Desarmando madejas políticas
En términos textiles una madeja se debe ir desarmando durante su uso, por lo que podría servir como metáfora para analizar a tres madejas supuestamente independientes entre sí: 1) Adorni; 2) Lavado de dinero en la AFA, y 3) Accionar judicial en la causa mansión en Pilar. Las interrelaciona el hecho de haber surgido hace pocos meses casi en simultáneo, lo que permite un adecuado seguimiento cronológico desde cero. Y porque a diferencia de las textiles, las madejas políticas entrecruzan intenciones y objetivos, por lo que el ejercicio consiste en detectar incongruencias, y formular interrogantes e hipótesis.
1) Madeja “Adorni”. La resistencia que presenta a ser desarmada, abre posibilidades didácticas positivas para la sociedad, en cuanto a entender que las denuncias políticas, aunque invoquen fines éticos-morales, pueden tener objetivos opuestos, como operaciones mafiosas con fines de desprestigio e intención de crear crisis institucionales, inclusive golpistas, o tendientes a exponer públicamente prácticas y organizaciones destinadas a saquear recursos estatales. Un primer paso para diferenciarlas, es considerar los antecedentes de la fuente denunciante y su círculo, aportes documentales, e “inmediatez temporal” para cumplir el objetivo, pues una vez logrado, en las denuncias mafiosas la sanción moral o penal posterior pierde interés, incluso mediático, o bien concluyen en causas que ingresan en el túnel de los fantasmagóricos “tiempos judiciales” (ver madeja “Mansión en Pilar”). Un ejemplo en nuestro país es la icónica causa por sobornos en el Senado, que creó una crisis institucional terminal. Tras diez años, el tribunal actuante no solo cerró la causa por falta de pruebas aportadas, sino que pidió juzgar a funcionarios por sus declaraciones tildadas de “mendaces”, entre ellos el ex intendente de CABA, Aníbal Ibarra. ¿Las coimas podrían haber existido? Posiblemente sí. Pero el objetivo de la denuncia, que tuvo amplia cobertura periodística y derivó en la crisis del 2001, que no era moral, estaba cumplido.
Pero también opiniones y denuncias direccionadas a un saneamiento institucional, recaen en la “inmediatez de resultados”, al omitir el declamado principio de “presunción de inocencia”, queparadójicamente invocan los corruptos cuando son juzgados, o el “lawfare” en caso de ser condenados. La madeja Adorni combina ambas opciones. Salió a la luz pública por una denuncia de la periodista-legisladora Pagano, cuyos desempeños, denuncias seriales focalizadas en el gobierno, y asociaciones con Tapia y la dictadura venezolana en la repatriación del gendarme Nahuel Gallo, hace presuponer que es una operación mafiosa, pero en principio basada en una posibilidad veraz. Sin embargo periodistas profesionales de reconocida prédica contra la corrupción política, apela a una estrategia similar de “inmediatez de resultados”, por ejemplo, cuando el prestigioso periodista Morales Solá en su columna del domingo 31 de mayo en La Nación, referido a recaudos que debería tomar el gobierno con Adorni, expresa: “eliminar antes de que ocurra la posibilidad de tener un jefe de Gabinete penalmente procesado por corrupción. La Justicia ya tiene todos los papeles que constatan la trazabilidad de las cuentas bancarias de Manuel Adorni: cuánto dinero entró en ellas, de dónde proviene y, en algunos casos, en qué se lo gastó. La primera pregunta que debe hacerse es, entonces, por qué la obstinación del Presidente en confirmar ciegamente a un jefe de Gabinete que ni siquiera es imprescindible para la economía o para la política”. El planteo de Morales Solá y otros similares, impediría profundizar no solo en lo que se supone genera hoy la mayor intriga en la sociedad, que es la de conocer como Adorni justificará un supuesto patrimonio adquirido como funcionario jerárquico en sus dos años de actuación, descripto en amplias coberturas periodísticas que detallaron montos bajo sospecha, propiedades adquiridas, cantidad de ambientes, pileta con cascada, refacciones, hipotecas y traslados turísticos, y cuyo plazo de presentación vence a fin de mes. También impide conocer la estructura legal que facilita los delitos públicos, al poder verificarse la evaluación de la calidad y utilidad técnica de las declaraciones, cuando algunos medios ya citan a expertos y a una fuente de la Oficina Anticorrupción, manifestando “que la presentación no indica que lo declarado se encuentre bien, en cuanto a sí allí está la totalidad de bienes y deudas”. (La Nación,4 de junio, página 9) Pasando a ser relevante constatar la utilidad de las declaraciones patrimoniales vigentes en cuanto a documentación exigida y certificación de legalidad, que decisiones se adoptan con quienes no la presentan, que son muchos, y porque no se hacen públicas vía Internet como corresponde.
2) Madeja “Lavado de dinero en la AFA”. Sin avances judiciales, surgieron aparentes rebeliones de los clubes River y Racing contra la gestión Tapia, que solo fueron una falsa alarma, pues las quejas refirieron a los arbitrajes, no a los manejos económicos.
3) Madeja “Mansión en Pilar”. Tras seis meses de ser revoleada por veinte instancias entre jueces, fiscales y camaristas, la madeja recayó en manos de los camaristas Roberto Hornos y Carolina Robiglo. A la fecha no se designó juzgado competente, los entornos sospechados licúan pruebas, y los testaferros no declararon. Las operaciones que en política exigen “inmediatez de resultados”, para lograr impunidades en el campo judicial, se aplica el “adormecimiento de causas”.
Buenos Aires, 10 de junio 2026