que suele lograr determinado humor político, sea discursivo (Tato Bores, Pinti), o gráfico (Sabat), entre otros ejemplos. Por eso los políticos los temen más que a los declarantes delirantes o amenazantes.

Ya se mencionó que el uso de la palabra “odio”, sentimiento inexistente como fenómeno social en nuestro país, es instalada por funcionarios y adherentes al gobierno para generar polémicas que disimulen las urgencias económico-sociales y el intento de desactivar causas judiciales. Pero como todo análisis debe evitar acotarse a hechos aislados o anecdóticos (que es uno de los recursos para entretener y confundir), sino integrarlos a una secuencia de acciones que conforman el llamado contexto político, en democracia las responsabilidades del gobierno deben confrontarse con las de la oposición. De este modo se observa que opositores y medios críticos potencian el debate citando ejemplos popularmente conocidos de dirigentes oficialistas “odiadores” en lugar de argumentar respecto a la inconsistencia de la estrategia del “odio”. Ello plantea como hipótesis si tal ingenuidad responde al vicio de la necedad, o surge de compartir con el oficialismo la impotencia de presentar propuestas concretas que atiendan a la problemática social vigente. Refrenda esta sospecha la larga convivencia entre las mismas dirigencias políticas, sindicales y empresarias.

Sabiendo que alinearse tras un único término o mensaje promueve el fanatismo, que es el objetivo de los tiranos y autócratas, deben identificarse los relacionados y omitidos tras el término “odio”, tales como corrupción, persecución política, impunidad política, inocencia, juicio oral, acusación, crisis, ajuste económico, campaña electoral, o incongruencias entre mensajes simultáneos (odio y diálogo).

Otra técnica a considerar, es que los mensajes y opiniones dirigidas al pensamiento masivo (todos saben lo que significa odio), deben potenciarse con escenografías que apunten al contagio emocional masivo, y exhiba la relación entre superioridad de dirigentes en el palco, e inferioridad de los dirigidos y adherentes en el llano. No en vano, el éxito de las convocatorias se evalúa según la cantidad de concurrentes. Tampoco es casual que los despliegues propagandísticos como actos, giras, convocatorias o similares, los realicen funcionarios y dirigencias corporativas directa o indirectamente relacionadas con privilegios emergentes de recursos públicos, por lo que no afrontaron ni afrontarán los perjuicios de las malas políticas, ni se considerarán incluidos en lo que publicitariamente denominan “la gente”. Destacar este aspecto es importante, porque explica que tales costosos despliegues rutinarios basados en intereses sectoriales que saturan los debates públicos, ignoren u oculten las temáticas de inflación, pobreza y corrupción.

Otro instrumento esencial propagandístico tras el cual se escudan los mediocres, es el uso de símbolos (Patria, Próceres, Historia). El atentado a la vicepresidenta reactivó dos oportunismos políticos a los que se apela en momentos de desesperación, que se analizarán en la próxima reflexión: el peronismo y la Virgen.

Buenos Aires, 14 de septiembre 2023

Necedad, manipulación y odio

El atentado contra la vicepresidenta Cristina Kirchner, con independencia de que su autor sea un sicario o un perturbado sicológico, un lobo solitario o grupo de fanáticos, merece reflexiones más profundas en cuanto al contexto, porque se inserta en una táctica política en la que hasta las próximas elecciones como mínimo, coexistirán la necedad, la manipulación y la palabra odio.

La necedad se originó con funcionarios, sindicalistas y movimientos sociales, que irresponsablemente promovieron concentraciones multitudinarias permanentes frente al domicilio particular de la vicepresidenta y alrededores, sabiendo que normalmente debía salir y reingresar del mismo al menos una vez al día, atravesar una vereda de tres metros de ancho con simpatizantes a ambos lados, y llegar a un vehículo que debía movilizarse en medio de una barrera humana que ocupaba toda la calzada. El disparate incluyó fuegos artificiales nocturnos, una feria popular no concretada, la llamada batalla de las vallas, y al juez Gallardo dictaminando roles para cada fuerza de seguridad. Producido el hecho, y llegado el momento de definir la profesionalidad estatal de los responsables de las áreas de la seguridad nacional, de la ciudad y custodia personal, la autoprotección política concluyó que todos actuaron correctamente. En simultáneo se inicia la investigación judicial, que experiencias dramáticas anteriores indican más próximas al campo del entretenimiento mediático que a definir culpabilidades: se “separan” a los custodios, se peritan cerebro y teléfono del sospechoso, y los mal llamados servicios de inteligencia “no saben/no contestan”, mientras se dedican a hurgar en las genealogías, prácticas deportivas, fotos sociales y avisos fúnebres que puedan proveer información que afecten a jueces y fiscales que juzgan y/o investigan casos de corrupción estatal-privada. En simultáneo con el inicio del prolongado juego de las hipótesis investigativas, comienza la estrategia de manipulación política intensa para direccionar el debate y la opinión pública, con dos objetivos encubiertos (o visibles?): obviar la situación económico-social, y lograr impunidades judiciales. Lo peligroso es el insumo discursivo de alto riesgo elegido, que ha provocado catástrofes mundiales: el odio.

El mismo día del atentado por la noche, el presidente Fernández por cadena nacional lo adjudicó al “discurso del odio que se ha esparcido desde distintos espacios políticos, judiciales y mediáticos”, y declaró un paro nacional con un acto central partidario en Plazo de Mayo, durante el cual la única oradora leyó un mensaje centrado en el “odio”. De este modo se oficializó una peligrosa manipulación propagandística, pues resulta una obviedad que al ser víctima la vicepresidenta, subliminalmente el “odio” excluía a funcionarios y adherentes al gobierno, pese al desliz del gobernador Kicillof y el sindicalista Palazzo, quienes expresaron que el atentado se produjo por culpa del fiscal Luciani. Desactivar esta táctica desesperada implica fundamentar la falsedad del concepto, y sus efectos nocivos en mentalidades propensas a la irracionalidad o fanatismo. El odio es un sentimiento extremo, sea en situaciones personales o entre poblaciones enfrentadas en guerras, que conlleva venganza. Lo sufrirán muchos ucranianos y rusos por años. Pero desde esferas de poder, el insumo “odio” lo emplean sistemas autocráticos o dictatoriales para dividir y eliminar (de forma práctica y sin odio), oposiciones y libertades de opinión. Esta manipulación discursiva la ejemplificó el estudioso de la propaganda política Jean-Marie Domenach, al señalar que “cuando Goebbels, después de haber predicado un racismo anticristiano, proclama que el pueblo alemán hace la guerra en defensa de la civilización cristiana, demuestra que esta afirmación no tiene para él ninguna realidad concreta; solo es una fórmula oportuna destinada a movilizar nuevas masas”

Nuestro país no afronta guerras, problemas raciales o religiosos que justifiquen odio. Lo que presenta es un sistema político agotado basado en privilegios, que pretende subsistir inmerso en un grave contexto de pobreza y degradación económico-social. No hay odio, sino miedo a perder poder, patrimonios y libertades, y dirigentes corruptos, hipócritas, oportunistas y necios. Lo demuestra la tríada gobernante, que tras cruzar por años duras acusaciones hacia las gestiones de la vicepresidenta, concluyeron asociándose entre sí para alcanzar el poder. Esta realidad se observará en el armado de las próximas listas electorales. Por lo tanto, no existe odio entre quienes parasitan recursos públicos a nivel político, sindical y empresario, pero pretenden inocularlo a la sociedad en su conjunto para manejarla más fácilmente. En este escenario cabe un zamarreo a los opositores de turno: respecto a sus aburridas y recurrentes opiniones mediáticas; no podrían ser más didácticos para desactivar ante la sociedad las falacias y engaños discursivos, y además, proponer transformaciones en la sobredimensionada estructura política?

Buenos Aires, 07 de septiembre 2022

Corrupción didáctica

La acusación de los fiscales en la causa de obras viales en Santa Cruz, instaló un debate de cara a la sociedad, que en busca de adhesión popular reemplaza complejidades jurídicas con acciones y mensajes que siguen clásicas técnicas de la propaganda política moderna, nacida en las primeras décadas del siglo XX. Se apela a lo simbólico (Perón, 17 de octubre); a la repetición de un mismo eslogan por varios actores al mismo tiempo; a la escenificación de unanimidad mediante manifestaciones; a focalizarse en enemigos visibles (macrismo, medios de comunicación), y a la victimización, aduciendo persecuciones políticas en lugar de inocencia.  Esta popularización del debate no lo degrada sino lo enriquece, pues brinda la oportunidad de evaluar la matriz de corrupción estatal-privada de modo comprensible para todas las franjas sociales.

Cabe clarificar las diferencias entre delitos públicos y privados. Los públicos nacen en funcionarios estatales asociados a cómplices externos, en perjuicio de recursos del Estado. Los privados organizados a gran escala, inicialmente con negocios del juego, prostitución y contrabando, invierte el circuito: es el delincuente quien necesita de la complicidad de funcionarios públicos para desarrollarse. En todos los casos las partes se interconectan a través del dinero, privilegios, coimas, coacción, amenazas y miedo. Los históricos recursos sangrientos empleados por gángsters y mafias, se mantienen hoy solo en el narcotráfico. En cuanto a las adhesiones o rechazos populares hacia los líderes corruptos, responden a diversos orígenes: convicciones, beneficios personales o grupales, admiración, principios, odio, y en niveles extremos, irracionalidad y fanatismo. Políticamente, las reacciones sociales masivas, sean genuinas o manipuladas, son útiles para diluir responsabilidades y/o culpabilidades institucionales. Retomando nuestra actualidad, para evitar el ardid del caos discursivo la atención deberá concentrase en el accionar de solo 356 actores: el presidente, la vicepresidenta y Massa, en el ejecutivo; 24 gobernadores (incluye CABA); 257 diputados y 72 senadores. El resto conforman acompañamientos corales en muchos casos delirantes, más acordes al mundo del espectáculo político, que nada aportan para arribar a conclusiones útiles.  Sin embargo, cabe una excepción para recordar un hecho simbólico e ilustrativo. En 1991 Horacio Verbitsky publicó el exitoso trabajo de investigación “Robo para la corona”, título referenciado en una supuesta frase de José Luis Manzano en cuanto a uno de sus roles en casos de corrupción en el gobierno de Menem. Treinta y un años más tarde, Manzano hace negocios con el gobierno del cual Verbitsky es uno de sus portavoces periodísticos.

Esta continuidad temporal ayuda a comprender que en el juicio de Vialidad se juzga un hecho puntual de corrupción, pero inserto en una extensa cadena de hechos corruptos impunes, que demuestran que desde hace décadas el país está inmerso en lo que se denomina estado permanente de corrupción. Esta disquisición podría explicar la estrategia de la vicepresidenta de intentar involucrar a todo el peronismo en su defensa, dado que muchos funcionarios, gobernadores, intendentes, sindicalistas y empresarios, ante los avances judiciales, con visión de futuro están actuando en su autodefensa. Este punto abre un debate siempre soslayado, sobre si el recuerdo de Perón es utilizado solo como fetiche de urgencia para unificar  y/o encubrir.

En cuanto a la emocional e inconexa línea argumental de la vicepresidenta, quizás por sentirse injustamente juzgada ante la histórica cadena de impunidades la llevó a formular un planteo habitual en tramas con muchos partícipes, consistente en amenazar que podrían caer varios junto con ella. Estrategia que indirectamente sería un importante aporte para un comienzo de saneamiento institucional. Mencionó a su fallecido marido en la fusión de Multicanal con Cablevisión en el 2007; la existencia de integrantes de la justicia enriquecidos, obviando que el Consejo de la Magistratura cajoneó todas las denuncias por enriquecimientos ilícitos; citó a empresarios como Caputo y Chediak, que con muchos otros están incluidos en la causa Cuadernos, cuyo juicio oral y público políticos y empresarios intentan dilatar. Por ello en pos de lograr justicia y revertir la matriz de corrupción, se deberá evitar la banalización de “Cristina presa”, que solo servirá para que muchos corruptos continúen escondiéndose detrás de ella.

Finalmente cabe destacar el planteo de Massa, que merecerá también un profundo debate, respecto a que un Jefe de Administración no puede responder por sus subordinados. Vale entonces recordar nuevamente al libro de Verbitsky, por postular que a medida que se asciende en la pirámide burocrática, las instancias superiores no sólo tienen la responsabilidad formal por los actos de sus subordinados, sino que los propios delitos serían imposibles sin su protección.

Buenos Aires, 31 de agosto 2022

PRÓXIMA NEWSLETTER EL MIËRCOLES 28 DE SEPTIEMBRE

Ocultismo político

Pese a la grave crisis económico social, y a poco más de un año de la elección nacional, comenzó la campaña política, de la que participan el oficialismo, la principal oposición, corporaciones empresarias, gremiales y aún eclesiásticas. Bajo el objetivo de que nada cambie, se intenta ir sorteando obstáculos hasta el acto electoral a través del ocultismo, consistente en hablar permanentemente sin definir y/o explicar. Para ello la dialéctica apela a los anuncios, augurios, clarividencias, percepciones, y en su forma menos sutil, a las mentiras. Como autodefensa, los ciudadanos con independencia de sus adhesiones partidarias, deberían igualmente iniciar su propia campaña basada en desarrollar un espíritu crítico y analítico para detectar falacias y ocultamientos. Recientes espectáculos multisectoriales brindan una excelente oportunidad. 

El 17 de agosto, fecha que rememora la muerte de San Martín, se produjeron manifestaciones sindicales en la plaza Congreso, y de los movimientos sociales en plaza de Mayo. Como curiosidad histórica, en lugar de ser unificados, los reclamos tuvieron una dispersión física y discursiva. El gremialismo apeló a las expresiones “formadores de precios” o “inflación”, para no hablar del Gobierno. Los movimientos sociales, cohesionados para reclamar más subsidios estatales, mostró a piqueteros funcionarios no integrados a piqueteros críticos. Un día más tarde se produjo el cierre de la cumbre del Consejo de las Américas en el Alvear Palace, con la presencia de importantes funcionarios, empresarios locales y representantes de empresas norteamericanas. Los diagnósticos y/o propuestas concretas fueron suplidas por obviedades ceremoniales centradas en un reclamo cuya repetición se asimila a un rezo laico: lograr consensos básicos. Lo mencionaron el embajador de Estados Unidos Marc Stanley (trabajar acuerdos desde ahora); la directora del Consejo Susan Segal (existe una gran oportunidad para construir un consenso); el opositor Rodríguez Larreta (será necesaria una gran coalición), y finalmente el ministro Massa (no tenemos que tener miedo de sentarnos en una mesa). Segal pronunció una plegaria recurrente: “la Argentina tiene en abundancia recursos que el mundo necesita en energía, minería y alimentos, y gran oportunidad en tecnología, servicios y biotecnología”.

Ante esta confluencia de excelentes intenciones, cabe preguntarse porque no se concretan en convocatorias explícitas que definan convocados, temario y objetivos, con cronogramas de implementación resultantes de lo acordado. Para develar este misterio, ayuda citar algunos de los nombres que participaron de los encuentros mencionadas. En la gremial y social, Daer, Acuña, Pablo Moyano, Santa María, Plaini, Emilio Pérsico, Chino Navarro, Menéndez. En la empresarial, Eurnekian, Bulgheroni, Midlin, Manzano, Funes de Rioja, Urtubey, Mendiguren, Massa, Rodríguez Larreta. El hecho que todos ellos y centenares de otros no mencionados están directa o indirectamente interconectados políticamente desde hace décadas, haría sospechar que en realidad sus subsistencias se han sostenido mediante permanentes consensos, pero basados en intereses individuales y sectoriales relacionados con recursos públicos y/o decisiones gubernamentales (no confundir con políticas virtuosas), en lugar del interés general y proyectos nacionales acordes. Ello también explicaría la manifiesta omisión de los distintos sectores respecto a la enorme corrupción estatal-privada, que hoy lucha con desesperación para mantener las impunidades y privilegios causantes de la pobreza y atraso social.

La problemática vigente permitirá verificar esta hipótesis, pues las decisiones públicas que se adopten involucran al oficialismo como gobierno, y a la principal oposición en carácter de tal, y como eventual destinataria de los efectos de la presente gestión. En lo inmediato se pueden destacar algunas referencias simbólicas; cuando la nave del poder naufraga, caen los ropajes de las volubles ideologías y armado de relatos. En el campo económico, el discurso intenta disimular los odiados términos déficit fiscal, control de emisión de dinero, pagar por lo que se consume, y la palabrota ajuste. En el caso de las impunidades, y ante el riesgo de perder patrimonios mal habidos y libertades, se apela a la desesperada etapa en la que los aprietes de funcionarios políticos a funcionarios judiciales se realizan de modo degradante y a cara descubierta. Hasta el momento, la gestión intenta taponar de urgencia fugas económicas en el casco de la nave Argentina con anuncios, reuniones y medidas coyunturales, en las que pujan gobierno, empresarios y sindicalistas. Pero al voraz elefante burocrático político se lo congela y alimenta, para intentar salvarlo una vez más.

Buenos Aires, 24 de agosto 2022

Entre delitos y necedades

Recientes manifestaciones formuladas por Cristina Kirchner y Elisa Carrió, muestran que la crisis económico social no posterga ombliguismos y egocentrismos políticos. Ambas protagonistas comparten perfiles: abogadas con buena formación intelectual, prolongada continuidad en el ejercicio de cargos relevantes (la vicepresidenta desde 1989 como diputada provincial en Santa Cruz, y la doctora Carrió desde 1995 como diputada nacional del Chaco), una desarrollada autoestima lindante con la soberbia, y grandilocuencias discursivas que provocan en los políticos revulsivos mentales con cruces de acusaciones. A favor de Carrió, una honestidad no puesta en discusión. Ambos planteos se relacionaron con la corrupción, sea en busca de impunidad, o ejercer la necedad invocando transparencia.  

En cuanto a la vicepresidenta, intenta afectar o invalidar causas judiciales que la involucran, en esta ocasión impugnando al fiscal y miembros del Tribunal que intervienen en el juicio oral de la causa conocida como obras de Vialidad en Santa Cruz, utilizando fotos que los muestran integrando equipos de fútbol, que desde hace años participan en torneos realizados en canchas ubicadas en terrenos de la residencia del ex presidente Macri. Lo relevante no es la validez de la impugnación a resolverse judicialmente, sino destacar dos aspectos que marcan la matriz de corrupción: 1) el uso de la hipocresía, considerando que al frente de organismos de control del Estado como la Oficina Anticorrupción (OA) y la Unidad de Información Financiera (UIF), entre otros, se designaron a quienes prestaron servicios legales a la familia Kirchner, y ya en funciones, retiraron a dichos organismos como querellantes en la causa. 2) por primera vez la sociedad puede observar cómo se realizan los aprietes judiciales en causas en las que el Estado debe juzgar a funcionarios del Estado, ya no a través de oscuros operadores o servicios de espionaje, sino a cara descubierta a través del presidente, vice, ministros y funcionarios, con ataques personalizados hacia quienes fallaron o se supone podrían fallar en contra de mantener impunidades.   

La doctora Carrió por su parte, recuerda en versión femenina al personaje del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de la novela de Stevenson, en la que una misma persona puede construir o destruir con la misma facilidad. Así es como quien ha sabido ser una eficaz investigadora en casos de corrupción, se embarcó en confusas y veladas acusaciones también personalizadas, mezclando conceptos de significados disímiles, como decencia, intereses, vínculos políticos, amistades personales, connivencias y negocios espúreos, que en lugar de clarificar crean un manto generalizado de sospechas, que paradójicamente es una táctica que usan los corruptos para coaccionar. Acorde con su personalidad, concluyó amenazando que “a partir de ahora no voy a mentir; prefiero morir”.

Ambos hechos convergen en confirmar que tanto las corrupciones económicas e institucionales, si bien difieren en sus significados, se retroalimentan. En el campo judicial, se está librando una batalla decisiva cuyo resultado definirá si se desactivan las impunidades políticas y corporativas vigentes desde hace décadas, lo cual permitiría lograr un desarrollo económico social sostenido. En el campo político, en el que las adhesiones partidarias e ideológicas nunca son definitivas, como muestran los reposicionamientos electorales cada dos años, los mensajes pocos claros mezclan decencia con las habituales pujas por el armado de las inmodificables listas sábana legislativas a las que todos quieren treparse, o a los canjes de cargos políticos como base de acuerdos, instancia que genera más pasión y enojos personales que la elaboración de programas de gobierno sólidos y compartidos.

Por ello, vista la presente crisis y las nefastas consecuencias que en el actual gobierno produjeron los oportunismos, incapacidades y loteo de áreas burocráticas, para las próximas ofertas electorales se deberá prestar especial atención a que quienes las integran reúnan los requisitos de honestidad y capacidad necesarios, y presenten programas de gobiernos racionales, detallados y cumplibles. Y en lo inmediato, exigir que los discursos que continúen invocando las palabras acuerdos o consensos, expliquen sobre qué, entre quiénes y cómo implementarlos. De este modo se evitará confundir disensos con acusaciones y probidad con necedad.

Buenos Aires, 17 de agosto 2022

Segundo plan aguantar

El escenario que ofreció la asunción de Sergio Massa como Ministro de Economía el pasado miércoles 03 de agosto, con la presencia de 500 invitados especiales, es de enorme utilidad para reflexionar sobre el contexto político de las últimas décadas, y aventurar el futuro inmediato. El término “aguantar” refiere a la frase del economista Redrado (cercano a Massa), que tras los primeros meses del gobierno, manifestó que la gestión consistía en aguantar económicamente sin transformar estructuralmente, estrategia que parecería repetir Massa, dado que sus anuncios se centraron, sin mayores datos adicionales, en lo económico. Considerando que un gobierno se conforma con tres patas identificadas como estructura burocrática institucional, calidad de los representantes públicos y políticas que armonicen intereses públicos y corporativos, al omitir los anuncios  todo atisbo de reforma estructural, supone que se quisiera evitar el naufragio del Titanic soldando las entradas de agua en el casco para llegar a puerto, ignorando que las causas de la catástrofe fueron constructivas y humanas.

Sin embargo el acto de jura de Massa, cuyas palabras fueron breves y formales, arroja valiosa información visual para centrar el interés en el componente humano; en este caso en los 500 invitados. El salón albergaba a familias políticas plagadas de nepotismo, funcionarios militantes, poderosos empresarios, eternos gremialistas e intermediadores piqueteros, todos ellos vinculados directa o indirectamente a recursos y/o privilegios públicos, y cuyas ideologías quedaban condicionadas a sus esferas de interés. La comentada algarabía expresada en sonrisas, guiños, abrazos, e inclusive con un griterío partidario encabezado por la esposa de Massa, quedó circunscripta al sector político. Los rostros de empresarios, gremialistas y funcionarios piqueteros solo mostraban expectación, sea para sostener prebendas, concretar nuevos negocios o mantener los existentes. De este modo los concurrentes transparentaron carnalmente lo que se entiende por perdurabilidad de un sistema político agotado, lo cual explica la resistencia a reformular una estructura burocrática con dirigencias privilegiadas, que graciosamente distribuyen subsidios y bonos en las bases sociales, a las que llaman “primero la gente”, en lugar de proveer progreso, educación, salud y seguridad pública.

Yendo a lo particular, cabe destacar a un político histórico y emblemático: José Luis Manzano. Inició su carrera política en 1983 como diputado justicialista, cargo que mantuvo hasta asumir como Ministro del Interior en el gobierno de Menem. Diversos escándalos de corrupción llevaron al hoy vigente periodista Horacio Verbitsky a publicar el recordado libro “Robo para la corona”,  cuyo título hacía referencia a una supuesta frase de Manzano para explicar su rol en el gobierno menemista. En 1993 Manzano emigró del país para encarar estudios formativos y desafíos empresariales, retornando en 1996 para desarrollar un grupo de medios asociado a Vila y De Narváez entre otros, y encarar una amplia gama de negocios que se extiende a variados sectores de la economía. En cuanto a la corrupción de la época, con el aporte de recordados jueces y fiscales, las causas eran objetos de múltiples investigaciones periodísticas pero mínimos avances judiciales, por lo que no fue necesario instalar el irrelevante concepto de “lawfare” para lograr impunidad. Si se presta atención a la totalidad de los presentes, y no solo a los destacados en las primeras filas, se observan apellidos provinciales y nacionales que nacen políticamente en 1983, y constituyen hoy por sí o por sus descendientes, familias políticas todo terreno acomodadas en diversos cargos estatales de privilegio. Lo expresado no es una anécdota, sino explica la profunda resistencia política a transformar una estructura burocrática ineficaz asociada externamente a dirigencias corporativas y/o testaferros, motivo de la degradación económico social del país. Como cierre vale reproducir un párrafo del periodista Carlos Pagni en un reciente artículo: “”Cuando en medio de las llamas de 1989, Juan Carlos Pugliese abandonó la presidencia de la Cámara de Diputados, lo reemplazó Leopoldo Moreau. Massa dejó esa misma posición, y lo sustituyó Cecilia Moreau. La hija de Leopoldo. Ojalá, por bien de Massa y del país, que la analogía no se cumpla””

Estos antecedentes deben mantener alerta a la sociedad, pues los ajustes son y serán inevitables, pero parecería ser que una vez más recaerán solo en quienes se esfuerzan y trabajan, y no en quienes políticamente lucran con un elefante burocrático que ampara corrupción, no provee seguridad, transforma la educación en sumisión e inhibe progresos sociales, entre muchos vicios.

Buenos Aires, 10 de agosto 2022