Los virus Milei y Morales

Gerardo Morales y Javier Milei protagonizaron recientemente hechos políticos en principio disociados, que terminaron imbricados. Para interpretarlos vale una nueva metáfora, en este caso epidemiológica, en la cual Milei oficia de virus aún no definido, con efectos electorales en el 2021. Morales por su parte, representa al virus gripal conocido desde hace décadas, que algunos llaman “casta”. Dado que los síntomas iniciales de ambos son similares (verborragia discursiva), los diagnósticos deberán confirmarse con testeos.

La crisis se produjo tras sendos artículos de dos analistas políticos de distintos medios de comunicación, que planteaban un acuerdo entre Morales y Sergio Massa para las designaciones de una diputada y un senador para integrar el Consejo de la Magistratura, y acordar un proyecto para modificar su conformación. Ante la versión, que Morales catalogó de una infamia, e inició la tarea de sospechar de posibles operadores, Juntos por el Cambio llamó a una urgente reunión, y tras el debate, emitió un comunicado apoyando a Morales. Pero de modo insólito, en su encabezado se aseguró que los miembros de Juntos no serían contagiados por la nueva cepa Milei, considerándola un límite. Por involucrar esta anécdota a políticos de espacios supuestamente distintos, como son Massa (oficialismo), Morales (oposición) y Milei (emergente), antes que darla por cerrada podría servir como interesante plataforma para establecer un lineamiento analítico ciudadano, que permita desentrañar el accionar que las dirigencias desarrollen hasta llegar a las elecciones del 2023. Basado en que en lugar de encapsular un análisis en hechos puntuales y dispersos, cada una de ellos deben tomarse como mojones correlativos para ir clarificando coherencias y oportunismos coyunturales, para al momento de votar tener verificadas consistencias o engaños. El curioso entremezclamiento de Massa, Morales y Milei es un buen comienzo, porque ofrece múltiples interrogantes y facetas analíticas, de las que se destacan las siguientes:  

1.- Como desencadenantes, los medios de comunicación son fuentes ineludibles para informar, polemizar, aleccionar e instalar temas en la opinión pública, por lo que la preocupación inicial no debería centrarse en definir si mienten o no, sino en que exista una diversidad que permita la competencia y libertad de expresión entre medios de diversas ideologías. Cumplido lo cual, será responsabilidad de los ciudadanos evaluar calidad de la información periodística, veracidades, dudas y engaños. Teniendo presente que en política la información surge de los propios ámbitos políticos y administrativos. Lo importante es que la relación periodismo emisor – ciudadano receptor sea sin intermediaciones interesadas  de autoritarios, caudillos o censores estatales.

2.- En cuanto al virus Milei, el microscopio lo muestra como un personaje maduro de reciente incorporación a la política, histriónico, muy buena formación intelectual, y curioso peinado que le otorga una identidad visual que la propaganda explotará. Las consecuencias sanitarias que preocupan a los clásicos políticos no reside en sus dispersos postulados económicos no integrados en una propuesta clara, sino su sorpresivo contagio electoral en diversas capas sociales, apoyado en un eslogan breve y comprensible que represente el sentir y hartazgo de muchos ciudadanos: basta de castas políticas fracasadas. Minimizarlo como antipolítico es erróneo, porque no solo se insertó en la política, sino además pretende ser presidente. En esta condición, las preocupaciones deberían apuntar a su inserción territorial, plan de gobierno y equipo para ejecutarlo.

3.- El virus Morales es ampliamente conocido dadas sus cuatro décadas de actuación política. En cuanto a la gripe interna provocada por la versión periodística del acuerdo Morales-Massa, cabe no dudar de su desmentida en cuanto a veracidad, pero realizando un escrutinio de sus próximas gestiones legislativas y votaciones que en ese ámbito y en el Consejo de la Magistratura realicen los diputados de su provincia primero, y de su partido después. Lo preocupante del comunicado de “Juntos” es señalar a determinada figura como límite únicamente por su pensamiento, cuando viejas castas (perdón, políticos) legislan para que procesados, condenados y coimeros puedan ser funcionarios. El absurdo se incrementa porque más allá de lo discursivo, ni Milei, la oposición, y más grave aún el oficialismo, tienen presentado un plan nacional de gobierno en general, y económico en particular.  

4.- Finalmente, parecería más adecuado que en las descripciones de pujas políticas, en general alejadas de las urgencias de la población, se reemplace la híbrida metáfora de halcones y palomas para caracterizar a los personajes, por la más específica y humana de confiables y no confiables, para recién entonces aplicar la cualidad de buenos o malos, dado que sobran “buenos” no confiables. Como ejercicio cabe preguntarse: Massa, Morales y Milei, son halcones, palomas, confiables o no confiables?

Buenos Aires, 04 de mayo 2022