Atrapado sin salida

La actual coyuntura política recuerda a la famosa película de 1975 “Atrapado sin salida”, interpretada por Jack Nicholson, que se desarrolla en un hospital psiquiátrico cuyos internados, sometidos a normas rigurosas, acabarán desencadenando una guerra entre pacientes y personal del hospital, rol que en nuestra versión criolla encarnan quienes ejercen roles políticos. Como metáfora, son nuestros ciudadanos comunes los pacientes que atrapados sin salida desde hace décadas, deberán rebelarse contra quienes los sojuzgan para forzar acciones nacionales transformadoras.

No es casual que los jactanciosamente llamados “debates políticos” sean en realidad toscos espectáculos, en los que Cristina Kirchner habla de supuestos y confusos logros pasados omitiendo el presente, el heredero Máximo critica a su propio gobierno, Morales y Macri discuten sobre Yirigoyen, y Patricia Bullrich amenaza con romperle la cara a un funcionario de la Ciudad, entre otras puestas en escena del “under” teatral político. Esta disociación con la realidad se visualiza en los actos de juras de funcionarios y políticos partidarios, en los que los convocantes se exhiben sonrientes y eufóricos en medio de la pobreza, detalle que asesores de imagen y publicistas parecieran no advertir. La única alternativa entonces, es que sean los sufridos ciudadanos quienes instalen y promuevan hasta las elecciones de 2023 temas relevantes para la sociedad, sin por ello obviar peleas y necedades discursivas mediáticas, pero solo como mero esparcimiento en el negocio del escándalo.

Las argumentaciones deberán emplear un léxico claro y entendible por todas las franjas sociales, eludiendo las manipulaciones o engaños del discurso político; y los análisis se referenciarán en acciones u opiniones de funcionarios relevantes con altas responsabilidades públicas, con veracidad certificada vía reportajes, audios y videos, omitiendo a bufones de palacio que solo aportan confusión y/o sumisión. Vale el reciente ejemplo del tratamiento de la ampliación de la Corte en el Senado, cuando el senador Parrilli hizo referencia a jueces mafiosos y Mayans propugnó cambiar impunidad por paz social, lo que de hecho oficializó la existencia de una estructura estatal mafiosa, lo que expone el uso de un recurso habitual de las mafias por parte de políticos y asociados, consistente en saturar a los juzgados con denuncias para coaccionar a determinados actores en busca de acordar impunidad, y en paralelo, resistirse a los juicios orales y públicos, que es la única instancia que define inocencias y culpabilidades.

La tarea exige un ordenamiento temático que establezca prioridades estructurales, y evite comenzar con parcializaciones prejuiciosas o “grietas” paralizantes. Por ello es oportuno comenzar por un aspecto que involucra por igual al oficialismo, oposición y Fondo Monetario Internacional: ninguno de ellos plantea como prioritaria y urgente la transformación concreta de la estructura burocrática y jurídica estatal, que plagada de ineficacia y privilegios es la causante del subdesarrollo del país. Quienes por el contrario, por acción u omisión protegen lo que Max Weber denominó patrimonialismo: enriquecidos funcionarios, empresarios, sindicalistas, cortesanos, gobernadores, favoritos y vendedores de gracias, con ciudadanos sumidos en la pobreza, a los que el Estado “cuida” con miserables dádivas. La ausencia de propuestas se reemplazan por peleas, oscuras gestiones y mutaciones partidarias basadas en intereses individuales de quienes pretenden desde posiciones de privilegio, seguir “cuidando” a la población con recursos del Estado a partir de diciembre de 2023. Estas actitudes recuerdan a la ironía y precisión con la que describía el fallecido politólogo José Nun a muchos de estos actores del espectáculo político: “En las zonas cálidas abundan los peces voladores, que saltan casi un metro fuera del agua y planean unos 200 metros antes de volver a sumergirse, para huir de sus atacantes marinos. Tienen un aire de familia con el planeo de muchos de nuestros políticos. Estos lanzan ideas voladoras, que tampoco llegan demasiado lejos, pero les sirven para salir a la superficie, esquivar a sus críticos y entretener a sus seguidores”.

Esta coincidencia entre oficialismo, oposiciones y FMI se analizará en la próxima reflexión.

Buenos Aires, 09 de noviembre 2022

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