Ocultismo político

Pese a la grave crisis económico social, y a poco más de un año de la elección nacional, comenzó la campaña política, de la que participan el oficialismo, la principal oposición, corporaciones empresarias, gremiales y aún eclesiásticas. Bajo el objetivo de que nada cambie, se intenta ir sorteando obstáculos hasta el acto electoral a través del ocultismo, consistente en hablar permanentemente sin definir y/o explicar. Para ello la dialéctica apela a los anuncios, augurios, clarividencias, percepciones, y en su forma menos sutil, a las mentiras. Como autodefensa, los ciudadanos con independencia de sus adhesiones partidarias, deberían igualmente iniciar su propia campaña basada en desarrollar un espíritu crítico y analítico para detectar falacias y ocultamientos. Recientes espectáculos multisectoriales brindan una excelente oportunidad. 

El 17 de agosto, fecha que rememora la muerte de San Martín, se produjeron manifestaciones sindicales en la plaza Congreso, y de los movimientos sociales en plaza de Mayo. Como curiosidad histórica, en lugar de ser unificados, los reclamos tuvieron una dispersión física y discursiva. El gremialismo apeló a las expresiones “formadores de precios” o “inflación”, para no hablar del Gobierno. Los movimientos sociales, cohesionados para reclamar más subsidios estatales, mostró a piqueteros funcionarios no integrados a piqueteros críticos. Un día más tarde se produjo el cierre de la cumbre del Consejo de las Américas en el Alvear Palace, con la presencia de importantes funcionarios, empresarios locales y representantes de empresas norteamericanas. Los diagnósticos y/o propuestas concretas fueron suplidas por obviedades ceremoniales centradas en un reclamo cuya repetición se asimila a un rezo laico: lograr consensos básicos. Lo mencionaron el embajador de Estados Unidos Marc Stanley (trabajar acuerdos desde ahora); la directora del Consejo Susan Segal (existe una gran oportunidad para construir un consenso); el opositor Rodríguez Larreta (será necesaria una gran coalición), y finalmente el ministro Massa (no tenemos que tener miedo de sentarnos en una mesa). Segal pronunció una plegaria recurrente: “la Argentina tiene en abundancia recursos que el mundo necesita en energía, minería y alimentos, y gran oportunidad en tecnología, servicios y biotecnología”.

Ante esta confluencia de excelentes intenciones, cabe preguntarse porque no se concretan en convocatorias explícitas que definan convocados, temario y objetivos, con cronogramas de implementación resultantes de lo acordado. Para develar este misterio, ayuda citar algunos de los nombres que participaron de los encuentros mencionadas. En la gremial y social, Daer, Acuña, Pablo Moyano, Santa María, Plaini, Emilio Pérsico, Chino Navarro, Menéndez. En la empresarial, Eurnekian, Bulgheroni, Midlin, Manzano, Funes de Rioja, Urtubey, Mendiguren, Massa, Rodríguez Larreta. El hecho que todos ellos y centenares de otros no mencionados están directa o indirectamente interconectados políticamente desde hace décadas, haría sospechar que en realidad sus subsistencias se han sostenido mediante permanentes consensos, pero basados en intereses individuales y sectoriales relacionados con recursos públicos y/o decisiones gubernamentales (no confundir con políticas virtuosas), en lugar del interés general y proyectos nacionales acordes. Ello también explicaría la manifiesta omisión de los distintos sectores respecto a la enorme corrupción estatal-privada, que hoy lucha con desesperación para mantener las impunidades y privilegios causantes de la pobreza y atraso social.

La problemática vigente permitirá verificar esta hipótesis, pues las decisiones públicas que se adopten involucran al oficialismo como gobierno, y a la principal oposición en carácter de tal, y como eventual destinataria de los efectos de la presente gestión. En lo inmediato se pueden destacar algunas referencias simbólicas; cuando la nave del poder naufraga, caen los ropajes de las volubles ideologías y armado de relatos. En el campo económico, el discurso intenta disimular los odiados términos déficit fiscal, control de emisión de dinero, pagar por lo que se consume, y la palabrota ajuste. En el caso de las impunidades, y ante el riesgo de perder patrimonios mal habidos y libertades, se apela a la desesperada etapa en la que los aprietes de funcionarios políticos a funcionarios judiciales se realizan de modo degradante y a cara descubierta. Hasta el momento, la gestión intenta taponar de urgencia fugas económicas en el casco de la nave Argentina con anuncios, reuniones y medidas coyunturales, en las que pujan gobierno, empresarios y sindicalistas. Pero al voraz elefante burocrático político se lo congela y alimenta, para intentar salvarlo una vez más.

Buenos Aires, 24 de agosto 2022

Entre delitos y necedades

Recientes manifestaciones formuladas por Cristina Kirchner y Elisa Carrió, muestran que la crisis económico social no posterga ombliguismos y egocentrismos políticos. Ambas protagonistas comparten perfiles: abogadas con buena formación intelectual, prolongada continuidad en el ejercicio de cargos relevantes (la vicepresidenta desde 1989 como diputada provincial en Santa Cruz, y la doctora Carrió desde 1995 como diputada nacional del Chaco), una desarrollada autoestima lindante con la soberbia, y grandilocuencias discursivas que provocan en los políticos revulsivos mentales con cruces de acusaciones. A favor de Carrió, una honestidad no puesta en discusión. Ambos planteos se relacionaron con la corrupción, sea en busca de impunidad, o ejercer la necedad invocando transparencia.  

En cuanto a la vicepresidenta, intenta afectar o invalidar causas judiciales que la involucran, en esta ocasión impugnando al fiscal y miembros del Tribunal que intervienen en el juicio oral de la causa conocida como obras de Vialidad en Santa Cruz, utilizando fotos que los muestran integrando equipos de fútbol, que desde hace años participan en torneos realizados en canchas ubicadas en terrenos de la residencia del ex presidente Macri. Lo relevante no es la validez de la impugnación a resolverse judicialmente, sino destacar dos aspectos que marcan la matriz de corrupción: 1) el uso de la hipocresía, considerando que al frente de organismos de control del Estado como la Oficina Anticorrupción (OA) y la Unidad de Información Financiera (UIF), entre otros, se designaron a quienes prestaron servicios legales a la familia Kirchner, y ya en funciones, retiraron a dichos organismos como querellantes en la causa. 2) por primera vez la sociedad puede observar cómo se realizan los aprietes judiciales en causas en las que el Estado debe juzgar a funcionarios del Estado, ya no a través de oscuros operadores o servicios de espionaje, sino a cara descubierta a través del presidente, vice, ministros y funcionarios, con ataques personalizados hacia quienes fallaron o se supone podrían fallar en contra de mantener impunidades.   

La doctora Carrió por su parte, recuerda en versión femenina al personaje del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de la novela de Stevenson, en la que una misma persona puede construir o destruir con la misma facilidad. Así es como quien ha sabido ser una eficaz investigadora en casos de corrupción, se embarcó en confusas y veladas acusaciones también personalizadas, mezclando conceptos de significados disímiles, como decencia, intereses, vínculos políticos, amistades personales, connivencias y negocios espúreos, que en lugar de clarificar crean un manto generalizado de sospechas, que paradójicamente es una táctica que usan los corruptos para coaccionar. Acorde con su personalidad, concluyó amenazando que “a partir de ahora no voy a mentir; prefiero morir”.

Ambos hechos convergen en confirmar que tanto las corrupciones económicas e institucionales, si bien difieren en sus significados, se retroalimentan. En el campo judicial, se está librando una batalla decisiva cuyo resultado definirá si se desactivan las impunidades políticas y corporativas vigentes desde hace décadas, lo cual permitiría lograr un desarrollo económico social sostenido. En el campo político, en el que las adhesiones partidarias e ideológicas nunca son definitivas, como muestran los reposicionamientos electorales cada dos años, los mensajes pocos claros mezclan decencia con las habituales pujas por el armado de las inmodificables listas sábana legislativas a las que todos quieren treparse, o a los canjes de cargos políticos como base de acuerdos, instancia que genera más pasión y enojos personales que la elaboración de programas de gobierno sólidos y compartidos.

Por ello, vista la presente crisis y las nefastas consecuencias que en el actual gobierno produjeron los oportunismos, incapacidades y loteo de áreas burocráticas, para las próximas ofertas electorales se deberá prestar especial atención a que quienes las integran reúnan los requisitos de honestidad y capacidad necesarios, y presenten programas de gobiernos racionales, detallados y cumplibles. Y en lo inmediato, exigir que los discursos que continúen invocando las palabras acuerdos o consensos, expliquen sobre qué, entre quiénes y cómo implementarlos. De este modo se evitará confundir disensos con acusaciones y probidad con necedad.

Buenos Aires, 17 de agosto 2022

Segundo plan aguantar

El escenario que ofreció la asunción de Sergio Massa como Ministro de Economía el pasado miércoles 03 de agosto, con la presencia de 500 invitados especiales, es de enorme utilidad para reflexionar sobre el contexto político de las últimas décadas, y aventurar el futuro inmediato. El término “aguantar” refiere a la frase del economista Redrado (cercano a Massa), que tras los primeros meses del gobierno, manifestó que la gestión consistía en aguantar económicamente sin transformar estructuralmente, estrategia que parecería repetir Massa, dado que sus anuncios se centraron, sin mayores datos adicionales, en lo económico. Considerando que un gobierno se conforma con tres patas identificadas como estructura burocrática institucional, calidad de los representantes públicos y políticas que armonicen intereses públicos y corporativos, al omitir los anuncios  todo atisbo de reforma estructural, supone que se quisiera evitar el naufragio del Titanic soldando las entradas de agua en el casco para llegar a puerto, ignorando que las causas de la catástrofe fueron constructivas y humanas.

Sin embargo el acto de jura de Massa, cuyas palabras fueron breves y formales, arroja valiosa información visual para centrar el interés en el componente humano; en este caso en los 500 invitados. El salón albergaba a familias políticas plagadas de nepotismo, funcionarios militantes, poderosos empresarios, eternos gremialistas e intermediadores piqueteros, todos ellos vinculados directa o indirectamente a recursos y/o privilegios públicos, y cuyas ideologías quedaban condicionadas a sus esferas de interés. La comentada algarabía expresada en sonrisas, guiños, abrazos, e inclusive con un griterío partidario encabezado por la esposa de Massa, quedó circunscripta al sector político. Los rostros de empresarios, gremialistas y funcionarios piqueteros solo mostraban expectación, sea para sostener prebendas, concretar nuevos negocios o mantener los existentes. De este modo los concurrentes transparentaron carnalmente lo que se entiende por perdurabilidad de un sistema político agotado, lo cual explica la resistencia a reformular una estructura burocrática con dirigencias privilegiadas, que graciosamente distribuyen subsidios y bonos en las bases sociales, a las que llaman “primero la gente”, en lugar de proveer progreso, educación, salud y seguridad pública.

Yendo a lo particular, cabe destacar a un político histórico y emblemático: José Luis Manzano. Inició su carrera política en 1983 como diputado justicialista, cargo que mantuvo hasta asumir como Ministro del Interior en el gobierno de Menem. Diversos escándalos de corrupción llevaron al hoy vigente periodista Horacio Verbitsky a publicar el recordado libro “Robo para la corona”,  cuyo título hacía referencia a una supuesta frase de Manzano para explicar su rol en el gobierno menemista. En 1993 Manzano emigró del país para encarar estudios formativos y desafíos empresariales, retornando en 1996 para desarrollar un grupo de medios asociado a Vila y De Narváez entre otros, y encarar una amplia gama de negocios que se extiende a variados sectores de la economía. En cuanto a la corrupción de la época, con el aporte de recordados jueces y fiscales, las causas eran objetos de múltiples investigaciones periodísticas pero mínimos avances judiciales, por lo que no fue necesario instalar el irrelevante concepto de “lawfare” para lograr impunidad. Si se presta atención a la totalidad de los presentes, y no solo a los destacados en las primeras filas, se observan apellidos provinciales y nacionales que nacen políticamente en 1983, y constituyen hoy por sí o por sus descendientes, familias políticas todo terreno acomodadas en diversos cargos estatales de privilegio. Lo expresado no es una anécdota, sino explica la profunda resistencia política a transformar una estructura burocrática ineficaz asociada externamente a dirigencias corporativas y/o testaferros, motivo de la degradación económico social del país. Como cierre vale reproducir un párrafo del periodista Carlos Pagni en un reciente artículo: “”Cuando en medio de las llamas de 1989, Juan Carlos Pugliese abandonó la presidencia de la Cámara de Diputados, lo reemplazó Leopoldo Moreau. Massa dejó esa misma posición, y lo sustituyó Cecilia Moreau. La hija de Leopoldo. Ojalá, por bien de Massa y del país, que la analogía no se cumpla””

Estos antecedentes deben mantener alerta a la sociedad, pues los ajustes son y serán inevitables, pero parecería ser que una vez más recaerán solo en quienes se esfuerzan y trabajan, y no en quienes políticamente lucran con un elefante burocrático que ampara corrupción, no provee seguridad, transforma la educación en sumisión e inhibe progresos sociales, entre muchos vicios.

Buenos Aires, 10 de agosto 2022

Espiritismo y realidad

Para disimular culpas propias y mantenerse en el poder, las dirigencias corporativas en cabeza de la política apelan a prácticas espiritistas que invocan a muertos ilustres (Perón sería hoy kirchnerista), simulan acuerdos solo mostrando fotos grupales, transforman a las intangibles expectativas en adhesiones explícitas, convierten a los corruptos en perseguidos, y justifican ineptitudes apelando a exorcismos tales como “multicausal”, “volumen político”, “gobierno anterior” y “primero la Patria”. Para conectar a los malévolos espíritus con el común de los mortales, políticos, analistas y periodistas actúan como médiums, intentando desentrañar mensajes, intenciones y conversaciones privadas, tarea que incluye desafíos como el de interpretar los silencios de la vicepresidenta, y predecir hechos de corto plazo, como sucediera con la entonces ministra de Economía Batakis, que luego de comprometer en Washington racionalidad fiscal y afirmar contar con un total apoyo político ante el FMI, Tesoro norteamericano e inversores, fue eyectada del cargo durante su vuelo de regreso al país. Tras este fracaso, los médiums anunciaron un nuevo sortilegio llamado Massa, presentado, para superar escepticismos, como apoyado por poderosos dioses carnales identificados como “círculo rojo”.

Para evitar que estos juegos místicos intenten mantener a la sociedad en un clima de atontamiento para que nada cambie, es oportuno identificar aspectos tangibles de la realidad.  

1.- Coyuntura política. La describió Maquiavelo hace más de 500 años, cuando señaló: “A un principado civil se llega o por el favor del pueblo, o con ayuda de los poderosos, porque en todo Estado se dan estas dos tendencias, según halle ocasión favorable uno de los dos bandos. Si los poderosos ven que es imposible resistir al pueblo, empiezan por apoyar a uno de ellos y lo hacen príncipe por propia decisión, a fin de satisfacer sus apetitos a la sombre del elegido”. (Capítulo IX – El principado civil).

Dado que nuestro “principado”, pese a ser democrático, presenta desde hace casi 40 años una dirigencia sorprendentemente perdurable, cabe preguntarse quiénes representarían a los enigmáticos “poderosos”: El fenómeno de perdurabilidad hace pensar que lo integran sin “grietas” insalvables, el conjunto de dirigencias corporativas aunadas en obtener beneficios y privilegios públicos a través de lobbistas, gestores y corrupción, sea por parte de un sofisticado banquero o un gritón piquetero intermediador de pobres. Las estupidizantes grietas Ideológicas se reservan para inocularse en las masas. Dicho lo cual, a 32 meses de ejercer el poder, el desafío continúa siendo definir qué plan de gobierno pueden presentar la supuesta izquierda de Cristina Kirchner, el centro de Fernández y la derecha de Massa.

2.- Credibilidad. Considerando que 25 años definen una generación, y que dicho período fue superado por las principales dirigencias o sus descendientes (la tríada que encabeza el gobierno coexistió hace 14 años en roles claves de gobierno), se genera un serio problema político de credibilidad. El psicólogo británico Bartlett afirmaba que el propagandista debe mentir, pero cuando se descubre la mentira, el emisor desacredita su futura propaganda. Reconocida esta debilidad generalizada desde lo político, la crisis impone no menospreciar los futuros mensajes sin analizarlos previamente, con sustento en lo que se concreta y ejecuta, y no en lo que se anuncia y se promete.

3.- Gobernabilidad. La responsabilidad institucional, una vez concluida la epifanía Massa, continúa recayendo en el gobierno de Cristina Kirchner, Massa y Fernández (el ordenamiento es arbitrario), al menos hasta diciembre del 2023. En lo inmediato se asistirá a una ceremonia casi religiosa: los anuncios. En cuanto a sus efectos, cabe invocar a la providencia para que impida que una vez más, los mortales políticos recurran a los medievales ritos que les permitan socializar costos y sacrificios entre los muchos propagandísticamente etiquetados como “primero la gente”, para mantener privilegios e impunidades de quienes en sus discursos claman por “primero la Patria”.

En cuanto a los opositores, si pretenden gobernar a partir del 2023, es momento que abandonen actuar como médiums de augurios y predicciones, y comiencen a concretar acciones y planes de corto, mediano y largo plazo, pues si alcanzan el gobierno, la furia de las fuerzas del mal serán incontenibles.

Buenos Aires, 03 de agosto 2022

Amenazas, patrimonios y repartos

Un Gobierno se conforma con una estructura institucional eficiente, normativas operativas virtuosas, y funcionarios intelectual y moralmente idóneos para ejercer los roles de representantes públicos. Pero cuando una clase política reemplaza por décadas el interés público por el privado el orden se invierte, y los funcionarios beneficiarios no solo diseñan las estructuras y normativas en su propio interés, sino ante una crisis extrema como la presente se formulan dos interrogantes: qué medidas adoptar para sortear la crisis sin afectar privilegios, y cómo manejar la presión y hartazgo social en el corto plazo. Como prevención ciudadana, es importante identificar las crecientes anomalías estructurales institucionales, y analizar las acciones y mensajes personales realizados por los beneficiarios de recursos públicos.  

En lo estructural cabe comenzar por el huevo de la serpiente que los políticos supieron crear y alimentar: una estructura burocrática sobredimensionada, dispersa e incoherente, saturada de funcionarios irrelevantes, que se expresa en la parálisis del gobierno, por carecer de una base de sustentación que le permita elaborar programas de gobierno armónicos y sustentables. En consecuencia, optimizar organismos e instituciones  no solo responde a una racionalidad económica, sino a lograr una matriz institucional eficaz y adecuada a las necesidades del país. Dado que la organización burocrática se supone piramidal (sistema presidencialista), se debe iniciar el análisis por los Ministerios. En 1983 Alfonsín asumió con 8 ministerios. Sucesivas administraciones, usualmente para responder a compromisos políticos y familiares, generaron un crecimiento injustificado. El gobierno de Cambiemos llegó a 23, y el actual a 21, cuando en realidad las funciones y responsabilidades relevantes para una organización racional y presupuestariamente eficiente, aconseja no más de 10 ministerios. A partir del actual pulpo de 21 cabezas, se despliegan 87 secretarías; 207 subsecretarías y 687 direcciones nacionales. Si se agregan 122 institutos, organismos descentralizados, empresas estatales y cargos diplomáticos, los especialistas que hurgaron en esta intrincada maraña, estiman que existen más de 10.000 cargos políticos solo nacionales. Tal absurdo se traduce en interrelaciones jerárquicas inexistentes o caóticas, incapaces de compartir datos, armonizar estrategias y evaluar resultados. No debiera sorprender entonces que las consecuencias sean la corrupción, pobreza y desesperanza, y que Fernández, Cristina Kirchner y Massa no puedan contar con un plan integral de coyuntura, y menos aún gestionar. Debido a que estas malformaciones son causadas por oficialismos y oposiciones por igual, ambos debieran acordar una reforma de fondo que promueva mayor eficacia gubernamental, y que además sea una muestra de ejemplaridad política para compartir esfuerzos con la sociedad. De negarse el oficialismo, la oposición debiera formular una propuesta legislativa acorde de cara a la sociedad,  en lugar de repetir el monótono “estamos estudiando o debatiendo”.

Respecto a las actitudes personales, los mensajes y acciones centradas en pujas entre intereses particulares están adquiriendo una dinámica creciente y peligrosa. Cuatro casos coincidentes, que mezclaron amenazas, patrimonios y repartos de recursos, lo ejemplifican: 1) En su condición de procesada por corrupción, la vicepresidenta emitió un video contra la Corte Suprema y jueces que la investigan y/o juzgan, que es un manual de clásicas técnicas de intimidación, con acusaciones judiciales variadas, sospechas veladas e incursiones en ámbitos personales, llegando a culpabilizar a quienes la juzgan por la crisis que soporta la población. A su favor se destaca que ejerció el apriete sin necesitar de oscuros operadores judiciales o agentes de inteligencia. 2) Un desaforado Juan Grabois, intermediador de recursos y cargos públicos, reclamó más fondos para pobres e indigentes, amenazando con que puede haber “sangre en la calle” (se supone que no la propia). Y a Fernández le formuló una pregunta que pareciera transformarse en un clásico: ¿para qué te pusimos ahí?  3) Los sindicalistas Moyano (padre e hijo), Maldonado y Palazzo, entre otros, tras causar la destrucción deportiva y económica del club Independiente de Avellaneda tras más de ocho años de conducirlo, y con mandato vencido desde diciembre, se niegan a llamar a elecciones. Para ello emplean los artilugios internos que explican la perdurabilidad de los sindicalistas en sus gremios, pese a que un club de fútbol representa “un sentimiento popular”, y “pertenece a los socios”, según el desactualizado eslogan. 4) Contrastando con tanta furia, los sindicalistas de la CGT, en una decisión sin antecedentes históricos, convocaron a una movilización (se leyó bien, no a un paro), contra la inflación (se leyó bien, no contra el Gobierno), para el 17 de agosto, sin explicar que tiene que ver la fecha de la muerte de San Martín con el evento.

Resumiendo, las estructuras y los recursos del privilegio se mantienen, pero ante la crisis, las pasiones de quienes los disfrutan se están desatando.

Buenos Aires, 27 de julio 2022

Salario Social Político

La demagógica propuesta de establecer un Salario Básico Universal que promueven intermediadores de recursos públicos, carece de un estudio de factibilidad que explique tipos de trabajos, selección de candidatos, cargas horarias, quiénes los controlan, compatibilidad individual de los beneficiarios con otros planes sociales, quiénes realizan el seguimiento de altas, bajas y cumplimiento de contraprestaciones, y como se financia. Pero la idea, adecuadamente reformulada, podría facilitar una profunda transformación de la sobredimensionada, elitista e ineficaz estructura burocrática argentina, plagada de malas praxis y corrupción, a través de un Salario Social Político.

Toda propuesta debe explicitar objetivos, contexto y factibilidad. El objetivo es lograr la mencionada modernización del aparato estatal, en base a principios de equidad, idoneidad, eficacia y continuidad, que permita una viabilidad operativa razonable de las políticas que se adopten, y lograr mejores prestaciones públicas, considerando que los vicios estructurales burocráticos aumentaron tras las crisis del 1989/90 y 2001/02, con el consecuente subdesarrollo y pobreza. Por lo que las acciones se centrarán en el Gobierno como encargado de llevar a cabo las funciones indelegables del Estado, cuya organización la Constitución define como representativa, republicana y federal.

El contexto es paradójicamente favorable para esta transformación, ante una confluencia inédita de tres factores: 1) Un triunvirato conductor que transparenta las insustancialidades ideológicas, que asocian a Fernández con el centro, Cristina Kirchner con la izquierda y Massa con la derecha, pero que al momento de gobernar manifiestan al unísono la incapacidad de elaborar un plan de gobierno, y con sus permanentes desacuerdos internos mantienen a la sociedad dentro de un clima espasmódico y sin proyección de futuro. 2) Tal anormalidad desnuda las falencias de los circuitos administrativos, con superposición de organismos irrelevantes y particionados en divergentes intereses políticos internos, que derivan en relaciones jerárquicas caóticas, al punto que un ministro no puede deshacerse de un secretario. 3) El hecho que la tarea de optimización administrativa comprometa a la corporación política en su conjunto (oficialismo y oposiciones), por ser igualmente responsables y beneficiarios de las desmesuras institucionales, debería evitar debates paralizantes basados en supuestas “grietas”. La presente urgencia económico-social exige que las reformas se implementen previo a las próximas elecciones presidenciales, permitiendo que la sociedad evalúe hechos concretos en lugar de discursos con promesas. En un naufragio, las normas indican que el capitán y los oficiales deben ser los últimos en abandonar la nave, y concluido el siniestro, estudiar las fallas constructivas y conductivas que lo produjeron para no repetirlas. Por el contrario, nuestras dirigencias siempre sobreviven, incrementan las estructuras fallidas, y mantienen las mismas conducciones e intereses. Recientemente los “capitanes” Cristina Kirchner y Massa otorgaron un aumento del 69% a los integrantes del Poder Legislativo. Hasta el momento, no lo rechazó ni la izquierda dura.

El punto álgido es la factibilidad. Para que nada cambie, históricamente se recurre a que gremialistas estatales reclamen por pérdidas de fuentes de trabajo y los recurrentes “contratos basura”. Para desactivar esta estrategia, debe quedar en claro que se actuará exclusivamente sobre las estructuras y cargos políticos, y no sobre el personal de planta. Salir de la crisis necesitará de gobiernos con conducciones coherentes, honestas y capacitadas, no de titubeantes funcionarios incapaces de definir un criterio de segmentación tarifaria después de décadas de subsidios a ricos y pobres por igual.  Es en este contexto que surge la propuesta de un Salario Social Político, consistente en otorgar por única vez a los políticos afectados por la eliminación de cargos y/u organismos innecesarios, un monto único equivalente al cargo de director por un plazo de uno o dos años, siempre y cuando no encuentre trabajo antes. De este modo se recortarán importantes gastos superfluos sin pérdidas laborales inmediatas, y se evitarán casos como los de Victoria Donda, por ejemplo, que para lograr su adhesión al Gobierno se le creara el irrelevante INADI, con su secuencia de sueldos de cientos de allegados, costos operativos y gastos corrientes. Explicitada la filosofía, se comenzará un análisis más detallado partiendo del vértice de la pirámide estatal: los Ministerios.

Buenos Aires, 20 de julio 2022

Ideología y corrupción

Los términos ideología y corrupción, predominantes en los discursos y debates políticos, habitualmente no se los asocia para explicar la degradación socio-económica del país, y entender la permanencia de las dirigencias responsables que por acción (participar/facilitar) u omisión (dejar hacer), provocaron las crisis extremas de 1989, 2001/02, y la actual.

La ideología política es un conjunto de ideas que representan a una sociedad, y definen su forma de gobierno y sistema económico, que deben plasmarse en un programa político con continuidad en el tiempo. La corrupción política por su parte, refiere a los actos deshonestos o delictivos cometidos por autoridades y funcionarios públicos que “arrebatan” (significado de corrupción), para su enriquecimiento personal recursos económicos estatales y calidad de servicios. Cuando la corrupción deja de ser circunstancial para transformarse en recurrente, el país ingresa en un estado de corrupción permanente que en cabeza de la corporación política, involucra a dirigencias empresarias, sindicales y eclesiásticas, cuyos mensajes no casualmente, se centran en la problemática de los pobres omitiendo a la corrupción, como si la pobreza no fuera una natural consecuencia. En este sentido, el silencio de las cúpulas religiosas es llamativo.

La actualidad política hace oportuna esta reflexión, porque transparenta como nunca antes, que la acción de gobernar queda condicionada por la tóxica relación entre gobierno, dirigencias y corrupción, por lo que no sorprende que gran parte de la gestión pública estuvo, está y estará concentrada en lo judicial, para desactivar las innumerables causas de corrupción estatal-privada a través de extemporáneos proyectos legislativos, y amenazas privadas y públicas a integrantes de los estamentos judiciales que conspiren contra este objetivo. En paralelo amplios sectores políticos priorizan estrategias electorales que les permita mantener o recuperar poder en la elección del 2023, pero sin que nada cambie. Esto último lo explicitó la ministra Batakis en su conferencia de prensa, al prometer congelar ingresos a la planta estatal y controlar los gastos a través de una caja única de flujo de fondos, acciones que se plantean en situación de crisis y nunca se cumplen. Pero hablar de “congelar” y “controlar” en lugar de racionalizar, modernizar y transformar estructuras y desactivar privilegios, hace suponer que se mantendrá el principio conservador de no modificar aquéllas distorsiones e injusticias que han permitido la continuidad y enriquecimiento de gobernadores, intendentes, legisladores, y sus familias. Este rancio conservadurismo intenta encubrirse bajo ropajes dialécticos e ideológicos, pese a que dichos aspectos también carecen de coherencia: hay peronistas clásicos, republicanos, menemistas, kirchneristas, radicales históricos y conversos, socialistas, neoliberales, populistas, izquierda, centro izquierda, derecha, centro derecha, y un sector creciente identificado como “escucho ofertas”. Paradójicamente no hay comunistas, pues los que se presentan como tales, son en realidad oportunistas que intentan tomar su cuota-parte de los recursos públicos. No sorprende entonces que tras agitar la coctelera ideológica, aparezcan los mismos personajes conservadores, muchos de ellos envidiosos de las autocracias que permiten líderes “eternos”.

Queda claro que para promover transformaciones de fondo, que no se avizoran, se debe desarmar la nefasta convergencia entre poder político, falsas ideologías y corrupción. Los actos de corrupción privados los controla y castiga el Estado, pero cuando éste en lugar de controlarse y castigarse a sí mismo actúa como facilitador y encubridor de actos corruptos, cunde la pobreza y el subdesarrollo. La presente experiencia indica la necesidad de legislar que quienes se postulen y ejerzan las funciones de presidente y vice, no pueden estar siquiera procesados, evitando que en tal condición designen a cargo de organismos claves de control a sus propios abogados y/o adherentes para que faciliten sus impunidades. En lo que respecta a los limitados y abstractos debates ideológicos que saturan inútilmente lo discursivo, deben ser reemplazados por la presentación ante los ciudadanos de programas de gobierno concretos, cualitativa y cuantitativamente explicitados, que excluyan ineficaces estructuras burocráticas, muchas de ellas jactanciosamente llamadas empresas, pero a pérdidas permanentes que solo generan pobreza.  

Se suele decir que toda crisis ofrece una oportunidad, pero para lograr cambios virtuosos de fondo y permanentes a futuro, será necesaria una fuerte participación y/o presión social de carácter pacífico, esclarecedor y propositivo. Dado que el Estado es el que marca la condición y calidad económico-social de un país,  con poder de planificar, ejecutar, legislar y ejercer justicia, la tarea transformadora debe comenzar por el Estado, a fin de optimizarlo, y no de “congelarlo”.

Buenos Aires, 13 de diciembre 2022

Operativo despegue, pero juntos

La actual crisis política presenta una estrategia aparentemente contradictoria pero repetida: “despegarse” de las responsabilidades por los fracasos, pero “juntarse” electoralmente para mantener poder y privilegios. Es lo que sucedió en las crisis de 1975, 1989 y 2001, que una vez superadas a costa de la ciudadanía, no solo se mantuvieron las dirigencias culpables, sino apelando a la ironía de Perón, se reprodujeron. Este fenómeno intenta replicarse a través de discursos banales, mentiras y peleas, que disimulen la carencia de un programa de gobierno explícito y coherente, y sostengan privilegios políticos, económicos y judiciales. La actual situación política recuerda a Maquiavelo cuando hace más de 500 años, señaló que “los males que nacen en el Estado, cuando se los descubre a tiempo, lo que solo es dado al hombre sagaz, se los cura pronto; pero ya no tienen remedio cuando por no haberlos advertido, se los deja crecer hasta el punto de que todo el mundo los ve”. Para paliar los presentes y futuros daños es necesario clarificar tres conceptos básicos.

1.- Tríada gobernante. Quienes conforman y conducen una coalición creada tras un peculiar acuerdo personal entre Kirchner, Fernández y Massa con el objetivo único de triunfar tras los errores económicos del gobierno anterior, comparten las responsabilidades de gestión pese a intentar la operación “despegue”. Pero también la comparten el Partido Justicialista, gobernadores y gremios, quienes aceptaron el acuerdo y su método sin objeciones. Por lo que el gobierno no puede ser identificado exclusivamente como “kirchnerista”. Del mismo modo que no puede identificarse como “macrista” a la coalición del gobierno anterior constituida por el PRO, la UCR y la Coalición Cívica. De este modo se complicará el operativo “despegue” de mediocres y oportunistas que ya sea tras Cristina, Macri o quién convenga, buscan mantenerse en las denominadas “castas políticas”, para usufructuar sus privilegios en forma permanente. También en el campo propagandístico y discursivo el gobierno brinda enseñanzas. Apenas asumido instaló el eslogan de “tierra arrasada”, pese a lo cual el transcurrir de los meses demostró que carecía (y carece) de un plan de gobierno para afrontar la supuesta catástrofe.

2.- Peronismo.- El 1° de julio se conmemoró el 49° aniversario de la muerte del general Perón, período que equivale a dos generaciones. En su homenaje se realizaron dos actos peronistas con asistentes y aplaudidores variados, encabezados por el presidente uno, y la vicepresidenta el otro. En ambos de Perón se habló poco y nada; por el contrario, se cruzaron mensajes de actualidad política de tono acusatorio, y se insistió con las virtudes mágicas de “la lapicera”. Por lo que ya es harto evidente que la memoria de Perón es utilizada solo para encubrir corrupciones, malas praxis y privilegios, y que en un mismo gobierno puedan coexistir Rodríguez Saa, los Kirchner, Fernández, Massa, Boudou, Moyano, Mussi, Zamora, Moreau, Bonafini, Quintela, Baradel, Scioli, Carlotto, Mendiguren, Kicillof y Grabois, entre otros.

3.- Corporaciones. Cabe recordar que en su estadía en la Italia de los años 1939-40, Perón observó el funcionamiento del corporativismo, que fuera oficializado en ese país por ley en 1934, con el fin de representar intereses sectoriales de empresarios y trabajadores de los sectores industrial, agrícola, comercial y servicios, organizar la economía y relaciones entre clases, y superar los conflictos en nombre de los “altos intereses de la Nación”, frase que suele pronunciarse recurrentemente en casos de crisis. Trasladado a nuestro país como uno de los pilares del peronismo, las actuales identidades no pueden enmascararse bajo términos anodinos como “círculo rojo” o “grupos de poder”.  Con las subdivisiones internas y especificidades del caso, se observan cuatro corporaciones predominantes: Política; Empresaria; Gremial y Eclesiástica. Esta clarificación permite observar que más allá de lo declamatorio y supuestos ideologismos, los nombres que las representan y conducen desde hace décadas, exhiben estructuras e intereses profundamente conservadores, en los que predomina los términos “mantener” y “subsidiar”, por sobre “desarrollar” y “crecer”. Ello explica la repetición de políticas, mensajes, simbologías y corrupción, y que el costo de las salidas de las crisis económicas del 1975, 1989 y 2001, hayan sido afrontadas casi exclusivamente por ciudadanos comunes exentos de privilegios.

Buenos Aires, 06 de julio 2022

Complicidad o incapacidad?

6 de junio.- Tras una escala de espera en Córdoba por neblina en Buenos Aires, aterrizó en Ezeiza un Boeing 747 con 5 tripulantes iraníes y 14 venezolanos. Los organismos AFI, ANAC, PSA, PFA y Migraciones no denunciaron irregularidades.

7 de junio.- Las petroleras, incluida YPF, rechazaron cargar combustible ante información proveniente de Estados Unidos, que calificó como operación sospechosa a la nave y su tripulación. 

8 de junio.- Se autorizó el despegue de la aeronave a Uruguay para cargar combustible, pero el gobierno de ese país le negó autorización de aterrizaje, por lo que retornó a Ezeiza. Recién entonces Migraciones retuvo pasaportes de los 19 pasajeros, y PSA y Aduana  revisaron al avión.

9 de junio.- Con el caso instalado en los medios de comunicación, el diputado Massa señaló que en mayo el Boeing transportó cigarrillos de contrabando de la tabacalera perteneciente al ex presidente de Paraguay Cartés, “amigo de Macri”.

11 de junio.- Como resultado de una denuncia de la DAIA, intervino el Juzgado de Lomas de Zamora, con el juez Villena y la fiscal Incardona. Se investiga entre otros aspectos, alertas no atendidas provenientes de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Israel y Paraguay.

15 de junio.- A falta de información oficial, comienzan las declaraciones. El ministro de Seguridad Aníbal Fernández expresó que el piloto estaba relacionado a las fuerzas iraníes Quds, y horas más tarde aclaró que se trataba un homónimo. Agustín Rossi, designado una semana antes a cargo del Sistema de Inteligencia Nacional en reemplazo de la fiscal Caamaño, señaló que su “presunción” era que los venezolanos estaban recibiendo instrucción para volar el Boeing, y lo fundamentó: 5 iraníes + 14 venezolanos = 19 personas, que divididas por 3 dan 3 tripulaciones de 6 personas, y un comodín.

Llegados a este punto y con una investigación en desarrollo, cabe detenerse en el funcionamiento de los servicios de inteligencia locales, tema ya tratado en la newsletter del pasado 03 de marzo bajo el título “La AFI no existe”. Su ineficacia se refleja en dos aspectos: 1) operativo, con la secuencia de impunidades en los atentados a la embajada de Israel y AMIA, muerte de Nisman, memorándum que el país suscribió con Irán, asistencia no detectada de un iraní con circular roja en la asunción presidencial del nicaragüense Daniel Ortega con la presencia del embajador argentino Capitanich, y crecimiento de los carteles internacionales de droga en nuestro territorio. 2) profesional, refiere a la rotación permanente en la conducción de la AFI de personajes políticos carentes de profesionalidad en la actividad específica, más interesados en manipular causas de corrupción que en investigar riesgos para el país. Cabe citar a Parrilli, Pocino, Mena, Tailhade, Arribas, Magdalani, Caamaño y ahora Rossi, más las decenas de cargos jerárquicos políticos rotativos que los acompañan, solo por ser de “confianza”. No es casual entonces que contrariando lo que supone una agencia de inteligencia en cuanto a secreto, la AFI esté involucrada en diez causas judiciales simultáneas tramitadas en siete juzgados federales distintos, para tratar burdos espionajes internos o afectar causas de corrupción. Incluso en el intercambio de documentación entre la AFI y la Justicia, se filtró a la luz pública un listado confidencial de agentes, algunos de los cuales estaba en el exterior y debieron ser repatriados. Tampoco es casual que mientras se expone a la AFI a escándalos judiciales, se anuncie recurrentemente el “saneamiento” del organismo en términos genéricos e incomprobables, mientras se mantienen las rotaciones políticas burocráticas en sus niveles de conducción y de personal. Ello explica que por los estrados judiciales desfilen “ex agentes” en lugar de los que se encuentran en actividad. Contexto que trasluce la ausencia de una relación virtuosa entre estructura, personal idóneo, eficacia y confidencialidad.

Una alternativa de transformación concreta, es la de trasladar y concentrar la tarea de inteligencia y contrainteligencia al ámbito de la Policía Federal Argentina, que cuenta con una capacitación profesionalizada, equipamiento y grupos idóneos  especializados contra el terrorismo. Además posee una organización jerárquica estable que evita que la inserción de burócratas de turno afecten a su capacidad operativa y cumplimiento de objetivos, permitiendo que la tarea de campo del espionaje se complemente con la más trascendental de la inteligencia para procesar la información de base. La anécdota del sospechoso avión iraní-venezolano detenido en Ezeiza, brinda una oportunidad para ello, sea por parte del oficialismo o propuesta de la oposición.

Buenos Aires, 29 de junio 2023

La crisis como espectáculo

En 1941, en plena Segunda Guerra mundial, el psicólogo inglés Frederic Bartlett expresaba textualmente: “Toda la propaganda política sigue el mismo camino. Se basa en el prestigio de la sugestión; para dar cuenta de que la relación superioridad-inferioridad representa correctamente sus propias relaciones con el pueblo: levanta la emoción y excitación de una manera directa, por medio de violentas exageraciones y de crisis fabricadas; descansa en el sentimiento y el símbolo, y en todas estas direcciones se esfuerza continuamente en estimular todas las tendencias hacia una aceptación irreflexiva y esclavizada que paralice el análisis crítico”.  Conceptos claves como sugestión, excitación, exageración, uso del símbolo y aceptación irreflexiva de los mensajes, se complementan con un elemento esencial para potenciar lo discursivo: el espectáculo, sea de tipo cuantitativo (manifestaciones multitudinarias con banderas), o con técnicas de simulación que disimulen la impotencia para brindar soluciones a la crisis económico-social, a través de peleas, acusaciones, escándalos y trascendidos. El debate se banaliza, y se entretiene a los ciudadanos con los “chupetes” de Alberto y Cristina que no se hablan; qué dirá la vicepresidenta en su próxima carta o discurso; si Macri será candidato, o si Milei crece o decrece electoralmente,

El problema de esta estrategia en los sistemas democráticos, a diferencia de regímenes dictatoriales con mensajes únicos, es que cuando discurso y realidad no se ensamblan adecuadamente se pierde credibilidad y eficacia. En nuestro gobierno expone que salvo en la búsqueda de impunidades judiciales, el poder ejecutivo y autoridades provinciales carecen de aptitud para diseñar un proyecto nacional coherente, factible y transformador. Impotencia que, para no caer en grietas oscurantistas, al momento se extiende a la coalición opositora con posibilidad de gobernar a partir de diciembre del 2023. Por lo que en lo inmediato los ciudadanos deberán continuar adiestrándose en la detección de falacias discursivas y operativas, como forma de promover transformaciones desde el llano, y evitar que se repitan las salidas implementadas en las crisis de 1975, 1989 y 2001, que con invocaciones patrióticas y de emergencia, dejaron a las corporaciones políticas, gremiales y de grandes empresas a salvo de perjuicios y esfuerzos compartidos con la sociedad.

A poco más de un año de las elecciones presidenciales, se debe tener presente que un gobierno ostensiblemente inepto, en la campaña electoral del 2019 dejó explícitos sus tres pilares constitutivos, por lo que no se puede aducir engaños al respecto: 1) un presidente sin antecedentes ejecutivos elegido unilateralmente por la vicepresidenta, y sin objeciones de otros actores del espacio político; 2) una coalición conformada por Cristina Kirchner, Fernández y Massa, con antecedentes de duros conflictos y críticas entre ellos, cuyo único y declarado objetivo era “ganar”; 3) un candidato que declaró descreer de los planes de gobierno y del mérito (lo llamó meritocracia), y que como presidente actúa en consecuencia. La principal oposición, abocada al concurso “Yo quiero ser presidente 2023”, debiera prestar atención a esta circunstancia, porque contiene vicios muy tentadores para campañas de demagogos y permanentes abonados al poder.

Para reflexionar haciendo entendibles para un amplio espectro social los perjuicios generados por repetir por más de cinco décadas políticas y políticos, se apeló a la utilidad didáctica de las metáforas, fábulas e incluso cuentos infantiles relacionados con la magia (ejemplo, la lapicera). La próxima reflexión incursionará en el campo literario en el que prima el misterio, el suspenso, el engaño y la traición: el espionaje y los servicios de inteligencia. A diferencia de los internacionalmente reconocidos, sean o no democráticos, en nuestro país abunda el espionaje local casi familiar, sin inteligencia ni profesionalidad. No sorprende entonces una paradoja de consecuencias graves para la seguridad nacional, por mérito de las rotaciones en los niveles de conducción de burócratas sin formación específica, muchos de ellos defensores o aliados de la impunidad: en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), involucrada en diez causas judiciales simultáneas, nada es secreto.

Buenos Aires, miércoles 22 de junio 2023